martes, 21 de septiembre de 2010

Mozart: Concierto para piano N° 20


Konstanze Mozart, de soltera Weber

Mozart y Konstanze
Cuando en 1780 Wolfgang se enteró de que Aloysia Weber, su primer amor, acababa de casarse con otro, no se echó a morir ni pensó en el suicidio. (Tal vez porque faltaban 4 años para que Göethe lanzara al mundo sus Cuitas del joven Werther.) Simplemente giró en redondo y fijó su vista en los ojos negros de la pequeña Konstanze, un año menor que su hermana Aloysia, y que andaba por ahí, dando vueltas.

Se casaron en 1782, y los años que van desde ahí hasta su muerte, en 1791, probablemente sean los más felices que Wolfgang haya podido vivir. Profundamente enamorados, dos años más tarde, en vísperas de que Nannerl contrajera matrimonio, Konstanze y Wolfgang no dudaban en enviarle palabras como éstas: "Ojalá que vivan tan bien como nosotros".

Concierto No 20, en re menor
Inmersos ambos en la rutilante vida artística de la Viena de la época, el año 1785 encuentra a Mozart entregado a una intensa vida musical. Es por lo mismo un año pródigo en publicaciones.
Por la popularidad que logró conseguir, destaca entre ellas el concierto para piano y orquesta N° 20, en re menor.
Beethoven, que para ese entonces tenía quince años, mantendrá en su repertorio este concierto, por muchos años. Y compondrá las cadenzas (sección de piano solo, destinada a que el intérprete improvise o meta su cuchara elaborada de antemano) para éste y otros conciertos.

En esta versión de Mitsuko Uchida, como pianista y directora, las cadenzas son, precisamente, de Beethoven. Estructurado a la manera tradicional: movimientos rápido - lento - rápido, el primer movimiento comienza con una introducción a cargo de la orquesta que se extiende por dos minutos. Tras ella, entrará el piano solista.


Una década de triunfos
Por esos años, la fama de Mozart se había acrecentado. Un periódico vienés, comentando un concierto suyo, habla de su "merecida fama" y señala que Wolfgang ya es "conocido universalmente".
Es cierto que su principal fuente de ingresos la siguen constituyendo las clases. Pero además daba conciertos con bastante regularidad, interpretando él la parte solista en los conciertos para piano. A esto se suma el gran número de publicaciones que si bien, de una en una, no eran muy bien pagadas, la suma total ayudaría, suponemos, con su granito de arena a parar la olla. Otra fuente de ingresos nada menor la constituyen las representaciones de sus óperas. No todas redituaron como hubiese querido pero también es cierto que con algunas de ellas logró echarse unos buenos pesos ("gulden", para ser estrictos) al bolsillo.

Las estrecheces, pese a todo
Por ello resulta al menos curioso que la pareja haya tenido que sufrir continuas estrecheces económicas, al punto de que Mozart tuviera que pedir dinero prestado a varios amigos masones en numerosas oportunidades, donde aprovechaba también de solicitar que por favor le enviaran alumnos, sin dejar de recordarles que "cobraba barato".
Un buen número de estudiosos le echa la culpa de todo esto a la pobre Konstanze. Que no sabía medirse en sus gastos, dicen. Que era frívola y le gustaba el lujo. Algo de eso hay, al parecer. Pero asimismo, año tras año, si Konstanze no estaba embarazada, es porque estaba enferma. Por ello, prefiero quedarme con la opinión más aterrizada de Nannerl, que por lo demás, es de primera mano:
"Mi hermano no sabía cómo llevar su economía, y en esto, Konstanze era incapaz de ayudarle".

Wolfgang Amadeus Mozart murió el 5 de diciembre de 1791, a los 35 años. Al día siguiente nació el mito de la fosa común y de la tempestad. No hay tal fosa, aunque nadie anotó el lugar exacto donde había sido sepultado. Y la tarde del 6 de diciembre fue una de las más apacibles y soleadas de ese otoño vienés.

Indicación, para no perderse, hacia la tumba de Mozart, en el cementerio de San Marcos.
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1 comentario :

  1. Lamento enterarme de tan desoladora noticia. No lo conocí personalmente, pero me han dicho que era un buen hombre. Lo siento en el alma. Este día las teclas negras de mi piano estarán calladas y las blancas también. Tengo claro que mi campo son los negocios y no la música, sin embargo, en mi casa se escuchaba a este joven.

    El Inversionista.

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