martes, 1 de marzo de 2016

Chopin: Nocturno Opus 32 No 1



Hoy, Frédérick Chopin está de cumpleaños. Lo celebramos con uno de sus nocturnos poco conocidos, no por ello menos encantador, el Nocturno Opus 32 No 1, compuesto en París en 1837, un año en que a Chopin no se le dieron bien los asuntos sentimentales.
Ese año llegaron a su fin las relaciones con Maria Wodzinska, la joven polaca con la que pensó en algún momento llevar una vida juntos, sobre todo después de que se vieran en Dresde y compartieran amigablemente durante quince días. Ese verano Chopin esperó inútilmente la invitación a pasar la temporada nuevamente con la familia Wodzinski, pero la invitación no llegó nunca. Lo que sí había llegado, a oídos de la madre, fue el rumor sobre la enfermedad incurable que padecía Chopin.

Frédéric Chopin (1810 - 1839)
Acuarela de Maria Wodzinska
Pero en París la vida continuaba. Y algunos de sus colegas, Franz Liszt, por ejemplo, lo estaban pasando de maravilla. Ese mismo año nació Cósima Liszt, fruto de la relación de Liszt con la condesa Marie d'Agoult. (Muchos años más tarde, Cósima casará con Richard Wagner, tras abandonar a su esposo el director von Büllow, pero esa es otra historia).

Y quienes no lo estaban pasando bien, se enfrentaron al final definitivo. Es el caso del pianista y compositor irlandés John Field, "inventor" de la forma nocturno, quien falleció ese año en Moscú, el 23 de enero, a los 55 años. Creador de piezas breves, especie de ensoñaciones o meditaciones, gustaba acompañar sus líneas melódicas más bien tiernas con arpegios, o acordes quebrados de la mano izquierda. Chopin se inspiró en ellos, desde luego, y dará alma, corazón y vida a esta nueva forma, en principio algo débil, ideada por Field.

Vaya a saberse si en 1837 Chopin se enteró de la muerte de su "maestro" en el género. Y vaya a saberse también si, para el caso de que así haya sido, y aunque el nocturno está dedicado a una alumna, Chopin no habrá querido homenajear tangencialmente a Field con esta pieza sencilla, una tranquila romanza, breve, tal como advirtió su inspirador que debían ser los nocturnos.

La versión es del pianista holandés Arthur Jussen, al término de un concierto.


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