domingo, 7 de julio de 2013

Vivaldi: Las Cuatro Estaciones - Primavera



No obstante ser el autor barroco más popular en nuestros días, la mayor parte de las composiciones del cura rojo Antonio Vivaldi permanecieron ignoradas hasta el primer cuarto de siglo del pasado siglo veinte. No fue sino hasta los años 1927-1930 que se efectuó una laboriosa recopilación de manuscritos autógrafos del maestro veneciano. Fruto de esta búsqueda se reconocieron 300 conciertos más nueve óperas y un bello oratorio.

Unos años más tarde, el musicólogo francés Marc Pincherle –que había consagrado en 1913 su tesis de doctorado a la vida y obra de Vivaldi– afirmó en 1948 que el número de conciertos para instrumento solista y orquesta de cuerdas compuestos por el prete rosso era de 461. Pero le salió al camino otro estudioso de apellido Gallois que solo aceptó como auténticos 446. A la misma conclusión llegó un señor Negri algo más tarde. Finalmente, en 1955, Pincherle volvió a la carga al proponer como definitivo el número de 454, que es el generalmente aceptado hoy. Y si se trata de inquirir sobre la integridad de la obra, el catálogo RV (Ryom Verseichnis - Catálogo Ryom), elaborado por el musicólogo danés Peter Ryom y publicado en 1973, cifra la cantidad total de obras compuestas por Vivaldi en más de 750 piezas.

Antonio Vivaldi (1678 - 1741)
Lo curioso es que de esta asombrosa cifra sólo una pequeña parte de los conciertos fueron publicados en vida de Vivaldi, bajo su gestión y agrupados en distintos opus. Una de las obras que sus contemporáneos músicos pudieron saborear a su antojo son los doce conciertos para violín, cuerdas y bajo continuo agrupados bajo el opus 8 y titulados en conjunto Il Cimento dell'Armonia e dell'Invenzione, que en traducción libre viene a ser algo así como "La confrontación entre la armonía y la invención".

Escritos entre 1723 y 1725, y publicados este último año por un editor de Amsterdam, Vivaldi recurrirá en esta obra por primera vez a la imitación de la naturaleza –una de las tendencias básicas de la cultura iluminista–, al menos en siete de los doce conciertos, pero sobre todo, en los muy célebres cuatro primeros, conocidos como Las Cuatro Estaciones. Consciente de la difusión a que estaban destinados, il prete rosso no perdió oportunidad de hacerlos interpretar a lo largo de su vida. Solo tres años después de su publicación, obtuvieron un éxito deslumbrante en los afamados Concerts Spirituels de París, inaugurados recién en 1725, y no pasó mucho tiempo antes de que se convirtieran en un verdadero bestseller de la música instrumental del siglo XVIII, reconocimiento que, sorprendentemente, continúa hasta hoy. En opinión de más de un musicólogo, si alguna vez la obra de Vivaldi cayera en el olvido, habrá un título que resistirá el embate del tiempo: Las Cuatro Estaciones.

En excelente versión de la encantadora violinista alemana Julia Fischer acompañada por el grupo de cámara Academy of Saint Martin in the Fields, se presenta aquí el concierto N° 1 en mi mayor RV 269, La Primavera, en un hermoso video grabado en el Jardín Botánico Nacional de Gales. Los movimientos son:
- Allegro
- Largo e pianissimo sempre (3:25)
- Allegro pastorale (6:00)



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