sábado, 7 de febrero de 2015

Léo Delibes: Lakmé - "Air de clochettes"



En la segunda mitad del siglo XIX, hacía rato que la aristocracia y nobleza parisienses habían abandonado la sana costumbre de organizar veladas musicales en sus salones, como había sido la norma en el periodo anterior. Apagada también la agitación romántica, la nueva clase dominante, una burguesía ansiosa de cultura y nuevos conocimientos, se volcaba ahora a los teatros a escuchar ópera... no muy sofisticada, una trágica historia de amor era suficiente, y si ambientada en alguna localidad exótica, tanto mejor.

Con la figura del escritor viajero irrumpiendo con fuerza en el siglo XIX, las historias ambientadas en lugares exóticos se contaban por montones. Muchos de estos trotamundos publicaron sus andanzas en forma de cuadernos de viaje, y no faltaron quienes se despacharon un par de novelitas inspiradas en su experiencia. El francés Pierre Loti es uno de ellos, autor de la novela autobiográfica Rarahu ou le marriage, de 1880, que narra un romance que el autor vivió en Tahiti, y que terminó trágicamente con la muerte de la amada.

Léo Delibes (1836 - 1891)
Lakmé
La historia encantó al compositor ya maduro Léo Delibes que venía de ser aclamado por su obra maestra, el ballet Copellia, y decidió llevarla a escena produciendo la que será su última ópera, Lakmé. Como quiera que Tahiti, protectorado francés, no resultaba lo suficientemente exótico, la acción se trasladó a la India, regentada por los británicos. El viajero Loti se transformó en un oficial británico y la chica en una sacerdotisa hindú, Lakmé, a quien una planta venenosa provocará una poética muerte, a diferencia de la historia real, que llevó a la chica a morir a consecuencia de su alcoholismo.

Su estreno en la Ópera Comique de París, en abril de 1883, fue todo un éxito. Pero el siglo XX se olvidó de ella, y solo en fechas relativamente recientes es que ha vuelto a los escenarios. Sin embargo, dos de sus arias más conocidas son interpretadas regularmente como piezas de concierto: el dueto de las flores, y la altamente virtuosística Air de Clochettes (aria de las campanillas) del Acto II, destinada al lucimiento de una soprano ligera, exigida a cerrar el aria con un mi6 (la nota mi en la sexta octava del piano), al extremo de su registro.

La versión, brillante, es de la soprano francesa Natalie Dessay.


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