miércoles, 12 de diciembre de 2018

Louis Spohr: Fantasía, para arpa


En 1805, a los veintiun años, el virtuoso alemán del violín Louis Spohr accedió al puesto de director musical de la corte de Gotha, una pequeña ciudad al centro de Alemania. Al poco tiempo de llegar, escuchó tocar "una fantasía muy exigente" a una bella chica arpista de dieciocho años, Dorette Scheidler, hija de una cantante de la corte. Louis decidió de inmediato escribir para ella una sonata, para arpa y violín. La obra presentaba algunas exigencias, de modo que su preparación requirió muchos ensayos. Terminaron enamorados, y casados, en febrero de 1806.


Ese mismo año iniciaron, como dúo, extensas giras por las ciudades del resto de Europa, a las que volvían todos los años, hasta 1822, cuando Dorette, una mujer de su tiempo, decidió abandonar las giras, el dúo y el arpa, para estar junto a sus hijos que, ya mayores, no podían acompañar a la pareja en sus interminables giras. Pero fueron felices, hasta la muerte de Dorette, 28 años más tarde.

Violinista y director
También un buen pintor y hábil ajedrecista, Louis Spohr nació al norte de Alemania en 1784. Mostró temprano talento para el violín y a los quince años ya era miembro de la orquesta del duque en su ciudad natal. En Gotha estuvo hasta 1812. Más tarde, será una figura prominente como violinista y director en las cortes de un buen número de ciudades de Alemania y Austria, hasta poco antes de su muerte, en Kassel, en 1859.

Louis Spohr (1784 - 1859)
Autorretrato
La obra
Poco de su música sobrevive hoy en el repertorio estándar, aunque el autor tiene a su haber alrededor de 300 obras, que abarcan todo tipo de géneros, incluida la ópera. Escribió nueve sinfonías (digamos, a propósito, que fue amigo de Beethoven), ocho conciertos para violín, cuatro conciertos para clarinete y amplia música de cámara. Entre las obras misceláneas, sobresalen las piezas escritas para arpa, gran parte de ellas compuestas en la primera mitad de la carrera del autor.

Fantasía para arpa, en Do menor
Fue compuesta en 1807, mientras el autor estuvo en la corte de Gotha, un año después de desposar a Dorette y, suponemos, con el propósito de alimentar el repertorio solista de su mujer.
Una pequeña joya clásica de diez minutos de duración.

La versión es de la artista alemana Serafina Jaffe, nacida en Berlín en 1998. La locación, el Palacio Lichtenau, en Postdam.
Según cuenta ella misma, el video es el resultado de su participación en el concurso alemán "Jugend Musiziert", donde se adjudicó el primer premio.



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sábado, 8 de diciembre de 2018

Chopin: Impromptu No 3


Cuatro impromptus escribió Chopin a lo largo de su vida. El más célebre, por lejos, es el No 4, con el que Julian Fontana –amigo, colega y factotum de Chopin– se tomó dos libertades: lo denominó Fantasia Impromptu y lo publicó póstumamente, desatendiendo la voluntad del maestro polaco, que en su momento no lo consideró digno de publicarse. Anotemos, de paso, que lleva el No 4 precisamente por eso, por su publicación póstuma, pero fue el primero que abordó Chopin, casi recién llegado a París, en 1834, iniciando con él la serie de cuatro.


Chopin escribirá otros tres en los años siguientes, los que serán publicados prontamente, dedicados a alguna condesa, con excepción del segundo que, sencillamente, no lleva dedicatoria. Curiosamente, ninguno de ellos se acercará ni remotamente a la posterior popularidad de la Fantasia Impromptu. Sin embargo, son piezas tan perfectamente logradas como ella. (Especulemos que Julian Fontana habrá pensado de ella lo mismo pero al revés). Especialmente el Impromptus No 3 que, en opinión de los estudiosos, es la pieza más perfecta de las cuatro.

¿Improvisaciones?
Etimológicamente, sí. El término era de aparición reciente, no antes de 1817, en los trabajos de Kalkbrenner, o Schubert. Son improvisaciones, en principio, pero luego afanosamente trabajadas, si bien, como señaló con acierto el musicólogo y pianista Alfred Cortot, "la música debe parecer que nace de las manos del intérprete". A fin de cuentas, entonces, en un impromptu el intérprete debe "improvisar", si no las notas, el contenido emocional.
Su forma es simple. Responden al esquema A-B-A, un tema central flanqueado por dos episodios similares, quizá gemelos si no fuera por la coda imprescindible en la repetición.

Tercer Impromptu, en Sol bemol mayor, opus 51
Es el último que escribió, desde luego. Fue compuesto en 1842, y publicado en febrero del año siguiente, con dedicatoria a la condesa Esterházy, alumna del maestro, una de las numerosas pupilas de alcurnia que George Sand estilaba llamar sus "magníficas condesas".
Aunque sin ninguna concesión al virtuosismo gratuito, la primera sección está marcada vivace giusto, vivo y ligero pero sin rubatos. En opinión de los estudiosos, se trata de una música "estremecida de confesiones, henchida de impulsos y de éxtasis embriagador". Dobles notas caracterizan los afanes de la mano derecha en la segunda sección.

La versión, excelente, es de la pianista estadounidense Kate Liu, nacida en Singapur en 1994.


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miércoles, 5 de diciembre de 2018

Mozart: Sinfonía No 35, "Haffner"


Los Mozart conocían a la familia Haffner desde hacía muchos años, desde que Sigmund Haffner, alcalde de Sazburgo, había apoyado las primeras giras por Europa de los niños prodigios Wolfgang y Nannerl. Años más tarde, en 1776, Wolfgang, de veinte años, agradeció el gesto profético escribiendo una serenata para el matrimonio de una hija de Sigmund. Calurosamente recibida, la pieza se hizo célebre como la Serenata Haffner. Y ahí habría acabado todo si no fuera porque en 1782 Sigmund hijo, amigo de Mozart, accedió a un título nobiliario. A Leopold Mozart no se le ocurrió nada mejor que solicitar a su hijo, en Viena por ese entonces y a punto de casarse, la composición de una sinfonía destinada a celebrar el ennoblecimiento de Sigmund Haffner, hijo.


A mediados de 1782, Mozart disfrutaba del éxito de su última ópera, El Rapto en el Serrallo, y se afanaba en escribir prontamente, "antes que lo haga otro y se lleve mis beneficios", un arreglo para banda de vientos. También escribía otra serenata (en Do menor para vientos) y preparaba su matrimonio. Estaba ocupadísimo. Pero cumplió con todo. O casi todo. Entre el 20 de julio y el 6 de agosto, el maestro terminó el arreglo, la serenata para vientos, se casó con Constanza y envió a su padre el primer movimiento de una Sinfonía, movimiento que, al parecer, llegó justo a tiempo de la celebración. Los movimientos restantes fueron llegando, de a uno, en cada correo.

Música para la Cuaresma
Seis meses después, Mozart organizaba un concierto con su música para los días de Cuaresma de 1783. Ya que la sinfonía destinada a Haffner se conocía, probablemente, solo en Salzburgo, le pidió a su padre que le enviara de vuelta los manuscritos. Cuando los tuvo en sus manos, le escribió: "La nueva Sinfonía Haffner me ha sorprendido gratamente, porque había olvidado casi todas las notas". Pero el maestro decidió rediseñar la pieza, que para entonces tenía seis movimientos.

Desechó uno de los dos minuetos y la marcha conclusiva, luego agregó un par de flautas y un par de clarinetes al primer y cuarto movimientos, y ofreció a los vieneses una pieza nueva, el 23 de marzo de 1783, en el Burgtheater de Viena.

El estreno
Bajo la dirección del autor, resultó todo un éxito. Y así lo relató Wolfgang a su padre:
"El teatro no pudo haber estado más repleto y... cada asiento estuvo ocupado. Pero lo que más me complació de todo fue que Su Majestad el Emperador estuvo presente y, ¡cielos! - ¡Qué encantado estaba y cómo me aplaudió! Tiene por costumbre enviar el dinero al teatro antes de llegar. Si no, yo habría estado contando una cantidad mayor. Pero su regocijo rebasó todos los límites. Envió 25 ducados."
Una revista de Hamburgo reseñó el concierto, señalando que el emperador, contra su costumbre, "había atendido todo el concierto, igual que la audiencia entera." ... Las costumbres de aquellos años.

El programa
Como era también la usanza, el programa de la velada nos resulta hoy algo curioso, por decir lo menos. Comenzó con los tres primeros movimientos de la sinfonía. Le siguieron arias, "escenas" de óperas, un par de movimientos de serenatas recientes, un concierto para piano (K 175), variaciones sobre arias; Aloysia Weber (ahora Lange), ex amor de Wolfgang, cantó uno de sus rondós, y luego, Wolfgang improvisó una fuga, "porque el emperador estaba presente". Al final, se escuchó el cuarto movimiento de la Sinfonía Haffner. Por fin.

A continuación, los cuatro movimientos, uno tras otro, en poco menos de 20 minutos.

Sinfonía No 35 en Re mayor, K 385, "Haffner" -  Movimientos
00:00  Allegro con spirito - Debe tocarse fogosamente, señaló Wolfgang.
05:38  Andante - Un respiro, luego del brioso allegro, suaves y hermosas melodías.
10:08  Menuetto - Brillante cambio de atmósfera.
13:10  Presto - Tan fogoso como el primero, debe tocarse lo más rápido posible, señaló el autor.

Orquesta de la Academia de Santa Cecilia, de Roma, con la conducción del director y pianista británico Sir Antonio Pappano.


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viernes, 30 de noviembre de 2018

Haydn: Sinfonía No 104, "Londres"


De las 104 sinfonías que, con certeza, escribió Joseph Haydn, un total de doce fueron compuestas en Londres, pero solo la última de ellas será conocida como la Sinfonía "Londres". La obra resultó ser, también, la sinfonía con que dio término a toda su producción en el género.
Dos veces visitó la isla el maestro. La primera, en 1791, invitado por el violinista y director alemán Johann Peter Salomon, quien hacía diez años se había radicado en Londres y convertido desde entonces en un exitoso empresario de la música. Salomon se encontraba en el continente cuando se enteró de la muerte del patrón de Haydn, el príncipe Nicolás Esterházy, y del escaso interés del hijo del príncipe por mantener la tradición musical de la familia. Sin perder un segundo, Salomon partió a Viena. De visita en casa del maestro, le pintó un irresistible panorama londinense.


Primer viaje: 1791 1792 
El día de año nuevo, el 1 de enero de 1791, Haydn desembarcó en Dover. Era la primera vez que ponía pies en tierra extraña. Salomon tenía razón: el maestro no pudo rechazar su oferta. Por una ópera, seis sinfonías y un par de piezas misceláneas, el empresario ofreció mil libras, garantizando doscientas más por un concierto a beneficio. Un año y medio permaneció el maestro en Inglaterra, cosechando éxitos y recibiendo homenajes. Escuchó su música interpretada en todos lados. Fue invitado al baile de cumpleaños de la reina. La Universidad de Oxford le nombró doctor honoris causa.

Segundo viaje: 1794 - 1795
En julio de 1792, regresó a Viena. Dio unas breves lecciones a un muchacho de 21 años, Ludwig van Beethoven, pero la relación no fue de las mejores. Tampoco iban por buen camino ni su matrimonio ni su relación de catorce años con la cantante Luigia Polzelli. Así que recibió encantado la propuesta de regreso a Londres que Salomon le hizo llegar.
El maestro abandonó Viena el 19 de enero de 1794 y permaneció en Londres otro año y medio. Durante la visita, a causa de la guerra con Francia, Salomon enfrentó serias dificultades de operación. Tomó el recambio el violinista y también empresario Giovanni Battista Viotti. A él correspondió el honor de organizar el estreno de las tres últimas sinfonías de Haydn: las que hoy llevan los números 102, 103 y 104.

Sinfonía No 104, en Re mayor, llamada "Londres"
Tuvo su estreno en el King's Theatre el 4 de mayo de 1795. El programa contó exclusivamente con música de Haydn, incluida la Sinfonía No 100, también llamada "Militar", la que para la fecha se había convertido en el mayor éxito londinense de su segunda visita. "La gente estuvo muy complacida, y también lo estuve yo", anotó Haydn en su diario, agregando: "Me gané 4.000 gulden esa noche. Una cosa así solo ocurre en Inglaterra".

Movimientos
Son los tradicionales cuatro. Si descontamos su dramático inicio, se desarrollan siguiendo la típica secuencia: rápido - lento - rápido, con el minueto / trio intercalado antes del movimiento de cierre. El andante presenta un sencillo tema que tras su desarrollo se torna conmovedor. El minueto, muy vivo, con divertidas síncopas; el trio, dulcemente lirico. Para el Finale el maestro echa mano al folklore: la melodía principal es una canción croata que probablemente Haydn escuchó alguna vez en Eisenstadt, donde los Esterházy tenían su palacio de invierno.

00:00  Adagio - Allegro
09:42  Andante
16:53  Menuetto. Allegro - Trio
21:56  Finale. Spiritoso

La versión es de la Orquesta Filarmónica de Viena, con la conducción del maestro holandés Bernard Haitink.



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martes, 27 de noviembre de 2018

Scriabin: Estudio Opus 2 No 1


El compositor ruso Alexander Scriabin integra la larga lista de talentosos compositores que se fueron tempranamente de este mundo, sin ver logrados sus más atrevidos proyectos.
Mysterium se llamó su último trabajo, una pieza de características grandiosas que duraría toda una semana, destinada a estrenarse en las faldas de los Himalaya, incorporando los sentidos de la vista, el sonido, el olfato y el tacto. Luego del estreno –creía el autor– el mundo se acabaría, esfumándose en medio de una gran dicha, dando paso a una raza humana nueva, integrada por seres más nobles.
Imposible decir que Scriabin no apuntó alto. Pero el destino no le acompañó. Alexander Scriabin falleció en Moscú a los 43 años a causa de la septicemia provocada por la picadura de un mosquito.

Alexander Scriabin (1872 - 1915)
En simultaneidad con su etapa mística, el autor también coqueteó con el dodecafonismo, al final de su vida. Pero en sus comienzos, como virtuoso del piano, se vio influido por los pianistas románticos de la primera mitad del s. XIX. Es una etapa en que escribe fundamentalmente para el piano, trabajando en los géneros que Chopin utilizó sin descanso: preludios, nocturnos y estudios escritos en un lenguaje abiertamente tonal. Las texturas y armonías inusuales vendrán después.

También escribió sonatas y un Concierto para piano, pero hoy es recordado principalmente por sus trabajos más tempranos, los que hoy resultan ser piezas esenciales del repertorio pianístico, entre ellas los 24 Preludios del Opus 11, rebosantes de lirismo y poesía.

Asimismo, sobresalen por su precocidad las Tres Piezas del Opus 2, un conjunto de tres Estudios escritos en el periodo 1887-1889, el primero de ellos cuando el autor tenía quince años, en una época en que, desde luego, era un ferviente admirador de Chopin y Liszt.

Estudio Opus 2 No 1, en Do sostenido menor
La influencia del músico polaco es aquí innegable. Más todavía, no es difícil adivinar el Estudio de Chopin en que está inspirado: el No 7 de la serie de los Estudios del Opus 25, aquellos dedicados a Marie d'Agoult, la pareja de Liszt en la época.
Las armonías son "chopinianas" y el tono emocional de la pieza también. Sin embargo, la melodía trae a la memoria, característicamente, la música gitana rusa, por su exotismo, algo melancólico. Es una pieza lenta y más bien sombría, sin embargo, en sus escasos tres minutos de duración presenta al intérprete no pocas dificultades a la vez que ofrece al oyente un atractivo innegable.

La versión es del joven maestro ruso Evgeny Kissin.



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