miércoles, 15 de enero de 2014

Mozart: Última sonata para piano, K 576



Durante los años que Mozart y Constance vivieron en Viena luego de su matrimonio en 1782, la pareja cambió de residencia en once oportunidades. Algunas de estas mudanzas hubieron de realizarse apresuradamente; a otras hubo que unir cierto sigilo, tras comprobar que el casero se había cansado de reclamar el alquiler. Aunque nadie se lo explica muy bien –vistos los éxitos, por ejemplo, de Figaro–, la situación económica de Mozart durante sus últimos años está marcada por la precariedad.

Luego de la muerte de Gluck en 1787, Mozart había accedido al puesto de compositor de cámara de la corte, pero las urgentes economías del tesoro austriaco impidieron que se le pagara el mismo salario que su antecesor y debió conformarse con los 800 florines –en oposición a los 2000 que recibía Gluck– que le hicieron exclamar "mucho para lo que hago, demasiado poco para lo que podría hacer". Pues sí, había sido contratado para componer la nueva música que los bailes oficiales requerían.

De modo que cuando en abril de 1789 su amigo el príncipe Lichnowsky lo invitó hasta Postdam, a la corte del rey Federico Guillermo II de Prusia, Wolfgang se embarcó de inmediato en el largo viaje que incluiría Praga, Dresde, Leipzig y Berlín, ciudades cuyas cortes aprovecharían la presencia del maestro para hacerle encargos especiales. Y estaba en lo cierto, pues apenas llegados a Praga el director de la Opera le encargó una nueva obra. Comisión: 1000 florines, nada de mal.

Era un buen comienzo. Pero eso fue todo. O casi.
En Dresde tocó ante el elector Federico Augusto, quien lo obsequió con una tabaquera de oro con cien florines. En Leipzig improvisó en el órgano de Bach en la Iglesia de la Tomasschulle... y en Berlín la acogida fue más bien discreta. Pero en la residencia de la corte en Postdam tocó ante el rey, quien  –a través de su "director de música real"– tuvo a bien encargarle seis cuartetos de cuerda, y algunas composiciones para su hija Federica, entusiasta tecladista.
No hubo encargos de ópera ni ofrecimiento de cargos. Tres meses después, Mozart regresó a Viena con cien florines.

La última sonata de Mozart
Se cree que la sonata K. 576 en re mayor, la última compuesta por Mozart, puede haber sido una de las piezas que Federico Guillermo solicitó para su hija. Tiene fecha de composición julio de 1789, pero no se imprimió sino hasta 1805. Aunque el autógrafo de Mozart incluye la leyenda "leichte Klaviersonate" (sonata fácil), es una pieza de gran dificultad, lo que instala la duda en cuanto a que Wolfgang la haya compuesto pensando en que su destinataria era la hija del rey o, en su defecto, alguna otra princesa. Y si así fuera, se trata de la única que escribió con tal propósito.

La versión –impecable– que se presenta aquí, es de la pianista japonesa Mitsuko Uchida.



Breve guía
Según algunos, es la sonata más difícil de todas las escritas por Mozart. Pero los problemas técnicos no surgen del material temático, alegre y ágil, sino del cuidadoso tratamiento contrapuntístico, inspirado tal vez en la visita a Leipzig y el reencuentro de Wolfgang con la figura, todavía latente, de JS Bach.
La pieza muestra la configuración "vivaldiana" de tres movimientos: rápido - lento - rápido.

00 Allegro  De marcado carácter contrapuntístico (la mano izquierda repite lo que ha hecho la derecha), el tema principal reaparecerá continuamente, sujeto a imitación (por ejemplo: 0:42). En 1:01 aparece un subtema, extraído del material inicial. 1:25 Da capo: se repite toda la primera sección. 3:35 Recapitulación y desarrollo: un concentrado estudio de contrapunto.
5:06 Adagio  En la tonalidad dominante, La mayor, una melodía limpia y clara, a ratos suavemente velada por carrerillas cromáticas.
10:20 Allegretto  Un rondó de gran agilidad, casi tan contrapuntístico como el primer movimiento. Particularmente novedoso el canon "en quintas" del minuto 12:31. El movimiento termina en completa calma.

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8 comentarios :

  1. Precioso como siempre Mozart. No la conocia.

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  2. Blog maravilloso. Él por sí solo justifica la existencia de la Internet, porque permite transportarse al mundo de la música que, como decía Beethoven, "es otra vida en la vida".

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  3. Hola, Dryriver. Gracias por tus sorprendentes palabras, altamente elogiosas.

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  4. yo conocí a Mozart una tarde de Febrero. Atravezaba el Stadtpark de Viena y llevaba un paquetito bajo el brazo. Maestro le grite !, esquivó un par de patos con unas acrobacias de director de orquesta. Por eo lo reconocí.

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  5. Hola, Juan Pedro. Debe haber sido él, de vuelta de compras de los potingues que tomaba la pobre Constanza. Hay otro que siempre paseaba, pero por el Prater. Según dicen era Ludwig, aunque nunca me topé con él, por desgracia.
    Gracias por tu comentario, Juan Pedrito.

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  6. Mucho se ha escrito sobre las penurias económicas de Mozart y su estilo de vida, algunos dicen que gastaba demasiado, otros que no era así. En fin hay demasiadas opiniones.

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  7. Hola, Daniel: Mozart no estaba hecho para la vida práctica. Eso es todo. Saludos y gracias por el comentario.

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