viernes, 29 de septiembre de 2017

Mozart: Concierto para arpa y flauta


Mozart nunca profesó una especial predilección por el arpa como instrumento concertante pero cuando en 1778 visitó París en compañía de su madre, Maria Anna, decidió aceptar como alumna de música a una chica arpista, cuyo padre, un duque que tocaba la flauta, comisionó a Mozart la composición del único concierto para arpa y flauta que haya salido del magín del genio salzburgués. Mozart no enloqueció con el encargo pero cumplió con él debidamente. No así el duque flautista quien no le pagó a Mozart el concierto y de las clases de la niña saldó la mitad.

 

Una amarga gira
Fue una de las tantas desventuras a las que se enfrentaron Wolfgang y su madre durante esta desafortunada gira sobre la que cayó la sombra definitiva cuando Maria Anna, en julio de aquel año, falleció en una ingrata habitación de París. Ambos, madre e hijo, venían de una prolongada estancia en Mannheim donde Mozart había sido saludado como el genio que era, pero cuyo anhelo de acceder a un puesto en la corte resultó, como de costumbre, insatisfecho. Falsamente ilusionado, también, se despidió de Aloysia Weber, de quien se había enamorado, pero esa es otra historia.

Concierto para arpa y flauta en Do mayor, K 299
La combinación de ambos instrumentos no es fácil, pero Mozart lo hizo, y construyó con ellos una obra estilísticamente perfecta, saludada hoy por los más amplios públicos. Arpistas y flautistas de todo el mundo también lo agradecen, pues las oportunidades de presentarse en escena como solistas, al menos para el arpa, no abundan. La obra, destinada al salón, solo requiere de unos cuantos vientos madera y el estándar grupo de cuerdas.

Movimientos: 
Con duración aproximada de poco menos de treinta minutos, la obra se estructura en los tres movimientos habituales para un concierto de la época, siguiendo el estilo vivaldiano de secciones rápido-lento-rápido:
00:00  Allegro
10:50  Andantino
20:11  Rondeau. Allegro

La versión es de los artistas franceses Patrick Gallois (flauta) y Fabrice Pierre (arpa), acompañados de la orquesta suiza con base en Lugano, RTSI (Radio Televisione Svizzera Italiana), conducida por el director británico Sir Neville Marriner, hoy fallecido e ilustre fundador de la celebérrima agrupación orquestal londinense Academy or Saint Martin in the Fields.


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4 comentarios :

  1. El segundo movimiento de este concierto está entre lo que más escucho de Mozart. Es sencillamente hermoso y la combinación entre arpa y flauta es extraordinaria.
    Saludos.
    P.D.: ese duque flautista era un pillo.

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  2. Hola, Anónimo: Ja. Sí, un pillo, parece. Y para conocimiento de la humanidad, para que nunca más vuelva a engañar a otro músico, lo dejaremos aquí identificado con nombre y apellido y título nobiliario: Adrien-Louis de Bonnieres, duque de Guines.
    Saludos y gracias por el comentario.

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  3. El concierto para flauta y arpa de Mozart estuvo entre las primeras obras que escuché de Mozart ahora hace tiempo que no lo escucho, me has hecho acordar de él. En efecto es una de los conciertos más hermosos del genio de Salzburgo, junto la sinfonía concertante para violin, viola y orquesta en mi bemol mayor kv 364.

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  4. Hola, Daniel: Como siempre, muchas gracias por tu comentario. Saludos. (Ah, y gracias por recordarme la sinfo concertante).

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