martes, 11 de mayo de 2021

Cimarosa, concierto para piano y orquesta


A fines del siglo XVIII, la rápida evolución tecnológica de los instrumentos de teclado llevó a los más diversos compositores a responder a la creciente demanda de música para clavecín o fortepiano, aunque su trabajo tuviera otra orientación. Buen número de ellos era más conocido por su música vocal, o por sus obras para cuerda y vientos. Y lo siguen siendo. Es el caso de Cimarosa, Paisiello, Stamitz, Pergolesi o Bocherini, por nombrar algunos. Sin embargo, se atrevieron a componer obras para solista en el instrumento de moda con acompañamiento orquestal. Y para ser justos, mostraron no poco talento en el género, sumando más vuelo al estilo galante de la época.

Uno de estos autores es Doménico Cimarosa, autor de música sacra, instrumental, y más de ochenta óperas, principalmente comedias. Su obra magna es, por supuesto, una comedia, Il Matrimonio Segreto, de 1792. Sobre ella, Eugéne Délacroix declaró que era la perfección misma. Sthendal llamó a Cimarosa "el Moliére de los compositores" y aseguraba haber visto Il Matrimonio... más de cien veces.

Domenico Cimarosa
Domenico Cimarosa nació en Aversa, un pueblo cercano a Nápoles, en diciembre de 1749. Aunque su carrera estuvo principalmente asentada en Nápoles, viajó por otras ciudades de Italia y se desempeñó en sus cortes como compositor de óperas. También se aventuró por Rusia, la ciudad santa de todo músico italiano, permaneciendo allí entre 1787 y 1791 al servicio de Catalina La Grande. En sus últimos años, ya de regreso en Nápoles, se unió al lado equivocado de la lucha por derrocar a la monarquía y terminó preso y luego exiliado. Murió en Venecia el 11 de enero de 1801, a los 51 años.

Concierto para piano y orquesta en Si bemol
Es probablemente su único concierto para piano. Las dudas surgen porque en el manuscrito de la obra, localizada en la Biblioteca del Conservatorio Paganini, en Génova, el nombre del compositor aparece escrito a mano. Vamos a creer que sí. Que le pertenece. Es la opinión generalizada.
Comprende tres movimientos, en la secuencia lento-rápido-lento. La orquesta acompañante la conforman dos flautas, dos trompas y cuerdas.

Movimientos:
00:00  Allegro ​
07:32​  Recitativo, Allegro Moderato, Andante, Aria, Largo
13:21  Rondó. El movimiento más interesante según los estudiosos... A mí, el concierto completo me parece una delicia de principio a fin.

La versión (solo audio) es del pianista italiano Andrea Coen, acompañado de la orquesta L'Arte dell'Arco, bajo la dirección del maestro italiano Federico Guglielmo.

lunes, 3 de mayo de 2021

Mozart: Concierto para violín No 2


El mundo venera a Mozart, con entera razón, como virtuoso del teclado. Pero nos olvidamos que su primer cargo oficial en la corte del torpe Colloredo, en Salzburgo, fue el de "músico de corte", que exigía por igual la maestría en el teclado y el violín. Durante tres años, el cargo fue "ad honorem", pero a partir de 1772 Wolfgang comenzó a recibir un salario modesto. El maestro tenia dieciséis años. Su padre Leopold, autor de uno de los primeros tratados pedagógicos para violín, alguna vez le escribió: "...sucede que tú mismo no eres consciente de lo bien que tocas el violín". Algo más tarde, curiosamente, insistió: "Si hubieses querido, habrías llegado a ser el mejor violinista de Europa". Qué duda cabe. Mozart fue, además, un virtuoso del violin.

Por ello no es de extrañar que en 1775, en el lapso de ocho meses, entre el 14 de abril y el 20 de diciembre, Mozart haya compuesto ni más ni menos que cinco conciertos para violin. Para la fecha, todavía seguía bajo las órdenes del arzobispo Colloredo pero no renunciaba a su aspiración máxima, abandonar la corte, y Salzburgo, lo antes posible. Desde luego que la corte recibiría con entusiasmo estas nuevas obras, pero su intención última, creemos, debió ser la ampliación de su repertorio en el género para uso propio como solista, cuando estuviera libre de ataduras.

Los cinco conciertos para violín muestran un gradual incremento en la maestría de su escritura, siendo el tercero y el quinto los que mejor han sido recibidos por público y crítica, amén de ser los preferidos de los solistas, naturalmente. El segundo de ellos, algo por debajo de los ya señalados en cuanto a fuerza dramática –aunque esto mismo pudiera decirse de todos si hacemos la comparación con los conciertos para piano– mantiene la frescura y delicadeza de toda la obra mozartiana.

Concierto para violín y orquesta No 2, en Re mayor
Fue terminado el 14 de junio de 1775. Wolfgang tenía diecinueve años. La obra recuerda el estilo del barroco tardío, con reminiscencias del maestro italiano Giuseppe Tartini. Cada movimiento abunda en bellas melodías que se suceden una tras otra.

Movimientos:
00:00  Allegro  El tema principal es tomado primero por la orquesta completa y luego por el solista, en 1:18. Según los estudiosos, el tema secundario muestra algunas semejanzas con la música folklórica tirolesa.

09:20  Andante  En Sol mayor, en forma sonata pero sin desarrollo. El material melódico tiene reminiscencias de algunas arias de Mozart compuestas para la época.

17:24  Rondeau  En contraste con el allegro inicial, es ligero y alegre. Sin ambiciones, se diría.

La versión es del maestro ruso Maxim Vengerov, como conductor y solista.

martes, 27 de abril de 2021

Chopin: Estudio Op 25 - 5, "la nota falsa"


El 25 de febrero de 1832, Chopin dio su primer concierto público en París, en los salones de la casa Pleyel. Hacía apenas cinco meses que había arribado a la Ciudad Luz. Pocos sabían de su llegada pero el temprano debut generó el aplauso y la admiración inmediata del público musical. Una revista especializada anotó: "He aquí un joven que... sin atender a modelos, ha encontrado una renovación casi total de la música para piano... con abundancia de ideas originales que no se encuentran en otra parte".

A fines de ese mismo año, Chopin ya es parte de la élite musical de París y se ha ganado el respeto de sus pares, entre ellos, Hiller, Liszt y Berlioz. Ofrece lecciones de piano a señoritas y señoritos de familias adineradas, toca en los salones de la naciente burguesía y ha comenzado a publicar sus obras.

Su primer volumen de doce estudios, el Opus 10, dedicado a "mon ami, Franz Liszt", se publica en 1833 en París, Berlín y Londres.
Mas tarde, los siguientes doce estudios, el Op 25, dedicados a la pareja de Liszt, Mme Delfina Potocka, serán publicados en 1836 en las mismas ciudades.

Recordemos que la publicación de series de estudios y ejercicios para piano era un asunto corriente a fines del siglo XVIII. Ahí están para demostrarlo las grandes aportaciones de Clementi, Cramer, Moscheles y Czerny, por nombrar a unos pocos. Pero lo que hará Chopin con sus "ejercicios" (así los llamó, cuando tenía 18 años) es completamente distinto.

Sus Estudios fueron los primeros en el género que combinaron de manera magistral el propósito didáctico con la pureza musical. Nadie antes que Chopin compuso ejercicios de alta dificultad técnica que al mismo tiempo alcanzaran tales alturas musicales. Por lo mismo, se consideran hoy parte esencial del repertorio de concierto de los virtuosos del piano. El maestro francés Charles Richard-Hamelin nos entrega aquí su versión del Estudio No 5 del opus 25.

Estudio No 5, Opus 25, en Mi menor, "de la nota falsa"
Se caracteriza por las brevísimas disonancias, resultantes del uso de "segundas menores" –es decir, intervalos de semitonos– que van cantando la melodía. Debido a este singular efecto, el estudio ha recibido el apodo de "la nota falsa", pues estas breves disonancias dan la impresión de que el intérprete hubiera equivocado la nota.
Se inicia con un primer tema en "segundas menores", luego interviene un segundo tema (0:47), más lento, que ya no lleva "disonancias", en la clave mayor. La sección final recapitula el primer tema, finalizando con una coda en Mi mayor.

miércoles, 21 de abril de 2021

Clementi: Sonatina No 5 del Opus 36


El extraordinario pianista italiano, compositor, pedagogo, editor y fabricante de pianos Muzio Clementi publicó sus Sonatinas "Progresivas" del opus 36 en 1797, a sus 45 años, cuando llevaba treinta afincado en Londres. Uno de sus más famosos trabajos como pedagogo, las publicó, desde luego, con intención pedagógica, destinadas a los jóvenes burgueses amantes del piano. Fue un extraordinario aporte. Y lo sigue siendo, doscientos veinte años más tarde. Es el gran crédito del autor. No existe hoy el estudiante de piano clásico que no haya estudiado y presentado como examen al menos una de las sonatinas "progresivas" del maestro Clementi.

En el curso de su vida el maestro compuso ni más ni menos que 110 sonatas para piano. A un grupo de ellas, las más tempranas y sencillas las llamó "progresivas", porque su dificultad va en aumento de la primera a la última. Seis de ellas conforman el Opus 36. Y si la No 1 no exige gran cosa de la mano izquierda, la última exige gran habilidad para tocar ritmos complejos, además de un fraseo exquisito.

Muzio Clementi (1752 - 1832)
En términos generales, la obra completa pone el énfasis en las destrezas básicas en el aprendizaje del piano: control dinámico, toque parejo y fraseo melódico. En una nueva edición de 1803, publicada como suplemento a otro más de sus aportes pedagógicos (Introducción al arte de tocar el pianoforte), Clementi incluyó instrucciones específicas sobre ornamentaciones y arpegios. Así como en 1797, la obra se constituyó en un éxito inmediato. Era el sino del maestro, que morirá rico en 1832.

Las seis Sonatinas poseen distinto carácter, pero en todas ellas están presentes la gracia y las melodías encantadoras.

Sonatina No 5 del Opus 36, en Sol mayor - movimientos
Tiene 3 movimientos y es la más extensa de todo el conjunto, con poco más de siete minutos de duración. Su segundo movimiento, es un "aire suizo", conformado por poco habituales frases de seis compases.

00       Presto
02:20  Air Suisse. Allegro moderato
04:02  Rondo. Allegro di molto

La versión es de la extraordinaria pianista china Yuja Wang, cuando tenía nueve años.


Yuja Wang, sonatina No 6 en Re mayor, aquí.

martes, 6 de abril de 2021

Gabriel Fauré: Barcarolles, para piano


El compositor francés Gabriel Fauré, autor de la célebre Pavana opus 50, era ambidiestro, es decir, usaba con la misma habilidad la mano izquierda como la derecha. No obstante esa destreza, nunca lo impresionaron los pianistas virtuosos, al punto de señalar "mientras más grandes son, peor me parecen". De modo que no usufructuó de este talento. Sin embargo, ello no significa que su música para piano sea sencilla. Según se cuenta, en una ocasión, leyendo a primera vista una de sus obras, Franz Liszt, el virtuoso del siglo XIX, habría exclamado: "... me he quedado sin dedos".

Gabriel Fauré se ganó la vida como organista de iglesia. A los 30 años era organista suplente de la Iglesia de la Madeleine, en París (supliendo a Saint-Saëns, cuando éste se iba de gira). Esta circunstancia influyó grandemente en su manera de componer para el piano, con abundantes figuras arpegiadas apoyando los temas distribuidos por igual en la mano derecha y en la izquierda, pues siempre descreyó de la convención que sostiene que la melodía va en la mano derecha y el acompañamiento en la izquierda.

Gabriel Fauré (1845 - 1924)
La obra para piano
La obra de Fauré incluye por cierto música de cámara, piezas orquestales y obras corales. Pero son sus piezas para piano, compuestas durante toda una vida, entre 1860 y 1920, las que permanecen hoy como sus obras más conocidas. Sus principales trabajos para el instrumento incluyen 13 nocturnos, 13 barcarolas, 6 impromptus y cuatro valses. Pero es al género de la barcarola al que la figura de Fauré quedará ligada por siempre. Un género casi olvidado, encontró en él a su renovador, sobrepasando los límites en que la tradición lo mantenía.

Las trece barcarolas
El título de "barcarola" es obra de sus editores. Sabemos que proviene de las canciones populares de los gondoleros en Venecia, pero a Fauré no le gustaban los títulos descriptivos. Discutió con ellos, dijo que prefería que todas sus obras se llamaran sencillamente "Pieza para piano No ...". No logró convencerlos.

El estilo de las trece barcarolas, escritas en un lapso de cuarenta años, refleja las vicisitudes y avatares de la vida de su autor, desde aquellas plenas de encanto juvenil hasta las más enigmáticas del final de la vida. Uno de sus biógrafos las denomina "una evocación del balanceo rítmico y el chapoteo del agua en torno a melodías convenientemente líricas".
Su duración no sobrepasa los siete minutos.

Se presentan aquí las primeras cuatro barcarolas, en versión del pianista francés Lucas Debargue.

00:00  Barcarolle No. 1 en La Menor, Op. 26

05:33  Barcarolle No. 2 en Sol Mayor, Op. 41

12:46  Barcarolle No. 3 en Sol bemol Mayor, Op. 42

20:10  Barcarolle No. 4 en La bemol Mayor, Op. 44