martes, 6 de abril de 2021

Gabriel Fauré: Barcarolles, para piano


El compositor francés Gabriel Fauré, autor de la célebre Pavana opus 50, era ambidiestro, es decir, usaba con la misma habilidad la mano izquierda como la derecha. No obstante esa destreza, nunca lo impresionaron los pianistas virtuosos, al punto de señalar "mientras más grandes son, peor me parecen". De modo que no usufructuó de este talento. Sin embargo, ello no significa que su música para piano sea sencilla. Según se cuenta, en una ocasión, leyendo a primera vista una de sus obras, Franz Liszt, el virtuoso del siglo XIX, habría exclamado: "... me he quedado sin dedos".

Gabriel Fauré se ganó la vida como organista de iglesia. A los 30 años era organista suplente de la Iglesia de la Madeleine, en París (supliendo a Saint-Saëns, cuando éste se iba de gira). Esta circunstancia influyó grandemente en su manera de componer para el piano, con abundantes figuras arpegiadas apoyando los temas distribuidos por igual en la mano derecha y en la izquierda, pues siempre descreyó de la convención que sostiene que la melodía va en la mano derecha y el acompañamiento en la izquierda.

Gabriel Fauré (1845 - 1924)
La obra para piano
La obra de Fauré incluye por cierto música de cámara, piezas orquestales y obras corales. Pero son sus piezas para piano, compuestas durante toda una vida, entre 1860 y 1920, las que permanecen hoy como sus obras más conocidas. Sus principales trabajos para el instrumento incluyen 13 nocturnos, 13 barcarolas, 6 impromptus y cuatro valses. Pero es al género de la barcarola al que la figura de Fauré quedará ligada por siempre. Un género casi olvidado, encontró en él a su renovador, sobrepasando los límites en que la tradición lo mantenía.

Las trece barcarolas
El título de "barcarola" es obra de sus editores. Sabemos que proviene de las canciones populares de los gondoleros en Venecia, pero a Fauré no le gustaban los títulos descriptivos. Discutió con ellos, dijo que prefería que todas sus obras se llamaran sencillamente "Pieza para piano No ...". No logró convencerlos.

El estilo de las trece barcarolas, escritas en un lapso de cuarenta años, refleja las vicisitudes y avatares de la vida de su autor, desde aquellas plenas de encanto juvenil hasta las más enigmáticas del final de la vida. Uno de sus biógrafos las denomina "una evocación del balanceo rítmico y el chapoteo del agua en torno a melodías convenientemente líricas".
Su duración no sobrepasa los siete minutos.

Se presentan aquí las primeras cuatro barcarolas, en versión del pianista francés Lucas Debargue.

00:00  Barcarolle No. 1 en La Menor, Op. 26

05:33  Barcarolle No. 2 en Sol Mayor, Op. 41

12:46  Barcarolle No. 3 en Sol bemol Mayor, Op. 42

20:10  Barcarolle No. 4 en La bemol Mayor, Op. 44

martes, 30 de marzo de 2021

Saint Saëns, "Carnaval de los animales"


En 1886, la Philarmonic Society de Londres encomendó a Camille Saint-Saëns la composición de una gran sinfonía. Saint-Saëns, de cincuenta años y reconocido autor en la esfera musical europea, se entregó a ella por entero, o casi. Sí. Porque mientras trabajaba en ella tuvo que disculparse ante su editor por el lento avance de la obra. Le explicó que simultáneamente trabajaba en una pequeña obra, por diversión, una suite, que sería estrenada privadamente, también por diversión, el día antes del miércoles de ceniza, el día que los franceses llaman le mardi gras, es decir el martes gordo, el día en que se come y bebe por todo lo que no se come y bebe el resto de la santa semana.

La suite que ocupaba al autor es la muy celebrada pieza Carnaval de los Animales, una de sus obras más populares. Su "gran fantasía zoológica" se estrenó, efectivamente, en privado, para el disfrute de sus amigos íntimos, un día martes de carnaval, en 1886.
Hasta ese momento era un juego, de modo que en la misma carta a su editor ya señalada, Saint-Saëns le informaba que no había sido escrita para ser publicada. Pero uno de sus trozos desbarató esos planes por completo. El penúltimo de sus catorce movimientos, llamado El Cisne, resultó de tan hermosa factura que Saint-Saëns autorizó su publicación como obra independiente. La obra completa, sin embargo, solo fue interpretada en público después de la muerte del autor, en 1921.

La obra completa constituye uno de los más exitosos ejemplos de música temática humorística. Cada uno de sus catorce movimientos representa a un animal, incluyendo un león, un burro, un elefante, así como fósiles, un acuario, una pajarera, incluso pianistas, "posiblemente el animal más peligroso de todos", como señaló el autor. 

La pieza está llena de referencias musicales que exaltan todavía más el tono irónico de la obra. como por ejemplo cuando las tortugas inician penosamente un Can-Can al estilo Offenbach, o cuando un enorme elefante es retratado danzando pesadamente la Danza de los Silfos, de Berlioz. También el mismo Saint-Saëns cita su Danza Macabra, en el movimiento Fósiles.

En el curso del siglo XX, unos cuantos autores se han sentido llamados a escribir textos que acompañen estos deliciosos pasajes (por lo general en lengua inglesa), de modo que las actuales performances incluyen habitualmente un narrador.

En esta oportunidad, Gustavo Dudamel dirige la Filarmónica de Los Angeles en una versión extraordinaria logrando construir un video, subtitulado en español, sencillamente excepcional. El narrador es un niño de 9 años, Martin Dudamel. En los pianos, que son dos, Yuja Wang y David Fung.

Los 14 movimientos y breves cuentos incorporados en la narración, a continuación del video, 



01:00​ Bienvenida, por Gustavo y Martín

02:37​ Cuento: "El león y los chacales astutos"

04:02​ Mov I. Introducción y marcha real del león

05:56​ Mov II. Gallinas y gallos

06:49 Mov III. Asnos y animales salvajes

07:23​ Cuento: "La tortuga danzante"

08:40​ Mov IV. Tortugas

10:01​ Mov V. El elefante

11:33​ Cuento: "Cómo el canguro consiguió su bolsa"

12:52​ Mov VI. Canguros

13:37​ Mov VII. Acuario

15:55​ Mov VIII. Personajes de largas orejas

16:39​ Mov IX. El cucú en el fondo del bosque

18:43​ Mov X. Pajarera

20:42​ Mov XI. Pianistas

21:42​ Mov XII. Fósiles

23:01​ Cuento: "El patito feo"

24:16​ Mov XIII. El Cisne

26:55​ Mov XIV. Finale

miércoles, 10 de marzo de 2021

Chopin: Allegro de Concierto


Chopin escribió sus dos primeros conciertos para piano en Varsovia, cuando estaba por cumplir veinte años. Poco después, abandonará la ciudad para iniciar una gira por el mundo. No fue fácil. Salir de la ciudad ocupada por la Rusia zarista comportaba algunas dificultades. Las subsanó a medias. Las autoridades francesas, finalmente, le otorgaron un permiso de tránsito: Passeport en passant par Paris à Londres (en tránsito a Londres vía París). Chopin bromeará más tarde con ese especial permiso haciéndole ver a todo el mundo que en París, solo estaba "de paso".

Ambos conciertos fueron publicados en París al poco llegar, en 1830. Ese mismo año contó que estaba planeando un concierto para dos pianos, que finalmente dejó de lado. Diez años más tarde, según Robert Schumann y otros colegas, Chopin dedicó un tiempo a la composición de un tercer concierto para piano, del cual solo conocemos el primer movimiento, allegro. O los otros dos movimientos se perdieron, o nunca fueron escritos. Lo último es lo más probable. No hay indicio alguno de que Chopin haya estado abocado en algún momento a la composición de los movimientos restantes.

Los primeros esbozos de la pieza, titulada Allegro maestoso, datan de 1832. No es novedad que de Chopin se diga que la orquestación no era su fuerte. Quizás ello explique el abandono. Nueve años más tarde lo enviará como pieza autónoma a sus editores, que lo publicarán como Allegro de Concert, en noviembre de 1841.
La pieza está dedicada a una de sus alumnas favoritas, Friedericke Müller, a quien Franz Liszt comenzará a llamar desde entonces "mademoiselle opus quarante-six", ya que es la única obra de aquel opus.

Allegro de Concierto, en La bemol, op 46
Aunque más convencional, o quizá, sencillamente menos ambicioso que sus dos conciertos anteriores, la partitura permite apreciar los pasajes brillantes del piano así como aquellos plenos de solemnidad que requerirán de una orquestación posterior (min 4:06, por ejemplo, o 5:45). Considerado hasta hoy como una de las piezas más difíciles del compositor, el virtuosismo no escasea. Según algunos estudiosos, la obra es una de las raras excepciones en que Chopin hizo concesiones al "estilo de la época". De duración aproximada de 12 minutos, hace gala de un cierre espectacular.

La versión es del pianista Mei-Ting Sun, nativo de Taiwán.

lunes, 8 de marzo de 2021

Fanny Mendelssohn: Cuarteto de cuerda


En 1822, cuando Fanny Mendelssohn tenía 17 años, y su hermano Félix 13, escribió:

"Hasta el momento, Félix confía completamente en mí. He visto progresar su talento paso a paso, y puedo decir que he contribuido a su desarrollo. Siempre he sido su única consejera musical, y nunca da algo por terminado sin haber consultado antes mi opinión."

Sorprendente. Porque quien terminó brillando en la esfera musical fue aquel al que Fanny conducia, y no ella, la conductora. Son los tiempos del patriarcado. No era bien visto, sobre todo en la clase media acomodada, que una dama se dedicara a componer música (así como tampoco a escribir libros). De modo que, si algo publicó Fanny en vida, lo hizo bajo el nombre de su hermano, con escasas excepciones.

Fanny Mendelssohn Hensel (1805 - 1847)

Su obra comprende alrededor de 500 piezas musicales, incluidos un trio y cuarteto para piano, una obertura, un cuarteto de cuerdas, cuatro cantatas y más de 125 piezas para piano y 250 lieder. Como ya se dijo, gran parte de esa obra no fue publicada en vida de la compositora. Hoy sí está a nuestro alcance. Sin embargo, los prejuicios continúan. Su obra es raramente presentada en público.

Pobre Fanny. ¿Así será por siempre? Según testimonios de la época, era poseedora de una gran técnica pianística. Pero solo la gozaron sus familiares. Según los mismos testimonios, solo un par de veces se presentó en público fuera de su círculo íntimo.

En 1846, a pesar de los resquemores de su familia acerca de sus ambiciones musicales, Fanny publicó una colección de canciones como su Opus 1. Un año después, murió de un ataque cardiaco.

Cuarteto de cuerdas en Mi bemol mayor
Compuesta en 1834 y nunca publicada en vida, la obra se abre con una serie de hermosos y breves pasajes, que cada instrumento retoma con ecos propios. Un segundo movimiento, vivo, exhibe rasgos característicos de los compositores barrocos que la autora admiraba. La obra termina con un tercer movimiento maravillosamente tierno e increíblemente conmovedor.

La versión es del cuarteto estadounidense de jóvenes músicos, Attacca Quartet.

martes, 23 de febrero de 2021

Mendelssohn: "Canción de Primavera"


"Si me preguntas qué tenía en mente cuando la escribí, diría: simplemente la canción tal como está. Y si tengo ciertas palabras en mente para una u otra de estas canciones, nunca querría contárselas a nadie, porque las mismas palabras nunca significan lo mismo para los demás. Sólo la canción puede decir lo mismo, puede despertar los mismos sentimientos en una persona que en otra, pero ese sentimiento no se expresa con las mismas palabras."

Así respondía Félix Mendelssohn en 1842 a un inquieto amigo que preguntaba sobre el proceso de composición de la extensa serie de piezas breves para piano conocida en conjunto como "Canciones sin palabras". 

Todo había comenzado en 1828 cuando Félix, de 19 años, envió a su hermana Fanny, de 23, una canción que no se cantaba, como regalo de cumpleaños. Una canción para piano. "Mi cumpleaños se celebró muy bien... Félix me ha regalado una 'canción sin palabras' para mi álbum". anotó Fanny en su diario. 

Con los años, Fanny, también pianista, a su vez incursionará en el género. Es la época en que todas las familias de la incipiente clase media contaba con un piano en el salón. Y los compositores escribían para ellas piezas breves, al alcance de pianistas de diversas habilidades, para solaz y entretenimiento hogareño.

Un total de 48 canciones escribió Mendelssohn en un extenso lapso de dieciséis años. Parte de la colección, que consta de 36 canciones, se publicó en seis volúmenes durante la breve vida del compositor. Dos volúmenes más, con otras 12 canciones, se publicaron después de su muerte en 1847, a los 38 años.

La más famosa de las cuatro docenas de Canciones sin Palabras es la alegre y acertadamente llamada Canción de primavera, la No 6 del volumen V, en La mayor, Op 62.
Delicados arpegios sostienen un acompañamiento de grácil sonido parecido al de un arpa, mantenidos de principio a fin de la pequeña joya.

La escuchamos en versión del pianista sudcoreano Jongdo An.