domingo, 10 de junio de 2018

Giuliani: Sonata para guitarra, opus 15


Los últimos años del siglo dieciocho fueron testigos del surgimiento de la guitarra de seis cuerdas. En el siglo siguiente se convirtió en un instrumento de moda y su popularidad se extendió por Europa. Era el instrumento ideal para acompañar a la voz humana aunque estaba igualmente capacitado para dar vida a música más elaborada. Pero para ello se requería ampliar un repertorio que a la vuelta de siglo era más bien escaso.
La tarea, formidable, fue iniciada y llevada a cabo por un grupo de guitarristas compositores de principios de siglo, entre los que sobresale, merecidamente, el maestro italiano Mauro Giuliani.


Giuliani arribó a Viena en 1806 y dos años más tarde era reconocido como uno de los más prominentes guitarristas en la esfera musical vienesa. En un artículo publicado en una revista musical de mayo de 1808 que ofrecía una panorámica de la música en Viena, Giuliani es incluido como uno de los músicos profesionales activos de la plaza, junto a Beethoven, Hummel y Czerny.

Mauro Giuliani (1781 - 1829)
Consciente de la necesidad de poner a la guitarra en un pie de igualdad con la música clásica en general, el maestro italiano optó por trabajar las "formas" clásicas, los modelos cultivados por Haydn, Mozart y Beethoven.
Así, junto al tema y variaciones, a las serenatas y rondós, y un celebrado Concierto, emprendió en 1808 la tarea mayor de componer una sonata para guitarra, estructurada en tres movimientos a la usanza habitual, su opus 15.

Sonata para guitarra en Do mayor, op 15
Es su única sonata en varios movimientos (la Gran Sonata Eroica, de 1821, está compuesta de un solo movimiento de escasos ocho minutos). Fue una apuesta arriesgada, debido a la consabida debilidad sonora del instrumento. Pero resultó victoriosa. A diferencia de los grandes teatros italianos, los salones vieneses parecían estar hechos para el disfrute íntimo de un instrumento de baja sonoridad pero de bello timbre que iniciaba su carrera en pos de su transformación en un instrumento sinfónico.
La obra, hábil e ingeniosa, es considerada hoy uno de los ejemplos más acabados en el género para guitarra.

Movimientos:
00:00  Allegro spiritoso
05:36  Adagio, con grand espressione
09:59  Allegro vivace

La versión es de la encantadora artista bielorrusa Tatyana Ryzhkova, nacida en Minsk, en 1986.


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miércoles, 6 de junio de 2018

Mozart: Concierto para oboe, en Do mayor


A los 21 años y en compañía de su madre, el 22 de septiembre de 1777 Wolfgang Amadeus Mozart se embarcó en un viaje que lo llevaría a Augsburgo, Mannheim y París, en busca del anhelado puesto en la corte que le fue esquivo durante toda su vida. Como era costumbre en la familia, abundaron las cartas intercambiadas por Wolfgang y Maria Anna con el padre y esposo, Leopold. Gracias a ellas, los estudiosos han podido concluir que el Concierto para oboe y cuerdas en Do mayor, perdido durante un siglo y medio, viajaba junto a los Mozart en su versión autógrafa.


Giuseppe Ferlendis fue un joven virtuoso del oboe que procedía de Bergamo, Italia. Su incorporación a la corte de Salzburgo está fechada el 1 de abril de 1977, según el decreto firmado por el arzobispo Colloredo. Casi de la misma edad que Mozart, se hicieron muy amigos. Se desconoce si Ferlendis solicitó a Mozart la composición, pero de las cartas señaladas se desprende que Mozart hace el viaje llevando consigo los originales de un concierto para oboe escrito para él. Es más, en Mannheim, aprovechó de obsequiar el mismo concierto a Friedrich Ramm, oboísta de la famosa corte.

Ramm quedó encantadísimo con el concierto, haciendo de él su "caballito de batalla", su cheval de bataille, en palabras de Wolfgang. En pocas semanas, pudo interpretarlo en cinco oportunidades, llegando así a oídos del flautista amateur Ferdinand de Jean, joven dilettante holandés, quien, luego de conocer al autor, comisionó a Mozart nada menos que dos cuartetos y tres conciertos para flauta por la suma de doscientos gulden, que a Wolfgang y a su madre les sentaban de maravillas para solventar alimentación y estadía.

Copia de 1777, Salzburgo,
del célebre "Mozart de Bologna"
Wolfgang Amadeus se abocó a la tarea, pero, como "no siempre está uno con buen ánimo para componer", solo alcanzó a componer dos de los tres conciertos acordados. El tercero lo suplió con una transposición del concierto para oboe. Pese a que era usual en la época el arreglo para otro instrumento de conciertos propios y ajenos, el flautista amateur no quedó conforme. Solo pagó 96 gulden de los doscientos comprometidos. Al recibirlos, Mozart supuso que se trataba de un adelanto, comentando a su padre que el holandés debe creer que 96 gulden son la mitad de doscientos.

Concierto para oboe en Do mayor, KV 314
Durante todo el siglo XIX y principios del XX solo se conoció la versión para flauta (Concierto No 2 en Re mayor, K 314), aunque siempre se entendió que se trataba de una trasposición, una recreación en formato "alternativo" de un original perdido.
Este original perdido, para oboe, solo se descubrió en 1920, en Salzburgo, cerrando así el ciclo vital del único concierto para oboe que escribió Mozart, hoy el más conocido y demandado del repertorio para el instrumento, por su exquisita gracia y elegancia.

Movimientos
00:00  Allegro aperto (algo más majestuoso que un allegro "corriente").
08:03  Adagio non troppo
15:36  Rondó: Allegretto

La versión es del oboísta y director francés François Leleux, acompañado de la hr-Sinfonieorchester dirigida por el maestro español Andrés Orozco-Estrada.


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sábado, 2 de junio de 2018

Debussy: "Estampes", para piano


Sabemos que el folklore español tuvo gran influencia en buena parte de los compositores franceses de la segunda mitad del siglo XIX. La presencia de Granados, Albéniz, o De Falla en el París de la época es uno de los factores. Sin embargo, no siempre el folklore que convocaba a los franceses era peninsular. Podía provenir de las colonias. De Cuba, por ejemplo. Es el caso de la "habanera", danza y ritmo con origen en La Habana al que echó mano una extensa lista de autores, encabezada por Georges Bizet (es el autor de la más famosa). Le siguen Massenet, Chabrier, Lalo, Saint-Saëns, Fauré, Ravel. Y la lista continúa.


Desde luego, Claude Debussy no podía faltar en el recuento. Su tríptico para piano, Estampas, de 1903, debe su popularidad a un segundo movimiento de sensual armonía, una habanera que lleva por título "Tarde en Granada".

A sus cuarenta años, el autor del Preludio a la siesta de un fauno disfrutaba del éxito conseguido con su primera ópera, Pelléas et Melisande. La posibilidad de una segunda obra lírica parecía como una continuación natural, pero la idea fue perdiendo fuerza al tiempo que el maestro dirigía su atención a la escritura para piano. En la producción de ese año, 1903, destaca la que será la primera gran obra pianística de Debussy.

Estampas, para piano
Estrenada en enero de 1904 por su amigo Ricardo Viñes en la Sala Erard de la Societé Nationale de Musique, se trata de una colección de tres breves piezas para piano: Pagodas (un trozo de música javanesa), la habanera ya citada y Jardines bajo la lluvia (como si un niño observara caer la lluvia tras el vidrio de una ventana).

En menos de quince minutos de extensión, proclama Debussy aquí un nuevo estilo, señalando el nacimiento de una técnica pianística más íntima y delicada de lo que estaba en boga, una técnica que no requiere de hazañas virtuosas, más bien al contrario, ve en el piano una amigable fábrica de sueños y un compañero de viajes imaginarios.
Claude Debussy jamás viajó a España. Pero pudo imaginar una tarde en Granada...

Secciones:
00:00  Pagodes. Modérément animé
05:55  La soirée dans Grenade. Mouvement de Habanera
11:14  Jardins sous la pluie. Net et vif

La versión es de la pianista rusa Anna Zassimova.


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miércoles, 30 de mayo de 2018

Satie: "Embriones disecados", para piano


El ocurrente e ingenioso Erik Satie no obtuvo el reconocimiento de sus pares (o algo que se le pareciera) sino hasta pasados los cuarenta años. Y en ello tuvo una participación especial su colega y amigo Maurice Ravel. En 1911 el autor del célebre Bolero organizó en París un concierto monográfico con obras de Satie. Fue la única ocasión en que el público parisino asistió a una velada enteramente dedicada a obras del autor, el mismo que hacía veinte años había asombrado a unos pocos y desconcertado a otros con sus hoy célebres Gymnopédies.


De ahí en adelante, su música para piano solo adquirió gran empuje. Y aunque hacía rato había superado su etapa "cabaretística", no había olvidado su sentido del humor. Durante 1912-13 vieron la luz una serie de composiciones humorísticas que tituló de manera algo descabellada, agregando a la partitura comentarios para el intérprete y, de pasada, ignorando las líneas de división del compás. De esa época son, por ejemplo, Dos Preludios para un perro, Descripciones Automáticas y Embriones disecados.

Embriones disecados, para piano (1913)
Con apenas seis minutos de duración, conforman la pieza tres secciones de título aún más extravagante, tomados de denominaciones de seres invertebrados con los que Satie se topó en una enciclopedia escolar. Es decir, de embriones, disecados o no, aquí no hay noticia.

Lo que sí se encuentra son "citas" a obras de otros autores. La segunda pieza contiene una cita a Chopin. En los "comentarios" para el intérprete se lee: "Y entonces todos se pusieron a llorar (cita de la célebre mazurka de Schubert)". Hasta donde sabemos, Schubert jamás escribió una mazurka (para no hablar de una célebre). La cita verdadera es al Interludio de la Marcha Fúnebre (Sonata en Si♭ menor), claramente no de Schubert sino de Chopin, con el que Satie juega por un par de compases.

Y como de costumbre, en la partitura no faltan las "indicaciones de carácter" con las que el autor desbancó las indicaciones de tempo y expresión habituales, reemplazándolas por, digamos: Ligero como un huevo - Como un ruiseñor con dolor de muelas - Moderadamente, le ruego - Un poquito cálido, y similares.

Secciones
00:00  d'Holothurie
02:13  d'Edriophthalma (3:02, comienza la "cita" a Chopin)
04:42  de Podophthalma

La versión es de la pianista ucraniana Dina Pisarenko, durante un paréntesis en el ensayo o grabación de otra obra, con orquesta.


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    martes, 22 de mayo de 2018

    Maurice Ravel: Rapsodia española


    Entre los años 1900 y 1905, Maurice Ravel completó cinco intentos por ganar el codiciado Prix de Rome que premiaba al compositor elegido con una estadía de cuatro años en Roma. Ninguno resultó, y tal número de intentos fallidos no hizo sino robustecer la postura contraria a la academia del compositor de treinta años, favoreciendo un cierto estatus de outsider que el autor mantendrá frente al París musical de aquellos años.
    Hijo de padre suizo y madre vasca, en 1907 Ravel hará evidente su cercanía con la herencia materna dando vida en un mismo año a dos obras mayores: su primera ópera, L'heure espagnole, y su primera gran obra para orquesta, la Rapsodia Española.


    La obra tiene su génesis en una proverbial habanera para dos pianos compuesta mucho antes, en 1895, por un Ravel de veinte años, y calurosamente saludada por Claude Debussy, quien también tenía su propia fascinación por España. Nunca publicada como pieza independiente, en 1907 Ravel unió a la habanera un reposado Preludio y otras dos danzas: una Malagueña y una animada "feria" de espíritu carnavalesco, para conformar una suite sinfónica de cuatro secciones.
    En una primera versión la obra fue escrita para dos pianos, y su orquestación terminada poco antes de su estreno, el 15 de marzo de 1908, en el Théâtre du Châtelet, de París.

    Maurice Ravel, en 1912
    (1875 - 1937)
    La premiére contó con la asistencia de amigos y alumnos de Ravel, quienes aportaron la necesaria irreverencia en un escenario caracterizado por sus altos precios y cómodas butacas del primer piso. Los admiradores del autor, repletaban, naturalmente, la galería.
    Desde las alturas, fueron ellos quienes exigieron, a voces, que la Malagueña fuera bisada para que los señores del primer piso pudieran "comprenderla". Era uno de los primeros motines del público parisino. (En 1913 tendrá lugar el más célebre de ellos, el de la recepción de La Consagración de la Primavera, de Stravinski.)

    Movimientos
    Como ya se adelantó, la obra está estructurada en cuatro movimientos o secciones:
    00       Prélude à la nuit - trés moderé
    05:23  Malaguena - Assez vif
    07:55  Habanera - Assez lent et d'un rythme las
    10:57  Feria - Assez animé

    La versión es de la orquesta de jóvenes DePaul Symphony Orchestra, bajo la dirección de Cliff Colnot.


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