viernes, 27 de febrero de 2015

Aaron Copland: El Salón México



Luego de pasar tres años en París, de 1921 a 1924, estudiando con la célebre pedagoga Nadia Boulanger y empapándose de la cultura musical europea, el compositor estadounidense de ascendencia rusa Aaron Copland regresó a los Estados Unidos con la idea de jugar de ahí en adelante un papel central en la música estadounidense, en la triple faceta de compositor, promotor de la música y educador del público. Lo cumplió largamente. Como compositor de alcance popular, su Fanfarria para un hombre común, de 1942, así lo atestigua. En la faceta de promotor y educador es autor del breve volumen Cómo escuchar la Música, una joya de la divulgación publicada en 1939, y que hasta el año 1975 llevaba cinco re-impresiones.

Aaron Copland (1900 - 1990)
El Salón México
En 1932 viajó a México y entre muchas otras actividades visitó un salón de baile. El salón había abierto sus puertas en abril de 1920 y tenía una sala de espejos y tres pistas de baile clasificadas según la clase social que allí realizaba sus maromas: "Mantequilla" para la clase alta, "Manteca" para la clase media, y "Sebo" para los pobres, que también gustan de bailar, cómo no. Lo curioso –pese a la situación política presente o, acaso, debido a ello– es que todos se congregaban en el mismo recinto, bailando digamos que juntos aunque no revueltos.

La obra
"No fue la música que escuché sino el espíritu que allí percibí lo que me atrajo", dirá más tarde, cuando dio por acabada la obra basada en temas populares mexicanos que decidió escribir luego de su experiencia en el salón de baile. Terminada en 1936, la tituló con el nombre del recinto, El Salón México, obra sinfónica en un movimiento a la que incorporó fragmentos de música mexicana de publicación reciente, como las tonadas populares El Palo VerdeLa JesusitaEl Mosco y El Malacate.

El ritmo
Rítmicamente, la obra hace amplio uso del "huapango", ritmo mexicano que consiste en un compás de 6/8 seguido por uno ligeramente más acentuado en 3/4, lo que me permito "transcribir onomatopéyicamente" del siguiente modo, muy poco académico, claro está, a ver si se entiende:
Primer compás: ta-ta-ta-ta-ta-ta
Segundo compás: tan-tan-tan.

La versión es de la Frankfurt Radio Symphony Orchestra, dirigida por el maestro mexicano Carlos Miguel Prieto.



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