sábado, 20 de abril de 2013

Verdi: Aída - Marcha triunfal



Cuando el jedive (una suerte de gobernador) de Egipto, Ismail Pachá, solicitó a Giuseppe Verdi escribir una ópera para ser representada en El Cairo en 1871, se interpuso la guerra franco-prusiana y el proyecto hubo de ser abandonado. Una lástima, pues el jedive había ofrecido al gran maestro italiano, de casi sesenta años, la no despreciable suma de 150.000 francos. Tampoco se podía ofrecer menos, pues Giuseppe hacía rato que gozaba de fama y celebridad internacional, amén de independencia financiera, todo lo cual patrocinaba el tranquilo disfrute de su vida en la finca de Sant'Agata, donde llevaba veinte años instalado en compañía de su segunda mujer, la soprano Giuseppina Strepponi.

Hacía dos años que el Teatro de la Opera del jedive había sido inaugurado con Rigoletto, de modo que el gobernador consideró justo y necesario insistir en la propuesta. Enterado Verdi de que el gobernador había palabreado también a Gounod y Wagner, se apresuró a leer el libreto basado en una historia del egiptólogo francés Auguste Mariette, el que resultó ser de su completo agrado, aceptando finalmente el encargo, en junio de 1870.

Verdi en Sant'Agata, con Giuseppina a
su izquierda, la Stolz y amigos, en 1898
La majestuosa ópera Aida se estrenó en El Cairo el 21 de diciembre de 1871, con un éxito aplastante. Verdi no asistió a la representación, de lo que se alegró más tarde al enterarse de que la audiencia había rebosado de dignatarios, grandes personalidades y críticos pero no de público común y corriente, como era la costumbre en su amada Italia. Por esta razón, Giuseppe considerará más adelante que el verdadero estreno de la obra aconteció en La Scala de Milán, en febrero de 1872, ocasión en que, además, el papel de Aída fue confiado a la soprano Teresa Stolz, pasión otoñal de Verdi que no pasó a mayores gracias a la paciencia y digna conducta de la Strepponi.

La obra, en cuatro actos y poco más de dos horas y media de duración, cuenta la historia de Aída, una princesa etíope capturada y llevada como esclava a Egipto. Se enamorará de ella Radamés, un militar egipcio, quien entonces deberá debatirse entre su amor a Aída y su lealtad al faraón, cuya hija, Amneris, para colmo de males, está loquita por Radamés.
El episodio más célebre de la ópera corresponde al segundo acto, cuando el pueblo egipcio celebra el regreso victorioso de Radamés luego de abatir a los etíopes, entonando la famosa Marcha Triunfal.
En la versión de concierto que aquí se presenta participan cerca de 500 cantantes y 60 músicos, y fue grabada con ocasión de la gala 2010 del International Choral Festival, que se celebra cada dos años en la localidad sueca de Lund.




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4 comentarios :

  1. Me hubiera gustado verla junto al pueblo común y corriente en La Scala. ¡¡Qué maravilla de marcha!! Gracias, Dago querido..

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    1. A mí también. Lo único malo es que, según entiendo, en esa época el público comía y bebía durante la función. Gracias por el comentario.

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  2. Hola Dago. Acabo de publicar en FB O terra Addio, para darle un poco de contenido propio a esa plataforma. Esta aria (O terra...) es, para mi, el final más trágico que dio la ópera. Cordial saludo. Claudio

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  3. Hola, Claudio: Gracias por el dato, y por el comentario. Saludos.

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