jueves, 23 de marzo de 2017

Schubert: Fantasía para piano "Wanderer"


Durante su corto ciclo de vida de apenas 31 años, Schubert escribió un total de 23 composiciones para piano que obedecen a la forma musical sonata, aunque solo doce de ellas fueron propiamente acabadas debido a la tendencia del pequeño Franz a la procastinación, es decir, a su propensión a dejar las cosas para más tarde, por una razón u otra. También escribió ocho "fantasías", de las cuales aquella popularmente llamada "Wanderer" (viajero, caminante) es, en nuestra opinión, una sonata más en toda regla, salvo por el nombre. Poco inclinado el maestro a la pirotecnia instrumental, es sin embargo, una de sus piezas para piano de mayor demanda técnica.


Compuesta en 1822, luego de su publicación la obra no gozó de gran reconocimiento, como fue lo habitual para el autor durante largo tiempo. Se sabe que los editores publicaban sus obras con alguna reticencia, bajo la modalidad "a comisión", harto exigua, por cierto. Por ello no sorprende el señalamiento de algunos estudiosos acerca de que Schubert haya dedicado la Fantasia a un pudiente alumno de Hummel con la velada intención de ser recompensado económicamente. Pese a todo, por la época el autor contaba con solo veintincinco años y disfrutaba de la vida en compañía de sus amigos músicos, poetas y pintores. Son los buenos años de las célebres "schubertiadas".

Fantasia para piano en Do mayor, opus 15, llamada "Wanderer" - Secciones:
Sus cuatro movimientos, o secciones, se tocan sin interrupción, iniciándose cada una de ellas con una variante del motivo primigenio, la frase inicial del lied "Der Wanderer", compuesto por Schubert siete años atrás, y de donde surge el apodo popular. Esta característica permite también concebir la obra como una sonata escrita bajo la forma de tema y variaciones.
00       Allegro con fuoco
06:32  Adagio
13:39  Presto
18:50  Allegro

La versión es del pianista rumano Herbert Schuch.


Amigo visitante:
Si te gustó el artículo, mucho te agradecemos si lo compartes, o más sencillamente, lo recomiendas en Google mediante un cómodo clic

martes, 21 de marzo de 2017

Schoenberg: Tres piezas para piano Op 11


En el curso de poco más de veinte años, Arnold Schoenberg, creador del dodecafonismo, compuso cinco conjuntos de piezas para piano solo, que reflejan su evolución desde un primer rompimiento con los cánones armónicos y melódicos que dominaban desde hacía 300 años, pasando por un retorno a una suerte de neoclasicismo, para finalmente abordar abiertamente la más rigurosa atonalidad en sus últimas obras para piano. Tres Piezas del opus 11 es el primer trabajo de ésta, su producción pianística, compuestas en 1909 y estrenadas en Viena al año siguiente.


El periodo previo a su creación fue embarazoso y desgraciado para el compositor. Como se sabe, Arnold Schoenberg también fue pintor (y destacado, por cierto), vocación que transcurrió casi paralela a la de músico. Por esos años conoció al pintor austriaco Richard Gerstl, a quien acogió en su casa para recibir de él lecciones de pintura. No fue buena idea. Gerstl y Mathilde, la mujer de Arnold, se enamoraron. Mathilde huyó con su pintor, pero regresó al poco tiempo. Arnold recobró el aliento, pero Gerstl no soportó el dolor y se mató.

Arnold Schoenberg (1874 - 1951),
retratado por Richard Gerstl (1883 - 1908)
Mathilde regresó en octubre de 1908. En febrero del año siguiente Schoenberg inició la composición de las Tres Piezas. Y por primera vez en la historia de la música, cada sonido o intervalo mostró aquí un valor singular e independiente, libre de las jerarquías del discurso tonal. No obstante el novedoso giro, para el propio Schoenberg no constituía más que el camino idóneo, obligado, en la evolución natural del lenguaje musical. Y así lo señaló expresamente, en noviembre de 1909:
"Estoy esforzándome por llegar a una meta que parece ser clara y siento ya la oposición que tendré que superar... No es falta de inventiva ni de capacidad técnica, ni de desconocimiento de las exigencias de la estética contemporánea lo que me ha llevado a esto... [simplemente] estoy siguiendo una compulsión interna que es más fuerte que la educación, más fuerte que mi formación artística..."
Tres piezas para piano Opus 11 
00       Pieza No 1  Mässige (moderato)
03:20  Pieza No 2  Mässige (moderato)
09:47  Pieza No 3  Bewegte (movido)

La versión, brillante, es de la pianista china Di Wu.



Amigo visitante:
Si te gustó el artículo, mucho te agradecemos si lo compartes, o más sencillamente, lo recomiendas en Google con un cómodo clic

domingo, 19 de marzo de 2017

Ignaz Moscheles: Piano concierto No 3


Ignaz Moscheles fue uno de aquellos pianistas virtuosos de la primera mitad del siglo XIX que compartieron audiencia y celebridad con los grandes maestros de la época, gozando en su momento de la misma consideración y fama que Chopin, o Liszt, o Mendelssohn. En ese sentido, visto desde la perspectiva de hoy, Moscheles compartió el destino de un Thalberg o Kalkbrenner, brillantes virtuosos cuya obra compositiva no tuvo el ímpetu o careció del genio de los creadores insignes.

Ignaz Moscheles (1794 - 1870), alrededor de 1815,
en la cúspide de su fama

Uno de los últimos grandes músicos de la escuela clásica, Moscheles es anterior a los grandes creadores ya nombrados (fue maestro de Mendelssohn cuando éste tenía catorce años). Nacido en Praga en 1794, pronto se instaló en Viena donde fue rival de Hummel por allá por 1816, y donde también conoció a Beethoven. Luego estuvo un tiempo en París, de pasada, porque en 1826 ya estaba establecido en Londres, haciendo de esta ciudad su sede desde donde arrancaba a sus frecuentes giras por Europa continental.

Fue un músico respetado por sus colegas y amado por su público. Compositor prolífico, cautivó a su audiencia con piezas diversas para piano donde no escasean las "fantasias" sobre temas de ópera, amén de un buen número de estudios, variaciones, sonatas y conciertos. Pero gran parte de esta obra fue cayendo en el olvido a medida que el siglo avanzaba. Una de las piezas que logró mantenerse por más tiempo en el repertorio (hasta 1900 todavía se interpretaba en público) fue su Concierto para piano No 3 en Sol menor, obra que Schumann tenía en gran estima.

No le faltaba razón a Schumann: no obstante su deuda con los modelos clásicos (Beethoven) el tercer concierto para piano de Moscheles (compuso ocho) presenta un colorido que anuncia a los grandes románticos, incluido su pupilo Mendelssohn. Compuesto alrededor de 1820, se habría escuchado en Varsovia por primera vez en 1826, brotado de las manos de un pianista de dieciséis años, Frédéric Chopin.

Movimientos
00       Allegro moderato
12:06  Adagio - atacca (es decir, el Allegro agitato ataca sin pausa)
16:44  Allegro agitato

La versión es del pianista alemán Michael Ponti, acompañado por la Orquesta Philharmonica Hungarica, conducida por el director alemán Othmar Maga.


Amigo visitante: 
Si te gustó el artículo, mucho te agradecemos si lo compartes o, más sencillamente, lo recomiendas en Google mediante un cómodo clic

lunes, 27 de febrero de 2017

Chopin: Sonata No 3 en Si menor


El 21 de febrero de 1842 Chopin dio uno de sus últimos recitales, en París. En unión con otros músicos, como todavía era la costumbre: acompañó a un par de amigos, cantante una y el otro cellista, para finalizar con una selección de sus propias piezas. Le quedaban todavía siete años de vida pero su salud mostraba ya claros signos de irremisible deterioro. Dos años más tarde, con gran esfuerzo acompañó a su joven amigo, Georges Valentin Alkan, en la presentación de una versión para dos pianos y ocho manos de la Séptima Sinfonía de Beethoven.


Pero eran esfuerzos supremos. Y como es natural, también la producción de música había comenzado a disminuir. Solo anotemos que en 1848 escribió un puro vals (en Si mayor, sin número de opus). Tan solo una vez, con anterioridad, había tenido un año de creatividad tan escasa: 1844, cuando de su pluma surgió una pieza en solitario, su tercera y última sonata para piano. Ese año, para mayor desaliento, recibió la noticia de la muerte de su padre, en Varsovia. Para su consuelo, recibe la visita de su hermana Julia, invitada a pasar unos días en Nohant por cortesía de George Sand.

Sonata No 3 en Si menor, opus 58
Aunque como todos sabemos Chopin fue esencialmente un miniaturista, la escritura de sus vigorosas baladas o scherzos habrán desarrollado en él la habilidad necesaria para acometer cabalmente la producción de obras en un género considerado por lo general "mayor", como lo es la sonata para piano. Decimos esto porque hay quienes sostienen que unos de los acicates para la composición de su tercera sonata obedece a la necesidad de responder a alguna crítica que recibió la novedosa estructura de la sonata anterior, la célebre "Sonata Fúnebre".

De estructura similar a esta última (la marcha fúnebre ha sido reemplazada por un largo pleno de lirismo), son sus movimientos:
00        Allegro maestoso
09:40  Scherzo: Molto vivace
12:24  Largo
22:40  Finale: Presto non tanto; Agitato

La versión, estupenda, es de la pianista nacida en Singapur en 1994, Kate Liu, durante su participación en el Concurso Internacional Chopin 2015, en Varsovia.


Amigo visitante:
Si te gustó el artículo, mucho te agradecemos si lo compartes o, simplemente, lo recomiendas en Google mediante un sencillo click

martes, 31 de enero de 2017

Schumann: Fantasía para piano / "Kreisleriana"


Solo cuatro días de abril de 1838 le tomó a Robert Schumann componer una de sus obras maestras para el piano. El autor tenía 28 años, estaba enamorado de Clara Wieck, y comenzaba a vivir el calvario por el que habrán de pasar, él y Clara, para lograr unirse en matrimonio, en 1840.
No obstante haber sido escrita pensando en Clara, y para ella, la obra está dedicada a Chopin, a quien Schumann admiraba sin remilgos. Pero, según se cuenta, a Chopin solo le gustó la primera página, la que contenía la dedicatoria. No obstante, devolverá la mano al año siguiente con la dedicatoria, algo desmayada, de la Balada No 2.


Por supuesto, habrá sorprendido a Chopin el título de la obra, "Kreisleriana" (así como todavía sorprende hoy). Y cómo no, si el mismísimo Robert Schumann señaló que solo sería comprensible para los alemanes. En efecto, está tomado de Johannes Kreisler, un excéntrico personaje de ficción que cruza la obra del poeta, músico y crítico musical alemán E.T.A. Hoffmann. Singular maestro de capilla, Kreisler es caracterizado como "un romántico que ha perdido el sentido de la realidad". En él se unen locura y ternura, descontrol y astucia, en un ámbito fantástico.

Son aspectos del personaje que Schumann trabajará musicalmente permutando lo fantástico y lo lírico, lo estrafalario y lo adorable, y convirtiendo esta alternancia de matices en las claves características de la obra.
Por demás subjetiva, y altamente virtuosa, Kreisleriana constituye uno de los puntos altos en la literatura pianística de Schumann. La componen ocho secciones, que alternan (como debía ser) movimientos lentos, bellos y serenos, con otros apremiantes y apasionados, alternancia que también exhibe cada sección en sí misma. Los tempi de cada uno de ellos los señaló Schumann originalmente en alemán. La obra completa dura aproximadamente media hora.

Secciones:
00       Ausserst bewegt (Agitatissimo)
02:48  Sehr innig und nicht zu rasch (Con molto expressione, non troppo presto)
10:10  Sehr aufgeregt (Molto agitato)
14:45  Sehr langsam (Lento assai)
18:34  Sehr lebhaft (Vivace assai)
22:15  Sehr langsam (Lento assai)
25:53  Sehr rasch (Molto presto)
28:06  Schnell und spielend (Vivace e scherzando)

Muy enigmáticamente, la pieza finaliza sin asomo de bravura en la parte baja del teclado.
La versión es de la extraordinaria pianista Yuja Wang, nacida en Pekín en 1987.


Amigo visitante:
Si te gustó el artículo, mucho te agradecemos si lo compartes o, simplemente, lo recomiendas en Google con un sencillo click.