viernes, 29 de enero de 2016

Chopin: Nocturno Opus 55 No 1



El último concierto que Chopin dio en París tuvo lugar el 16 de febrero de 1848. Una semana más tarde estalló la insurrección conocida como la Revolución de Febrero que terminó con la caída del rey Luis Felipe, quien se apresuró a cruzar el Canal de la Mancha para llegar a Newhaven con nombre falso, Mr. Smith. Pero el señor Smith no huyó solo, se llevó consigo a parte de la aristocracia y con ella a un buen número de los alumnos de Chopin.

George Sand tampoco estaba. La relación había terminado hacía tiempo (digamos de paso que no del mejor de los modos). Así que Chopin estaba solo en un París erizado de barricadas, y sin alumnos. Por fortuna, mantenía relación con uno de ellos, para el caso una alumna, de nacionalidad escocesa, que no estaba interesada en huir a ninguna parte. Más bien al contrario, Jane Stirling pretendía permanecer cerca de su maestro, de quien, al parecer, estaba enamorada.

La dama, seis años mayor que Chopin, lo invitó a Gran Bretaña. Nada retenía a Chopin en París, así que a mediados de abril hizo sus maletas y llegó a Londres el día 21. Permanecerá en la isla (también visitará Escocia) hasta noviembre de ese año, dando algunos conciertos y tomando un par de alumnos, nada significativo. Regresó a París sin un peso. Le quedaba menos de un año por vivir.

Nocturnos del opus 55
Compuestos entre los años 1842-44, fueron publicados en agosto de 1844, dedicados a su entusiasta pupila escocesa, Jane Stirling. Dos nocturnos conforman el opus: el No 1 en Fa menor, y el segundo en Mi bemol mayor.
El No 1, de estructura ternaria (tema, segundo tema, vuelta al primer tema), presenta una línea melódica de extrema simplicidad. Tal vez por ello sea el más popular de los dos. Por lo mismo, ha sido incluido en la banda sonora de un par de filmes.
Se presenta aquí en versión del pianista israelí Tzvi Erez.


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sábado, 23 de enero de 2016

Brahms: Danza Húngara N° 1



En mayo de 1863, Johannes Brahms se había instalado definitivamente en Viena, proveniente de Hamburgo, su ciudad natal. La ciudad le encantó al punto de hacer de ella su segundo hogar, donde vivió hasta su muerte. Convertido por esos años en un músico de renombre, las giras por Europa se multiplicaron. A fines de 1868, en compañía de Clara Schumann, a quien amaba tan intensa como inconfesadamente, inició una serie de presentaciones que comenzaron en noviembre en la misma ciudad, y que llevó luego a la pareja hasta Inglaterra y Holanda. La gira terminó en abril de 1869, con resultados satisfactorios para ambos. Para Clara, por los ingresos percibidos. Para Brahms, por haber tenido la oportunidad de viajar con su amor inconfesado y haber hecho música a su lado durante seis meses.

Danzas húngaras
Terminadas ese mismo año de 1869, constituyen un conjunto de 21 danzas basadas mayormente en temas húngaros. De breve extensión, forman parte de las obras más populares de Brahms, y quizá de aquellas que le rindieron mayor beneficio económico, si bien solo las danzas Nos 11, 14 y 16 son enteramente originales. De hecho, la danza No 5, la más popular de todas, está basada en unas czardas de autor con nombre y apellido que Brahms, equivocadamente, pensó eran parte del folclore tradicional.

Arreglos En su origen, Brahms escribió las 21 danzas como piezas para piano a cuatro manos, aunque poco después hizo de las diez primeras arreglos para piano solo. De todas ellas se han hecho arreglos para una gran variedad de instrumentos o grupos orquestales, formato este último en el que son mayoritariamente conocidas. El mismo Brahms hizo arreglos orquestales para las piezas No 1, No 3 y No 10. Y un buen número de diversos compositores han participado también en ello, señaladamente Antonin Dvorak, por los arreglos de las últimas piezas que, dicho sea de paso, le habrán servido de inspiración para sus propias Danzas Eslavas.

Se presentan aquí las dos versiones de la Danza Húngara No 1, la original para piano a cuatro manos, con las pianistas Khatia Buniatishvili y Yuja Wang, y a continuación la versión orquestal a cargo de la Sinfónica de Gotemburgo dirigida por Gustavo Dudamel.


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lunes, 18 de enero de 2016

Verdi: Il Trovatore - Coro de gitanos



La ópera Il Trovatore de Verdi es la segunda obra del célebre grupo de tres óperas conocido popularmente como la "Trilogía popular", que incluye a Rigoletto (Venecia, 1851) y La Traviata (Venecia, 1853) con El Trovador en medio de ambas. Estrenada con rotundo éxito en el Teatro Apolo de Roma en enero de 1853, formó parte así de la coronación deslumbrante de la producción "de juventud" del compositor, aunque para tal fecha Giuseppe Verdi estaba a punto de cumplir cuarenta años y vivía cómodamente instalado en su finca de Sant'Agata, en compañía de la Strepponi.

Estructurada en cuatro actos, la acción transcurre en España a principios del siglo XV y gira en torno a la pugna entre el Conde de Luna, un noble al servicio de un príncipe, y Manrico, el trovador, que también es oficial de ejército al servicio de otro príncipe. Ambos son hermanos pero no lo saben. En el centro de todo el conflicto está, naturalmente, una chica, una dama noble de nombre Leonora, perdidamente enamorada de Manrico, como lo deja establecido en la primer aria que canta, en el acto primero.

Coro de los gitanos
El acto segundo se inicia con la acción dramática situada en un campamento de gitanos, al pie de las montañas. Los trashumantes zíngaros trabajan los metales mientras entonan uno de los coros más celebrados y populares de la producción verdiana. Se trata del conocido Coro de los gitanos, también llamado Coro del yunque, porque requiere el uso de martillos golpeando yunques para su ejecución escénica, en plan de novedoso instrumento de percusión.

El coro lleva por nombre Vedi! le fosche notturne spoglie (son sus primeros versos, lo habitual), que puede traducirse como: ¡Mirad! La noche oscura se aparta.
Se presenta aquí en versión de solistas, coro y orquesta de la Ópera Nacional de Hungría.


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sábado, 16 de enero de 2016

Mozart: La Flauta Mágica - "aria de La Reina de la Noche"



Muchas preguntas se han hecho a lo largo del tiempo acerca del significado profundo de la última ópera de Mozart, aquello que el genio salzburgués quiso revelarnos, su mensaje oculto, su verdadero significado. Tanta inquietud ha llevado también a una infinidad de respuestas. Así pues, La Flauta Mágica (Die Zauberflöte) ha sido calificada desde "oratorio masónico", o ceremonia para iniciados, hasta de sencillo cuento de hadas apto para todo público.

Sin desconocer que la simbología masónica está presente en la obra en todo momento, el hecho de que fuese estrenada en un teatro de los suburbios, el Theater auf der Wienen, ante un público alejado de las doctrinas masónicas como de cualquier otra idea filosófica, esto es, un público llano y sencillo, da para pensar que Mozart estaba muy lejos de pretender componer una obra alambicada, repleta de verdades accesibles a unos pocos. Si además recordamos que tanto el libretista Schikaneder (y administrador del teatro) como el compositor pasaban a la sazón por serios apuros económicos, la intención de Mozart no podía ser otra que acceder a un gran público, fuera éste masón o no.

La recepción el día de su estreno (30 de septiembre de 1791) comenzó siendo fría pero al final se la aplaudió calurosamente. Y a partir de su segunda representación, comenzó un recorrido triunfal que continúa hasta nuestros días. Durante octubre de 1791 se representó 24 veces y al cabo de poco más de un año se cumplieron las cien representaciones. Pero Mozart no estuvo para verlo. Había muerto hacía un año.

Aria de la Reina de la Noche
El oscuro personaje que no tiene nombre sino que es llamado simplemente Reina de la Noche tiene a su cargo solamente dos arias, una en el acto primero y otra en el segundo. La más célebre de ellas es la del segundo acto, conocida abreviadamente como "Der Hölle Rache..." y popularmente señalada como "el aria de la Reina de la Noche". Requiere el concurso de una soprano de coloratura de extrema habilidad, pues se trata de una de las arias para soprano más difíciles de toda la literatura operística.

"Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen" es su título completo. Es decir, algo así como "la venganza del infierno hierve en mi corazón". Efectivamente, la reina sufre un ataque de ira vengativa y pone un cuchillo en manos de su hija Pamina exhortándola a asesinar a Sarastro, rival de la reina, so pena de maldecirla por siempre si no cumple.

La versión es de la soprano alemana Diana Damrau, acompañada de la Filarmónica de Viena, a cargo de Riccardo Muti.


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miércoles, 13 de enero de 2016

Telemann: Concierto p. flauta y violín



Durante su larga vida el músico autodidacta Georg Philipp Telemann tuvo tiempo para publicar tres autobiografías, la primera de ellas a los 37 años, en 1718. Luego vinieron dos más, en 1729 y en 1739. Gracias a ellas se puede afirmar con alguna certeza que su producción llegó a completar alrededor de 3.600 obras. Una producción sorprendente, por decir lo menos, si se toma en consideración que Johann Sebastian Bach, uno de los músicos más prolíficos en la historia de la música, produjo en un trazo vital similar "apenas" 1.200, aunque en este caso hay que tener presente que gran parte de su música se perdió o quedó simplemente sin catalogarse.

Telemann componía sin necesidad de hacer correcciones, casi espontáneamente. Su amigo Haendel llegó a decir de él que era capaz de componer un motete con la misma facilidad con que cualquier hijo de vecino escribe una carta. Tamaña espontaneidad, desde luego, llevó a que en ciertos periodos de su vida, su producción lindara con el trabajo rutinario, circunstancia que, por lo demás, era común a la mayoría de sus colegas contemporáneos. Así que nada de ello, creemos, habrá preocupado gran cosa al compositor.

G.P. Telemann (1681 - 1767)
Considerado el representante más significativo de la escuela del norte de Alemania durante la primera mitad del s. XVIII, su música es esencialmente sencilla y natural (digamos, espontánea), de modo que su llegada a un público amplio estaba garantizada. Según se desprende de lo expresado en el conjunto de sus tres versiones autobiográficas, el autor estaba convencido de que quienes querían llegar a un público amplio debían escribir mejor que aquellos que se dirigían a una minoría culta.

Su producción, habida cuenta de los cargos eclesiásticos que le permitieron vivir, es primordialmente de carácter religioso. Pero ello no fue obstáculo para que incursionara en casi todos los géneros. Su producción instrumental abunda en oberturas, conciertos, fantasías y fugas para casi la totalidad de los instrumentos solistas.

Concierto para flauta y violín en mi menor, TWV 52:e3
(TWV: Telemann Werke Verzeichnis, catálogo de obras de Telemann)
(52:e3 : la tercera obra en mi menor (e) en el conjunto de piezas catalogado con el No 52)

Publicado en 1768, un año después de su muerte, el concierto está estructurado en cinco movimientos siguiendo la secuencia: rápido - lento - rápido - lento - rápido, aunque el primer movimiento no lleva indicación de tempo. Como todo concierto barroco, es de poca extensión: no dura más de diez minutos.
00       [Allegro]
03:12  Adagio
05:32  Presto
06:53  Adagio
07:42  Allegro
El movimiento central, presto, enlaza con el brevísimo adagio sin interrupción, suerte de eslabón con el allegro final. Si bien se trata de un doble concierto, es el violín el que manda: la flauta no participa en el presto.

La versión es de la agrupación neoyorquina, REBEL Ensemble for Baroque Music.


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domingo, 10 de enero de 2016

Beethoven: Variaciones sobre un tema de Paisiello



El compositor italiano Giovanni Paisiello fue fundamentalmente un compositor de óperas que cosechó no pocos éxitos en su larga vida. Su puesta en música de la comedia de Beaumarchais con el título de Il Barbiere di Siviglia ovvero La precauzione inutile recorrió Europa con éxito aplastante en la década de 1780. Por ello mismo, cuando Rossini "remusicalizó" el libreto en 1816 con "otro" nombre: Almaviva o sia L' inutile precauzione, sus seguidores pusieron el grito en el cielo, no obstante Paisiello no era ni con mucho el primero en musicalizar la comedia francesa.

Giovanni Paisiello (1740 - 1816)
Su producción en el género suma 94 obras, y en todas ellas abundan las melodías hermosas y sencillas. Su mayor "hit", hasta hoy, lo constituye el dueto del acto segundo de La Molinara, de 1788, conocido como "Nel cor piu non mi sento", su primer verso  que, muy libremente, podemos traducir como "Mi corazón ya no siente". Por decenas se cuentan los compositores que han hecho uso del tema: Paganini, Sor, Giuliani, Hummel y muchos otros hicieron arreglos para diversos instrumentos incluido el contrabajo.

Pero quien se llevó las palmas fue Beethoven. En sus primeros años instalado en Viena, dando clases a chicas aristócratas y haciendo contactos entre los círculos musicales para darse a conocer (tenía 25 años), el maestro no estaba en condiciones de producir obras especialmente importantes. Así fue como en una velada de tantas, la dueña de casa se permitió sugerirle que escribiera algunas variaciones sobre melodías de la recién estrenada obra de Paisiello. Se cuenta que Beethoven habría tomado nota y completado la propuesta un par de días después en el transcurso de una sola noche.

Seis variaciones para piano sobre Nel cor piu non mi sento
Plenas de encanto antes que profundidad, y sin mayores exigencias técnicas (a sus alumnas les venían como anillo al dedo), las variaciones en Sol mayor están catalogadas como WoO 70 (WoO: Obras sin número de opus) y fueron compuestas en 1795. Desde entonces hasta hoy, la pequeña joya de no más de seis minutos de extensión constituye la incursión más seria en la obra de Beethoven de todo pianista novel, después, naturalmente, de la celebérrima bagatela Para Elisa.

El tema original
Pero antes de escuchar el set de variaciones para piano, nos ha parecido importante presentar el tema original de Paisiello. Lo canta Pavarotti.


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Tema y variaciones, a cargo de Ketevan Sepashvili, pianista georgiana:
00       Tema
01:16  Variación 1
01:52  Variación 2
02:31  Variación 3
03:12  Variación 4 (la "reglamentaria" variación en tono menor)
04:24  Variación 5
05:10  Variación 6 (algo más rápido de lo aconsejable, en mi modesta opinión)


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jueves, 7 de enero de 2016

Vivaldi: Las Cuatro Estaciones - El Otoño



Antonio Vivaldi, conocido en su época como il prette rosso (el cura rojo, por el color de su pelo, una característica de familia) recibió las órdenes menores cuando recién había cumplido quince años. Sin embargo, el joven violinista no sentía una vocación religiosa particularmente profunda. Al parecer, optó por los hábitos como una forma de acceder a un estatus social que de otro modo le habría estado vedado: su álbum familiar está repleto de personajes poco virtuosos, abundando en su parentela los marinos, piratas y bandidos, con excepción de su padre que también fue un violinista famoso. Con todo, en 1703, a los veinticinco años, fue ordenado sacerdote.

Ese mismo año inició en Venecia una larguísima a la vez que fructífera relación con el Conservatorio del Ospedale della Pietá, institución con la que estará en contacto más o menos regular por espacio de 36 años. Allí compondrá la mayor parte de sus obras, que suman la asombrosa cantidad de 454 conciertos, según las últimas investigaciones. No obstante, la mayor parte de estas composiciones permanecieron ignoradas hasta el primer cuarto del siglo XX, cuando se logró recopilar 300 manuscritos autógrafos más nueve óperas y un bello oratorio.

Antonio Vivaldi (1678 - 1741)
Il cimento dell'armonia e dell'invenzione
De más está decir que sólo una ínfima parte de esta inmensa obra fue publicada en vida del autor. Excepción a ello fueron los doce conciertos que componen la colección Il Cimento dell'armonia e dell'invenzione, publicados en Amsterdam en 1725, y cuyos cuatro primeros conciertos se han hecho famosísimos con el título de Las Cuatro Estaciones.

Vivaldi recurre aquí, quizá por primera vez en el conjunto de su obra, a la imitación de la naturaleza como reflejo de una de las tendencias básicas de la cultura iluminista, en el entendido de que imitación de la naturaleza significa aquí "imitación de la naturaleza humana", es decir, la traducción en música de impresiones humanas sensibles.

Constituyen los primeras incursiones en la llamada "música programática" que tendrá una notable presencia durante el siglo romántico por venir.
Los cuatro conciertos ya señalados son: La Primavera, El Verano, El Otoño y El Invierno, todos escritos para violín solista, orquesta de cuerdas y clavecín, y estructurados en tres movimientos: rápido - lento - rápido.

Se presenta aquí el Concierto en Fa mayor, El Otoño, en versión de la violinista alemana (y también pianista) Julia Fischer, acompañada de la agrupación londinense Accademy of St Martin in the Fields. (El video, excelente, aunque algo falto de rigor, incluye a su término los primeros compases de El Invierno).

Movimientos:
00       Allegro
04:48  Adagio molto
07:11  Allegro pastorale


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miércoles, 6 de enero de 2016

Haydn: Concierto para cello No 1


No obstante la magnificencia del lugar, no obstante el lujo y los festejos, la vida de Haydn en el palacio Esterháza no estuvo exenta de dificultades. Durante 28 años sirvió buenamente a su patrón el príncipe Nikolaus –llamado El Magnífico por su gusto por la pompa y las celebraciones– escribiendo sinfonías y conciertos para la orquesta de la corte pero también tuvo que lidiar con el grupo humano que la constituía.

Las fiestas se sucedían sin descanso y la estancia obligada en palacio durante todo el verano, y algo más, tensionaba a los músicos generando no pocos conflictos entre ellos mismos o con la administración del príncipe. (Llamado a apaciguarlos, Haydn hubo de componer, por ejemplo, su célebre Sinfonía "Los Adioses".) La orquesta era pequeña, sus miembros no pasaban de diez o doce pero entre ellos se contaban instrumentistas de renombre que, por lo mismo, recelaban unos de otros.

Joseph Haydn (1732 - 1809)
Y mientras mayor el renombre más agudo era el conflicto. En el verano de 1769 el virtuoso cellista Joseph Weigl se enfrentó fieramente a su colega Ignaz Küffel y poco faltó para que llegaran a las manos. Haydn tuvo que interceder para calmar los ánimos en la violenta reyerta. Dos años después, el maestro tuvo que afrontar la riña entre otro cellista y un flautista en una taberna de Eisenstadt en el transcurso de la cual el flautista perdió un ojo.

Así de turbulento era el grupo de músicos a cargo de Haydn. Pese a ello, y obligado el maestro a componer con regularidad para su patrón, decidió dedicar la mayor parte de los conciertos compuestos durante sus primeros años en Esterháza a uno u otro de los virtuosos de primera línea con que contaba la pequeña orquesta del príncipe Nikolaus.

Concierto para cello No 1 en Do mayor
Compuesto probablemente entre los años 1761 y 1765, el primer concierto de Haydn para violoncello fue escrito para lucimiento del virtuoso Joseph Weigl, uno de los cascarrabias. Su partitura se consideró perdida hasta la década de 1960 cuando por entonces apareció entre otros documentos en el Museo Nacional de Praga. Estructurado a la manera clásica en tres movimientos, el tercero de ellos, marcado allegro molto, es todo un desafío para el instrumentista. 

Movimientos:
00       Moderato
09:47  Adagio
17:58  Allegro molto

La versión es del maestro ruso Mstislav Rostropovich y la Orquesta Sinfónica de la Radiotelevisión Española, a la que también dirige. Madrid, 1985. 
El concierto dura poco más de 23 minutos, el resto son aplausos.


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