miércoles, 14 de junio de 2017

Franz Schubert: Sonata para piano No 21


Franz Schubert escribió sus sonatas para piano cuando el género avanzaba a paso lento o, dicho de modo impío, cuando experimentaba una franca declinación. El último gran corpus sonatístico está representado por las 32 sonatas de Beethoven (recordemos que Haydn había escrito poco más de sesenta) y, después de Schubert, solo tres escribirá Schumann. Y a ese mismo paso, no más, incluso menos, continuarán los grandes compositores pianistas: Chopin, Liszt, o Brahms.


Sin embargo, el pequeño Schubert (que además tenía propensión a dejar las cosas para más tarde) se las arregló para dejar terminada, o casi, una colección de veintitantas sonatas para piano. Cierto es que solo tres de ellas fueron publicadas en vida del compositor, pero esto no debe sorprendernos pues el pequeño maestro solo recibió el interés de los editores casi al final de su corta vida, y este reconocimiento lo fue respecto de sus obras breves (Momentos Musicales e Impromptus) y no de la obra pianística de mayor aliento.

Últimas tres sonatas
Finalizadas en septiembre de 1828, dos meses antes de su muerte, fueron publicadas diez años más tarde, en 1838. Se suponen concebidas como un todo, marcando el periodo final de la escritura "sonatística" del maestro. Este concepción de unidad, no habitual en el maestro, ha llevado a pensar a los estudiosos que para el momento de su composición, Schubert tenía en mente al autor de la monumental Hammerklavier, el maestro de Bonn, fallecido hacía recién un año.

Sonata en Si bemol, No 21, D. 960
Escritas, pues, a la sombra de Beethoven y con la salud afectada, es posible encontrar en ellas el testamento musical de Schubert. Una despedida. Apreciable sobre todo en la última de las sonatas, la Sonata en Si bemol, una suerte de lied continuo aunque extenso y variado, que en líneas generales muestra nostalgias y pesares, dolores que en vida del pequeño maestro hubo no pocos: quizá un adiós de Schubert al mundo.

Movimientos
Consustancial al piano schubertiano, la obra, en cuatro movimientos, carece de toda exigencia de virtuosismo. Nada de pirotecnia, solo lirismo.

00:00  Molto moderato
20:05  Andante sostenuto
29:12  Scherzo: Allegro vivace con delicatezza – Trio
33:06  Allegro, ma non troppo – Presto

La versión es del gran maestro austriaco Paul Badura-Skoda, nacido en 1927 y todavía activo por los escenarios del mundo.


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8 comentarios :

  1. Dago, extraordinaria versión, el segundo movto es desgarrador, Schubert es pura emoción, me gustan mucho estas obras, hasta el punto que me atrevería a decir que yo cambio las tres últimas sonatas de Schubert por todas las sonatas de Beethoven, que suenan a su lado como banales o artificiosas. Recuerdo haber leído que Glenn Gould no se explicaba por qué la Walstein eran tan famosa? la encontraba simplona y hasta ridicula, y le encuentro bastante razón! Saludos Óscar

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  2. Oscar: ¡¡Sacrilegio!! Bueno... en gustos, ya se sabe. Pero no he dejado de sorprenderme. Por otro lado, recordemos que Gould disparó pa todos lados, con excepción, naturalmente, de Bach, aunque por la Waldstein podríamos coincidir. En fin, de todo hay en la viña del Sr. Muchas gracias por tu comentario, Oscar. Un saludo y gran abrazo.

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    Respuestas
    1. En mi opinión podemos colocar a estas sonatas de Schubert casi a la par de las últimas sonatas de Beethoven y algunas de Mozart, pero es bastante osado decir que superan a las mejores del titan desmalezado, obras como la "Apassionata" y la "Hammerklavier" no hay con que darles, son obras fundacionales en la música sobre todo considerando lo mucho que Schubert le debe a Beethoven. No cabe duda que las últimas sonatas de Schubert son maravillosas y que están entre los mejor que se ha escrito para el piano pero no creo que superen a las mejores de Beethoven. Pero en fin.....cuestión de gustos.


      P.D tengo las Variaciones Goldberg interpretadas por Glenn Gould y no me gusta nada su estilo, sé que hay gente a la que le fascina pero yo prefiero a pianistas más "ortodoxos" como por ejemplo, Christian Zacarias. Pero gustos son gustos. No me gusta el tempo que le da a Bach. Prefiero a Christianne Jaccotet en clave.

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    2. *Donde dice "desmalezado" quise poner desmelenado. El teclado predictivo me traicionó otra vez.

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  3. Hola Dago, las últimas sonatas de Schubert llevan la música para piano a un nuevo nivel de introspección y profundidad dramática, mantienen el lirismo caracteristico del compositor pero le agregan un "plus" nunca antes oído en ningún compositor anterior. En especial recuerdo el segundo movimiento de la D959 en el que Schubert parece en algunos momentos querer adelantarse 100 años y romper el tejido tonal, un movimiento de una tensión y densidad emocional impresionante. Tengo tanto para escribir acerca de estas sonatas pero tengo que organizar mis ideas, hacer un borrador y elaborarlas mejor pero puedo decir que el que no ha oído las sonatas de Schubert no ha gozado aun de uno de los más maravillosos manantiales que nos ofrece la música.

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  4. Hola, Daniel: Interesantísimos todos tus conceptos. Los agradezco profundamente. Y si de armar polémica se trata, tanto mejor: Glenn Gould nos da una mano en ello, controversial el pianista, por decir lo menos. Otra cosa, el "teclado predictivo": me gustó el concepto... hay que tener cuidado con él. Gracias por todos tus comentarios, Daniel. Siempre serán muy bienvenidos. Saludos.

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  5. Estimado Daniel, me concediste la razón al final, según entiendo, no creo que Schubert le adeude algo a Beethoven tal vez sí a Haydn, en lo cual coinciden los especialistas! Beethoven y Schubert son muy distintos, en tanto Beethoven continua atado a la forma sonata, Schubert opta por la libertad, la espontaneidad, la emocionalidad, como lo demuestra el simple hecho que sus sonatas tienen 4 movimientos y no los tres tradicionales. Se diferencian también en cuanto al contenido: hay mayor profundidad en las sonatas de Schubert, Beethoven en cambio en lugar de ser profundo es más bien intrincadoy por momentos hasta inconexo, digo yo! En cuanto a la Waldstein o la Primavera de Beethoven, son para mí igual que para Gould obras inferiores a sus principales logros, que para mí serían las sonatas Nros 15, 18 (el "presto" me fascina), 22 y demás principales. Nadie es perfecto en todo caso. Saludos Oscar

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  6. Hola, Oscar: Bueno, bueno... que tengan cuatro movimientos no es nada del otro mundo. Y en Beethoven también las hay, incluso dentro de las tempranas. Dejemos, mejor, que cada uno nos deleite con lo que estuvo en condiciones de crear. (Solo pido mayor consideración y respeto por el pobre sordo). Saludos fraternos. Y muchas gracias por inventar e introducir la polémica aquí en este sencillo blog.

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