viernes, 15 de mayo de 2015

Chopin: "Vals del adiós" - Op 69 No 1



Maria Wodzinska, la niña polaca que por un par de años fue su prometida, vio por penúltima vez a Chopin en Dresde, en septiembre de 1835. La chica era la única hija mujer del conde Wodzinski, familia amiga de los Chopin desde hacía mucho tiempo, y habían coincidido allí de regreso de sus vacaciones, en dirección a sus residencias permanentes, la familia polaca hacia su villa en Polonia y Chopin camino de París. Por ese entonces, Maria contaba 16 años, y Chopin 25. Durante una semana completa conversaron, jugaron y rieron.

Camino a París, Chopin se desvió a Leipzig para ver a Mendelssohn y a Schumann. Luego pasó a Heidelberg, donde visitó al padre de un alumno. De modo que llegó a París a mediados de octubre. En el No 5 de la Chaussée d'Antin lo esperaba una bonita sorpresa. Una carta de Maria lo había precedido:
"¡Cómo le echamos de menos! Mi madre, llorosa, me recuerda a cada instante algún rasgo de 'su cuarto hijo, Fryderyk'. Mis hermanos están abatidos. Nos repetimos nuestro vals: encuentro placer en tocarlo, pues nos recuerda al hermano que acaba de dejarnos. Lo he llevado a que lo encuadernen. [...] Mamá, mi padre y mis hermanos le abrazan tiernamente [...]. Ha olvidado aquí el lápiz: lo guardamos respetuosamente, como una reliquia. ¡Adiós!"
Maria Wodzinska
(1819 - 1896)
El vals a que Maria hace referencia es el vals en la bemol mayor, compuesto ese año, y que Chopin dio a conocer a los Wodzinski en aquella temporada, enviándoles posteriormente una copia, que ofrendó a Maria, con una nota: "A la señorita Maria". Pero, aunque nunca fue publicado en vida del autor, el vals está dedicado a Charlotte de Rothschild, una alumna de Chopin de elevada alcurnia. Como era la costumbre de aquellos años, y que Chopin no desdeñó, una misma obra, dedicada oficialmente a determinada persona, podía a la vez ser ofrecida, como obsequio, a unas cuantas más.

Su denominación popular como "Vals del Adiós" obedece, creemos, a que se convirtió en la última ofrenda que Chopin hizo a Maria –la ruptura se producirá al año siguiente. Es un vals expresivo, de tempo lento, con una sección media que semeja una mazurka. No es una pieza especialmente notable, tampoco muy exigente, de ahí que Chopin no se haya decidido nunca por su publicación.

La versión es del pianista israelí Tzvi Erez.


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7 comentarios :

  1. A mí también!! Gracias por el comentario. Saludísimos.

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  2. Acabo de descubrir un lugar que frecuentaré seguido.
    Te felicito por él!

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  3. Hola, CArlos: Me parece perfecto. Y me alegraste el día. Gracias.

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  4. Buscaba información sobre este vals que estoy estudiando y tu artículo me ha proporcionado mucho más de la que esperaba encontrar. Mil gracias

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  5. Hola, Blanca: Nunca esta página había recibido un comentario tan elogioso. Muchísimas gracias. Para el estudio del vals puedes apoyarte en el simpático consejo de Saint-Saens(creo): primero hay que estudiar lento, después un poco más lento, y finalmente, mucho más lento aún. Saludos, un abrazo, y que te vaya súper con el vals.

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  6. Hola Drago, Gracias por este portal es magnifico Respecto al "vals del adios" no comparto la opinion de el critico que dice " No es una pieza especialmente notable, tampoco muy exigente" Este vals junto con la Polonesa heroica son las obras que han llegado a la mayor cantidad de personas, y eso es mucho. El vals es una verdadera joya donde el estudiante tiene su primera experiencia en los cromatismos de Chopin. La segunda nota del vals, un becuadro en el re, es un verdadero golpe al corazon. Para la ejecucion de este vals no se requiero ser un acrobata sino simplemente un gran artista. SALUDOS

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