lunes, 1 de junio de 2015

Chopin: Nocturno Opus 27 No 1



El profesor Frédéric Chopin
Mientras vivió en París, desde 1831 hasta su muerte en 1849, los mayores ingresos de Chopin provinieron de sus lecciones privadas. Dado que el renombrado profesor Kalkbrenner (de quien rehusó tomar clases) cobraba 25 francos la hora, Chopin optó por honorarios más modestos, y hasta antes de intimar con George Sand en 1838 (que sugirió 30), el maestro polaco solo cobraba 20. Aun así, sus ingresos anuales durante los primeros años en París bordeaban los doce mil francos en promedio, a los que agregará más tarde una miseria por la venta de su música a sus editores (17.000 francos en total por la obra de toda su vida) más un par de conciertos que, ocasionalmente, dejaron algún beneficio.

Los pupilos
Sus alumnos eran en su mayoría damas, un buen número aficionadas aunque también tuvo pupilos de mayor talento. Condesas, baronesas y niñas aristócratas acudían a la vivienda que en la ocasión albergaba al maestro (tuvo nueve domicilios en París) y que debía estar alhajada de tal modo que no desentonara con el abolengo de su pupilaje. Con mayor razón, él mismo debía vestirse como un dandy para estar a la altura. Unas breves palabras a un amigo dan cuenta, a un tiempo, de su relativo buen pasar y su necesidad de acicalamiento personal:
"Hoy tengo que dar cinco lecciones ¿acaso crees que gano fortunas? Desengáñate, el cabriolé y los guantes blancos cuestan más de lo que gano... pero no sería de buen tono carecer de ellos."
Nocturnos del Opus 27
Al parecer, la condesa de Appony, esposa del embajador de Austria, no se contó entre sus alumnas pero tuvo a Chopin como invitado frecuente a sus salones. En retribución a tanto agasajo, suponemos, a ella están dedicados los dos nocturnos del Opus 27, escritos en 1836 y publicados en París en 1837.
Corresponden a la tercera serie publicada del total de veinte nocturnos, tras los tres primeros del opus 9 y los tres del opus 15. A partir del opus 27, Chopin enviará a publicación los nocturnos en grupos de solo dos.

Nocturno Opus 27 No 1, en Do sostenido menor
El primer nocturno de la serie es considerado por los estudiosos como la perla de la colección, "el sueño más ferviente que Chopin haya confiado al piano" (aunque el segundo, opus 27 No 2 tampoco le va en zaga). Estructurado en la forma ABA con coda, el canto descansa sobre una mano izquierda arpegiada, común a la mayoría de los nocturnos, y que constituye una de las innovaciones más notables que el piano de Chopin haya entregado al mundo. La sección central, abiertamente apasionada, añade el necesario contraste.

La versión, excelente, es de la brillante pianista ucraniana Valentina Lisitsa.


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