viernes, 16 de diciembre de 2016

Shostakovich: Sinfonía No 7 "Leningrado" Mov. 1 Allegretto


La Sinfonía No 7 de Dmitri Shostakovich, llamada "Leningrado", es una obra llevada a término en tiempos de guerra, y estrenada de la manera más heroica imaginable.
El 22 de junio de 1941, las tropas alemanas invadieron Rusia en el marco de un plan concebido el año anterior, la "Operación Barbarroja". Para fines de julio, la capital Leningrado (es decir, San Petersburgo, antes y ahora) estaba rodeada completamente. El sitio a la ciudad duró exactamente 872 días, desde el 8 de septiembre de 1941 hasta el 27 de enero de 1944. Fue el asedio a una ciudad más largo de la historia, y el más costoso en términos de vidas civiles y militares.


Si bien es posible que Shostakovich haya a comenzado a componer la sinfonía antes de la invasión, lo concreto es que cuando comenzó el sitio se desempeñaba allí, en Leningrado, como profesor del conservatorio (fue bombero del mismo durante el sitio) y allí terminó los tres primeros movimientos. Meses más tarde, él y su familia lograron ser evacuados, completando la sinfonía en Kuibyshev, la capital provisional, el 27 de diciembre de 1941. Su estreno tuvo lugar allí el 5 de marzo de 1942. Sorprendentemente, cinco meses después, se estrenó en la ciudad sitiada.

Shostakovich, bombero en Leningrado
A un año del asedio, la única orquesta que quedaba en la ciudad, la Orquesta de la Radio de Leningrado estaba inactiva, debido a que buen número de sus miembros habían sido heridos o estaban muertos. De modo que cuando su director llamó a sus integrantes para el excepcional ensayo de una nueva Sinfonía de Shostakovich solo se presentaron quince. La mayoría, famélicos: los instrumentistas de vientos se desmayaban luego de emitir las primeras notas. Hubo que traer músicos desde el frente. Los primeros ensayos no alcanzaban a durar una hora, debido a la extenuación generalizada. Mientras, los bombardeos de la Luftwaffe no cejaban.

En estas increíbles condiciones, con un solo ensayo de la obra completa logrado recién esa mañana, la Sinfonía fue interpretada en el Gran Salón de la Filarmónica el 9 de agosto de 1942. A través de parlantes instalados por la ciudad en dirección a las filas enemigas, también pudo ser escuchada por los soldados alemanes (y finlandeses, que también pusieron su cuota en el asedio).
[Un completísimo artículo sobre las condiciones, los preparativos y la logística empleados en esta performance increíble, se puede ver aquí, en inglés].

La Sinfonía, en la tonalidad de Do mayor, tiene una duración cercana a los 80 minutos, y la conforman cuatro movimientos: Allegretto / Moderato (poco allegretto) / Adagio / Allegro non troppo.
Se presenta aquí el Primer Movimiento, con Gennady Rozhdestvensky dirigiendo la Orquesta Sinfónica del Ministerio de Cultura de la URSS, que suponemos habrá desaparecido, o al menos, cambiado de nombre.

Primer movimiento - Allegretto
Abre con un tema radiante y resuelto que desempeñará un papel prominente en toda la sinfonía. Le siguen varios temas más bien relajados, que no son objeto de desarrollo. En su lugar, Shostakovich nos ofrece un crescendo orquestal de larga duración sobre un tema que se apoya en un patrón rítmico insistente. Se supone que es el "tema de la invasión", aunque el autor se guardó para más tarde el señalamiento de que también "estaba pensando en otros enemigos de la humanidad cuando compuse el tema". Comienza inocentemente (5:50), como escuchado a la distancia, volviéndose cada vez más ominoso y aterrador a medida que gana en volumen. Es considerado uno de los pasajes más notables de la producción sinfónica de Shostakovich. En su clímax, tremendamente distorsionado, el compositor trae de vuelta el tema de la apertura, en un gesto de desafío y heroísmo ante el monstruoso acto de guerra. [Este párrafo, traducido y editado libremente desde las páginas de LA Phil].


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2 comentarios :

  1. Muy buena reseña,prefiero la monstruosa Sinfonia 8 del autor a la 7 igual,cuestión de gustos.Un abrazo.

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  2. Hola, Marcelo: Bueno, sí, convengamos en que la 8a "es otra cosa". Pero a ésta nadie le quita su trasfondo épico. Saludos y muchas gracias por tu comentario.

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