martes, 10 de mayo de 2011

Liszt: Vals "Mefisto" N° 1

Caricatura de la época: Franz Liszt al piano.

La princesa Carolyne muy princesa sería pero fumaba cigarros y hablaba mucho, según hizo saber a todo el mundo el compositor y pianista Hans von Büllow, yerno de Liszt, casado con su hija Cosima. (Quizás por bocón, esta última lo va a abandonar más tarde, para irse con el amor de su vida, 25 años mayor, Richard Wagner.)
Dejando a un lado a Cosima, digamos que la princesa Carolyne fue en verdad una buena mujer que se la jugó por Franz, incluyendo en ese compromiso la supervisión a la distancia de la educación de los hijos del compositor, amén de la sabia sugerencia de que abandonara las giras de concierto para dedicar todas sus energías a la composición.

Mientras todo ello ocurría, la solicitud de divorcio de Carolyne y su príncipe y oficial de ejército Nikolaus, seguía a la espera de la decisión de la Santa Sede, cuestión que finalmente se va a resolver de manera favorable recién en 1855, diez años después de iniciado el proceso y al poco tiempo de que Nikolaus se hubiera vuelto a casar. Pero una cosa era el divorcio y otra el permiso para casarse. Nikolaus está en su derecho (porque era protestante), pero Carolyne no, dictaminó la Iglesia, mostrando escasa consideración por la dedicación de la princesa a los estudios teológicos.

El permiso para contraer matrimonio va a ser finalmente concedido a Carolyne en 1860, cinco años después del divorcio. Franz quería casarse ya, pero ella sugirió que lo hicieran en Roma al año siguiente, para cuando el compositor cumpliera 50 años, el 22 de octubre de 1861.
Y así lo acordaron. Pero el día 21, la víspera de la boda, un emisario del Papa llamó a la puerta de la casa de Carolyne, en Roma, para anunciar que el proceso requería una nueva revisión.

El Vals Mefisto
La pieza popularmente conocida como Vals Mefisto es el primero de cuatro valses del mismo nombre compuestos por Liszt, en diversas épocas. La versión para piano –pues la hay para orquesta y para dos pianos– nació alrededor de 1860 si bien sus innovaciones armónicas presagian el espíritu de la música de compositores tan lejanos en el tiempo como Ravel o Prokofiev.
Por lo mismo, sugiero algo de paciencia y buena voluntad para escuchar los dos primeros minutos y medio pues con dificultad logra asumirse como música de mediados del siglo XIX. Aquí no hay Sueños de Amor ni Consolaciones, pero sí Liszt y romanticismo, aunque no lo parezca, al principio.
Y a propósito de lo mismo, transcribo aquí un comentario destacado en Youtube acerca de esta pieza. Una opinión algo diferente sobre la "bravura" lisztiana:
"I saw this shit in a bugs bunny episode... and the piano exploded".



Agregado el 27.02.13. Me olvidé de identificar al intérprete. Se trata del extraordinario pianista ruso Boris Berezovsky, nacido en Moscú en 1969.

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sábado, 7 de mayo de 2011

Franz Liszt: Consolación N° 3


Princesa Carolyne de Sayn-Wittgenstein
Acuna en sus brazos a su única hija Marie Pauline Antoinette.

Hace un buen número de años, por allá por el siglo IV, un discípulo del filósofo y teólogo san Agustín se atrevió a preguntar a éste qué hacía Dios antes de crear el universo. Agustín ni se arrugó y contestó impasible que junto con crear el universo Dios había creado también el tiempo.

Carolyne de Sayn-Wittgenstein
La ingeniosa y certera respuesta permaneció durante siglos como verdad inamovible atrayendo la atención de teólogos y filósofos, entre ellos, la de la princesa Carolyne de Sayn-Wittgenstein, quien como mujer pionera de la teología en el siglo XIX, decidió hincarle el diente a esa y otras preguntas.
Ya separada de su marido y oficial del ejército ruso el príncipe Nikolaus, la princesa Carolyne, a mediados de la década de 1840 dedicaba mañana y tarde en su natal Kiev a desentrañar las preguntas y respuestas que tanto Agustín como el doctor insigne de la teología, Santo Tomás de Aquino, se habían planteado siglos atrás.

Franz Liszt visita Kiev
En esa magia estaba cuando el compositor y pianista de fama internacional, Franz Liszt, visitó Kiev como parte de una gira de conciertos por toda Rusia, amén de Austria y Hungría, el año de 1847.
Desconocemos los detalles pero podemos suponer que Carolyne asistió a uno de los conciertos, después de lo cual habría comenzado a cuestionarse la cantidad de tiempo que destinaba al estudio de Agustín y Tomás. El hecho concreto es que Carolyne abandonó Kiev y se fue a vivir con Franz a la ciudad de Weimar, donde el célebre pianista residía ejerciendo el cargo de maestro de capilla.

La relación, extremadamente compleja debido a los reiterados e infructuosos intentos por conseguir el divorcio de Carolyne ante la Santa Sede, va a durar catorce años.

Consolación N°3
Compuestas en pleno amorío, entre 1849 y 1850, las "Consolaciones" si bien muy propias del universo musical de Liszt, se tiende a emparentarlas con la estética de los nocturnos de Chopin, por su espíritu y su técnica nada aparatosa. La Consolación N°3 es la que más ha concitado el favor del público, de las seis que componen el grupo.
La versión, excelente, es de Tiffany Poon, cuando tenía once años.



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lunes, 25 de abril de 2011

Franz Liszt: Rapsodia húngara No 2


Liszt tocando en la Academia de Canto de Berlín, donde obtuvo un éxito
sin precedentes en 1842
El affaire con Lola Montez
En 1842, Liszt fue nombrado maestro de capilla de Weimar pero ello no impidió que prosiguiera su brillante carrera de virtuoso ofreciendo conciertos por toda Europa. En febrero de 1844, el pianista de fama internacional visitó Dresde por enésima vez, siendo objeto de una recepción delirante, como era lo usual. Esto lo animó a realizar un viaje corto a Dessau, donde el destino le tenía preparada una sorpresa.
Lola Montez, la célebre bailarina "española" de origen irlandés, se encontraba en Dessau intentando darse a conocer como bailarina, o cortesana, o lo que fuera. A sus 26 años, el aura erótica que la rodeaba permitía eso y mucho más. Para Franz, verla y amarla fue una sola y misma cosa.

Lola Montez (1818 - 1861)
El 25 de febrero Liszt regresó a Dresde y se trajo consigo a Lola. La habitación del hotel donde se alojaba se volvió mudo testigo de un encuentro apasionado. A la mañana siguiente, Franz se levantó temprano porque tenía que trabajar. Todavía le quedaba el compromiso de tres conciertos más en Dresde.

Esa noche, el maestro temió por su reputación. Antes de partir, según se cuenta, encerró a Lola con llave en la habitación y dejó una considerable suma de dinero para reparar los daños que la bailarina iba a provocar cuando se viera abandonada.
La noticia llegó a París y selló la ruptura definitiva con su fiel Marie.

Rapsodia húngara N° 2
Publicada en 1847, la Rapsodia Húngara N° 2 es la más famosa de las 19 rapsodias escritas por Franz Liszt sobre temas húngaros. Ofrece, sin lugar a dudas, una extraordinaria oportunidad para el lucimiento del intérprete, de quien exige gran habilidad y destreza. No sorprende, pues, la avalancha de damiselas que, habiéndola escuchado, quisieran abalanzarse sobre este ídolo de mediados del siglo XIX para saludarlo, abrazarlo y algo más, si se daban las cosas.

La versión es de Alfred Brendel. Es el "video" más serio que encontré, debido a lo ya señalado: la posibilidad del lucimiento. Brendel ofrece las pausas justas, la velocidad precisa, el balance correcto entre música y parafernalia.



Y no faltaba más. Recurro nuevamente a la insuperable vena cómica del maestro danés, Victor Borge, pianista, director de orquesta y comediante quien, con la Rapsodia Húngara N° 2 también intenta lucirse pero haciendo chistes.



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sábado, 16 de abril de 2011

F. Liszt: Estudio de concierto "Un sospiro"



Franz Liszt y Marie d'Agoult
El gran amor de Liszt, su relación más estable en la medida de lo posible, se llamó de soltera Marie de Flavigny. Mujer liberal, escritora de fuste e historiadora, adoptó el seudónimo de Daniel Stern cuando comenzó a colaborar con la prensa opositora francesa a comienzos de la década de 1840. Al momento de conocer a Liszt, en 1833, Marie había devenido en la condesa Marie d'Agoult, pues llevaba seis años unida en santo matrimonio arreglado con el conde Charles d'Agoult, a quien abandonó sin más trámite cuando comprendió que el verdadero amor había tocado a su puerta.

La relación, intensa y apasionada, va a durar 11 años y de la unión nacerán tres hijos.
Es la etapa en que el célebre y aclamado pianista recorre Europa entera, ofreciendo recitales en las grandes urbes, con sus propias obras, o dando a conocer a los maestros aún no apreciados por el gran público. Liszt es el primer músico que programa conciertos dedicados íntegramente a Bach, a Beethoven o a sus contemporáneos Chopin o Schumann.

Siempre triunfales, sus giras constituían todo un acontecimiento. Transformado en una celebridad de su época, Franz Liszt era esperado y recibido con gran entusiasmo por lo que hoy llamaríamos "su público", sus "fans". Por lo mismo, la posibilidad de una aventura amorosa estuvo casi siempre a la mano. Ni corto ni perezoso, Franz simplemente avanzó en esa dirección. Al mismo tiempo, en casa, Marie comenzaba a cansarse de las largas ausencias. Y suspiraba.

Estudio de concierto N°3 - "Un sospiro"
Cuatro años después del término de la relación, Marie se desempeñaba en 1848 como destacada colaboradora del periódico liberal La Presse. Franz, a su vez, terminaba de componer sus Tres Estudios de Concierto, destinados a mejorar la habilidad técnica del estudiante avanzado. El Estudio N° 3 en Re bemol lleva el nombre en italiano "Un sospiro", y tiene como propósito el logro de destreza en el cruce de manos, a gran velocidad.

Cuando, hace unos años, escuché esta pieza por primera vez, no podía explicarme cómo era posible que el ejecutante pudiera llevar simultáneamente esa melodía y acompañarse por tal tráfago de arpegios que, al oído, sólo era posible con la participación de ambas manos. Tiempo después, accedí a la partitura y logré ver que tal magia obedecía al "simple" artilugio del cruce de manos.


Como puede verse, la melodía va siendo conducida por ambas manos, una vez por la izquierda aprovechando un silencio y la siguiente por la derecha en simultaneidad con el bajo. Para facilitar la lectura del ejecutante, esta partitura para piano presenta, atípicamente, dos claves de sol.

La versión es del pianista y compositor franco canadiense Marc-André Hamelin, en un recital en Tokio, 1997.



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jueves, 7 de abril de 2011

Franz Liszt - Sueño de amor N°3


El otro Franz, amigo de sus amigas

Retrato de Franz Liszt, obra del pintor Charles Lehmann
(Museo Carnavalet, París)
Este otro Franz [en referencia a Franz Schubert, protagonista de entradas anteriores] en verdad no se llamaba así sino Ferenc, pues era húngaro. Franz es su nombre europeizado.
Los años 1810 y 1811 son testigos de la llegada al mundo de tres gigantes de la música romántica del siglo XIX: Schumann y Chopin en 1810; Franz Liszt en 1811. Generalmente se tiende a pensar que Liszt es un músico bastante posterior a Chopin pero como ya vemos éste solo le lleva un año a Liszt, y la razón estriba en que este último vivió una buena cantidad de años más que el malogrado Federico. Y por ello, mucho tiempo después de la muerte de Chopin en 1849, Franz Liszt estaba más vivo que nunca, dando recitales por toda Europa, aprovechando para intimar con una condesa por aquí, o una princesa por allá, y creando música.

Para que todo ello sucediera, a sus ocho años el pequeño Franz tuvo que dar muestras de su talento. Lo que no fue difícil pues sus padres estaban en condiciones de reconocerlo de inmediato: su padre Adam Liszt era intendente del príncipe Nicolás Esterhazy y había tratado ampliamente a Joseph Haydn. Apenas Franz cumplió los 9 años, la familia Liszt se trasladó con él a Viena para que recibiera lecciones de los más reputados maestros de música. Luego, vino Paris y más tarde Europa entera.
Franz había nacido para conquistar.


Casa natal de Franz Liszt, en Raiding (Hungría) a pocos kilómetros de Viena.

A los 22 años es ya una reconocida personalidad musical en los salones parisinos. En una selectísima reunión entre cuyos asistentes se contaba a Chopin, Meyerbeer, Délacroix y Heine, entre otros, le fue presentada la condesa Marie d'Agoult, dama muy conocida en los ambientes aristocráticos parisinos, que además fungía de escritora, al estilo George Sand. También, era seis años mayor que Liszt y estaba casada, para más señas. Pero el amor prendió y como el amor todo lo puede, Marie y Franz, a pesar del escándalo suscitado, lograron unir sus vidas refugiándose en Suiza, en una casa en los alrededores de Ginebra.
Allí, durante casi dos años, Franz va a amar y trabajar intensamente.

Sueño de amor N°3
Probablemente sea la pieza con que el pueblo llano identifica mejor a Liszt. Pertenece a una serie de tres nocturnos publicados en 1850, a un año de la muerte de Chopin. Llevan en conjunto el nombre de Liebesträume y fueron concebidos a partir de poemas.
El nocturno N°3 consiste en un hermoso tema que se repite tres veces con inteligentes variaciones enlazadas por cadenzas que demandan gran habilidad técnica. La variación segunda (1:41) representa el clímax de la pequeña obra y es donde el intérprete queda autorizado para destrozar el piano si así lo quisiera. La tercera variación, en cambio, es mucho más delicada (3:14). Muere poco a poco para finalizar con un arpegio pianissimo.

La versión es de Vanessa Benelli.


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