jueves, 30 de julio de 2015

Léo Delibes: Coppelia - Vals de Swanilde



El ballet Coppelia, del autor romántico francés Léo Delibes, fue la primera obra en la historia de este género musical que presentó en un escenario a una muñeca mecánica que cobra vida como parte de la trama. Es una obra ligera y divertida, pese a que su argumento se basa, aunque libremente, en un cuento más bien siniestro del compositor y escritor alemán E.T.A. Hoffmann, Der Sandmann (El hombre de arena), que cuenta la historia de un misterioso inventor, el Doctor Coppelius, quien ha logrado construir en su tétrico laboratorio una muñeca danzante de tamaño real, a la que bautizará como Coppelia. Tal es la ilusión de realidad que provoca la creación del científico, que logra cautivar a Frantz, un campesino, quien se enamora de ella abandonando a su novia y amada en el mundo real, la bella Swanilde.

Léo Delibes (1836 - 1891)
Léo Delibes
Para la época de su composición, Léo Delibes contaba con 32 años. Había estudiado en el Conservatorio de París, donde fue alumno de Adolphe Adams, autor de otro ballet famoso, el sin par Giselle. Luego de graduarse, ejerció como organista, director de coros y pianista acompañante, mientras incursionaba también en la composición de operetas, sin alcanzar en ello especial brillo. Su fama y reconocimiento llegarán en 1870, con el estreno de Coppelia en la Ópera de Paris, el 25 de mayo de ese año, el que consiguió un éxito rotundo.

Coppelia, y la guerra
El papel de Swanilde lo interpretó en aquella oportunidad una niña prodigio, Giuseppina Bozzacchi, de 16 años, cuya carrera como bailarina duró tan solo unos meses, pues murió de cólera al año siguiente a raíz de la epidemia desatada tras el cerco a París, en medio de la guerra franco-prusiana de 1870-71. La guerra también impidió un disfrute del éxito más prolongado, pues las presentaciones de la obra debieron interrumpirse. Pero luego de finalizada la confrontación, Coppelia se convirtió en uno de los ballets más interpretados y aplaudidos de aquellos años.

A la altura de Tchaikovski
Lo sigue siendo, hasta hoy. Según los entendidos, la música de Coppelia está a la altura de aquella de los ballets de Tchaikovski, por su alma, colorido, sensibilidad, y abundancia de matices. Coppelia es un ballet en tres actos, pero la historia propiamente dicha se desarrolla solo en el primero y segundo. Y tal como sucede con los finales de Cascanueces y La Bella Durmiente del compositor ruso, el tercero es un conjunto de divertimentos, destinados aquí en Coppelia a celebrar el feliz reencuentro de Swanilde y Frantz. Uno de los trozos más celebrados, es el conocido Vals de Swanilde.



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