viernes, 9 de octubre de 2015

Villa-Lobos: Bachiana brasileira No 5



La madre del compositor brasileño Heitor Villa-Lobos fue una buena pianista pero no comulgaba con la idea de que su hijo se dedicara profesionalmente a la música, cuando éste era un niño. Y su padre, también un aficionado talentoso, murió antes de que Heitor cumpliera los diez años. De modo que tuvo que ser una tía, Zizinha Monteiro, quien ejerciera la influencia decisiva en la formación juvenil del futuro compositor.

Zizinha, también pianista y ferviente admiradora de Bach y gran entusiasta del Clave Bien Temperado, tenía por tradición organizar en su casa cada sábado verdaderos conciertos familiares, saludados con entusiasmo por vecinos y amigos. Fue en esa atmósfera donde el niño Villa-Lobos conoció a JS Bach, a quien llamará más tarde ni más ni menos que "el manantial folklórico universal", y a quien, ya maduro, rendirá homenaje con sus famosas Bachianas Brasileiras.

Heitor Villa-Lobos (1887 - 1959)
Las nueve Bachianas Brasileiras
Como su título lo sugiere, las nueve Bachianas, compuestas entre 1930 y 1945, tienen como fuente de inspiración a Johann Sebastian Bach en novedosa amalgama con la herencia brasileña del compositor.
Se trata de un conjunto de obras singularmente variadas, tanto en su aspecto formal como en la disposición instrumental.
Así, las hay para ocho violoncellos (la No 1, dedicada a Pau Casals), para orquesta de cámara (la No 2), y para flauta y fagot (la No 6), entre otras formaciones.

Bachiana No 5
La más célebre de ellas es la Bachiana No 5, compuesta para voz y ocho cellos, y cuya génesis se enmarca entre los años 1938 y 1945. Conforman la pieza dos movimientos, el Aria (Cantilena) y la Danza (O Martelo). Del primero de ellos –la Cantilena– la cantante Victoria de Los Angeles grabó en los años 60 una versión que hoy es legendaria y que consiguió para la pieza su hasta hoy innegable popularidad.

Se presenta aquí en versión de la soprano portorriqueña Ana Maria Martínez, acompañada por solistas de la Filarmónica de Berlín, dirigida por Gustavo Dudamel.
En la repetición del tema, la solista debe cantar "a bocca chiusa", es decir, con la boca cerrada, como si murmurara o tarareara. Lo difícil será, obligada a ello, hacer eso con la última nota.


Amigo visitante:
Si te gustó el artículo, compártelo en Facebook, o Twitter, o recomiéndalo en Google

2 comentarios :

  1. una muestra mas de cuando algo realmente nos gusta no hay quien no los pueda impedir.. buena presentación un reto al tararear ante miles de personas pero jamás se ve la dificultad cuando hacemos lo que en verdad amamos muy buen blog con textos cortos pero precisos.

    ResponderEliminar
  2. Hola, Karla. Así es, tal como lo dices. Gracias por tus palabras. Saludos.

    ResponderEliminar

Deja aquí tus impresiones, por sencillas que sean. Tu opinión nos interesa a todos.