viernes, 20 de abril de 2018

Dmitri Shostakovich: Quinta Sinfonía


El 25 de enero de 1938, dos meses después del estreno de la Sinfonía No 5 de Dmitri Shostakovich, el periódico moscovita Vetcherniaia Moskva publicó un artículo del autor titulado "Mi respuesta como artista". En este artículo está contenido el célebre pasaje donde Shostakovich señaló que su Quinta Sinfonía era "la respuesta concreta y creativa de un artista soviético a unas críticas justas". En la propia Unión Soviética el asunto pasó casi inadvertido. En Occidente, en cambio, se le consideró como el subtítulo oficial que el propio autor había añadido a su Sinfonía.
La historia es compleja.


Exactamente dos años antes, Josif Vissariónovich Dzhugashvili, llamado Stalin, había calificado de "música pornofónica" una ópera de Shostakovich obligando a su retiro de los escenarios. Por esa misma época el autor trabajaba en su Sinfonía No 4, pero debido a los tempestuosos debates mantenidos en la Unión de Compositores (con un atribulado Shostakovich presente durante ellos), el autor optó por retirarla de cartel cuando la obra paladeaba sus últimos ensayos.

La situación del autor, de treinta años, se volvió crítica. No era para menos. Los años 1936-38 se recuerdan hoy como los años más cruentos de la gran purga o campaña de represión y persecución política llevada a cabo por Stalin en la fenecida URSS. Digamos, de paso, que la Cuarta Sinfonía debió esperar su estreno hasta el año 1962.

D. Shostakovich (1906 - 1975)
La Quinta, en cambio, no tuvo que esperar tanto. El maestro Shostakovich, después de todo, terminó especializándose en el acomodo a las circunstancias políticas, echando mano a la inventiva. Entendió que escribir su música era posible, siempre y cuando se contentara a la vez a las autoridades con una suerte de guiño político. Lo de las "críticas justas" es un sencillo ejemplo de beneficio mutuo que, como el maestro habrá esperado, la "nomenklatura" minimizaría y Occidente iba a distinguir.

Sinfonía No 5, en Re menor, op 47
Compuesta entre abril y julio de 1937, la obra se estrenó en Leningrado el 21 de noviembre de ese año con un éxito atronador, literalmente. La ovación del público duró cuarenta minutos, según rememoró el célebre cellista ruso Mstislav Rostropovich en el exilio. Comentando el episodio, y como disidente que era, se lanzó en picada sobre las autoridades rusas de la época asegurando que el gobierno habría ejecutado a Shostakovich por escribir una obra como esa si el día de su estreno la ovación del público no hubiera durado cuarenta minutos.

Según los entendidos, en comparación con sus primeras sinfonías el lenguaje musical de la Quinta se percibe algo más conservador. Aún así, y vistas las circunstancias, la obra es una composición audaz. Primordialmente, por su renuncia abierta a la más mínima insinuación de corte patriótico, y pródiga, en cambio, en emociones y sentimientos trágicos, expresiones del alma no vistas con buenos ojos en coyunturas revolucionarias.

Movimientos
Con duración aproximada de 50 minutos, está estructurada en los cuatro movimientos habituales. El segundo de ellos, un Largo que se dice provocó lágrimas en la audiencia el día del estreno; el último, un allegro de atmósfera triunfante con el final apoteósico que lo ha hecho célebre (47:45). Todavía se discute si en este último movimiento Shostakovich hizo concesiones a las autoridades o solo decidió ser irónico.

00:22  Moderato
18:12  Allegretto (scherzo)
23:44  Largo
40:09  Allegro non troppo

La versión es de la Orquesta Filarmónica de Nueva York dirigida por Leonard Bernstein, en Tokio, año 1979.


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