viernes, 29 de mayo de 2015

Alexander Glazunov: Concierto para violín



Nacido en San Petersburgo en 1865 en el seno de una familia acomodada, Alexander Konstantinovich Glazunov comenzó a estudiar piano a los nueve años y a los once decidió probar suerte en la composición. Acertado camino el escogido pues poco tiempo después había terminado su Primera Sinfonía, que al cabo de un año tuvo su estreno bajo la dirección de Mili Balakirev. La recepción fue tal que el joven músico se encontró, de la noche a la mañana, convertido en un distinguido compositor ruso. Glazunov tenía 16 años. No mucho después, Liszt dirigirá su opera prima en Weimar.

El Conservatorio y el exilio
Discípulo de Rimski-Korsakov, a fines de siglo ya había encontrado la fama antes de cumplir los 35 años. Profesor de composición en el conservatorio de San Petersburgo, tomó luego su dirección en 1905, cargo en el que permanecerá hasta 1928, cuando aprovechando una invitación a Viena para conmemorar los cien años de la muerte de Schubert, abandonó Rusia para no volver. No se sentía cómodo Glazunov a la cabeza de la casa de estudios, no compartía que la música pudiera ser un vehículo de propaganda.

Alexander Glazunov (1865 - 1936)
Un sinfonismo en exceso formal 
Y así como la Rusia soviética lo había tildado de "artista burgués" y acusado de no ser lo suficientemente "ruso", Europa occidental comenzó a calificar su música de excesivamente "europeizada". Finalmente, el compositor, de más de sesenta años, no parecía ya contentar a nadie. Por añadidura, afincado en París, sus ocho sinfonías no podían eludir la competencia de las de Brahms, Bruckner, o Mahler.
En sus últimos años, Glazunov, al igual como aconteció con Rachmaninof (cuya Primera Sinfonía, según se rumoreó, estrenó Glazunov en estado de intemperancia), era considerado abiertamente un autor "anticuado".

Concierto para violín y orquesta en La menor, opus 82
Su mejor momento lo había experimentado veinte años antes, cuando fue designado director del Conservatorio. De esa época data la que tal vez sea su obra más perdurable, el Concierto para violín y orquesta en La menor. Compuesto en 1904, tuvo su estreno en San Petersburgo el 15 de febrero de 1905 (tres semanas después del estallido de los sucesos revolucionarios de aquel año).

Movimientos
Pese a carecer de secciones o partes claramente enumeradas por el autor, se acostumbra considerar que la obra consta de tres movimientos. Otras miradas señalan cuatro. O un solo movimiento en forma sonata, si se conviene en que el "segundo" movimiento forma parte, extrañamente, del "primero" –una rareza de Glazunov, adosada a esta elegante y romántica obra.
00       Moderato
04:26  Andante sostenuto
14:50  Allegro

La versión es de la violinista Julia Fisher, acompañada de la Bamber Smphony, bajo la dirección del maestro Jakub Hrůša.


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miércoles, 27 de mayo de 2015

Christoph W. Gluck: Orfeo y Eurídice / "Danza de los espíritus bienaventurados"



No obstante haber gozado de amplio reconocimiento durante su vida como autor de óperas y música para la escena, el compositor alemán Cristoph Willibald Gluck, nacido en Erasbach en 1714, es hoy prácticamente un desconocido para "el gran público". Sus obras son representadas con poca frecuencia, no obstante reconocerse en él al gran reformador del género operístico, al propugnar y establecer un nuevo equilibrio entre música y drama. Apartándose del modelo italiano, pródigo en fiorituras y gorgeos escalofriantes, Gluck abolió para siempre la estricta separación entre recitativos y arias, dotando a la música de la capacidad para mantener un flujo ininterrumpido de la acción dramática.

Christoph W. Gluck (1714 - 1787)
Los primeros elementos de reforma se manifestaron en su obra Orfeo y Eurídice, de 1762, aunque aquella no estuvo completa sino hasta la traducción de la obra al francés, en 1774 (dedicada, de paso, a Maria Antonieta), al sustituir al castrato por un tenor en el papel de Orfeo, entre otras importantes modificaciones.
Como era de costumbre para la época –y especialmente para Gluck–, la obra echa mano de la mitología griega, recreando el mito de Orfeo, que en pocas palabras, va como sigue, si bien, para complacer al público vienés, en su época la obra contó con final feliz.

El mito de Orfeo
El pastor Orfeo, de Tracia, tocaba la lira de manera sublime, de modo que no le costó nada encantar con su música a su amada Eurídice quien, para desgracia de Orfeo, morirá pronto a causa de la mordedura de una serpiente. Atormentado por el dolor, el pastor, hijo de una musa y un dios, se las arregló para llegar hasta el Hades, el lugar de los muertos, para lo cual tuvo que encantar con su música al can Cerbero, el perro de tres cabezas encargado de resguardar las puertas del mundo de las sombras. Una vez dentro, solicitó humildemente al rey y la reina de los muertos que le permitieran regresar con Eurídice al mundo de los vivos. Comoquiera que acompañó la solicitud con el canto de su lira, obtuvo rápidamente el consentimiento pero con una condición: regresaría al mundo de la luz llevando de la mano a Eurídice pero sin volver jamás la cabeza atrás. Así lo hizo, hasta que lo asaltó la duda de que lo hubiesen engañado. Y entonces se dio la vuelta, solo para ver que Eurídice desaparecía ante sus ojos, con los brazos extendidos.

Danza de los espíritus bienaventurados
Estructurada en tres actos, la ópera tuvo su estreno en el Burgtheater de Viena el 5 de octubre de 1762, con ocasión del día santo del emperador Francisco I. Un breve ballet que acompañaba la segunda escena del acto II en la versión original, se convirtió en una danza en la versión francesa de 1774, de cuatro movimientos, que contiene un hermoso solo de flauta, la Danza de los espíritus bienaventurados, que aquí se presenta en versión orquestal (solo audio) a cargo de la Orquesta Filarmónica de Budapest, dirigida por Andras Korodi.


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lunes, 25 de mayo de 2015

Antonin Dvorak: Sinfonía No 8



Cuando en 1891 la Universidad de Cambridge decidió conceder a Antonin Dvorak el título de doctor honoris causa en música, el compositor envió en plan de tesis la Sinfonía No 8, compuesta en Vysoka, su residencia de verano, entre los meses de agosto y noviembre de 1889. La obra fue publicada por un editor inglés, a raíz de desavenencias con su editor habitual, quien se la jugaba por obras más breves que, en su opinión, eran más rentables. Su estreno se produjo el 2 de febrero de 1890, en Praga, dirigida por el autor. Un año después la condujo en Londres, con ocasión de recibir su doctorado.

Villa Vysoka
En 1880, cuando aún no cumplía los cuarenta años, el compositor checo ya era un músico reconocido internacionalmente, por lo que debía viajar por Europa cada vez con mayor frecuencia, para presentar y dirigir sus obras. Sin embargo, lo que verdaderamente le complacía era permanecer en su tierra, trabajando en la composición, ojalá en un ambiente sereno y motivador.
En 1877, la hermana mayor de su mujer Anna casó con un conde que disfrutaba de la posesión de una hermosa villa a 50 km de Praga, donde en medio de un bosque se alzaba una pequeña mansión. Dvorak quedó maravillado con el lugar, la primera vez que lo vio, invitado al matrimonio. Recibió una nueva invitación en 1880 y luego, durante tres veranos más, Dvorak se alojó con su mujer en una construcción más pequeña, en la vecindad de la mansión.

Antonin Dvorak (1841 - 1904)
Un segundo hogar
La villa tenía por nombre Vysoka y el lugar jugará un importante papel en la vida personal y profesional del compositor. Gracias a los ingresos provenientes de las giras y de la publicación de sus obras, Dvorak pudo, al poco tiempo, comprarle a su pariente conde una porción de la villa, donde se instaló con una casa que se convertirá en su segundo hogar, para descansar de las giras y de Praga. Allí producirá un número importante de obras, entre las que sobresalen su ópera Rusalka, la segunda serie de las Danzas Eslavas, y las Sinfonías No 7 y No 8.

Sinfonía No 8 en Sol mayor, opus 88
Con su Octava Sinfonía, el compositor revela, una vez más, su pasión por la música popular eslava. En conjunción con un vigoroso lenguaje nacional, la obra presenta variados estados de ánimo, que van desde imágenes pastorales, danzas y marchas, hasta momentos altamente dramáticos. Adhiere a la estructura "clásica" de la sinfonía, con cuatro movimientos:

00:00  Allegro con brio
10:42  Adagio
22:10  Allegretto grazioso - Molto vivace
28:00  Allegro ma non troppo

La versión es de la Orquesta Sinfónica de la Radio Frankfurt, dirigida por Manfred Honeck.


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miércoles, 20 de mayo de 2015

Mozart: Sinfonía N° 41 - "Júpiter"



En reemplazo de Christoph Gluck, compositor de la corte muerto el año anterior, Wolfgang Amadeus Mozart pudo por fin acceder en 1788 a lo que con tanto afán habían anhelado él y su padre durante años: un empleo permanente en la corte imperial de Viena. Pero el salario no era gran cosa, aunque alcanzaba para pagar la renta y, lo más importante, se trataba de un ingreso regular. Mozart ya tenía 32 años, y debía mantener una casa, esposa e hijos. A fin de aliviar en algo la situación, la familia decidió buscar una residencia ojalá más barata, mudándose a los suburbios de Viena.

Tres sinfonías en ocho semanas
En el nuevo hogar, y en el increíble lapso de ocho semanas, Mozart escribió una tras otra sus tres últimas sinfonías, la No 39 en Mi bemol, la No 40 en Sol menor y, tal vez su mayor creación en el género, la Sinfonía No 41 en Do mayor, también llamada "Júpiter". Si algo gatilló la creación de este tríptico, no lo sabemos. Mozart compuso sus sinfonías a intervalos muy irregulares y es muy probable que la dedicación poco usual puesta en estas últimas tres, se haya debido, por un lado, a que disponía con algo más de tiempo pues por esas fechas casi no tenía alumnos, y por otro, a que sus presentaciones en conciertos a beneficio propio ya no concitaban el entusiasmo popular de hacía algunos años. Para mayor desencanto, es muy posible que Mozart jamás las haya escuchado.

"Júpiter", el apodo
Desde hacía un par de años Mozart llevaba un registro de la fecha de inicio y término de sus obras, por ello sabemos con precisión que La Sinfonía N° 41 fue completada el 10 de agosto de 1788. Su apodo de Sinfonía Júpiter es algo más impreciso pero probablemente se deba al violinista y empresario de la música Johann P. Salomon (quien años atrás había llevado a Haydn de gira a Londres) para graficar con el nombre de la máxima divinidad de la mitología romana la majestuosidad de la obra.

Movimientos
Considerada un paradigma de la forma sinfónica clásica, la obra consta de cuatro movimientos, en tempo rápido el primero y el último, el segundo más lento, y el tercero, el habitual minueto con trio.
00       Allegro vivace  De impresionante pompa, logra crear una atmósfera ceremonial.
13:28  Andante cantabile  Movimiento sereno, holgado, en forma sonata. Una sarabanda al estilo de las suites francesas de JS Bach.
23:43  Menuetto (allegretto)  Un refinado estudio de contrastes, preparando el ambiente para el finale.
29:22  Molto allegro  Pródigo en técnicas contrapuntísticas, incluyendo fugato (una fuga inserta en medio de otra forma), stretto (entradas traslapadas) y canon. La coda incluye un tratamiento fugado de los cinco temas principales, que se escuchan simultáneamente.

La versión es de la Sinfónica de Galicia, dirigida por el maestro Lorin Maazel.

 

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viernes, 15 de mayo de 2015

Chopin: "Vals del adiós" - Op 69 No 1


Maria Wodzinska, la niña polaca que por un par de años fue su prometida, vio por penúltima vez a Chopin en Dresde, en septiembre de 1835. La chica era la única hija mujer del conde Wodzinski, familia amiga de los Chopin desde hacía mucho tiempo, y habían coincidido allí de regreso de sus vacaciones, en dirección a sus residencias permanentes; la familia polaca hacia su villa en Polonia y Chopin camino de París. Por ese entonces, Maria contaba 16 años; Chopin 25. Durante toda una semana pasearon, jugaron y rieron.


En París, una carta
Camino a París, Chopin se desvió a Leipzig para ver a Mendelssohn y a Schumann. Luego pasó a Heidelberg, donde visitó al padre de un alumno. De modo que llegó a París a mediados de octubre. En el No 5 de la Chaussée d'Antin lo esperaba una bonita sorpresa. Una carta de Maria lo había precedido:
"¡Cómo le echamos de menos! Mi madre, llorosa, me recuerda a cada instante algún rasgo de 'su cuarto hijo, Fryderyk'. Mis hermanos están abatidos. Nos repetimos nuestro vals: encuentro placer en tocarlo, pues nos recuerda al hermano que acaba de dejarnos. Lo he llevado a que lo encuadernen. [...] Mamá, mi padre y mis hermanos le abrazan tiernamente [...]. Ha olvidado aquí el lápiz: lo guardamos respetuosamente, como una reliquia. ¡Adiós!"
Maria Wodzinska
(1819 - 1896)
Vals en La bemol
El vals a que Maria hace referencia es el vals en La bemol mayor, compuesto ese año, y que Chopin dio a conocer a los Wodzinski en aquella temporada, enviándoles posteriormente una copia, que ofrendó a Maria, con una nota: "A la señorita Maria". Pero, aunque nunca fue publicado en vida del autor, el vals está dedicado a Charlotte de Rothschild, una alumna de Chopin de elevada alcurnia. Como era la costumbre de aquellos años, y que Chopin no desdeñó, una misma obra, dedicada oficialmente a determinada persona, podía a la vez ser ofrecida, como obsequio, a unas cuantas más.

Su denominación popular como "Vals del Adiós" obedece, creemos, a que se convirtió en la última ofrenda que Chopin hizo a Maria –la ruptura se producirá al año siguiente. Es un vals expresivo, de tempo lento, con una sección media que semeja una mazurka. No es una pieza especialmente notable, tampoco muy exigente, de ahí que Chopin no se haya decidido nunca por su publicación.

La versión es del pianista israelí Tzvi Erez.


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