miércoles, 6 de junio de 2018

Mozart: Concierto para oboe, en Do mayor


A los 21 años y en compañía de su madre, el 22 de septiembre de 1777 Wolfgang Amadeus Mozart se embarcó en un viaje que lo llevaría a Augsburgo, Mannheim y París, en busca del anhelado puesto en la corte que le fue esquivo durante toda su vida. Como era costumbre en la familia, abundaron las cartas intercambiadas por Wolfgang y Maria Anna con el padre y esposo, Leopold. Gracias a ellas, los estudiosos han podido concluir que el Concierto para oboe y cuerdas en Do mayor, perdido durante un siglo y medio, viajaba junto a los Mozart en su versión autógrafa.


Giuseppe Ferlendis fue un joven virtuoso del oboe que procedía de Bergamo, Italia. Su incorporación a la corte de Salzburgo está fechada el 1 de abril de 1977, según el decreto firmado por el arzobispo Colloredo. Casi de la misma edad que Mozart, se hicieron muy amigos. Se desconoce si Ferlendis solicitó a Mozart la composición, pero de las cartas señaladas se desprende que Mozart hace el viaje llevando consigo los originales de un concierto para oboe escrito para él. Es más, en Mannheim, aprovechó de obsequiar el mismo concierto a Friedrich Ramm, oboísta de la famosa corte.

Ramm quedó encantadísimo con el concierto, haciendo de él su "caballito de batalla", su cheval de bataille, en palabras de Wolfgang. En pocas semanas, pudo interpretarlo en cinco oportunidades, llegando así a oídos del flautista amateur Ferdinand de Jean, joven dilettante holandés, quien, luego de conocer al autor, comisionó a Mozart nada menos que dos cuartetos y tres conciertos para flauta por la suma de doscientos gulden, que a Wolfgang y a su madre les sentaban de maravillas para solventar alimentación y estadía.

Copia de 1777, Salzburgo,
del célebre "Mozart de Bologna"
Wolfgang Amadeus se abocó a la tarea, pero, como "no siempre está uno con buen ánimo para componer", solo alcanzó a componer dos de los tres conciertos acordados. El tercero lo suplió con una transposición del concierto para oboe. Pese a que era usual en la época el arreglo para otro instrumento de conciertos propios y ajenos, el flautista amateur no quedó conforme. Solo pagó 96 gulden de los doscientos comprometidos. Al recibirlos, Mozart supuso que se trataba de un adelanto, comentando a su padre que el holandés debe creer que 96 gulden son la mitad de doscientos.

Concierto para oboe en Do mayor, KV 314
Durante todo el siglo XIX y principios del XX solo se conoció la versión para flauta (Concierto No 2 en Re mayor, K 314), aunque siempre se entendió que se trataba de una trasposición, una recreación en formato "alternativo" de un original perdido.
Este original perdido, para oboe, solo se descubrió en 1920, en Salzburgo, cerrando así el ciclo vital del único concierto para oboe que escribió Mozart, hoy el más conocido y demandado del repertorio para el instrumento, por su exquisita gracia y elegancia.

Movimientos
00:00  Allegro aperto (algo más majestuoso que un allegro "corriente").
08:03  Adagio non troppo
15:36  Rondó: Allegretto

La versión es del oboísta y director francés François Leleux, acompañado de la hr-Sinfonieorchester dirigida por el maestro español Andrés Orozco-Estrada.


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2 comentarios :

  1. Hola Dago, tanto tiempo que no pasaba por aquí. Espero que estés bien. Hace años escuchaba este concierto muchísimo, casi lo aprendí de memoria; es una pequeña y deliciosa joya en el catálogo del Inefable Niño (porque lo fue toda su vida).

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  2. Hola, Daniel: Así, es. Habías desaparecido. Gracias por todos tus comentarios. Un saludo.

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