miércoles, 12 de febrero de 2014

Mozart: Divertimento en re mayor, K. 136




En diciembre de 1771, Wolfgang Amadeus Mozart estaba de regreso en Salzburgo, tras su segundo viaje de cuatro meses a Italia  en compañía de su padre Leopold. Todo un éxito, por la acogida y la música encargada, pero el esfuerzo principal, orientado a conseguir una plaza para Amadeus en una corte respetable, no había dado frutos.

El último intento había sido casi bochornoso, si bien los Mozart nunca supieron los detalles. María Teresa de Austria, madre de la primera reina que conocerá la guillotina, María Antonieta, y del archiduque Fernando, gobernador de Lombardía, llegó a instruir celosamente a este último para que no contratara a aquella familia de músicos que andaba "rodando por el mundo como pordioseros".

Como de costumbre, Wolfgang no vio mermada su excelente disposición a trabajar y en los primeros meses de 1772 ya había compuesto los tres divertimentos K. 136-138, también conocidos como "sinfonías de Salzburgo", pues Mozart los estructuró en tres movimientos, los típicos de las sinfonías "a la italiana": rápido - lento - rápido.


Divertimenti: "Música ambiental" en el siglo XVIII
Los divertimenti "propiamente dichos" por lo común constaban de más de tres movimientos, generalmente cinco, llegando a sumar nueve en algunos casos, como rémora de la desfalleciente suite, forma musical de la que el divertimento parece provenir.

Muy popular en el siglo XVIII, divertimentos los hay para conjuntos de tres, cuatro o cinco instrumentos de cuerda, o de viento, o alguna combinación de ellos. De carácter ligero, su propósito no era otro que el entretenimiento, una agradable música de fondo mientras se conversan asuntos de Estado, o se cotorrea sobre alguna intriga palaciega de poca monta.
Entre muchos otros, sus exponentes de mayor renombre fueron Haydn y Mozart.

Divertimenti en Re mayor
La obra que escuchamos es el Divertimento en Re mayor K. 136, para cuarteto u orquesta de cuerdas (o, "Sinfonía de Salzburgo N° 1"). Es el más popular de los tres ya mencionados. Pieza obligada en el repertorio moderno de cámara, un director ruso acostumbra situarla al inicio de sus conciertos pues "es como ofrecer una copa de champaña cuando llegan los invitados".
Sus movimientos: Allegro - Andante - Presto. La versión es de la recordada agrupación Amadeus String Quartet, creada en 1947 y hoy disuelta.

La notación K. 136, según el catálogo de Ludwig von Köchel (1862), señala que a esta composición la anteceden nada menos que 135 números de opus. Entre ellos se incluyen cerca de doce óperas y misas, y unas veinte sinfonías. Wolfgang Amadeus, para la época, tenía dieciséis años.

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8 comentarios :

  1. La música clásica siempre sirve para relajarnos y concentrarnos! Ideal para ambientar un café histórico o un bar de libros.

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  2. Perfecto!! Excelente idea, Brandtrack. Saludos.

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  3. Mozart fue, es y va a seguir siendo lo mas grande del mundo mundial

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  4. Hola, Dr. Así es nomás. Muchas gracias por tu comentario.

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  5. La música mozartiana convierte en gozo, en alegría y virtud cualquier sonido dando valor a una simple hoja con rayas.

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  6. Hola, Anónimo: Así es. Con rayas, pero con figuritas también. Gracias por tu comentario. Saludos.

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  7. Tengo los 3 divertimentos kv 136,137 y 138 los tres son música muy amena pero este en particular es hermoso.

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