martes, 20 de diciembre de 2016

F. Kalkbrenner: Nocturno opus 121 No 1


Descontados los musicólogos, si algún melómano de hoy recuerda a Friedrich Kalkbrenner, es por su desmedida pretensión de convertirse en maestro de su tocayo, Frédéric Chopin, cuando éste apareció por París en 1831 y lo visitó para solicitar su tutoría. El maestro Kalkbrenner le ofreció tres años de lecciones. Chopin se entusiasmó, escribió a sus padres que "el mejor pianista de Europa" iba a tomarlo bajo su tuición y a hacer de él un gran virtuoso. Frédéric, un muchacho de provincia de 21 años, creyó en su magia. No era necesario. Y el arrebato duró poco. Al cabo de un año abandonó las lecciones.


Desde luego, Kalkbrenner sabía tocar el piano, y muy bien. Había dado su primer concierto público a los cinco años, en Alemania, su país de origen. Y en el Conservatorio de París, adonde pronto llegó a estudiar, se graduó a los trece años. Vivió diez años en Londres, cautivando a la nobleza de Inglaterra con sus octavas prestissimo y la pasión que imprimía a ciertos pasajes. Similar conmoción provocó en París, donde se estableció en 1824 como pianista virtuoso y solicitado profesor. Ahí lo encontró Chopin.

Friedrich Kalkbrenner (1785-1849)
Kalkbrenner escribió de todo: óperas, sonatas y conciertos para piano. Pero nada de eso ha sobrevivido. Es altamente improbable que en las salas de concierto se haya escuchado una sola pieza del autor durante todo el siglo veinte. Sin embargo, alrededor de los ochenta prendió algún entusiasmo en las casas disqueras (la moda del "rescate") y parte de su música se ha venido grabando desde entonces. En principio, piezas breves, sus nocturnos por ejemplo.

Harto distantes de los nocturnos de Chopin (quizá también de los de Field), las obras, no obstante, habrán conmovido a las audiencias de su tiempo. Lo superarán, en el piano, largamente, Chopin y Liszt. Pero poco le habrá importado a Kalkbrenner. Financieramente cómodo a raíz de su exitosa carrera como pianista y profesor, en sus últimos años se hará socio de la casa de pianos Pleyel. El maestro Kalkbrenner morirá rico.

En versión del pianista holandés Bart von Oort, se presenta aquí el Nocturno en La bemol mayor, opus 121 No 1, subtitulado Les Soupirs de la Harpe Eolienne, grabado en un piano Erard de 1837.


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2 comentarios :

  1. Otro interesante compositor romántico. El estilo de su su música se parece bastante al de Chopin.

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  2. Hola, Daniel: Gracias por tu comentario.

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