martes, 17 de mayo de 2011

Brahms: Danza húngara N° 5


Johannes Brahms, a los 20 años, en 1853.

Fruto de la unión de una costurera y de un extrovertido músico que se ganaba la vida tocando en pequeñas orquestas que animaban la vida provinciana, el pequeño Johannes tuvo que abandonar la escuela al año o dos de haber iniciado sus estudios convencionales porque sus padres vieron en él, a los siete años, a un niño prodigio que, bien explotadas sus habilidades musicales, podría sacarlos de la condición humilde en que vivían, en los barrios bajos de Hamburgo, a fines de 1840.

Y la fortuna estuvo de su lado. Un notable profesor de piano llamado Cossel a quien Johann padre conoció de pura casualidad se ofreció para dar clases a Hannes –como era llamado en familia– sin recibir nada a cambio. El niño Brahms respondió a esta muestra de generosidad dedicándose al aprendizaje con seriedad, tesón y una gran cuota de sacrificio pues, no habiendo piano en casa de los Brahms, debía ingeniárselas para conseguir que un burgués bondadoso le prestara uno. El fabricante de pianos Baumgartner, desde luego, no escatimó el apoyo.

Ante los notables progresos del niño, el profesor Cossel decidió que Johannes continuara su formación con quien había sido su maestro, un reputado director musical que superaba ampliamente la talla artística del propio Cossel.
Pero esta vez había que pagar.

Brahms en las tabernas
El aumento del ingreso familiar se volvió entonces una necesidad ineludible. Por fortuna, la solución estaba a la mano. Johannes padre, experto en estas lides, consiguió para Hannes un empleo en una taberna de los barrios portuarios de Hamburgo.
Sentado allí al piano, el pequeño Johannes de diez años tenía por misión deleitar con melodías ligeras los oídos de marineros borrachos y prostitutas querendonas. Si su público ardía de entusiasmo, debía tocar también el violín, el violoncello y la trompa, instrumentos que, felizmente, también manejaba con destreza.

Esta lastimosa historia –que el mismo compositor se encargó de divulgar– no impidió, sin embargo, que Brahms adulto pudiera componer, más tarde, melodías rebosantes de alegría, entre las que destacan por su vivacidad y brillo las altamente célebres Danzas Húngaras, veintiuna piezas escritas originalmente para piano a cuatro manos y compuestas durante un periodo que va de 1852 a 1869.

Danza Húngara N° 5
Las bellas hermanas y notables pianistas, Katia y Marielle Labèque, en versión para dos pianos, interpretan aquí la Danza Húngara N°5, la más famosa de todas, en un "video" sin imágenes, tal vez porque no las necesita: la interpretación es impecable. En reemplazo de las imágenes, va la foto de las dos chicas, que no creo vaya a molestar a nadie.



A continuación, Bill Edwards, ex campeón del Old-Time Piano Playing Championship de EEUU, intenta aquí revalidar su título con una novedosa versión a medio camino entre el ragtime y el charleston.



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2 comentarios :

  1. Al parecer hay bastante controversia en torno al "asunto de los bares" y todo parece indicar que se trata de un mito que el propio Brahms habría contribuido a difundir. Esta es la tesis de Styra Avins, autora de una completísima edición anotada de las cartas, que mantiene que "No solo no hay evidencia de que Brahms tocase en tales antros (...), tampoco la hay de que tocase en ningún sitio en absoluto antes de haber cumplido los catorce." El asunto no es baladí, ya que una pretendida infancia dickensiana en la que se habrían producido todo tipo de traumas era hasta hace poco el motivo preferido por los biógrafos para "explicar" ciertos aspectos más o menos oscuros de la personalidad del compositor. En fin, incluyo aquí el enlace por si le interesa el tema.

    Un saludo y enhorabuena por el blog.

    Francisco Dovalo

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  2. ¡Hey! Excelente comentario! Y tienes razón.
    Hasta donde yo sé es el propio Brahms quien comenzó a echar ese cuento cuando ya era bien mayorcito. Lo que no impide fantasear con la posibilidad. (Creo que en un posteo posterior volví a las andadas y me atreví a hacer otra referencia a esa "infancia dickensiana", como bien dices.) Parte del juego.
    Tu enlace, un regalo inesperado.
    Muchas gracias, por tu comentario y el enlace.

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