sábado, 6 de octubre de 2012

Tchaikowski: Capriccio Italiano



Piotr Ilich Tchaikovski tenía 50 años cuando recibió la última carta de la señora von Meck. En la epístola le anunciaba que a raíz de problemas financieros se veía obligada a suspender el mecenazgo con que le había apoyado durante trece años. La triste verdad es que Nadezhda von Meck había decidido finalmente enfrentar los hechos: su amigo epistolar de tantos años abrazaba una opción sexual que negaba para siempre la posibilidad de una relación amorosa entre ella y Piotr. No queriendo causarle daño alegó una ficticia y definitiva quiebra económica para hacer irrealizable todo contacto futuro con el músico.

Además de entregarle una pensión de seis mil rublos anuales en mensualidades que religiosamente comenzó a enviar a Piotr desde fines de 1877, Nadezhda se había autoimpuesto la tarea de promocionar la música de Tchaikovski en las capitales europeas, impulsar a sus editores para que lo publicaran y convencer a los dueños de los teatros para que se ejecutaran sus obras. Viuda de un industrial ligado a los ferrocarriles y heredera de una cuantiosa fortuna, Nadezhda poseía un número no menor de fincas y propiedades repartidas por toda Rusia, a las cuales Piotr era invitado año tras año para que compusiera a sus anchas, en completa soledad si se exceptúa al personal de servicio que Nadezhda ahí dejaba para la atención de su amigo. Nadezhda se trasladaba entonces a una finca cercana. En ocasiones, sus carruajes se cruzaron y también sus miradas, a través de los visillos. A la noche, cada uno se sentaba a escribir al otro la respectiva carta contando la experiencia.

Nadezhda, en dibujo a lápiz
de autor desconocido
Esta singular relación tan inverosímil como verdadera probó ser de inestimable ayuda cuando Piotr cayó en profunda depresión luego de abandonar a su mujer Antonina Milyukova, con quien alcanzó a permanecer dos meses casado, en 1877. Las cartas de Nadezhda se convirtieron en el muro de contención emocional que el atormentado músico requería con urgencia. En las afectuosas palabras de su protectora, Piotr encontró la energía necesaria para recuperar el equilibrio físico y emocional que su actividad creadora demandaba.

En búsqueda de consolidación de la paz interior, Piotr viajó a Suiza, luego visitó París y más tarde recorrió Italia: Florencia, Venecia, Milán, San Remo. A fines de 1880, se encontraba en Roma, bastante recuperado. En Italia se había topado con una atmósfera completamente distinta a la de Rusia, y el país le había causado una agradable impresión. Todas las ciudades por donde pasó le encantaron y algunos parajes fueron fuente de inspiración para algunas de sus más bellas páginas. El poema sinfónico Capriccio Italiano, es una de ellas. Compuesta en Roma en ese año, es una obra amena y luminosa, que justifica hasta hoy su vasta y duradera popularidad. Tchaikovski, consciente del brillante porvenir de su creación, así se lo contó a Nadezhda, el 17 de febrero de 1880:
"... en los últimos días, he realizado el esbozo de un Capricho Italiano sobre motivos populares... deberá gustar, gracias a los temas encantadores que he podido reunir, en parte tomándolos de colecciones publicadas y en parte recogiéndolos del oído por las calles."

 

La obra, compuesta de un solo movimiento, cuenta con tres secciones independientes:
Andante un poco rubato. Se inicia con unos toques de trompeta propios de un cuartel: es el "toque de silencio" que Tchaikovski escuchaba cada noche proveniente del cuartel de los Corazzieri Reali, próximo al hotel donde se alojaba en Roma. Luego aparece el tema principal. Sigue un breve episodio en forma de canon entre flautas y oboes; después, se cita la fanfarria y el tema.
Pochissimo più mosso (4:23) De carácter vivo, con graciosas melodías de aire italiano. (9:00) Retoma el tema inicial.
Allegro moderato (10:45) Una tarantela viva y briosa, de comienzo ágil y ligero, que enlaza en 12:45 con uno de los aires más célebres de la pieza. Termina en un fortissimo de gran efecto, a los 14:40. El resto son aplausos y la aparición de una bella chica en 15:51.
La versión es de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Macao, secundada por miembros de la Filarmónica de Praga. Grabación de agosto de 2010, en Praga.

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4 comentarios :

  1. Esta música llena mi alma de gozo y esperanza que no todo está perdido, gracias por la oportunidad de tan maravillosos momentos,
    LAI
    Santiago de Chile

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    1. Hola, Lai: Tus palabras indican que el blog estaría cumpliendo su cometido. Me alegro de que así sea, y agradezco tu comentario.

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  2. Este es un blog sensacional donde se revive el Arte Bello.
    Mis mas sinceras felicitaciones a sus gestores.
    Un abrazo desde Santiago de Chile.
    Alexander Mickman

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    1. Muchas gracias, Alexander. Agradecemos tu entusiasta comentario.

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