lunes, 17 de julio de 2017

Beethoven: Sonata "Hammerklavier"


Para las personas angloparlantes, el popular título de "Hammerklavier" que ostenta la sonata No 29 de Beethoven puede parecer algo rudo. Hammer traducido al español es martillo así que el título empleado podría sugerir –en el mundo angloparlante, insistimos– la idea de una sonata en la que el aporreo del piano es una necesidad. Nada más lejos de eso.
El título, que la obra comparte con la sonata precedente, es simplemente la palabra alemana para "pianoforte". Beethoven quería agradecer así el obsequio del constructor inglés de pianos Broadwood, quien no hacía mucho le había hecho llegar un piano moderno, de cuerdas percutidas. Es para ese piano moderno que está escrita la sonata: Große Sonate für das Hammerklavier, su título completo.


De esta monumental sonata es un tópico decir que es la más respetada y estudiada por los amantes de la música pero a la vez la menos amada, querida o apetecida de las 32 sonatas del maestro de Bonn. Intocable, según muchos pianistas del siglo XIX (con la notable excepción de Liszt), es la primera sonata para la que Beethoven agregó indicaciones metronómicas, precisando la velocidad a la que debía tocarse.

Esta exigencia, sumada a las propias del oficio, ha llevado a renombrados intérpretes a sugerir que el metrónomo del maestro habrá estado dañado porque la velocidad exigida parece inalcanzable. Por el contrario, quienes confían en las bondades del artefacto de aquellos años, aseguran que Beethoven simplemente creó una obra que se sostiene a determinada velocidad, y no a otra. Creemos que la verdad está del lado de estos últimos.

Con alrededor de 45 minutos de duración a la velocidad exigida, es la más extensa que escribió el maestro a la vez que la más difícil. En cuanto a su estructura, Beethoven volvió en esta oportunidad a organizar la sonata en cuatro movimientos, lo que no hacía desde 1802 (opus 31 No 3).

El allegro inicial es introducido por unos pocos compases cuya característica más relevante es su aspecto rítmico. Le sigue un breve scherzo de poco menos de tres minutos. En oposición, el adagio subsiguiente (que aquí va como tercer movimiento y no segundo como era lo común) es uno de los movimientos lentos más extensos de toda la literatura pianística, alrededor de veinte minutos, y uno de los más dramáticos escritos por Beethoven: appassionato e con molto sentimento, anotó el maestro. El último movimiento es el más ambicioso, el que contiene la famosa fuga, a tres voces, cuyo tema o sujeto se extiende por diez compases (min 34:15, en la presente versión) y no los típicos dos o tres de la fuga barroca, elevando así la demanda técnica e interpretativa a extremos increíbles.

Como tantas otras, la obra está dedicada al archiduque Rodolfo de Austria, el aristócrata de más alto linaje a la vez que el más culto de los amigos nobles de Beethoven. Compuesta entre el verano de 1817 y el otoño de 1818, se inserta en el periodo vital del maestro en que la sordera es total e irremediable. Es en esas circunstancias que el maestro de Bonn alcanzará la cota más alta en la producción pianística de su último periodo.

Sonata No. 29 en Si bemol mayor, Op. 106 - Movimientos
00:00  Allegro
11:24  Scherzo: Assai vivace
14:12  Adagio sostenuto - appassionato e con molto sentimento
31:50  Largo - Allegro - Fuga: Allegro risoluto

La versión es de la virtuosa china Yuja Wang, en recital del 14 de mayo de 2016 en el legendario Carnegie Hall, donde no por estar en Nueva York el público deja de toser entre movimiento y movimiento. (A Yuja no le hizo ninguna gracia).


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3 comentarios :

  1. Las últimas 5 sonatas para piano de Beethoven, entre la 28 y la 32, están entre la mejor música que se ha escrito para ese instrumento. Son obras que llevan la dificultad y el dramatismo a nuevos niveles de complejidad y que anticipan el desarrollo que vendría con los compositores románticos.

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  2. Todo el pianismo del siglo 19 es heredero de estas obras.

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  3. Hola, Daniel: Muchas gracias por tus comentarios. Saludos.

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