El compositor alemán Max Bruch, nacido en Colonia, reino de Prusia, en 1838, forma parte del grupo de músicos posrománticos menores, de la segunda mitad del siglo XIX europeo. Es una época en que los compositores viven una suerte de transición forzada en que se ven obligados a prolongar las formas y estética románticas, para complacer a un público cada vez más vasto, conformado por una burguesía enriquecida que no aboga por sofisticaciones.
El concierto en sol menor para violín de Bruch, de 1868, responde en cierto modo a esa estética, pues en él aún puede apreciarse esa exacerbación de pirotecnias y virtuosismo que será más tarde abandonada por los autores por venir, dando con ello definitivo término al gran siglo romántico.
Max Bruch compuso tres conciertos para violín pero el único que se mantiene hasta hoy como parte del repertorio estándar de los violinistas es el concierto N° 1 en sol menor. Compuesto a los 30 años, gozó de enorme aceptación durante largo tiempo, al extremo que el autor pensó seriamente en prohibir su ejecución porque impedía la interpretación de los restantes. Al parecer, el público de hoy y de ayer, tenían razón.
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| Max Bruch (1838 - 1920) |
Estructurado en tres movimientos, se presenta aquí el último de ellos –el que lo ha hecho famoso– en versión de la extraordinaria violinista estadounidense Sarah Chang, de quien Yehudi Menuhin afirmó que era "la más maravillosa, la más perfecta, la violinista más ideal que he escuchado". Sarah es hija de padres coreanos pero nació en EEUU en 1980. A los nueve años hizo su debut en Nueva York acompañada de la New York Philharmonic Orchestra. En junio de este año 2012 se presentará en Santiago de Chile, en el Teatro Municipal de Las Condes.
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