miércoles, 15 de octubre de 2014

Alexander Borodin: Danzas polovtsianas



El núcleo fundamental del nacionalismo ruso conocido como el "Grupo de los Cinco", nacido en San Petersburgo en la segunda mitad del siglo XIX con el propósito de alentar la creación de una música propiamente rusa, contó entre sus animosos integrantes a un genial creador en la persona de Modest Mussorgski, a un compositor magistral como Rimski-Kórsakov, a un gran líder como lo fue Balakirev, al indispensable teórico en la persona de César Cui, y a un doctor en química, Alexander Borodin.

Borodin, científico
En efecto, Borodin, hijo ilegítimo de un príncipe ruso y de la legítima esposa de un médico de su ejército, es decir, del ejército del príncipe, era un músico diletante, esto es, un músico que hacía música por el simple gusto de hacerlo. Si bien a los nueve años ya había recibido sus primeras lecciones de flauta y piano, y compuesto a los catorce su primer concierto para estos instrumentos, a poco andar Alexander Borodin comprendió que su verdadera pasión era la ciencia. En 1850, a los 17 años, ingresó a la Academia Médico-Quirúrgica de San Petersburgo, donde, entre diversas materias, eligió como de su especial interés la rama de la química.

Alexander Borodin (1833 - 1887)
Borodin, músico
Por esa misma época, sin embargo, compuso sus primeras canciones y formó con un grupo de amigos un quinteto de cuerdas. Nada de raro tiene, entonces, que tres años después de doctorarse con la tesis Acerca de la analogía del arsénico con el ácido fosfórico, Borodin músico compusiera un celebrado Quinteto en do mayor que llamó la atención del Grupo de los Cinco, al que se sumó, estrechando luego especiales lazos con Balakirev y Musorgski.

El Príncipe Igor
Alrededor de 1869, cuando ya había compuesto su primera sinfonía, sintió que el género teatral lo reclamaba y comenzó a trabajar en la que sería su obra maestra, la ópera El príncipe Igor. Pero su carrera científica lo reclamaba también; como profesor titular de la Academia debía viajar fuera de Rusia a menudo, visitando universidades, e incluso trabajar en investigación conjunta con científicos europeos, lo que por cierto se tradujo en el descubrimiento de un par de reacciones químicas que hoy llevan su nombre, compartido.

Un final imprevisto
De modo que El príncipe Igor debió esperar. Hasta 1887, cuando recién pudo retomarla. Desafortunadamente, la tarde del 17 de febrero de ese año, mientras ejercitaba unos pasos de baile en una fiesta de disfraces organizada por la Academia, vestido a la usanza campesina rusa, cayó al suelo fulminado por un infarto cardíaco. Su obra más ambiciosa debió ser terminada por sus amigos Rimski-Kórsakov y Alexander Glazunov. Su estreno tuvo lugar con gran éxito en noviembre de 1890 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo.

Danzas polovtsianas de El príncipe Igor
Con libreto del compositor e inspirado en un poema medieval, la acción de la obra se sitúa en el año 1185 y narra la lucha del príncipe Igor contra los polovtsianos, una tribu invasora. Las Danzas polovtsianas constituyen un brillante momento del acto II, cuando, hecho prisionero Igor junto a su hijo, su cancerbero le ofrece la libertad a cambio de una alianza que el príncipe rechaza, lo que despierta la admiración de su enemigo, quien entonces ordena danzas en su honor.

La versión, orquestal y pródiga en imágenes, es de la Orquesta Sinfónica de Viena, dirigida por el joven maestro venezolano Gustavo Dudamel.


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