jueves, 25 de agosto de 2011

Tchaikovski - Obertura 1812



No todas las admiradoras de Piotr Ilich vivieron el destino preciso de aquella a quien desposó por error, Antonina Milyukova. Más o menos por la misma época del desafortunado enlace, Nadezhda Philaretovna von Meck apareció en la vida de Tchaikovski para permanecer junto a él, epistolarmente, durante trece años.
Viuda de un empresario ferroviario alemán, de quien heredó una inmensa fortuna que supo administrar con gran talento, la señora von Meck se mostraba como una mujer madura, inteligente y apasionada por la música. Luego de asistir a un concierto con música del maestro quedó prendada de su arte y, enterada de las dificultades económicas del compositor, decidió convertirse en su mecenas, con lo que Piotr Ilich pudo desde ahí en adelante trabajar en su obra libremente, sin estrecheces.

Nadezhda von Meck (1831 - 1894)
Pero como nada dura en la vida para siempre, a mediados de 1890 tuvo que llegar a oídos de la señora von Meck ya no el rumor sino la confirmación de la orientación sexual del compositor. Es muy probable que la señora von Meck hubiese creído durante todos esos años que el maestro la amaba. Aunque nunca se conocieron personalmente, la voluminosa correspondencia mantenida, donde la belleza y el arte, como temas predominantes, son profusamente debatidos, da motivos para que Nadezhda así lo creyera.

En diciembre de ese año, alegando dificultades financieras si bien inexistentes, la señora von Meck decidió acabar con la amistad de tantos años y no volvió a escribirle nunca más. No obstante la irreparable ruptura, durante el resto de sus días la señora von Meck siempre se mantuvo al tanto de la carrera del compositor, atenta a todos sus pasos, al punto de tener la delicadeza de abandonar este mundo tan solo dos meses después de que lo hiciera su protegido, Piotr Ilich Tchaikovski, en 1893.

Obertura 1812
Conocida así popularmente, el nombre oficial de la obra es algo más extenso: "El año 1812, Obertura Festiva para Conmemorar la Consagración de la Catedral de Cristo El Salvador". Compuesta en 1880, se trata de una composición solicitada por su amigo Nicolás Rubinstein, encargado de organizar la música que acompañaría la Gran Exposición de Moscú, a celebrarse en 1882. La Catedral había sido erigida en conmemoración del triunfo ruso de 1812 sobre las tropas francesas y no se inauguró sino hasta 1883.

A pesar de ser hoy uno de los trabajos más interpretados y reconocidos de Tchaikovski, el maestro no se reconocía en esta pieza y así se lo comentó a la señora von Meck, quien fue la primera en enterarse de que la pieza: "es muy ruidosa y no tiene mérito artístico porque la escribí sin calidez ni cariño".
Sin embargo, su gran popularidad es innegable, debido precisamente al novedoso uso de artillería, cañones y campanas que acompañan un friso de diversos temas tomados del folklore ruso, a los que se suman el himno imperial ruso y La Marsellesa. La partitura exige un total de dieciséis disparos de cañón, y su final, apoteósico, añade a los cañones el vivo repique de campanas.

Diversos trozos han sido incorporados a una serie interminable de películas, algunas tan insospechadas como "Help", con The Beatles.
Con duración aproximada de 16 minutos, se presenta aquí en versión de la "Filarmónica de Leningrado" dirigida por Yuri Temirkanov, en 1990, con ocasión del sesquicenternario del nacimiento de Tchaikovski.



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4 comentarios :

  1. Grandiosa obertura, aunque efectista. Recuerdo haberla oído varias veces sentada junto a Oscar, en el Astor y el Municipal. Es increíble que Tchaikowsky compusiera obras con determinados fines, lo cual confirma que jamás una obra maestra puede ser creada por motivos ajenos a la pura inspiración del compositor. Sin embargo, la parte lenta del principio, ese especie de respiro, sí es reconocible por su belleza y genialidad. Gracias Daguito, y recuerda que el Miércoles 31 comienza el homenaje a Oscar en el Baquedano, a las 20:00 hrs., con Elisa Alsina. Carmen Pía Gacitúa

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  2. Y también la escuchaste junto a mí, ni más ni menos, hace como cuatro años, ahí mismo, en el Baquedano. Recuerdo que le llevaba coros y pacos.
    Nada tiene de increíble que los músicos compusieran por encargo. El 99% de ellos lo hizo, si no, ¿qué comían?
    Gracias por visitar la página y dejar tus comentarios de altura, Carmen Pía mía.
    Nos vemos donde Elisa.

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  3. yo no soy gran conocedor pero cualquier obra tocada con esa intencidad me emociona

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    Respuestas
    1. Hola. Ese es el objetivo de este blog. Dar a conocer al que no conoce. Y si esta música te emociona, felicítate. Ese era el objetivo de Tchaikowsky. Agradezco tu comentario.

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