domingo, 22 de noviembre de 2015

Arriaga: "Los Esclavos Felices" - Obertura



El 27 de febrero de 1806, exactamente 50 años después del nacimiento de Mozart, vino al mundo en la ciudad vasca de Bilbao, España, el compositor Juan Crisóstomo Arriaga, mentado por esos años como "el Mozart español" debido a su precoz inteligencia musical y, desde luego, a la coincidencia ya mencionada, amén de su prematura muerte pues el joven músico no llegó a cumplir los veinte años, muriendo de una infección pulmonar diez días antes.

Juan Crisóstomo Arriaga
(1806 - 1826)
A los catorce años Arriaga era ya un habilidoso violinista, si bien no se puede asegurar si sus capacidades técnicas eran una habilidad innata o producto de las enseñanzas de algún maestro desconocido que quizá tuvo en Bilbao.
Lo cierto es que a los quince años fue aceptado en el Conservatorio de París para continuar sus estudios de violín, y sumar los necesarios conocimientos en contrapunto y armonía. Dos años más tarde, ganaba el segundo premio del Conservatorio en fuga y contrapunto, y muy poco después se convirtió en profesor asistente de un curso de armonía.

Sus obras
No es de extrañar entonces que a los dieciocho años ya hubiera compuesto tres cuartetos de cuerda, y comenzado a incursionar en la música vocal y coral, acometimiento del cual surge su Stabat Mater como uno de sus más logrados trabajos a gran escala. Sus dos últimos años de vida estuvieron destinados a terminar su extensa Sinfonía en Re mayor.
Escasa, desde luego, fue su producción musical, y ello le costó el olvido durante casi ochenta años, hasta que a fines del s. XIX estudiosos repararon en esta gran promesa musical que simplemente no alcanzó a dar todo de sí.

Los Esclavos Felices
Entre sus primeros trabajos, aquellos que le valieron con justicia el título de niño prodigio, sobresale una ópera, de título Los Esclavos Felices, compuesta y producida en Bilbao cuando el autor contaba con solo trece años. Cuando la obra llegó a conocimiento de sus profesores en el Conservatorio, no pudieron éstos sino señalar que el joven Arriaga había compuesto "una ópera española repleta de ideas originales y riqueza armónica sin haber contado para ello con conocimiento alguno de armonía".

De clara influencia italiana y tributaria del más puro clasicismo vienés, se presenta aquí la obertura, en versión del conjunto de cámara Il Fundamento, dirigido por su creador, el oboísta belga Paul Dombrecht.


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3 comentarios :

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Su muerte con solo veinte años creo que ha sido una gran pérdida para la música. Todo apuntaba que podía llegar a ser uno de los grandes de la historia de la música culta.
    Mil gracias al creador de este interesante blog y un saludo cordial.

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  3. Hola, Maya. Agradezco tus comentarios, otra vez. Saludos.

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