lunes, 18 de febrero de 2013

Cécile Chaminade: "Automme"



La pianista y compositora francesa Cécile Chaminade nació en París en 1857, en el seno de una familia de clase media acomodada amante de las artes. Su madre cantaba y tocaba el piano y de ella recibió, como es natural, las primeras lecciones. A temprana edad ya dio muestras de su talento y pudo haber entrado al Conservatorio de París, pero su padre, si bien también aficionado a la música, se opuso a tal aventura por considerarla indecorosa.

Cécile Chaminade (1857 - 1944)
Pero como la situación económica familiar lo permitía, Cécile tomó clases privadas con renombrados profesores del París de la época. La niña no desaprovechó la oportunidad y ya a los 8 años escribía música religiosa. Diez años después, daría su primer concierto, y a los veinte años daba recitales interpretando sus propias piezas. A lo largo de su vida, Cécile producirá cerca de 400 obras, que incluyen música de cámara, piezas para piano, una ópera y un ballet. Célebres son sus melodies, obras vocales con acompañamiento de piano que harán furor en los salones parisinos de la época.

Serán estas piezas las que le darán sus mayores satisfacciones. Con ellas se dio a conocer en toda Francia, Inglaterra y posteriormente en los Estados Unidos, adonde viajó en 1908 cosechando un éxito y popularidad avasalladores, al punto de que una firma dedicada a la fabricación de jabones comenzó a producirlos envasados en unas glamorosas cajitas que llevaban su firma. Pero es por esta época también que la compositora que había conseguido la admiración de Vincent d'Indy por su Suite Orquestal de 1881 comienza a flaquear y su música a ser considerada vulgar entretenimiento de salón.


Se alega que, después de muerto su padre, Cécile debió hacer el papel de proveedor de la familia y, dado que sus mayores éxitos provenían de la música de salón, es forzada por sus editores a escribir música que pudiera venderse fácilmente y en "grandes volúmenes". Cécile comienza a escribir, entonces, a gusto de la clientela.
Por otra parte, también es cierto que la autora no acertó a entender el cambio de siglo. A comienzos de la nueva centuria, Cécile seguía componiendo como si el romanticismo estuviera rebosante de salud y fortaleza. Cuarenta años después de los cumplidos de d'Indy, la compositora apenas si había cambiado su estilo. Y lejos de intentar adaptarse al nuevo siglo, le confiesa a una amiga en 1920:
"...ya no puedo adaptarme a la música moderna, así como tampoco puedo hacerlo con la pintura, la arquitectura, la literatura, la mentalidad ni la moralidad modernas".
El estallido y consecuencias de la Primera Guerra Mundial habían terminado por sepultar la carrera de Cécile como concertista, pues su música reflejaba otro tiempo, uno más amable. Durante sus últimos años de vida, Cécile y su música pasaron al olvido, si bien a partir de 1994, luego de cumplirse cincuenta años de su muerte, la compositora ha gozado de un renacer, de la mano de diversos pianistas y agrupaciones de cámara.

En versión de Rina Cellini escuchamos el estudio de concierto "Automme", compuesto en 1886, interpretado por la pianista italiana en la intimidad de su hogar.


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