sábado, 9 de noviembre de 2013

Maurice Ravel: "Gaspard de la Nuit"



El tríptico musical Gaspard de la Nuit, cuyo título original y completo es Gaspard de la Nuit: Trois Poèmes pour Piano d'après Aloysius Bertrand, es una obra para piano solo compuesta por el autor de La Valse y el Bolero, Maurice Ravel, en 1908. Está inspirada en una colección de poemas en prosa publicados en 1842 –un año después de la muerte de su autor el poeta romántico francés Aloysius Bertrand–, obra en la que el poeta vierte una impresión muy personal, mágica y fantasmagórica, de la Edad Media.

De origen persa, la palabra gaspard denota al encargado del tesoro real, de modo que en una muy libre traducción del título de la pieza y de la colección de poemas, éste podría ser trasladado al español como "el cuidador de los tesoros de la noche", lo que no está tan alejado de la opinión del musicólogo y pianista alemán contemporáneo, Siglind Brum, para quien "Gaspard de la nuit" alude al encargado de lo precioso, lo oscuro y misterioso.

Representación de Ondine. Obra de Arthur Rackman, 1909
Del total de seis poemas de Bertrand, tres tomó Ravel para traducirlos en música y conformar esta suerte de "sonata" en tres movimientos, los que denominó según el nombre de los poemas escogidos: Ondine, Le Gibet y Scarbo, nombre, a su vez, de tres personajes de esta obra de literatura fantástica del siglo XIX, si convenimos en que "la horca" (le gibet) es también uno de ellos.
El último movimiento, Scarbo, es el que ha dado a esta pieza renombre debido a sus enormes exigencias técnicas. Al parecer, Ravel logró su propósito: escribir una obra más difícil que Islamey, de Balakirev, también célebre por su dificultad.

La versión es de la pianista francesa Helene Tysman.



Ondine. Es el movimiento más colorido y sensual. En el poema, Ondine es una sirena que le canta a un hombre, a quien le describe su mundo fantástico tratando de seducirlo. Pero el hombre está casado, y con una "mortal". Cuando le cuenta esto a Ondine, la sirena llora y ríe, luego desaparece tan velozmente como apareció. En el piano, el intérprete debe crear una atmósfera suave y brillante a la vez, con sutiles diferencias en el "toque" para agua que ondula, que corre, que brilla o que salta.

Le Gibet (7:29) Un cuadro de desolación y miseria. El cadáver solitario de un hombre colgado de una horca (le gibet) destaca sobre el horizonte. El sonido de campanas que provienen del interior de los muros de una ciudad lejana crea una atmósfera sepulcral, de resignación sin esperanzas. El movimiento está formado por tres motivos implacablemente repetidos: un si bemol en ostinato (las campanas), una melódica progresión de acordes, y una segunda melodía cantabile. "No hay que tener miedo de que suene monótono", ha dicho un pianista; de hecho, la monotonía es parte integral del movimiento.

Scarbo (13:08) El narrador describe su miedo a Scarbo, un duende malvado que viene en medio de la noche, a veces a bailar aunque otras veces se oculta y solo hace ruidos, para luego reaparecer de improviso. Al final, cuando la locura se hace insoportable, Scarbo desaparece. Con sus notas repetidas y dos clímax terroríficos, éste es el punto más alto en dificultad técnica de los tres movimientos. Las dificultades incluyen notas repetidas en ambas manos, y escalas dobles de segundas mayores en la mano derecha. El movimiento termina sin aspavientos, cual gnomo que desaparece.

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6 comentarios :

  1. Excelentes descripción e interpretación. Muchas gracias.

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  2. Hola, Palestra. Muchas gracias a ti por el comentario. Saludos.

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  3. lamentablemente el video ahora no tiene sonido ;(

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  4. Gracias, Jalex, por avisar. En Yt tampoco tiene, desde hace cuatro meses. Algo pasó. Habrá que poner otra versión. Gracias otra vez.

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  5. Como me encantan esas melodías, es espacial "Ondine y Le Gibet" son muy hermosas.

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  6. Hola: Hermosa música, y del siglo veinte. Gracias por tu comentario, Oscar. Un saludo.

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