miércoles, 21 de septiembre de 2016

G. Holst: Los planetas - Júpiter



En un día como hoy, 21 de septiembre, de 1874, nació en Cheltelham, Inglaterra, el compositor británico Gustav Holst. Su padre, pianista, lo animó a iniciarse en la música, recibiendo de él algunas lecciones. A los 12 años ya componía, y por entonces ganó un premio amateur. El año 1892 sería clave en su trayectoria de vida. Ese año viajó a Londres para escuchar a Mahler dirigir El Ocaso de Los Dioses en Covent Garden, convirtiéndose en un ferviente entusiasta de Wagner.
Durante un periodo extenso, su obra compositiva gozó de sencillas representaciones locales, hasta que pasados los cuarenta años concibió su obra maestra, la Suite para Gran Orquesta Los Planetas.

Desde 1904, Gustav Holst se desempeñaba en Londres como profesor de música en una escuela de señoritas, la St Paul's Girls' School (donde estuvo hasta su muerte, en 1934). Allí gozó del suficiente tiempo y se arropó con el coraje necesario para emprender en los turbulentos años de 1914-17 la composición de la obra que en opinión de los entendidos deslumbró por igual a público y crítica de una manera que no se veía en suelo inglés desde las Variaciones Enigma de Elgar, de 1899.  

Por mucho tiempo, Holst había mantenido un interés por las culturas ancestrales. Del mismo modo, le entusiasmaba incursionar en las disciplinas místicas, quizá arcaicas, la astrología entre ellas. Es por ello que ni los planetas en sí mismos ni sus contrapartes como deidades mitológicas son los protagonistas de su suite orquestal. Más bien, las siete partes que la componen están basadas en las características "astrales" de los seres humanos nacidos bajo la influencia de tales planetas. Por lo mismo, cada una de sus secciones lleva como título el nombre del astro más una suerte de caracterización... "astral":

Gustav Holst (1874 - 1934)
Marte, el Portador de la Guerra
Venus, el Portador de la Paz
Mercurio, el Mensajero Alado
Júpiter, el Portador de la Alegría
Saturno, el Portador de la Vejez
Urano, el Mago
Neptuno, el Místico

[Como puede apreciarse Holst dejó fuera a Plutón, adelantándose a los tiempos, si bien por ese entonces la existencia del planeta enano era desconocida]

Júpiter, el portador de la alegría, es el movimiento claramente más majestuoso. Lo conforman una sucesión de varios temas, con vida propia, que no precisan desarrollo ni material de transición entre uno y otro. También, ha devenido en el más popular de los siete movimientos.

La versión es de la NDR Radiophilarmonie, de Hannover, Alemania, con la conducción de su director titular Andrew Manze, septiembre de 2014.


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viernes, 16 de septiembre de 2016

Chopin: Scherzo No. 4 opus 54


Como todos los años que siguieron al viaje a Mallorca, el "grupo familiar" constituido por Chopin, George Sand y sus dos hijos, pasaron el verano de 1842 en la casa de descanso que la escritora poseía en Nohant. Fue un año en que a Chopin la vida le sonrió. En compañía de su familia adoptada se mudó en París a una residencia más cómoda, en febrero dio un concierto en la Sala Pleyel, y su trabajo creativo en Nohant rindió generosos frutos.

De aquel año fructífero datan la Balada No. 4, el tercer impromptu, cuatro mazurkas y el último de los scherzos, el No. 4, en Mi mayor, opus 54. Es el scherzo interpretado con menor frecuencia debido a su muy distinto carácter si se lo compara con los trabajos anteriores de Chopin en la forma, piezas que al parecer concitan mayor entusiasmo entre los intérpretes. Aquí, el compositor polaco nos ofrece una obra más caprichosa, de mayor garbo o elegancia antes que de intimidad u hondura.

Efectivamente, es el más radiante, alegre y animado de sus cuatro scherzos, en concordancia con el significado de la palabra italiana scherzojuego o broma.
La pieza muestra estructura ternaria, es decir, dos temas y vuelta al primer tema con ingeniosas modificaciones. La sección media (segundo tema) contiene una bella e inspirada melodía con uno que otro asomo nostálgico o de tristeza, propios de la música más íntima del compositor, rasgos que aquí están apenas insinuados. La pieza culmina con un final brillante.

La obra fue publicada en París en 1843 y en Londres en 1845. Ambas ediciones están dedicadas, una para cada una, a las hermanas señoritas Caraman, alumnas de Chopin por esos años.
La versión es del pianista polaco Rafael Blechacz.


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sábado, 3 de septiembre de 2016

Karl Czerny: Variaciones "La Ricordanza"



Karl Czerny, compositor y pedagogo vienés, es recordado hoy principalmente por su labor pedagógica. Todo estudiante de piano ha debido lidiar con sus estudios y ejercicios sobre velocidad y digitación, pues no por nada se le considera uno de los padres de la moderna técnica pianística. Como maestro, enseñó a Liszt. Como alumno, lo fue de Hummel, Salieri y Beethoven. Fue niño prodigio, como corresponde a todo gran pianista.

A los nueve años, cuando ya componía y manejaba el repertorio corriente, fue presentado a Beethoven en Viena, para quien tocó la sonata Patética. Beethoven escribió a su padre: "El niño tiene talento. Lo acepto como alumno. Yo mismo le enseñaré. Mándemelo una vez a la semana".
Czerny recibió lecciones del maestro desde 1800 hasta 1803. Dos años más tarde, necesitó una recomendación. Esto es lo que escribió Beethoven, en 1805:
"Yo que firmo abajo, tengo el placer de atestiguar que el joven Karl Czerny ha hecho un adelanto extraordinario en el piano, más allá de lo que podría esperarse a la edad de 14 años. Creo que merece toda la ayuda posible, no sólo por lo que acabo de manifestar, sino por su asombrosa memoria".
Karl Czerny (1791 - 1857)
Efectivamente, Czerny fue uno de los grandes pianistas de la primera mitad del siglo XIX. En 1812 estrenó en Viena el Concierto Emperador, de su maestro. Pero le gustaba poco tocar en público. Tampoco hizo muchas giras, prefería quedarse en Viena y componer, en lo que fue por demás prolífico: su obra suma más de mil números de opus publicados, entre misas, sinfonías, conciertos y sonatas. Nunca se casó, y a su muerte dejó una importante fortuna.

Variaciones sobre un tema de Rode
El siglo XX, sin embargo, lo tenía olvidado, como compositor. Hasta que en 1940 Vladimir Horowitz descubrió unas interesantes variaciones, fruto de su pluma. Son las variaciones sobre "La Ricordanza", un aria de Pierre Rode, violinista y compositor francés.
Luego del hallazgo de Horowitz, el maestro y gran pedagogo Karl Czerny ha gozado de un modesto renacer, rescatándose parte de su obra en los últimos veinte años. La obra compositiva, decimos, pues su aporte pedagógico lleva dos siglos de continua presencia.

La versión es de la pianista sudcoreana Sangyoung Kim.



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miércoles, 31 de agosto de 2016

Chopin: Vals Opus 70 No 2



Ocupada la ciudad por los rusos, la vida cultural de Varsovia alrededor de 1830 no se comparaba a la de Viena, o París, pero tampoco era tan pobre. En teatro, se podía asistir a representaciones de Racine, Moliére, o Shakespeare. En música, Chopin no se perdió ninguna de las diez funciones que ofreció allí Paganini. También escuchó a sus colegas Hummel, Rossini, y a algunas damas, como la pianista polaca Maria Szymanowska, y su colega francesa Anne Caroline de Belleville, tan solo dos años mayor que Frédéric, de gira por Varsovia.
Naturalmente, todo esto ocurría antes del levantamiento de noviembre, que inspiró a Chopin su Estudio "Revolucionario".

Anne Caroline de Belleville había sido alumna de Czerny, una de las buenas, y había llamado la atención de Beethoven. También se la comparó con Clara Wieck, positivamente. En carta a un amigo, Chopin habla de ella en muy buenos términos: "Aquí hay también una cierta señorita Belleville, francesa, que toca el piano muy bien, con mucha gracia y elegancia". Sabemos que Chopin no era para nada inclinado a felicitar colegas, así que debemos suponer que la señorita Belleville, llamada Ninette en la intimidad, habrá sido una intérprete notable.

Anne Caroline de Belleville,
pianista (1808 - 1880)
Diez años después de escribir estas palabras, convertido ya en París en el célebre pianista y compositor que hoy admiramos, Chopin envió a Ninette un "pequeño vals", dedicado a ella y para su propio y exclusivo deleite pues no deseaba verlo publicado. Y así se lo dicta:
"En cuanto al pequeño vals que tuve el placer de escribir para usted, le ruego que lo guarde. No deseo que sea publicado. Pero me gustaría oírlo tocado por Ud, querida señora, y asistir a una de sus elegantes réunions, en las que interpreta maravillosamente  a tan grandes maestros como Mozart, Beethoven y Hummel, que fueron los maestros de todos nosotros. Todavía resuena en mis oídos el adagio de Hummel que le oí tocar hace unos años en París, en la casa del señor Erard; y le aseguro que a pesar de los grandes conciertos que ofrecen aquí, hay poca música de piano que me pueda hacer olvidar el placer de haberla escuchado aquella noche."
El pequeño vals, datado en 1842, fue finalmente publicado, en 1855, seis años después de la muerte de su autor. Es uno de los tres valses del opus 70, y uno de los seis (del total de catorce) valses publicados póstumamente. Es sorprendente, dada su incomparable y sencilla belleza, que Chopin no quisiera verlo publicado. Y bueno, también quiso echar a la hoguera su Fantasia Impromptu.

La versión es de la niña de ocho años Anne-Laure Bride-Lanoë, en una presentación del año 2010 en la Sala Pleyel, de París.



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lunes, 29 de agosto de 2016

Brahms: Balada No 1 en re menor



Las cuatro baladas de su opus 10 las escribió Brahms poco tiempo después de conocer en Düsseldorf a la familia Schumann, conformada en esa época, 1853, por Robert, Clara y siete hijos. En la oportunidad, el bondadoso Schumann elogió abiertamente al talentoso joven de 20 años. Clara no se quedó atrás, y dejó estampado en su diario que Brahms "parecía haberles sido enviado directamente por Dios".

Brahms, de 20 años
(1833 - 1897)
Brahms intentaba hacer una carrera, y Robert Schumann se convertirá en su padrino, aunque por poco tiempo pues Robert morirá tan solo tres años después. En el ínterin, Johannes y Clara establecerán una comunión de ideas e intereses muy cercana a una relación sentimental, aunque Brahms hubiese querido ir más allá. Tres meses antes de la muerte de Robert, en 1856, mientras éste permanecía postrado en un asilo para enfermos mentales, Brahms escribió a Clara:
Mi muy querida Clara, desearía poder escribirte tan tiernamente como te amo y decirte todas las cosas buenas que te deseo. Eres tan infinitamente querida para mí que no puedo expresarlo en palabras. Desearía llamarte mi querida y muchos otros nombres, sin dejar nunca de adorarte... Si las cosas pudieran ir más lejos de como están en este momento... Si solo pudiera vivir en la misma ciudad contigo y mis padres… escríbeme una bella carta pronto. Tus cartas son como besos.
Es para pensar que Brahms estaba definitivamente enamorado. Clara respondió, creemos, hasta donde el respeto por el recuerdo de su amado Robert lo permitió. La relación, epistolar, continuará hasta la muerte de ambos, ocurrida, con apenas un año de diferencia, cuarenta años más tarde.

Las Baladas del opus 10
Se dice que fueron compuestas con el afán de mostrar al mundo musical (incluidos Robert y Clara) los progresos alcanzados en su maestría con el piano hasta ese momento –recordemos que Clara era una extraordinaria pianista. El compositor tiene 21 años y solo ha compuesto obras en que el puntal es el piano (solo, voz y piano, también un trío con piano). Las baladas, cuatro piezas breves que conforman una unidad, lo prepararán mentalmente para el abordaje de obras mayores. Brahms no retomará esta forma, la balada, sino hasta muy tarde, en la tercera de sus Seis piezas para piano, de 1892, dedicadas por cierto, a Clara Schumann.

La primera de estas cuatro piezas, la Balada No 1 en re menor, está inspirada en un poema escocés, "Edward", de no poco contenido dramático pues trata del parricidio cometido por Edward, precisamente. Es la única pieza del conjunto de carácter "programático". Acorde con el carácter de la tragedia relatada, la pieza finaliza en la mayor quietud.
Fechado en 1854, el conjunto está dedicado a su amigo compositor y director Julius Otto Grimm.

La versión es de la talentosa pianista china Yuja Wang.


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