viernes, 7 de junio de 2013

Mozart: Las Bodas de Figaro - Obertura


Durante la primavera y el verano de 1785, felizmente casado hace tres años y con un hijo de meses, Wolfgang Amadeus Mozart se encontraba ocupadísimo: había comenzado a escribir una nueva obra, la ópera bufa Las Bodas de Fígaro, basada en la obra homónima de Beaumarchais que un año atrás había hecho las delicias del público francés, luego de superar los obstáculos impuestos por la censura.

El libreto pertenecía al poeta y libretista italiano Lorenzo da Ponte, quien lo escribió a sugerencia de Mozart y con quien el compositor conformará una memorable dupla para la construcción de esta ópera y las dos siguientes, Don Giovanni y Cossi fan tutte.

Pese a estar prohibida en Viena la obra original de Beaumarchais, Da Ponte y Mozart se las ingeniaron para que la versión operística consiguiera el beneplácito del emperador José II. Luego de casi un año de trabajo, la ópera fue terminada y tras unas cuantas postergaciones, tuvo finalmente su estreno en el Burgtheater de Viena el 1 de mayo de 1786, con Wolfgang Amadeus a cargo de la dirección.

Si bien no obtuvo un éxito clamoroso, la opinión generalizada es que Figaro fue bien acogida, accediendo a un total de nueve representaciones durante ese año. No gran cosa, se dirá. Sobre todo si se la compara con su  trabajo anterior, La Flauta Mágica, que se representó casi todos los días durante meses. En todo caso, nada mal le vinieron a Wolfgang Amadeus los 450 florines que recibió por su trabajo, tres veces su salario anual mientras fue músico de corte en Salzburgo. Da Ponte recibió doscientos.

Obertura
La pieza, que no contiene ni alude a ninguno de los temas que se oirán en los cuatro actos de la obra, comienza con un animado susurro que desemboca rápidamente en un brevísimo tema que podría escapársele a un oyente poco atento, porque en ese preciso instante nos sorprende un tutti con trompetas y timbales, al que sigue un frenesí de violines, flautas y oboes. En menos de cuatro minutos, la obertura nos va a entregar un delicioso anticipo del carácter de la ópera: ágil, ingeniosa, y a menudo mordaz.
La versión es de la Filarmónica de Viena, dirigida por el maestro italiano Ricardo Muti.


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2 comentarios :

  1. Después de haber escuchado las interpretaciones de G. Kuhn, D. Baremboin y C. Zacharias, la presente, de R. Muti, es a mi modesto entender la que sobresale, y no solo por el tempo ("super" prestísimo) sino por la justeza y emoción que trasmite.- Por supuesto la Filarmónica de Viena implica correr con ventaja... Bravo!!!

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  2. Hola, Willie: Así me parece a mí también. Gracias, Willie, por coincidir y por dejar aquí tu comentario.

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