sábado, 29 de abril de 2017

Silvestre Revueltas: "Sensemayá"


"Sensemayá" es un poema sinfónico del compositor mexicano Silvestre Revueltas inspirado en unos versos del poeta cubano Nicolás Guillén, que llevan ese título acompañado de la apostilla "canto para matar una culebra". Escrito originalmente para grupo de cámara en 1937, un año después el autor transcribió la obra para orquesta de vientos y cuerdas a los que se suma la participación de ni más ni menos que catorce instrumentos de percusión. Paradigma de la complejidad rítmica, es la obra más interpretada del autor en el mundo entero y constituye un punto culminante de su producción musical, a la que dedicó tan solo los últimos diez años de su corta vida.


Efectivamente, Revueltas comenzó a componer "en serio" a partir de los treinta años. Nacido en un municipio del estado de Durango en 1899, comenzó sus estudios de violín a los ocho años, y ya adolescente terminará su formación musical en violín y composición en los Estados Unidos. Antes de comprometerse con la creación musical, y establecido en el país del Norte, visitó México en múltiples oportunidades ofreciendo recitales hasta que en 1929 su paisano Carlos Chávez le invitó a hacerse cargo del puesto de director asistente en la Orquesta Sinfónica de México, que Chávez acababa de crear y de la cual era su director.

Silvestre Revueltas (1899 - 1940)
En ese puesto permaneció hasta 1935, cuando se produce la ruptura entre ambos artistas. Revueltas, músico e intelectual, defensor de los derechos de los músicos y los trabajadores, optó por crear su propia orquesta, la que tuvo corta vida. Intensificará entonces su actividad como compositor, aunque sin agitarse mucho por difundirla: durante su vida publicó muy poco, prácticamente nada. A su muerte, era virtualmente desconocido fuera de México. Sus últimos años están marcados por el desaliento y una consiguiente dipsomanía que le llevó a pasar temporadas internado en sanatorios.

Considerado hoy uno de los músicos más originales del siglo XX, Silvestre Revueltas murió pobre y en el olvido. Pero no para todos. El poeta chileno Pablo Neruda asistió a la ceremonia fúnebre y leyó ahí un poema a él dedicado que más tarde formará parte de su monumental Canto General. El "oratorio menor" –así lo llamó Neruda– termina con estas palabras:
Ahora son las estrellas de América tu patria
y desde hoy tu casa sin puertas es la Tierra 

La obra
A partir de 1930, Silvestre Revueltas produjo más del noventa por ciento de su catálogo, que incluye piezas orquestales, música vocal, de cámara y para el teatro. Asimismo, alrededor de 1935 incursionó con éxito en música para el cine (el mexicano, naturalmente), género donde sobresale la banda sonora de la película de denuncia social Redes. Es autor de seis poemas sinfónicos, el último de ellos, Sensemayá, de algo más de siete minutos de duración, y que por su eficacia para ilustrar musicalmente una ceremonia (el rito cubano de matar a una serpiente) ha sido comparado con lo que, respecto de la Rusia pagana, logró Stravinski con La Consagración de la Primavera.

La versión es de la Filarmónica de Berlín bajo la dirección del destacado maestro venezolano Gustavo Dudamel.


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2 comentarios :

  1. Alejandro Cabrera Ávila30 de abril de 2017, 22:45

    En esta ocasión ha sido muy grato y emotivo ver publicados en este espacio la reseña y el video de esta pieza monumental. Sencillamente me conmovieron hasta las lágrimas la intensidad de la obra misma y la ovación.
    Revueltas es el compositor mexicano con el que mejor me identifico, en su obra encuentro una mayor afinidad espiritual e ideológica.
    Había escuchado anteriormente esta pieza dirigida por el maestro Esa-Pekka Salonen y la Filarmónica de Los Ángeles, interpretada magistralmente.
    Dago, se te agradece mucho -como siempre- la publicación de grandes joyas clásicas sonoras. Saludos desde México.

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  2. Hola, Alejandro: Muchas gracias por tus palabras. Y efectivamente, la versión de Salonen y la La Phil es casi insuperable. Por desgracia, no la encontré en vivo en la red, y siempre termino eligiendo aquella que lo sea, porque puedo imaginar que los intérpretes están tocando para mí, o para quienes visitarán la página (si tb pueden delirar). Gracias por tu bonito comentario. Un abrazo.

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