martes, 25 de septiembre de 2012

Minueto de Boccherini



El déspota ilustrado Carlos III de Borbón fue rey de España desde 1759 hasta su muerte, en 1788. Durante su mandato reformuló las leyes, creó la Lotería Nacional, realizó importantes cambios en el trazado de las grandes ciudades, y expulsó a los jesuitas. Lamentablemente, y pese a lo ilustrado que era su reinado revela un importante resurgimiento de la cultura el rey era sordo. Debido a esto, la celebración de espectáculos musicales en la corte era escasa; el monarca sólo los consentía para actos de gran solemnidad, a los cuales asistía, estoico, haciendo malabares para no quedarse dormido.

Resulta entonces sorprendente que el embajador de España en París haya convencido al violoncellista italiano Luigi Boccherini para que se trasladara a Madrid, donde lo esperaban, según el intrépido embajador, grandes éxitos y posibilidades. Luigi, de 24 años, originario de la ciudad italiana de Lucca, luego de pasar por Roma y Milán, se hallaba ahora instalado en la capital francesa, disfrutando de alguna fama, principalmente como intérprete, junto a su partner, el violinista Filippo Manfredi.

Luigi Boccherini (1743 - 1805)
Al poco tiempo de llegar ambos a Madrid, el año 1767, Filippo consiguió un puesto en la orquesta privada del infante Luis de Borbón, hermano del sordo y que a diferencia de éste, cultivaba cierto interés por la música. Luigi no corrió la misma suerte, y tuvo que conformarse con conciertos ocasionales que le reportaban muy poco dinero. Afortunadamente, Filippo movió sus influencias y en noviembre de 1770 Luigi fue aceptado como violoncellista de cámara y compositor de la casa del infante. El salario era bueno y le permitía a Luigi proseguir su actividad de compositor de música de cámara, libre de preocupaciones materiales, aun cuando las composiciones se convertían en propiedad del infante Luis apenas éstas surgían del magín creativo de Boccherini.

Pero como no todo dura para siempre, seis años después, en 1776, el infante, de casi 50 años, encontró el amor donde no debía. Se enamoró de una plebeya y se casó, después que el rey autorizara el matrimonio morganático. ¡Joder! ¿Y eso qué es? preguntó el infante. Mi venia para que contraigas nupcias con una desigual, respondió el rey.
Así fue como el infante fue separado de la corte y enviado, con su mujercita, a residir en Arenas de San Pedro, pequeño poblado a ciento sesenta kilómetros de Madrid. Pero no abandonó a sus músicos. Luigi y su amigo Filippo partieron con él, participando luego activamente en las veladas musicales del infante y su esposa, en el exilio. Luigi pudo seguir componiendo, pero en el más completo aislamiento de los círcuitos musicales de Madrid, si bien el infante le permitía enviar algunas composiciones para su publicación en el resto de Europa. A la muerte de su protector, Boccherini quedó desamparado otra vez pero Carlos III acudió en su ayuda concediéndole una pensión en señal del afecto que le había unido a su hermano díscolo.

Quinteto para cuerdas en Mi mayor - Minueto
Luigi Boccherini escribió ni más ni menos que 124 quintetos para cuerda, en los que, como era natural siendo él cellista, dobló el cello en vez de la viola, es decir, son piezas para dos violines, viola y dos violoncellos. El Quinteto para cuerdas en Mi mayor del opus 11, publicado en París en 1775, es uno de los más aplaudidos porque contiene el minueto que hasta hoy mantiene a Boccherini en escena, el popularmente conocido "minueto de Boccherini".


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5 comentarios :

  1. Este minueto lo bailé de primera figura cuando tenía 6 años, con peluca blanca y trajes de la época. Era la coronación de las clases en la Academia de Miguel Latorre, en la calle Bustos, después de haber tenido como profesor en el mismo lugar a Jedeny, profesoer de ballet húngaro que las impartía con un feroz bastón que nos daba con fuerza para estirar las piernas. Existe un video perdido que lo tiene mi partner que hacía las veces de mi pareja, cuyo nombre no recuerdo a pesar que de vez en cuando alguien de la familia se encuentra con ella, prometiéndose juntarse a verlo. Carmen Pía Gacitúa

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    1. Qué bueno, pues. Muy bonita tu historia. Me alegro de que este post te haya traído esos recuerdos. Gracias por comentar, CPía.

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  2. Una deliciosa melodía. Gracias por compartirla.

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  3. Hola, Orlando. Gracias a ti por tu comentario.

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  4. poner porque se compuso

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