miércoles, 30 de julio de 2014

Anton Arenski: Trío con piano N° 1



Anton Arenski, compositor, director y pianista ruso nacido en Novgorosk, Rusia, en 1861, era hijo de músicos aficionados. Tal vez vieron en él la concreción del futuro profesional que a ellos les había sido negado, porque apenas el niño Anton mostró ciertas condiciones, la familia se mudó a San Petersburgo para que el retoño pudiera seguir estudios en el Conservatorio de la ciudad. No andaban tan equivocados, pues tras graduarse con medalla de oro en 1882, Anton Arenski fue contratado por el Conservatorio Estatal de Moscú, integrándose a la planta de profesores como su miembro más joven.

Anton Arenski (1861 - 1906)
Un miniaturista
No obstante este prometedor inicio, Arenski nunca logró acceder como compositor a las ligas mayores de la escritura musical rusa, como sí lo harían sus alumnos Scriabin y Rachmaninof. Su estilo, miniaturista, se desenvolvió mejor en la pequeña escala, porque en las composiciones de mayor aliento fue deudor, primero, de Rimski-Kórsakov, y luego de Tchaikovski, aunque sin acercarse a su genio. Cuando frisaba los cuarenta años optó por la variante de intérprete y recorrió Rusia como exitoso pianista y director en extensas giras, muy agitadas y vitales. Su estilo de vida, algo disipado, lo llevó a morir de tuberculosis a los 44 años.

El olvido de ochenta años
Como vaticinó indelicadamente Rimski-Kórsakov en sus exequias, Anton Arenski iba camino a ser olvidado pronto. Efectivamente lo fue, durante largo tiempo. Solo es a partir de la década de los ochenta del siglo veinte que se ha renovado el interés por su obra. Gran parte de ella ha sido grabada, y hoy no es infrecuente asistir a la interpretación de alguna de sus piezas en los escenarios del mundo. Autor de un concierto para piano, uno para violín y dos sinfonías junto a otros trabajos menores, su Trío para piano en re menor integra hoy el repertorio estándar de la música de cámara.

Trio para piano en re menor opus 32
Compuesta para piano, violín y cello, la obra claramente post-romántica fue escrita en 1894 en memoria del cellista Karl Davidov, amigo del compositor y director del Conservatorio de San Petersburgo mientras Arenski fue su alumno.

Movimientos:
00:00  Allegro moderato
12:30  Scherzo: Allegro molto
17:56  Elegia: Adagio
24:30  Finale: Allegro molto

La versión es del Trío integrado por Gil Shaham (violín), Arnon Erez (piano), y Rafael Wallfisch (cello).


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martes, 29 de julio de 2014

Beethoven: Obertura Leonora N° 3



Una de las escasas oportunidades en que las salas de concierto del mundo se han visto abarrotadas de militares en ejercicio se dio en Viena en 1805 con ocasión del estreno de Fidelio, la única ópera de Beethoven. Ocupada la ciudad por las tropas napoleónicas, la inmensa mayoría de la audiencia estuvo conformada por oficiales y suboficiales del ejército francés que, impertérritos, asistieron a la representación de la primera versión de la ópera, en el Theater an der Wien. Por cierto, la recepción fue lastimosa.

Beethoven revisó la obra al año siguiente. Luego de reacomodar algunas secciones y reducir los tres actos originales a solo dos, volvió a ser representada en marzo de 1806 en el mismo teatro, esta vez con éxito. Pero el compositor había comenzado a sospechar que no estaba recibiendo en su totalidad los beneficios económicos que le correspondían, y al poco tiempo decidió retirar la obra de los escenarios.

Una nueva representación solo se vino a dar en 1814, cuando luego de algunos cambios en los textos, se presentó en el teatro Kärntnertor con el título de "Fidelio" junto a una obertura del mismo nombre. La obra, inspirada en principio en la pieza teatral "Leonora o el amor conyugal", de Jean N. Bouilli, cuenta la historia de Leonora quien, en su empeño por rescatar a su marido –prisionero político– de una prisión española del siglo XVII, entra a trabajar en ella disfrazada de hombre, como un tal Fidelio.

Obertura Leonora N° 3 en Do mayor, Op. 72
Cada una de estas tres versiones contó con una obertura distinta. La última, ya se dijo, contó con la obertura Fidelio. La primera incluyó la que se conoce hoy como Leonora N° 2 (compuesta la N° 1 para una representación en Praga que nunca tuvo lugar). Fue la segunda versión, la de 1806, la que se presentó con la obertura que ha llegado hasta nosotros como Leonora N° 3, opus 72, y que finalmente ha resultado ser la favorita de público y directores, con excepción de los franceses que, según se cuenta, siguen prefiriendo la N° 2 pues sería la que escuchó Napoleón.

La versión es de la Orquesta Sinfónica de la Radio y Televisión Bávara, dirigida por el maestro Leonard Bernstein.


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lunes, 28 de julio de 2014

Jean Sibelius: Valse Triste



Nacido el 8 de diciembre de 1865 en la ciudad provinciana de Hämeenlinna, el más importante compositor finlandés de todos los tiempos fue bautizado como Johan Julius Christian Sibelius, pero a los 21 años decidió afrancesar su nombre. Hacía poco había abandonado los estudios de derecho en contra de la opinión familiar, y decidido seguir el impulso de su vocación musical temprana. Apostando al futuro por la internacionalización de su carrera, de ahí en adelante se llamó Jean.

Jean Sibelius (1865 - 1957)
No le faltaba razón a Jean Sibelius. En 1892, su poema sinfónico Kullervo le otorgó un lugar en la escena musical de su país al tiempo que advertía al mundo que una nueva voz asomaba desde el norte de Europa.
El éxito no lo deslumbró pero le dio la suficiente confianza como para decidir formar un hogar.
Ese mismo año contrajo matrimonio con Aino, hermana del compositor y director Armas Järnefelt, quien había introducido a Sibelius en la familia, la que contaba también con un hijo escritor, Arvid.

Vals Triste, opus 44 n° 1
En 1903, Arvid solicitó a su cuñado Jean la composición de la música incidental para una obra de teatro llamada "Muerte" (Kuolema). La obra, de profunda penetración psicológica como era de esperarse, se estrenó en diciembre de ese año, unida a las seis piezas orquestales que Sibelius escribió para ella.
La primera pieza se titulaba Tempo de valse lente - Poco risoluto. Al año siguiente, Sibelius la revisó y estrenó como pieza de concierto con el nombre de Valse Triste. Su éxito fue inmediato, hasta hoy.

Nada mejor que los primeros compases de esta pieza para confirmar el aserto de que Sibelius es capaz de establecer en pocos segundos un mundo sonoro enteramente propio. Luego de una sección media más viva, un final sombrío clausurará la pieza con tres acordes ominosos.
La versión es de la DR SymfoniOrkestret, dirigida por Rafael Frühbeck de Burgos .


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sábado, 26 de julio de 2014

Franz Schubert: Quinteto "La Trucha"



A mediados de 1818, la vida parecía haber comenzado a sonreír para el pequeño Franz. Ese verano fue contratado por el conde Johann Esterházy, primo del protector de Haydn, como preceptor musical de sus hijas. Hecho unas pascuas, el joven músico de 21 años se trasladó a la residencia campestre de la familia, en la localidad húngara de Szeliz, idílico lugar donde pasó cuatro meses enseñando canto y piano a Carolina, de trece años, y María, de quince. El salario no era malo, y la carga de trabajo, reducida. Franz aprovechó de componer.

Los buenos tiempos
El año siguiente pintó mejor, y quizás sea el mejor año en la vida del compositor. Abandonó definitivamente la actividad docente en la escuela que administraba su padre y se fue a vivir en casa de amigos, en Viena. Tuvo tiempo para componer, leer, conversar, y disfrutar de reuniones bien regadas de cerveza y vino con sus amistades. Entre ellas se contaba el célebre barítono Josef Vogl, en opinión de Schubert el primer cantante que lo había comprendido y sabía cómo interpretarlo. El verano de 1819 partieron ambos, de paseo, a la localidad de Steyr, distante 125 km de Viena.

El cellista Paumgartner
La pequeña localidad gozaba de abundante actividad musical, y las presentaciones de Franz y Vogl allí –especialmente del lied "La trucha" compuesto en 1817– atrajeron la atención del acaudalado empresario y cellista aficionado Sylvester Paumgartner, quien solicitó a Schubert la composición de una obra mayor basada en el lied. El resultado fue el Quinteto en Do mayor, una de las obras más populares de Schubert. Terminada en Viena en otoño de ese año, está dedicada, como era de esperarse, al cellista empresario.

Quinteto en Do mayor, D. 667, La Trucha
Escrito para la inusual agrupación de piano, violín, viola, cello y contrabajo, comprende cinco movimientos: allegro vivace, andante, scherzo, andantino allegreto y allegro giusto. La obra utiliza en su cuarto movimiento el tema del lied homónimo.

Guía de audición
00:27  Allegro vivace  Escrito en forma "allegro de sonata", tras una introducción el tema principal es presentado brillantemente en 1:13. Sección de desarrollo: 4: 42. Recapitulación: 6:40, iniciada por el violín.
10:09  Andante  Hermosamente lírico, en tonalidad menor. Contiene tres motivos, uno de los cuales es entregado al piano solista en 12:20, las cuerdas en el papel de acompañantes.


18:01  Scherzo: Presto  De comienzo agresivo, y cuyo ímpetu no se detiene un momento, incluye varias melodías populares austriacas.
22:57  Andantino - Allegreto  El movimiento que le da nombre a la pieza: Tema y variaciones sobre el lied "La Trucha". Las variaciones son seis: Var I: 24:00. Var II: 24:56. Var III: 25:57. Var IV: 26:52. Var V: 27:46. Var VI: 29:11.
30:34  Allegro giusto  Simple y ligero, pareciera contener, al igual que el tercer movimiento, unidades más pequeñas, en el estilo de un conjunto de danzas.

La versión es de la agrupación formada por los músicos Natalia Lomeyko (violín), Yuri Zhislin (viola), Juan Cadenas (violoncello), Andrei Feigin (contrabajo) y Damián Hernández (piano).

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jueves, 24 de julio de 2014

Béla Bartók: Danzas folklóricas rumanas



Según contó alguna vez su madre pianista, el niño Béla Bartók podía distinguir y repetir los ritmos de las danzas que ella tocaba al piano, cuando todavía no era capaz de pronunciar una frase completa. Cuando soltó la primera, el niño ya tenía en su repertorio unas cuantas canciones a las que sumó otras tantas mientras seguía creciendo. Antes de que cumpliera cinco años, su madre comprendió que el niño debía seguir estudios formales de piano. No se equivocó, pues a los once años Béla Bartók era calurosamente aclamado en la ciudad húngara de Pozsony donde dio su primer recital en el que, de paso, incluyó la primera obra de su autoría.

Béla Bartók (1881 - 1945)
El compositor terminó sus estudios en 1901 en la Real Academia de Música de Budapest, donde tuvo como compañero a su compatriota y futuro compositor Zoltan Kodaly, con quien inició una amistad que se prolongará toda la vida.

El canto de una niñera
En 1902, durante unas vacaciones, Bartók había escuchado por casualidad a una niña de ocho años mientras entonaba canciones populares para entretener a los niños a su cuidado.
Prendado de esta música, seis años después el compositor recorrerá Hungría y países vecinos en compañía de Kodaly recopilando miles de antiguas canciones populares, en busca de aquellas, genuinas, que la niñera de ocho años le había dado a conocer sin saberlo.

El encantamiento del compositor por esta música se prolongó durante décadas. Difícil era abstraerse de sus variados entresijos que le permitían alternar entre un quieto canto plañidero y los ritmos más fieramente agresivos. La complejidad y perfección que encontró en la música popular del Este de Europa van a ejercer una poderosa influencia en el lenguaje musical de Bártok en los años venideros, tal como ya había ocurrido el siglo anterior con su compatriota Franz Liszt.

Danzas Folklóricas Rumanas
Compuestas en 1915, se trata de arreglos para siete melodías instrumentales que Bartók recopiló entre 1910 y 1912 en localidades rumanas, las que servían mejor a las intenciones del compositor por su diversidad tímbrica y variedad. Las melodías son prácticamente las de la fuente original, las que Bartók elaboró escasamente pues su intención no era otra que su transformación en pequeñas miniaturas cuya duración no sobrepasara el minuto. Para ello, Bartók se preocupó de estipular en la partitura la duración exacta que debía tener cada una.

La versión original es para piano solo, pero los arreglos para otros instrumentos o conjunto de instrumentos son numerosos. Aquí se presenta en versión para piano y violín, a cargo de los músicos húngaros Katika Illenyi y Tamas Bolba. (Las miniaturas son seis en total porque la última contiene dos temas.)


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miércoles, 23 de julio de 2014

Piazzolla: Gran Tango para cello y piano



La película protagonizada por Carlos Gardel, "El día que me quieras", de 1935, incluye una escena en que aparece un niño vendiendo periódicos. El muchachito, de doce años, no era actor. Era músico. Tres años llevaba practicando el bandoneón que su padre le había regalado al cumplir los nueve y no imaginaba entonces que habría de convertirse en una de las figuras musicales más grandes de Sudamérica y en un compositor importante entre aquellos surgidos en todo el orbe en el siglo veinte. Su nombre, Astor Piazzolla, nacido en Mar del Plata, en 1921.

La gira declinada
La familia Piazzolla se había trasladado de Buenos Aires a Nueva York en 1924 en busca de mejores aires. Allí el padre de Astor, también músico, conoció a Carlos Gardel y grabó con él algunos discos. Cuando, terminada la película, Gardel se aprontaba a iniciar en 1935 una ambiciosa gira por Sudamérica, invitó al joven Piazzolla a que lo acompañara. Por fortuna, el muchacho declinó la invitación, y salvó así su vida del accidente que se llevó la de Gardel.

Astor Piazzolla (1921 - 1990)
Regreso al terruño
En 1936 la familia regresó a Mar del Plata. Desde entonces hasta alrededor de 1950, Astor Piazzolla integró orquestas de tangos tocando el bandoneón pero sin abandonar sus estudios de piano y composición, comenzando a establecer nexos entre el tango como baile popular y su aproximación a la música docta que su profesor Alberto Ginastera se encargó de fortalecer haciéndole estudiar a Ravel, Bartok, y Stravinski, amén de jazz americano. Como resultado de todo esto, su pieza "Buenos Aires", de 1953, va a causar un primer pequeño revuelo en los círculos musicales bonaerenses por el uso del bandoneón en la orquesta sinfónica.

Gran Tango
Al año siguiente, el autor de Adiós Nonino ganó una beca para estudiar en París con la influyente pedagoga Nadia Boulanger. Fue ésta quien animó a Piazzolla a revitalizar el tango sobre la base de la formación clásica y jazzística que había adquirido. Una de las mejores muestras de los derroteros que tomó su música es la pieza de 1982, "Gran Tango", estrenada por el cellista a quien fue dirigida ocho años después de su composición pues antes de esa fecha, Mstislav Rostropovich jamás había oído hablar de Astor Piazzolla, quien, de bandoneonista en Buenos Aires, se había convertido hacía algún tiempo en el creador de un nuevo género, el tango sinfónico.

La versión es del cellista chino Adam Liu y el pianista norteamericano David A. Wehr.


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martes, 22 de julio de 2014

Paul Dukas: El Aprendiz de Brujo



Dentro del grupo de compositores llamados menores, que siempre han florecido –es un decir– en todos los estilos y en todas las épocas, el francés Paul Dukas se lleva las palmas. Hoy es recordado por una sola obra que, además, es más conocida que él mismo. En este alejamiento de los favores del público, hay que decirlo, el compositor tuvo una participación destacada: llevado por un severo sentido de la autocrítica destruyó gran parte de su obra, que a su entender no valía la pena publicar.

En 1888, a los 23 años, abandonó el Conservatorio de París –al que había ingresado seis años antes–, luego de considerar inoficioso seguir intentando ganar el afamado Prix de Rome que se le hacía cada vez más esquivo, aunque después de todo no andaba de él tan alejado porque con una de sus obras tempranas accedió por una vez al Segundo Premio. Pero por esa misma época debió cumplir con el servicio militar obligatorio, otra razón para abandonar el Conservatorio, compulsiva esta vez.

El reconocimiento
Paul Dukas (1865 - 1935)
Luego de servir a la patria, volvió a la vida civil como compositor y crítico. Unos años más tarde, componía sus dos obras orquestales más conocidas: la Sinfonía en Do mayor, de 1896, y el poema sinfónico El Aprendiz de Brujo, de 1897, este último un scherzo para orquesta que le valió el reconocimiento de sus pares, basado en un poema de Goethe del mismo nombre publicado hacía cien años. Si bien la obra fue incluida de inmediato en el repertorio de los directores de la época, el acceso a ella por parte del público ordinario se vio decididamente favorecido por su incorporación a la banda sonora de la película Fantasía, rodada en 1940, cinco años después de la muerte del compositor.

El aprendiz de brujo
Encarnación genuina de la música programática, la obra describe fielmente cada escena de la obra original de Goethe, donde un joven aprendiz, deseando imitar a su maestro, un viejo mago, encantará a una escoba para que realice por él las tareas asignadas, entre ellas, acarrear agua, situación que se le va de las manos cuando se percata de que no sabe detener el encantamiento. Solo el regreso de su maestro lo salvará del desastre.

La versión es de la Orquesta Sinfónica de la RTVE, dirigida por Alvaro Albiach. Luego de una breve introducción, Dukas se vale del fagot para dar vida a la escoba encantada.


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lunes, 21 de julio de 2014

Mozart: sonata violín y piano en sol mayor



La segunda vez que Wolfgang Amadeus Mozart abandonó su puesto en Salzburgo para probar suerte en cortes europeas de mayor rango, lo hizo en compañía de su madre, no obstante tener ya 21 años cumplidos. Su padre, Leopold, no pudo acompañarlo en esta oportunidad y, sabedor del espíritu juguetón y despreocupado de Wolfgang, creyó aconsejable que no las emprendiera solo. Lo que Leopold no imaginaba es que el viaje iba a durar más de un año y, que en ese lapso, Anna-Maria iba a enfermar y morir en París.

El tour
Comenzó el 27 de diciembre de 1777 y contemplaba visitas a Munich, Augsburgo, Mannheim y París. En Munich, luego de varios conciertos exitosos, se entrevistó en un pasillo con el príncipe elector para enterarse de que no había vacantes. En Augsburgo todo el mundo se sorprendió de su talento pero no le fue ofrecido ningún cargo. Las cosas parecieron cambiar en Mannheim luego de entablar conocimiento con los miembros de la mejor orquesta de Europa de aquel tiempo; surgieron algunas expectativas pero, finalmente, todo quedó en nada. Sólo el amor fue fecundo: Wolfgang cayó rendido a los pies de Aloysia Weber. Hizo planes con ella, que Leopold desbarató al instante.

Familia Mozart, alrededor de 1780
París
Reverente ante la autoridad del padre, en marzo de 1778 Wolfgang  abandonó Mannheim camino a París, junto a su madre.
Con escaso entusiasmo por parte de ambos, soportaron París y su "sofisticación" durante cuatro meses, hasta que los ingratos alojamientos en gélidas habitaciones y la pésima alimentación acabaron por minar la salud de Anna-María, terminando con su vida el 3 de julio de 1778.

Sonatas "palatinas"
A su regreso, Wolfgang se detuvo largo tiempo en casa de los Weber, en Mannheim, en un segundo intento por conseguir una plaza, otra vez infructuoso. Allí terminó de componer las sonatas para  violín y piano llamadas "palatinas" (K. 301 a 306), dedicadas a Maria Elizabeth, consorte del príncipe elector de Mannheim, cuyo territorio y dominios se conocían con el nombre de "Electorado del Palatinado".

Sonata para violín y piano K. 301/293 (N° 18)
La sonata pertenece con toda propiedad al género de música de su tiempo destinada al disfrute doméstico. De carácter "galante", solo presenta dos movimientos:

00  Allegro con spirito  El tema es presentado primero por el violín, mientras el piano acompaña con acordes quebrados. Luego, los papeles se invierten (0:26). Durante todo el movimiento, los dos instrumentos dialogan siguiendo dicha pauta.
8:37  Allegro  Ahora es el piano el que presenta el tema, que el violín tomará a continuación en 8:47. En su sección media (11:00) adoptará el modo menor. 12:41: Se retoma el tema en modo mayor. La pieza concluye con indisimulada elegancia.

La versión es de la violinista estadounidense Hilary Hahn y la pianista también estadounidense nacida en Beijing, Natalie Zhu.


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viernes, 18 de julio de 2014

Chopin: Nocturno op. 15 N° 2



Cuando Chopin llegó a París, en septiembre de 1831, la ciudad contaba con poco menos de un millón de habitantes y su extensión distaba una enormidad de la del París moderno. Hacía un año y poco más de las "tres jornadas gloriosas" de julio de 1830, que habían conducido a la abdicación de Carlos X y la ascensión al trono del último rey de Francia, Luis Felipe, dando al traste con las aspiraciones republicanas. Un año después la atmósfera de la ciudad continuaba enrarecida, y Chopin debió notarlo, pues sus primeras impresiones fueron de dulce y agraz.
"...Aquí uno encuentra, todo al mismo tiempo, el mayor lujo y la peor suciedad, la mayor virtud y el vicio más grande..."
A la vez se muestra gratamente sorprendido del modo cómo los parisinos se comportan en las calles:
"¡Qué ciudad más curiosa! Todos los franceses brincan y parlotean, aunque no tengan un céntimo...".
Los salones de París
Esa era la atmósfera al aire libre. En los salones de la decadente aristocracia, de la naciente burguesía, también en aquellos donde se citaban republicanos y saint-simonistas (de los que George Sand era una de sus adalides), las veladas "románticas" se multiplicaban. Poetas, pintores, músicos, escritores y cantantes, unían sus talentos para intercambiar visiones, en jornadas vespertinas, de la sociedad y del mundo. Es allí donde el "poeta del piano" hará su agosto, con su toque velado de preludios y nocturnos.

Nocturno Opus 15 N° 2
Entre 1829 y 1846 Chopin escribió 21 nocturnos, 18 de ellos publicados en vida del autor y distribuidos en varios opus. Publicados en 1831, los nocturnos del opus 15 son dos y fueron dedicados a Ferdinand Hiller, pianista alemán contemporáneo de Frédérick. El nocturno N° 2 del opus 15 representa cabalmente la estructura propia con la que Chopin, a partir de la propuesta original del irlandés John Field inventor del género, dotó a sus nocturnos: estructura ternaria cuya segunda sección debe establecer un claro contraste con la primera:


Así, luego de la anotación Doppio movimento, que indica al intérprete que debe doblar la velocidad, la pieza adquiere en su segunda sección (2:00) otro ritmo "interior" (cinco contra cuatro) de expresividad radicalmente distinta a la de la primera. La tercera sección (2:45) es poco más que una reexposición de la primera, ligeramente modificada con fines de cierre de la pieza.

La versión es del excelente pianista cubano-estadounidense Jorge Bollet, fallecido en 1990.

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jueves, 17 de julio de 2014

Haydn: Sonata para piano N° 23



El contrato firmado por Joseph Haydn al ingresar al servicio del príncipe Paul Esterházy en 1761, estipulaba en su artículo 5° que el músico debía "presentarse dos veces al día en la antecámara para saber si Su Alteza está dispuesta a una audición musical o no". Una granjería estupenda, para el príncipe, desde luego. Desafortunadamente, Su Alteza no pudo disfrutar mucho tiempo de ella pues falleció al cabo de un año, sin dejar descendencia. Lo sucedió su hermano Nicolás, apodado El Magnífico.

Nicolás Esterházy (? - 1790)
El palacio Esterháza
Y como magnífico que era, Nicolás encontró que la residencia de la familia –el palacio de Eisenstadt– iba a resultar insuficiente para su obra y propósitos, así que decidió construir un gran castillo en unos terrenos pantanosos lindantes con un lago.
El palacio se llamó Esterháza y terminó de construirse en 1784, cuando se inauguró la cascada frente al edificio central, ornamento que vino a sumarse a la sala de ópera, el teatro de marionetas, la biblioteca, la galería de cuadros y las 126 habitaciones.

Pero mucho antes de que la construcción se considerara terminada, ya se habían instalado allí en 1768 Haydn y sus músicos, pues el príncipe Nicolás, patrono de las artes al igual que su hermano, mantuvo en su puesto al compositor, sin cambiar una coma del contrato. Hasta la muerte de Nicolás, en 1790, Haydn permaneció al servicio de su príncipe y mecenas, al que sirvió durante veintiocho años.

Sonata N° 23 en Fa mayor
Durante los últimos años en Esterháza, Haydn casi no escribió obras para la corte de Nicolás pues, ya famoso, su producción era reclamada por un número cada vez mayor de casas editoras, de París, Viena y Londres. Pero antes, en un solo año, 1773, escribió seis sonatas para el príncipe, las que, siguiendo el catálogo Hoboken, se numeran de la 21 a la 26. A diferencia de las producidas en la década del 80 –abiertamente para fortepiano– éstas fueron escritas para ser interpretadas indistintamente al clave o al piano.

En versión de la pianista rusa Katerina Verbovskaya, se presenta aquí la Sonata N° 23, estructurada en los usuales tres movimientos: rápido - lento - rápido. Es una obra de madurez, y exige del ejecutante cierto virtuosismo, si no en el extendido y bello adagio, ciertamente en los movimientos rápidos que lo envuelven.
Sus movimientos:
00       Allegro 
07:08  Adagio 
15:56  Presto


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miércoles, 16 de julio de 2014

Bach: Fuga, de la Sonata II



Cuando en 1802 se publicó en Bonn el conjunto de seis sonatas y partitas para violín solo de J.S. Bach, su autor llevaba muerto 52 años. Incluso después de su publicación, la obra fue largamente ignorada hasta mediados del s. XIX cuando el célebre violinista Joseph Joachim las dio a conocer, uniendo su nombre al de Félix Mendelssohn como juicioso re-descubridor del maestro barroco y su obra.

Sonatas para violín solo
Iniciada su composición alrededor de 1703 mientras Bach se encontraba en Weimar, las Sei solo-a-violino senza basso acompagnato como las tituló Bach fueron terminadas en 1720 cuando el maestro se desempeñaba como Kapellmeister en la corte de Köthen. Se desconoce si fueron interpretadas en vida del maestro, pero es probable que las haya dado a conocer el mismo Bach, pues según nos cuenta su hijo Carl Philipp Emanuel "desde su juventud hasta bien entrado en años, él tocaba el violín limpia y apasionadamente".

Sonata N° 2  BWV 1003
A partir de su rescate por parte del violinista Joachim, la obra ha sido ampliamente divulgada, siendo objeto de arreglos para los más diversos instrumentos, entre ellos, para cello solo, para arpa, órgano, piano, trombón, trompeta, viola, trío de cuerdas, y guitarra.
Asimismo, del grupo de seis sonatas y partitas, la que ha recibido el mayor favor de público e intérpretes es la sonata N°2. Sus movimientos son los cuatro típicos de la sonata da chiesa: lento-rápido-lento-rápido. En este caso: Grave - Fuga - Andante - Allegro.

La encantadora artista Tatyana Ryzhkova, nacida en Minsk, capital de Bielorrusia, en 1986, nos ofrece aquí su no menos encantadora versión del segundo movimiento, Fuga, en arreglo para guitarra sola.



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martes, 15 de julio de 2014

Tchaikovski: Serenata para cuerdas



La abultada y generosa herencia que recibió Nadezhda von Meck luego de la muerte de su esposo, le permitió mantener, o adquirir, un cierto número de fincas y palacetes repartidos por Europa, y disfrutar de ellos. Entre los de mayor opulencia se encontraba el de Florencia, la Villa Oppenheimer, hoy un hotel de nombre Villa Cora. La villa, situada sobre el Paseo dei Colli, era una morada suntuosa, de habitaciones principescas, rodeada de un vasto jardín poblado de estatuas corroídas por el sol y la lluvia, adonde Nadezhda, amante epistolar y mecenas de Piotr Ilich Tchaikovski, se trasladaba los veranos junto a su familia, acompañada de mayordomo, un par de camareras rusas, tres servidores italianos, y un destacamento de cocineros, lacayos y cocheros.

P. I. Tchaikovski, en 1878
Junto a la villa de Nadezhda
A fines del otoño de 1878, la última carta que Nadezhda había enviado a Piotr Ilich hacía mención a la villa y contenía una invitación para que el compositor visitara Florencia, arrancando así ambos del invierno ruso.
Piotr telegrafió aceptando, y Nadezhda se puso a la búsqueda de alojamiento pues la invitación no era a la villa propiamente sino a las cercanías. Dos alojamientos encontró Nadezhda.
Luego de recibir las señas de ambos, Piotr optó por el que quedaba en las afueras, a medio kilómetro de la villa Oppenheimer, adonde el compositor arribó el 2 de diciembre. Un gran piano de cola dominaba una de las estancias, que Nadezhda había alhajado como solo ella podía hacerlo.
La proximidad dio lugar entonces a un extraño ritual: cada uno pasó día a día frente a la casa del otro, a pie o en coche, avisándose previamente de su itinerario; asistieron a los mismos espectáculos sin toparse; y, llevadas por un sirviente, se enviaron cartas diariamente. A fines de diciembre, Nadezhda abandonó Florencia. Piotr se largó a París poco después.

Serenata para cuerdas en do mayor
En septiembre de 1880, Piotr Ilich agregó una breve nota a su profuso carteo con Nadezhda: "... tengo listos los bocetos para una sinfonía o un cuarteto de cuerdas... todavía no sé cuál...". A las pocas semanas, Nadezhda recibió otra nota, esta vez más concreta: "La serenata... surgió de un impulso innato, es decir, nació de la sola libertad para pensar [pero] no está desprovista de verdadero valor".
Desde luego, Piotr no había compuesto su obra maestra, pero dentro de su género la Serenata para cuerdas opus 48 es una pieza perfecta y digna sucesora de las típicas serenatas dieciochescas, de las que Mozart fue el gran maestro. Consta de cuatro movimientos que llevan título y su duración es de aproximadamente treinta minutos.

La versión es de la agrupación Deutsches Kammerorchester Berlin, bajo la conducción del joven maestro alemán Mateusz Moleda.


Movimientos:
1. Pezzo in forma di sonatina: Andante non troppo - Allegro moderato: Escrito en homenaje al gran genio de Salzburgo.
2. Valse (11:00): Moderato - Tempo di valse: Una de las piezas más populares de Tchaikovski, por su gracia, inspiración y elegancia.
3. Élégie (15:20): Larghetto elegiaco: El necesario contraste que, no obstante su sentida melancolía, no llega nunca a sobrepasar el marco de una serenata.
4. Finale (24:21): Andante - Allegro con spirito: Lleno de energía y vitalidad, está construido sobre temas populares rusos.

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lunes, 14 de julio de 2014

José Pablo Moncayo: Huapango



Así como ocurre con Ravel cuya obra maestra y más popular se conoce como "Bolero de Ravel" y no simplemente por su título original –Bolero–, la pieza sinfónica Huapango para orquesta, del compositor mexicano José Pablo Moncayo, es identificada por todo aquel que la conoce, como "Huapango de Moncayo". Desde su estreno en agosto de 1941 en Ciudad de México con el compositor Carlos Chávez como conductor, la obra fue adquiriendo tal popularidad que en ocasiones se la ha citado también como "el segundo himno nacional mexicano".

J. P. Moncayo (1912 - 1958)
Las fuentes populares
El autor de tal hazaña nació en Guadalajara, Veracruz, en 1912. A los diecisiete años ingresó al Conservatorio Nacional de Música y debió pagar sus estudios tocando el piano en cafés y acompañando a cantantes aficionados en estaciones de radio.
En 1941 recibió la invitación de Carlos Chávez para participar en un concierto que celebraría a los autores nacionales más promisorios. Chávez sugirió que tomara como inspiración la música popular del sureste mexicano, para lo cual debía dirigirse a las fuentes.
Moncayo cuenta así su experiencia:

"... Fuimos [...] a Alvarado, uno de los lugares en que se conserva la música folklórica en su forma más pura. Estuvimos durante algún tiempo recopilando melodías, ritmos e instrumentos. Al transcribirlos nos causaban una gran dificultad los huapangos porque [los nativos] nunca cantaron dos veces la misma melodía. Cuando regresé a México mostré [a un colega] el material y me aconsejó: 'exponga el material como lo oyó y desarróllelo de acuerdo a su propio estilo'. Así lo hice y quedé satisfecho..."
Huapango para orquesta
Imprescindible en el repertorio sinfónico de las orquestas de México, el "Huapango de Moncayo" es una celebración y una reinterpretación de los ritmos tradicionales típicos de Veracruz, el huapango entre ellos –fruto de la fusión de las tradiciones musicales de los indígenas con la instrumentación europea. La obra la conforman tres sones veracruzanos: Siqui sirí, Balajú y El Gavilancillo, que por obra y gracia de Moncayo devinieron en un feliz arreglo para orquesta sinfónica.

La versión es de la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar bajo la conducción del maestro Gustavo Dudamel, con ocasión de los BBC Proms 2007.


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viernes, 11 de julio de 2014

Cherubini: Requiem do menor - Dies Irae



Luego de abandonar su natal Florencia y tras una breve y exitosa estadía en Londres, el compositor de ópera y música religiosa Luigi Cherubini atravesó el canal en 1785 para establecerse en París por el resto de sus días –salvo por una breve escapada a Normandía motivada por asuntos políticos. Tenía veinticinco años y quizá no imaginaba que músicos de la talla de Beethoven o Brahms iban a ser grandes admiradores suyos por su habilidad para unir un esmerado estilo clásico a una música de gran poder dramático, de todo lo cual su obra maestra, la ópera Medea, es altamente representativa.

Luigi Cherubini (1760 - 1842)
Forjando una carrera
En 1789, año que marca el comienzo de la Revolución Francesa, Cherubini fue nombrado director de una nueva compañía de ópera fruto del emprendimiento del conde de Provenza, hermano del malogrado Luis XVI y futuro rey de Francia como Luis XVIII. La compañía, como era de esperarse, solo duró tres años luego de lo cual Cherubini optó por refugiarse en Normandía en casa de amigos. Pero regresó a París en 1793 y, mediante un sabio manejo de sus relaciones políticas logró rehacer su carrera, accediendo también a un puesto en el Institut Nationale de Music.

Una misa de difuntos para Luis XVI
El movimiento revolucionario que terminaría forjando un emperador, Napoleón I, se extendió hasta 1814. Dos años después, la nueva monarquía, esta vez constitucional y regida por Luis XVIII, consideró justo hacer un homenaje al único rey francés decapitado. Ahí estuvo Luigi para componer en recuerdo de Luis XVI una tardía misa de difuntos, el Requiem en do menor, para coro mixto y orquesta, cuya sección III, el Dies Irae, se presenta aquí en versión de orquesta y coro italianos.

Director del Conservatorio
En 1822 Cherubini fue nombrado director del Conservatorio de París, resultado de la fusión del Institut Nationale de Music con la Ecole Royale durante los primeros años de la Revolución. Excelente administrador, supo combinar una férrea dirección del estableci-miento con la composición de música sacra y de cámara, hasta su muerte en 1842.
Sus restos están sepultados en el cementerio de Père Lachaise, a pocos metros de la tumba de Chopin. Ahí descansa hoy Cherubini, tranquilo, sosegado, sin hacer aspavientos de su cercanía con el gran músico polaco.


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jueves, 10 de julio de 2014

Offenbach: Los cuentos de Hoffmann / Barcarola



En los archivos del Conservatorio de París del año 1834, frente al nombre de Jacques Offenbach, se lee: "Eliminado de los registros el 2 de diciembre de 1834, a petición propia". El año anterior, el cellista de catorce años llamado Jakob, junto a su hermano violinista Julius de dieciocho, habían logrado su ingreso al Conservatorio luego de que su director, Luigi Cherubini –quien varios años atrás había rechazado a Franz Liszt porque tenía doce años y era húngaro– celebrara las habilidades de ambos e hiciera la vista gorda ante su edad y origen alemán. En retribución, Julius pasó a llamarse Jules, y desde entonces Jakob se llamó Jacques.

Jacques Offenbach, c. 1860
(1819 - 1880)
Jules se graduó y llegó a ser un excelente profesor de violín y director. Jacques se aburrió al año, como ya se anotó. Pero se sintió libre, para componer, aunque un biógrafo poco delicado apunta que "también se sintió libre para morirse de hambre". Por fortuna la situación nunca llegó a esos extremos. Entre 1835 y 1855 Jacques Offenbach se ganó la vida como cellista, logrando incluso alguna fama internacional, también como director.

Los cuentos de Hoffmann
Pero su norte era la composición de operetas, y en 1855 inauguró su propio teatro para montar allí las obras que a raudales salían de su magín. Cerca de cien operetas escribió Offenbach en toda su vida. La última, con la que pretendía franquear el límite entre la opereta y la ópera, lo mantuvo ocupado durante dos años pero no alcanzó a verla representada. La ópera en tres actos Los cuentos de Hoffmann se estrenó el 10 de febrero de 1881 en la Opéra-Comique de París. Offenbach había muerto en octubre del año anterior.

La barcarola
La obra continúa siendo un estándar del repertorio operístico mundial, aun en el siglo XXI, pero el aria que logró ir más allá de los escenarios tradicionales es, por lejos, la Barcarola, para soprano y mezzo, que se interpreta en el Acto III. La pieza ha incursionado en el cine: Titanic y La vida es bella la incorporan en su banda sonora. Pero el pionero fue Elvis Presley, que usó la melodía para cantarnos Tonight is so right for love en la película de 1960, G.I. Blues.

La versión es de la soprano rusa Anna Netrebko y la mezzo letona Elina Garança, acompañadas de orquesta y coros.



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miércoles, 9 de julio de 2014

Gabriel Fauré: Pavana opus 50



Guardando las distancias, al igual que Beethoven, el organista, compositor y pianista francés Gabriel Fauré se quedó completamente sordo al final de su vida. Pero a diferencia de Ludwig, el músico francés sufrió la pérdida del sentido de audición cuando había sobrepasado los setenta años. En 1922, cuando cumplió 78, la ciudad de París decidió rendirle un homenaje a quien era considerado ya una de las figuras clave de la evolución de la música francesa desde la época romántica hasta el modernismo de Debussy y Ravel –este último su aprovechado alumno en el Conservatorio de París.
La revista británica The Musical Times resumió así la ocasión:
"...[fue] una espléndida celebración en La Sorbona, en donde participaron los más ilustres artistas franceses, lo cual le dio mucha alegría. Se trató de un espectáculo conmovedor: el de un hombre presente en un concierto de su propia obra e incapaz de escuchar una sola nota. Solo observaba, pensativo. Pese a todo, mostraba agradecimiento y satisfacción."
Gabriel Urbain Fauré (1845 - 1924)
Músico, un oficio riesgoso
Nacido en París en 1845 cuatro años antes de la muerte de Chopin en el seno de una familia que no contaba entre sus miembros a ningún músico, el propio Fauré recordó en una ocasión cuán sorprendente había sido para él descubrir su afición a la música cuando tenía diez años, y que solo de adulto fue consciente del gran riesgo que para sus padres representó el apoyo a la elección de su carrera.

Pero el pequeño Gabriel tenía talento, y buena estampa. Su gran amigo y protector, Camille Saint-Saëns, se encargó de introducirlo en los círculos musicales parisinos donde más tarde hará de las suyas en el universo femenino.

Pavana opus 50
En 1887, una breve pieza escrita para piano y voces, Pavana, encantó a su patrona Elizabeth, condesa de Greffulhe, a quien estaba dedicada. Al año siguiente, Fauré estrenó la versión orquestal y Elizabeth se permitió sugerir que agregara un coro off-stage y, si fuera posible, algunos bailarines, lo que desde luego entrañaba embarcarse en un evento de gran envergadura. Pero Elizabeth no cejó y en 1891, con el respaldo de la condesa en la producción, se montó la Pavana como gran espectáculo coreográfico con coros y bailarines para engalanar una de las fiestas que Elizabeth solía dar en los jardines del Bois de Boulogne.

La obra, con coro o sin ellos, ha gozado desde su estreno de inmensa popularidad. Hasta hoy se la escucha como fondo musical en variados medios, televisión, publicidad, o cine. Y las versiones cantadas abundan, la más popular entre ellas, la de Barbra Streisand, de su álbum Classical Barbra.

La versión, orquestal, es de la Orquesta Filarmónica Juvenil de Cracovia, dirigida por Tomasz Chmiel.


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lunes, 7 de julio de 2014

Saint-Saëns: Concierto para piano N° 2



"Lo sabe todo, pero le falta inexperiencia", comentó Héctor Berlioz en referencia al joven compositor Camille Saint-Saëns, cuando éste estrenó su primera obra en 1853, a los dieciocho años.
Catorce años más tarde, la opinión de Berlioz había perdido todo vestigio de socarronería y pudo decir sin ambages que Saint-Saëns era "un pianista fulminante y uno de los más grandes músicos de nuestra época".
En efecto, para 1867, el compositor que a los diez años había deleitado a la audiencia en la famosa Sala Pleyel con su primer concierto público, ya llevaba compuestas su Primera Sinfonía, un concierto para piano y uno para violín, amén de variada música de cámara y el boceto de una ópera. Saint-Saëns era una celebridad en París.

Camille Saint-Saëns (1835 - 1921)
Por ello no es de extrañar que en 1868 el estreno de su Segundo Concierto para piano haya sido memorable como para obligar a una repetición a los pocos días. El compositor había conocido ese mismo año al pianista y director ruso Anton Rubinstein actuando como solista en una serie de conciertos dirigidos por Saint-Saëns, ya famoso. Rubinstein le comentó que nunca había dirigido en Francia, hicieron buenas migas y Saint-Saëns se comprometió a escribir un concierto para piano que Rubinstein dirigiría en París.

Según algunos, a Saint Saëns le tomó diez días escribir el concierto; según otros, tres semanas. Lo cierto es que la obra se estrenó el 13 de mayo de 1868, con Saint-Saëns como solista y el director ruso a cargo de la dirección de la orquesta. La segunda función "a pedido del público" permitió que esta vez fuera Rubinstein quien se hiciera cargo del piano solista.

La obra tiene tres movimientos y presenta la singularidad de que el movimiento lento es el primero y no el segundo.
La versión es de Arthur Rubinstein acompañado por la London Symphony Orchestra dirigida por Pierre Boulez.
[Guía de audición, a continuación del video]


Concierto N° 2 para piano y orquesta en sol menor, opus 22
Breve guía de audición
Andante sostenuto:  Larga introducción del piano solo con remiscencias barrocas. La orquesta hace su aparición en el minuto 1:29 con sonoros acordes; luego el piano canta el tranquilo y melancólico primer tema (2:03); se inicia un diálogo con la orquesta. Un segundo tema aparece en 4:05, presentado por el piano y la orquesta. En 8:10 el solista inicia una larga cadenza hasta que en 10:38 se incorpora la orquesta, acompañando al piano de un modo acallado y misterioso para, inesperadamente, avanzar hacia un clímax en 12:42. Dos secos acordes en fortissimo cierran el movimiento.

Allegro scherzando: 13:06  Como ya se dijo, en vez del típico adagio, como segundo movimiento tenemos un scherzo. En la tonalidad de mi bemol, los dos temas que lo conforman son alegres e ingeniosos. Primer tema: 13:10. Rapidísimas escalas octavadas del piano conducen al segundo tema, sin más preámbulos, en 14:20. Se retoma el primer tema en 15:30, ahora en tonalidad menor. Primer y segundo tema se alternan antes de conducir a un cierre sencillo, parco y elegante.

Presto: 19:34  La pieza vuelve a la tonalidad inicial, sol menor. El movimiento es enteramente una frenética tarantela. Terriblemente rápido, termina con un tumultuoso finale arpegiado de piano y orquesta. No caben dudas de que Saint-Saëns sabía cómo darle término a un concierto y, como dijo Berlioz, debió haber sido además un pianista fulminante.

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jueves, 3 de julio de 2014

E. Elgar: Variaciones Enigma - "Nimrod"



Sir Edward Elgar, el más destacado compositor británico desde los tiempos de Haendel y Purcell, se encontraba un día cualquiera del verano de 1898 improvisando al piano en su casa, absorto y distraído, cuando, de pronto, un tema atrajo la atención de su esposa quien, respetuosa y comedida, solicitó que lo repitiera, a lo que Edward accedió gustoso. Animado por el interés de su cónyuge, Edward no solo repitió el tema sino que realizó variaciones sobre él durante largo rato, tras lo cual decidió que el material podía ser aprovechado para realizar una serie de retratos musicales de sus amigos, quienes deberían adivinar la variación que los retrataba, pues Sir Edward, entre sus muchas aficiones contaba además la de ser amante de los acertijos.

Variaciones Enigma
Así nació una de las obras maestras de Edward William Elgar, nacido en 1857 en Broadhead, Inglaterra, nombrado caballero en 1904, y muerto en Worcester en 1934.
Conocida popularmente como Variaciones Enigma, las Variaciones sobre un tema original para orquesta Opus 36 están conformadas por catorce variaciones sobre un tema que permanece escondido –en palabras de Elgar, "que nunca se toca"–, y de las cuales la variación novena es la joya del grupo.

Sir Edward W. Elgar
(1857 - 1934)
Elgar la tituló "Nimrod", en referencia a un patriarca del Antiguo Testamento descrito como "un valiente cazador en presencia del Señor", pues se supone que la variación IX retrata a Augustus J. Jaeger, íntimo amigo de Elgar cuyo apellido en alemán significa "cazador", y quien fuera un permanente crítico y sostén espiritual del autor en los momentos difíciles, que ciertamente los tuvo.
Sin ir más lejos, la crítica recibió las Variaciones... con cierta estupefacción, pues a pesar de la fascinación que provocaba la refinada orquestación, a la vez quedó perpleja ante un contenido programático considerado poco serio –retratos musicales de amistades del compositor. Sin embargo, unos años después la obra era presentada con éxito en San Petersburgo provocando la admiración de Glazunov y Rimski-Kórsakov. En 1910 tuvo su estreno en Nueva York bajo la conducción de Gustav Mahler.

Nimrod y La Patética
Cuenta la leyenda que mientras era presa de un estado depresivo, Elgar recibió la visita de su amigo Jaeger quien al verlo en esas condiciones le recordó todos los tormentos por los que había pasado Beethoven, terminando su arenga con una inflamada entonación del adagio de la sonata Patética.
Elgar agradecerá el gesto en su composición "citando" los primeros compases del adagio en la variación IX, "Nimrod".

La versión es de la London Symphony Orchestra, dirigida por el maestro sir Colin Davis, fallecido hace poco más de un año.


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