miércoles, 7 de diciembre de 2011

Vivaldi: Cuatro Estaciones - Invierno


Las embarcaciones regresan, engalanadas, después de realizado el "matrimonio"
de la ciudad con el mar. Cuadro de Canaletto.

El violinista y compositor Antonio Vivaldi (1678 - 1741) nació y pasó gran parte de su vida en Venecia, ciudad que, al hacer calles sus canales, se desentendió del invento mágico e "ignoró la rueda", como apunta un biógrafo del cura del pelo rojo.
Esta vinculación especial y única con el mar Adriático permitió que naciera una tradición también única, que de paso, homenajea al autor de este blog. Todos los años, para mi cumpleaños, el 15 de agosto, tenía lugar, durante las fiestas de la Ascensión, la ceremonia del "Sposalizio del mare", que se realizaba mar adentro, a dos millas de Venecia.

Lo sposalizio del mare
"Te desposamos, mar, en señal de verdadero y perpetuo dominio", decía el Dux mientras arrojaba al mar su anillo de oro.
La ceremonia era altamente venerada pero ya en esos años existía el sarcasmo, y Voltaire había hecho notar que en dichas bodas solo faltaba el consentimiento de la novia. Para no quedarse atrás, el renombrado amante y escritor Giacomo Casanova señaló al respecto:

"El almirante del Arsenal debe asentir con su cabeza que el tiempo será constantemente bueno. El menor viento en contra podría hacer zozobrar la nave y ahogar al Dux con toda la Señorísima Señoría, los embajadores y el nuncio del Papa, maestro garantizador de la virtud de esta singular ceremonia que, con razón, veneran hasta la superstición los venecianos. Para colmo de males, un accidente trágico haría reír a toda Europa, que diría que el Dux había consumado al fin el matrimonio".

Antonio Vivaldi (1678 - 1741)
Así como Casanova, el maestro Vivaldi debe haber conocido la vieja tradición pero hasta donde se sabe, no aventuró mofas, debido quizá a su investidura eclesiástica. El maestro había recibido las órdenes menores en 1693 y fue ordenado sacerdote el año 1703. Gran parte de los estudiosos no dudan en afirmar que la vocación religiosa de "il prete rosso" (por el color de su pelo, característica de toda su familia) obedeció a una cuestión de oportunismo, una forma de acceder a un estatus que no le correspondía por nacimiento, pues en la ascendencia del músico abundan los marinos, los piratas y bandidos.

En su condición de sacerdote y profesor de violín, Vivaldi inició en 1703 una fructífera relación con el Conservatorio del Ospedale della Pietá –institución encargada de acoger a muchachas huérfanas o hijas ilegítimas para ser educadas exclusivamente en el arte de la música– donde permanecerá hasta 1740, llegando a ser Director del Conservatorio. Allí compondrá la mayor parte de sus obras, que sobrepasan el número de 450, si solo se cuentan las obras para solista con acompañamiento de orquesta.

Las cuatro estaciones - Invierno
Los doce conciertos que componen la colección Il cimento dell'armonia e dell'invenzione fueron publicados en 1724. Los cuatro primeros conciertos, tomados en conjunto, recibieron posteriormente el título de Las Cuatro Estaciones (Primavera, Verano, Otoño e Invierno) y se convirtieron en la obra más popular de Antonio Vivaldi, un auténtico bestseller de la música instrumental del siglo XVIII. Se presenta aquí el cuarto concierto, en Fa menor, El Invierno, en sorprendente versión fílmica de la orquesta de cámara italiana I Musici, agrupación que no contempla director aunque aquí lleva la batuta, como solista, el virtuoso italiano Federico Agostini.

Movimientos:
00       Allegro non molto
03:38  Largo
05:48  Allegro


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viernes, 2 de diciembre de 2011

Wagner: Tannhäuser - Coro Peregrinos



Richard Wagner, músico, dramaturgo, lingüista, filósofo y político, nacido en Leipzig en 1813, forma parte del ramillete de grandes compositores que vinieron al mundo alrededor de 1810 (Schumann, Chopin, Liszt, Mendelssohn y Verdi, este último precisamente en 1813).
Creador de la ópera alemana "para los alemanes", Wagner no disponía de especiales dotes como instrumentista y durante muchos años se desenvolvió como director de coros y orquestas en teatros alemanes. En el siglo del liberalismo, la lucha de clases y el progreso, reclamó para sí y para su oficio la condición sagrada del Arte. Consecuente con ello, quiso vivir y triunfar como profesional de la composición. No fue fácil.

En el año 1834 conoció a la cantante Minna Planer en un balneario donde pasaba el verano la agrupación orquestal que Wagner dirigía en Dresde. Después de dos años de galanteo amoroso, se casaron. El matrimonio, que conoció enormes y diversas estrecheces económicas, estuvo siempre jalonado por un cúmulo de desentendimientos, separaciones e infidelidades conyugales por ambas partes, aunque finalmente, uno u otro, regresaba a casa, con la cola entre las piernas y la cabeza gacha. Era la reconciliación.

Richard Wagner (1813 - 1883)
Precisamente en un buen momento amoroso, y arrancando de los deudores, intentaron fortuna durante unos años en París, pero la expedición terminó en un completo fracaso. Regresan a Dresde en 1842 y a los pocos meses se produce el estreno de Rienzi, ópera de Wagner hoy casi olvidada. Esta vez el éxito los acompaña. El público saludó de pie a su joven compatriota rechazado en París.

La vida comenzó a sonreírles. Wagner es nombrado, poco después, maestro de capilla de la corte de Sajonia en carácter vitalicio, y con excelente remuneración. Para el año 1848, Wagner ha compuesto ya Lohengrin y Tannhäuser, y es también un director de orquesta muy solicitado. Pero la vida se va a complicar otra vez.

Wagner, anarquista
El año 1848 es el año en que Karl Marx publica el Manifiesto Comunista, escrito en compañía de su amiguito Federico Engels. Y es también el año en que el anarquista ruso Mijail Bakunin llega a Dresde arrancando de Praga, a alojarse en casa del asistente de Wagner, que profesaba la misma fe que Bakunin: un indignado del siglo XIX. Pronto se conocerán Wagner y Bakunin y surgirá entre ellos mutua admiración, respeto y amistad, refrendada cada atardecer en largos paseos por las calles en penumbras de Dresde, ignorante Wagner de que años más tarde el Indignado terminará expulsado de la Primera Internacional Comunista, por indicación del mismísimo Karl Marx. 

Y 1848 es también el año de "la revolución de mayo", seguidilla de manifestaciones populares que tuvieron como consecuencia la formación del primer parlamento alemán, que redactó una nueva constitución para Alemania. Pero el rey de Sajonia rechazó dicha constitución al año siguiente y en respuesta al rechazo estalló el alzamiento de mayo de 1849 que llenó de barricadas las calles de Dresde.

Richard Wagner participó activamente en la revuelta: repartió propaganda y realizó tareas de enlace del "gobierno provisional", del que Bakunin formaba parte. Pero el alzamiento fracasó y el amigo anarquista de Wagner fue detenido y condenado a muerte aunque después las autoridades sajonas lo entregaron a los rusos, quienes no dudaron en encarcelarlo.

En cuanto a Richard, pesaba sobre él una orden de detención que lo obligó a abandonar Dresde y con ello, su empleo vitalicio. A los pocos días, Richard y Minna alcanzaron Weimar donde los acogió el siempre generoso Franz Liszt. Seguirán once años de exilio total de Alemania.



Tannhäuser
Tannhäuser y el torneo de trovadores del castillo de Wartburg (su título completo) es una de las obras más populares de Wagner. Su Obertura y el famoso Coro de Peregrinos (final del acto 2°) pertenecen al repertorio "clásico" de la literatura musical europea. Mal acogida en su estreno en Dresde, en 1845, es una ópera en tres actos, con música y textos en alemán escritos por el propio Wagner, basados en antiguas leyendas alemanas, relacionadas con la lucha entre el amor sagrado y el amor profano:

Cuando en el castillo de Wartburg el caballero Tannhäuser confiesa que ha vivido en la montaña de Venus en pecado mortal, el resto de los caballeros lo amenaza de muerte. Lo salva de ella su amor terreno, Elisabeth, pero es expulsado del castillo y se le ordena se sume a los peregrinos que van camino de Roma y cuyo canto llega desde el valle.

La versión es de los Ponte Singers y Ponte Orchestra, de Hong-Kong, dirigida por Stephen Lam Lik Hin. Su comienzo pianissimo obliga a escucharla con audífonos.

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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Isaac Albéniz - Asturias, leyenda



El niño prodigio catalán Isaac Manuel Francisco Albéniz nació en 1860 en una ciudad de la provincia de Gerona, España. Cuando contaba con solo cuatro años, tuvo lugar su primera presentación pública al piano, presentando un programa de gran dificultad y que le valió un éxito clamoroso, al extremo de que se sospechó engaño de parte de los organizadores y hasta circularon rumores de que entre bastidores había un pianista que doblaba la interpretación del niño.

Pero no, era el niño quien efectivamente tocaba el piano. Como señaló un crítico, se trataba de "el nuevo Mozart vuelto a la tierra". No era una opinión tan alejada de la realidad pues este nuevo Mozart también contó con un padre ambicioso que no cejó en sus intentos por explotar sus extraordinarias dotes para la música, instándolo a "componer" cuanto antes, con el feliz resultado de una Marcha militar, a cuya partitura impresa el padre solicitó se agregara: "compuesta por el niño de ocho años Isaac Albéniz".

Isaac Albéniz, alrededor de 1872
Isaac ingresó al conservatorio de Madrid a los ocho años pero a los diez decidió darse una escapadita y tomó el primer tren rumbo a El Escorial, donde ofreció varios recitales en el casino de la localidad. Luego, partió de regreso a Madrid pero antes de llegar, decidió bajarse en una estación cualquiera y tomó el tren en dirección contraria, iniciando así su primera gran gira artística por varias ciudades de España.

Volvió al Conservatorio pero al poco tiempo se marchó a Andalucía, donde aumentó su serie triunfal de actuaciones. Encontrándose en Cádiz, poco después, decidió embarcarse como polizón en un barco que partía rumbo a Puerto Rico. No tenía pasaje pero había un piano a bordo. Gracias a él, pudo pagar su pasaje y llegar a tierras americanas. El niño prodigio del piano y de las aventuras tenía entonces doce años.

Asturias, leyenda
Es una de las piezas que integran la suite para piano solo Suite española, compuesta alrededor de 1886. Originalmente, la suite constaba de cuatro partes. Un editor agregó otras cuatro después de la muerte del compositor (1909), entre ellas un preludio que correspondía a otra suite y le llamó Asturias, leyenda.

Esta pieza debe ser una de las escasas obras que transcritas para otro instrumento adquieren otra dimensión y resultan más bellas que la versión original. A tal punto es así que Asturias es interpretada con mucho mayor frecuencia en su transcripción para guitarra antes que en la original para piano, que siempre resulta un poco ruda, debido, no está demás decirlo, a la dificultad que presentan los enormes saltos en el teclado.
En cambio, a la virtuosa guitarrista croata Ana Vidovic, en este recital en Nueva York, no se le mueve un pelo.



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domingo, 13 de noviembre de 2011

Tárrega: "Recuerdos de La Alhambra"



La "guitarra española", tal como la conocemos hoy, recién sumó su sexta cuerda a fines del siglo XVIII. Antes tuvo cinco y también cuatro, y el instrumento se llamaba de otra manera. Permaneció como un instrumento "amateur" desde el siglo XVII hasta principios del XIX, aunque durante ese periodo contó con no pocos virtuosos, entre ellos Gaspar Sanz (alrededor de 1674) y más tarde Fernando Sor (1778-1839).

Sólo a mediados del siglo XIX asomará el desarrollo sostenido del instrumento y la técnica de la "guitarra clásica", gracias a los aportes del compositor romántico español Francisco Tárrega, nacido en Villarreal en 1852 y muerto en Barcelona en 1909. Sus transcripciones de obras de Bach, Mozart, Beethoven y otros compositores constituyen la base del repertorio de concierto para guitarra clásica de nuestros días.

Francisco Tárrega (1852 - 1909)
Y también aportó lo suyo, naturalmente. Una de sus piezas más populares se conoce con el nombre de Recuerdos de La Alhambra, bella y simple melodía inspirada en el complejo palaciego y fortaleza instalada en una colina rocosa en Granada, España, que data de mediados del siglo XIV y que en 1492, con la conquista de Granada por los Reyes Católicos, pasó a ser el palacio real. (Aquí en Santiago de Chile también tenemos nuestro Palacito de La Alhambra, inspirado en el de Granada, en calle Compañía, gracias al talento emprendedor de don Francisco Ignacio Ossa, que amasó una fortuna explotando minas de plata en el norte de Chile. Francisco Ignacio murió en su Palacio en 1864, circunstancia que le impidió seguir disfrutando de él, como es natural).

Recuerdos de La Alhambra exige del intérprete un acabado manejo de la técnica del "trémolo", artificio que consiste en la repetición de una misma cuerda con los dedos anular, medio e índice con el apoyo del pulgar que pulsa una cuerda más baja haciendo su parte en el entramado armónico; la competente ejecución de un trémolo tenderá a que la cuerda repetida semeje una nota sostenida, como puede hacerlo un violín, por ejemplo.
La versión, excelente, es de la guitarrista croata Ana Vidovic.



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domingo, 6 de noviembre de 2011

Beethoven: Sonata N° 7 - Opus 10 No 3


Muchos años después de la muerte de Beethoven (1827), las autoridades municipales de Viena decidieron derribar un viejo teatro donde el maestro habia tocado el piano. Se cuenta que al finalizar la última representación, los vieneses permanecieron de pie un buen rato, llorando, emocionados.
Viena le había declarado hijo adoptivo en 1815, pero alrededor de 1880, su música resultaba algo extremada, o demasiado singular para el gusto de los vieneses de la época. Beethoven, por su parte, no tenía una buena impresión de los vieneses, al menos así fue durante los primeros años luego de haberse instalado en la capital del imperio, en 1793. Así, llegó a escribir, por ejemplo:
"Estos vieneses no valen nada, desde el emperador hasta el último limpiabotas. ¿Cómo puede uno integrarse en este país? Los vieneses son gente sin corazón. No hay un solo hombre honrado en la decadencia general de Austria. Sólo las circunstancias me retienen aqui, donde todo está sucio y arruinado. Todos son ladrones, de lo más alto a lo más bajo de la escala social..."
Viena, vieneses y vienesas
En otra ocasión, mostró su decepción con los grupos liberales que saludaban con gran entusiasmo la revolución francesa en momentos en que las cortes europeas observan con horror el desarrollo de los acontecimientos en la Francia revolucionaria:
"esta gente solo piensa en reír, beber y danzar... mientras tengan cerveza y salchichas, aquí no habrá revolución..."
En aparente contradicción con este pensamiento, amén del grupo de sus alumnos escogido con pinzas de entre lo más selecto y acomodado de la sociedad vienesa, Beethoven contaba con un pequeño pero conspicuo círculo de amistades de alto linaje, entre quienes se contó, entre los años 1797 y 1803, un alto oficial del Servicio Imperial Ruso en Viena, a cuya esposa, Anne Margaret von Browne, el maestro dedicó las tres sonatas del Opus 10, compuestas alrededor de 1798.



La sonata N° 7, Op. 10 N° 3, es la más extensa del trío. Dura alrededor de 24 minutos y es la única que tiene cuatro movimientos:
00       Presto
05:20  Largo e mesto (quizá uno de los movimientos lentos más bellos de Beethoven)
15:29  Menuetto: Allegro
18:04  Rondo: Allegro

La versión es del pianista estadounidense Eric Zuber.

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