viernes, 31 de octubre de 2014

Beethoven: Sonata N° 30, opus 109



Además de la sordera total e irreversible, los últimos diez años de vida de Ludwig van Beethoven estuvieron signados por problemas familiares derivados de la disputa por la tutela de su sobrino Karl, hijo de su hermano Kaspar, muerto en 1815. Su temperamento se volvió irritable hasta límites extremos, dificultando aún más la relación con sus semejantes. Son los años de los cuadernos de conversación, en los que su interlocutor debía escribir lo que deseara decir a Beethoven y éste, dependiendo de su estado de ánimo, respondía verbalmente, o escribía en el mismo cuaderno.

La vida doméstica
Desde luego, también se vio complicada su vida doméstica. Aunque hoy puedan parecernos ligeramente cómicas, las cartas que en 1817 le enviara a la casera que le proveía de algunos servicios, son el reflejo de una verdadera tragedia:
 "Muchísimas gracias por el interés que se toma usted por mí, querida señora. Sin embargo, he tenido que pelear mucho con esa nueva chica, a la que he arrojado una docena de libros a la cabeza como saludo de año nuevo". 
"Esa chica es otra mujer desde que le tiré esa docena de libros a la cabeza. Algunos de ellos deben haber penetrado por azar en su cerebro o en su malvado corazón. Sin embargo, ayer por la mañana comenzó a martirizarme de nuevo con sus diabluras; decidí olvidarme de ello, y por tal motivo le lancé una silla bien pesada, la que tengo al lado de la cama, tras lo cual el resto del día transcurrió en paz."
Beethoven (1770 - 1827)
Retrato de K.J. Stieler, de 1820
Una obra reducida e intimista
Por esos años, su capacidad creativa se redujo considerablemente. Entre los años 1815 y 1820, es decir, cuando la vida de Beethoven cursaba de los 45 a los 50 años –una etapa de la vida que hoy consideraríamos altamente productiva– solo escribió seis obras: dos sonatas para cello y piano, las Canciones a la amada lejana, y las sonatas para piano opus 101, 106 (Hammerklavier) y 109.

Es un periodo en que su música muestra escasa vinculación con los acontecimientos mundanos, produciendo una obra intimista en la que la congoja y el abatimiento son los sentimientos que predominan. Sin embargo, tiene en preparación la Novena Sinfonía, en la cual cantará, pese a todo, a la alegría y la confraternidad humanas, en 1823.

Sonata N° 30, opus 109
Compuesta en 1820, publicada en 1821, y dedicada a Maximiliane Brentano, aventajada discípula hija de un amigo, es la primera de la épica trilogía de sus últimas sonatas para piano. Debido a la disposición y la extensión poco tradicional de sus movimientos, hasta hoy los estudiosos no se ponen de acuerdo en el número de ellos, si dos o tres. Asumiendo que son tres, digamos que el primero dura poco más de cuatro minutos, el segundo (donde tradicionalmente iría el movimiento lento) está marcado prestissimo y dura menos de tres, y el último es un tema con variaciones de belleza sublime que sobrepasa en duración a los dos movimientos previos tomados en conjunto.

La versión es del maestro chileno Claudio Arrau.
[Guía audición, a continuación]


Breve guía de audición:
00    Vivace ma non troppo - Adagio espressivo  Escrito en forma sonata, tras la exposición del primer tema en escasos ocho compases, toma inmediatamente el carácter de adagio, que sostendrá durante no más de siete compases antes de retornar al tempo primo.
4:26 Prestissimo  Está ligado al primero mediante el expediente de sostener su último acorde con el pedal. De aquí, quizá, la controversia sobre el número de movimientos. Sus escasos dos minutos y pico alcanzan, sin embargo, para sostener la estructura allegro de sonata, típica del primer movimiento pero no del segundo. Es Beethoven.
6:55 Andante molto cantabile ed espressivo  La indicación de tempo (que Beethoven se preocupó de señalar también en idioma alemán) está prescrita para el tema, cuya belleza melódica anuncia la proximidad del romanticismo, que ensaya sus primeros pasos. Le siguen seis variaciones: 
Var I: 9:28 / Var II: 11:41 / Var III: 13:18 / Var IV: 13:46 / Var V: 16:55 / Var VI: 17:55
La pieza concluye con el tema original, retomado suave y serenamente.

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miércoles, 29 de octubre de 2014

Scriabin: Estudio Opus 8 N° 12



Visionario según algunos, o exquisitamente maníaco según otros, el místico compositor ruso Alexandr Scriabin emprendió en una etapa madura de su vida la tarea de crear una monumental obra multimedia, "una grandiosa síntesis religiosa de todas las artes que anunciaría el nacimiento de un nuevo mundo". Pensando en ello, escribió en su diario, en un momento de 1914, que le era imperativo vivir "tanto como fuera posible". Lamentablemente, el ambicioso proyecto, llamado "Misterio", nunca pudo concretarse pues Scriabin murió al año siguiente a causa de una septicemia provocada por la picadura de un miserable mosquito.

Alexandr Scriabin (1872 - 1915)
Compositor sin diploma
Veinte años antes, en 1892, terminados sus estudios en el Conservatorio de Moscú, Alexander Nicolaiévich Scriabin había dado muestras de rebeldía e independencia al abandonar el Conservatorio sin recibir su diploma debido a una desavenencia con su tutor, Anton Arenski, no obstante haber obtenido medalla de oro en el recital de graduación por su interpretación de la sonata opus 109 de Beethoven, innegable proeza si se considera que el joven pianista tenía dificultades para alcanzar en el teclado más allá de una octava debido a sus manos pequeñas.

Los doce Estudios del Opus 8
No mucho más tarde, en 1898, el Conservatorio le ofrecerá un puesto como profesor de piano, posición que Scriabin mantendrá hasta 1903. En el intertanto, decidió seguir la carrera de concertista. Para ello, se abocó a la producción de un repertorio propio, y en un lapso muy corto produjo los dos impromptus del opus 7, de 1892, y los doce Estudios del opus 8, de 1894. Aunque en la vena de los trabajos similares de Chopin y Liszt, los Estudios del Opus 8 muestran una alta sofisticación y anticipan el genio individual que el autor desplegará más tarde en sus composiciones posteriores.

En versión del gran maestro ruso Vladimir Horowitz, se presenta aquí el último de la serie y más popular, el estudio N° 12, que pese a su corta duración no le va en zaga a los más exigentes de los románticos ya señalados.


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lunes, 27 de octubre de 2014

Joaquín Rodrigo: Concierto de Aranjuez



Uno de los periodos más difíciles que el compositor español Joaquín Rodrigo tuvo que afrontar a lo largo de su vida se presentó a fines de los años 30, cuando en plena Guerra Civil Española la beca de la que disfrutaba en París para estudiar musicología le fue cancelada. Sin un peso en los bolsillos, él y su mujer, una pianista turca, se vieron obligados a ganarse la vida ofreciendo clases de español y lecciones de música a los ciudadanos de una nación agitada por vientos de guerra. La situación amainó ligeramente cuando les fue ofrecido un ingreso regular a cambio de dar clases en un instituto para ciegos de Friburgo, Alemania.

Joaquín Rodrigo (1901 - 1999)
Nacido en Valencia en 1901 y afectado de ceguera desde los tres años de edad a causa de la difteria, luego de una iniciación musical tradicional Joaquín Rodrigo se trasladó a París en 1927 siguiendo los pasos de sus compatriotas y antecesores Albéniz, Manuel de Falla, Granados y Turina.
Allí tomó cursos con Paul Dukas por cinco años y conoció a las celebridades musicales de la época, entre ellos Manuel de Falla, quien lo alentó a postular con éxito a la beca Conde de Cartagena, la misma que, mientras España se desangraba en una guerra civil, lo mantenía en París desde 1935 hasta que le fue retirada.

Concierto de Aranjuez
Pese a todo, apenas iniciado el año 1939 Rodrigo estaba en situación de dar a conocer la composición de la obra que lo haría famoso en todo el orbe, su primer concierto para guitarra y orquesta, el celebérrimo Concierto de Aranjuez, aclamado mundialmente desde el día de su estreno en Barcelona, en noviembre de 1940, en pleno régimen franquista. La obra, que celebra el palacio y los jardines mandados a construir por Felipe II a mediados del siglo XVI, no constituía en modo alguno una afrenta ideológica al régimen. Por el contrario, su elogio al Palacio Real de Aranjuez calzaba perfectamente con la atávica disposición de toda dictadura a realzar las obras del pasado, por remoto que sea.

Movimientos
La obra que, dicho sea de paso, ha dado hasta hoy más nombradía a la música española que cualquier otra, entrega amplio margen al instrumento solista para cantar las melodías que el compositor ideó, dándole a la orquesta el relieve adecuado para el lucimiento de la guitarra a lo largo de los tres movimientos que componen la pieza.

00   Allegro con spirito  Compuesto siguiendo los cánones del concierto romántico, presenta dos temas, el primero de los cuales es presentado de entrada por la guitarra.
07:26  Adagio  Es, por lejos, el más apreciado y al que la obra debe ciertamente su popularidad. El tema, único y nostálgico, es expuesto primero por el corno inglés y luego recogido por la guitarra, la que atacará también una cadenza (14:08) antes de que la orquesta retome el tema con desbordante lirismo en 16:27.
18:59  Allegro gentile  Al modo tradicional, está basado en un alegre movimiento de danza que se repite, con algunas modificaciones y comentarios algo marginales de la guitarra.

La versión es del excelente instrumentista español Pepe Romero, acompañado de miembros de la Danmark Radio SymfoniOrkestret dirigida por el director español Rafael Frühbeck de Burgos.



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viernes, 24 de octubre de 2014

Rachmaninof: Momento musical N° 4



Sergéi Rachmaninof acababa de cumplir 19 años cuando la fama comenzó a guiñarle un ojo. Su ópera Aleko, con la que se había graduado con honores en 1892, medalla de oro incluida, se representaba por primera vez en San Petersburgo, con gran éxito de público y crítica. Por si esto fuera poco, un profesor del Conservatorio, Piotr Ilich Tchaikovski, deslumbrado con el talento mostrado por el joven compositor, lo animó a emprender una gira de conciertos por las principales ciudades rusas que resultó, por cierto, todo un éxito.

Sergéi Rachmaninof (1873 - 1943),
alrededor de 1900
En el Conservatorio
Pero como, hoy como ayer, para resolver la vida es preferible contar con ingresos estables, al año siguiente aceptó hacerse cargo de una cátedra en el Conservatorio, puesto que mantuvo durante años pese a los escasos 50 rublos que el puesto le proporcionaba, y con lo que a duras penas conseguía desplazarse por Rusia en plan de concertista itinerante.

Dificultades económicas
Por otro lado, sus editores, entusiasmados desde la publicación de su célebre Preludio en do menor, de 1892, no respondían con el mismo arrebato para pagar derechos de autor pues en Rusia no existían. Solo se cancelaba al autor, por una vez, una suma negociada. Pese al reconocimiento del que era objeto, para mediados de 1896 Sergéi Rachmaninof enfrentaba serias dificultades económicas.
Había que hacer caja.

Momentos musicales, opus 16
Compuestos entre octubre y diciembre de 1896, los Momentos Musicales constituyen una serie de seis piezas para piano de variada forma que van desde un nocturno, una canción sin palabras, una barcarola, un estudio, hasta un tema con variaciones. Fueron compuestos a imitación de los Momentos musicales de Schubert de 1828, si bien se distancian del intenso lirismo de éstos, pues no por nada han pasado casi setenta años.

Momento musical N° 4
Las enormes exigencias técnicas del Momento Musical N° 4, marcado presto, dan luz sobre el asombroso virtuosismo del que hizo gala Rachmaninof en sus presentaciones, sobre todo en los EEUU, cuando su caché no bajaba de los 3.000 dólares por recital. Algunos estudiosos han querido ver en este aguerrido trozo algunas similitudes con el Estudio llamado "Revolucionario" de Chopin, con cierta razón. Otros, también con el Preludio en sol mayor, con algo menos. Ambas opiniones se asientan en la titánica mano izquierda y la escasa melodía que comparten las tres obras.
La versión, impecable, es de la pianista nacida en Beijing en 1987, Yuja Wang.


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martes, 21 de octubre de 2014

Chopin: Nocturno op. 48 N° 1



Durante los dieciocho años que Chopin vivió en París, fue atendido por veinticinco médicos que, a su turno, le diagnosticaron tuberculosis pulmonar, laringitis crónica, anemia tenaz, debilidad muscular, ocrodermia, fragilidad intestinal y psicastenia. No le faltaba razón, entonces, a su "amante" George Sand, para calificar a su Chip, su Chop, su Chopinski, como un ser "desesperante en la intimidad". Para 1847, cuando la relación haya muerto, o esté en la agonía, la Sand confesará a un amigo de ambos, que "hace siete años que vivo como una virgen, con él y con los otros. He envejecido antes de tiempo...".

George Sand (Aurora Dupin)
(1804 - 1876)
Pero en 1840 todavía quedaban ardores, si alguna vez los hubo. De regreso del verano disfrutado en Nohant, la Sand y sus dos hijos se instalaron ese otoño en el número 16 de la Rue Pigalle, que constaba de dos pabellones, unidos por un jardincito.

Chopin, provisoriamente alojado en la Rue Tronchet, no tardó en unírseles, y al mes siguiente estaba instalado allí, junto a su "familia", la única que tenía en París: Chopin y Maurice en un pabellón, la Sand y Solange, en el otro. Había que cuidar las apariencias.

Ambos trabajaban. George Sand producía día a día, aunque en horarios insólitos, un río de palabras que convertía en novelas. Chopin daba lecciones de piano, a 30 francos la hora, valores sugeridos por la Sand. En París no componía, o componía poco –las obras de gran aliento quedaban para el verano, en Nohant.
Corregía, tal vez, alguna pieza breve, íntima, sobre la que estuviera trabajando, y la que quizás daba a conocer ese mismo día en la penumbra del salón aristocrático adonde la pareja había sido invitada y donde Chopin, al menos, era recibido como un príncipe.

Nocturno op. 48 N° 1
El año 1841 marca el inicio de un fructífero periodo en la producción de Chopin. Ese año surgen varias de sus obras notables, entre ellas los dos nocturnos del Opus 48. Publicados ese mismo año en París, están dedicados a Laure Duperré, una de sus alumnas destacadas. El primero de ellos, en do menor, está considerado uno de los mayores logros del piano de Chopin en la consecución de una emocionalidad embriagadora. Tres secciones se distinguen en él, amalgamando melancolía, majestuosidad y belleza en poco más de seis minutos de música:

00 Largo2:45 Poco piú lento5:04 Doppio movimento

La pieza, que experimentará pasajes tormentosos, termina sin embargo en el más absoluto sosiego.

La versión es del excelente pianista chino, Yundi Li.


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lunes, 20 de octubre de 2014

Ravel: Daphnis et Chloé - Suite N° 2



Los Ballets Rusos, la célebre compañía de ballet creada por el empresario ruso Sergéi Diaghilev en 1907, celebró su primera temporada oficial en París de mayo a junio de 1909, con música de Chopin y los rusos Borodin, Tcherepnin y Arenski. La compañía causó sensación a causa de su vitalidad y fastuosos decorados, que superaban con mucho al ballet que por esos años se producía en Francia. Debieron volver año a año. Diaghilev, que no carecía de olfato, creyó conveniente dejar por el momento a los compositores rusos en casa y el mismo año de su irrupción en la escena francesa comisionó a Maurice Ravel la composición de un ballet.

El ballet
Ravel (1875 - 1937) al piano, en 1912
La obra, Daphnis et Chloé, descrita por Ravel como una "sinfonía coreográfica", de alrededor de una hora de duración, sufrió numerosos problemas de producción a los que se sumaron pudorosas trifulcas entre egos, a lo que no resultó ajeno Ravel quien no compartía para nada la opinión de Diaghilev de que la coreografía debía tener prominencia sobre la música. Debido a todo ello no logró estrenarse sino hasta 1912, con un recibimiento tibio, que sin embargo logró revertir en su reestreno al año siguiente. Hoy es considerada uno de los trabajos más brillantes de Ravel sino su obra maestra.
La obra, en un solo acto dividido en tres escenas, está basada en un poema griego del siglo II y cuenta la azarosa historia de amor entre dos niños: un pastor de cabras, Daphnis, y una pastora de ovejas, Chloé, que termina con la dicha repartida para ambos en partes iguales.

Las suites
La obra requiere de una enorme orquesta que incluye cerca de quince instrumentos de percusión y un coro "mudo" (sin palabras) en el escenario y fuera de él. La complejidad de esta producción llevó a Ravel, un año antes de su estreno, a extraer de las partituras una suite orquestal con las primeras escenas. El mismo año del estreno, Ravel extrajo una segunda parte, la Suite N° 2, tomada de las tres escenas finales y que se ha convertido en la más demandada en los escenarios del mundo, y con ello, en la más popular.

La versión es de la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar, dirigida por el maestro venezolano Gustavo Dudamel.



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domingo, 19 de octubre de 2014

Fernando Sor: Introducción y variaciones sobre un tema de Mozart



Nacido en Barcelona en 1778 en el seno de una familia acomodada con tradición militar de larga data, Fernando Sor recibió de su padre la afición a la guitarra y a la ópera italiana, entusiasmo que se vio acrecentado al ingresar al coro del monasterio de Montserrat, a los once años, donde mostró grandes habilidades musicales. Pero más tarde debió enrolarse en la academia militar de Barcelona pues la familia no estaba dispuesta a que el legado militar se viese interrumpido por su afición a la música. Contra todo pronóstico, durante los cuatro años que permaneció allí tuvo tiempo libre suficiente para practicar la guitarra y ejercitarse en la composición.

Napoleón invade España
Antes de los veinte años, luego de componer su primera ópera, se largó a Madrid. Allí se desempeñó cumpliendo labores administrativas menores en organismos gubernamentales, mientras seguía componiendo, privadamente. En esa magia estaba cuando en marzo de 1808 Napoleón invadió España y Fernando VII debió ceder gentilmente la corona a José Bonaparte. Tras el motín de Aranjuez y el levantamiento del 2 de mayo, Sor vio surgir en él la vena nacionalista y combatió a los invasores con su música y canciones de encendido valor patriótico, sin embargo, para 1810 ya se había habituado a la presencia del nuevo régimen.

Fernando Sor (b. 1778 - 1839)
Sor, un "afrancesado"
Tras la completa derrota del ejército español, Sor aceptó un cargo administrativo bajo la férula de las nuevas autoridades, pues, como muchos españoles, pese a la ocupación, veía también en los ideales de la Revolución Francesa una oportunidad para la caída del absolutismo en su propia patria. Cuando las tropas francesas se retiraron derrotadas en 1814, Fernando Sor, junto a numerosos intelectuales españoles –los afrancesados–, partió con ellas a París. Nunca regresará a España.

Un compositor prolífico
Entre París, Londres y Moscú, desarrolló Sor un extensa y exitosa carrera como guitarrista y profesor. Si bien compuso música para diversos y variados conjuntos instrumentales, el compositor es recordado hoy principalmente como un guitarrista excepcional cuyo corpus de más de cien obras para el instrumento constituye en nuestros días una porción importante del repertorio "clásico" para guitarra de concierto. Entre sus piezas más populares, sobresalen sus Variaciones sobre un tema de Mozart.

Introducción y variaciones sobre un tema de Mozart
Publicada en 1821 y dedicada a su hermano Carlos, el material temático está tomado del final del primer acto de La Flauta Mágica, el aria Das klinget so Herrlich, que Sor gustaba traducir como O cara armonia. Una pieza de alta exigencia para el intérprete, está formada por una introducción y cinco variaciones.
La versión es de la excelente guitarrista croata Ana Vidovic.



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miércoles, 15 de octubre de 2014

Alexander Borodin: Danzas polovtsianas



El núcleo fundamental del nacionalismo ruso conocido como el "Grupo de los Cinco", nacido en San Petersburgo en la segunda mitad del siglo XIX con el propósito de alentar la creación de una música propiamente rusa, contó entre sus animosos integrantes a un genial creador en la persona de Modest Mussorgski, a un compositor magistral como Rimski-Kórsakov, a un gran líder como lo fue Balakirev, al indispensable teórico en la persona de César Cui, y a un doctor en química, Alexander Borodin.

Borodin, científico
En efecto, Borodin, hijo ilegítimo de un príncipe ruso y de la legítima esposa de un médico de su ejército, es decir, del ejército del príncipe, era un músico diletante, esto es, un músico que hacía música por el simple gusto de hacerlo. Si bien a los nueve años ya había recibido sus primeras lecciones de flauta y piano, y compuesto a los catorce su primer concierto para estos instrumentos, a poco andar Alexander Borodin comprendió que su verdadera pasión era la ciencia. En 1850, a los 17 años, ingresó a la Academia Médico-Quirúrgica de San Petersburgo, donde, entre diversas materias, eligió como de su especial interés la rama de la química.

Alexander Borodin (1833 - 1887)
Borodin, músico
Por esa misma época, sin embargo, compuso sus primeras canciones y formó con un grupo de amigos un quinteto de cuerdas. Nada de raro tiene, entonces, que tres años después de doctorarse con la tesis Acerca de la analogía del arsénico con el ácido fosfórico, Borodin músico compusiera un celebrado Quinteto en do mayor que llamó la atención del Grupo de los Cinco, al que se sumó, estrechando luego especiales lazos con Balakirev y Musorgski.

El Príncipe Igor
Alrededor de 1869, cuando ya había compuesto su primera sinfonía, sintió que el género teatral lo reclamaba y comenzó a trabajar en la que sería su obra maestra, la ópera El príncipe Igor. Pero su carrera científica lo reclamaba también; como profesor titular de la Academia debía viajar fuera de Rusia a menudo, visitando universidades, e incluso trabajar en investigación conjunta con científicos europeos, lo que por cierto se tradujo en el descubrimiento de un par de reacciones químicas que hoy llevan su nombre, compartido.

Un final imprevisto
De modo que El príncipe Igor debió esperar. Hasta 1887, cuando recién pudo retomarla. Desafortunadamente, la tarde del 17 de febrero de ese año, mientras ejercitaba unos pasos de baile en una fiesta de disfraces organizada por la Academia, vestido a la usanza campesina rusa, cayó al suelo fulminado por un infarto cardíaco. Su obra más ambiciosa debió ser terminada por sus amigos Rimski-Kórsakov y Alexander Glazunov. Su estreno tuvo lugar con gran éxito en noviembre de 1890 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo.

Danzas polovtsianas de El príncipe Igor
Con libreto del compositor e inspirado en un poema medieval, la acción de la obra se sitúa en el año 1185 y narra la lucha del príncipe Igor contra los polovtsianos, una tribu invasora. Las Danzas polovtsianas constituyen un brillante momento del acto II, cuando, hecho prisionero Igor junto a su hijo, su cancerbero le ofrece la libertad a cambio de una alianza que el príncipe rechaza, lo que despierta la admiración de su enemigo, quien entonces ordena danzas en su honor.

La versión, orquestal y pródiga en imágenes, es de la Orquesta Sinfónica de Viena, dirigida por el joven maestro venezolano Gustavo Dudamel.


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martes, 14 de octubre de 2014

Ravel: "La Valse", para piano solo



La primera obra que el empresario ruso Sergéi Diaghilev comisionó a Maurice Ravel, en 1909, sufrió numerosos problemas de producción y Daphnis et Chloé no logró estrenarse sino hasta 1912; con un recibimiento tibio al inicio, mejoró sustancialmente con las representaciones siguientes. Diaghilev, que no comulgaba con la opinión de Ravel quien sostenía que la música debía estar por sobre la coreografía, se mostró, sin embargo, satisfecho con el resultado. Insistió en el punto cuando alrededor de 1920 volvió a comisionar a Ravel la música para un nuevo ballet.

"Viena"
Maurice Ravel (1875 - 1937)
Desde 1906, Ravel trabajaba en la idea de un vals que constituyera un homenaje a Strauss y Viena. La pieza, tentativamente llamada "Viena", fue la que Ravel adaptó para el proyectado ballet pero con un carácter claramente distinto de la idea original pues, terminada la guerra, para 1920 Ravel venía de combatir, precisamente, a Austria. Los elegantes gestos del vals vienés mutaron entonces en una pintura de un mundo que acababa de desplomarse.

"La Valse"
Esta vez Diaghilev rechazó la obra. Dijo que era "indanzable" y que sí, parecía una pintura, pero la pintura de un ballet, no un ballet. Ravel se molestó y ambos artistas no volvieron a hablarse. La pieza, con el nombre de La Valse fue estrenada más tarde como pieza de concierto y en 1928 como "poema coreográfico" a cargo de los ballets de Ida Rubinstein, para quien Ravel compondrá ese mismo año su popular Bolero.

Versión para piano solo
Maurice Ravel era un orquestador brillante, de lo que dio acabada muestra al transcribir para orquesta numerosas piezas compuestas originalmente para piano solo, cuyo ejemplo más sobresaliente es su transcripción de Cuadros de una Exposición, de Mussorgski, hoy especialmente conocida por el arreglo orquestal de Ravel.

Por ello suena inoficiosa la transcripción en el sentido contrario, trasladar la brillantez y magnificencia de la orquesta al piano solo, pero la avalan dos razones prácticas: por un lado, permitir el disfrute de la pieza en un plano íntimo, y por otro, suplir la necesidad de una partitura que sirviera a los ensayos de grupos coreográficos, que es precisamente el caso de La Valse. Desde luego, ambos propósitos se traducían en beneficios económicos inmediatos para el compositor.

La transcripción para piano solo de La Valse se distancia de la grandiosidad y opulencia de la versión orquestal, pero en manos de Ravel, está demás decirlo, la música no ha perdido nada, sólo digamos que es distinta, novedosa, y cómo no, todo un reto para el ejecutante.

La versión, impecable, pertenece a la pianista nacida en Beijin en 1987, Yuja Wang.



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viernes, 10 de octubre de 2014

Strauss: Obertura de "El Murciélago"



Para el estreno de Die Fledermaus, el 5 de abril de 1874 en el concurrido y célebre Theater an der Wien, los ciudadanos vieneses no estaban para celebraciones. No obstante hacía menos de un año que Viena había sido escenario de la primera Exposición Universal en una región de habla alemana, por las mismas fechas el pujante capitalismo comenzaba a experimentar la primera y más grande de sus recurrentes crisis sistémicas, luego de la caída de la Bolsa de Viena y la inmediatamente posterior quiebra de una poderosa entidad bancaria de Filadelfia. La depresión, conocida como la Depresión Larga, fue de alcance global, y duró hasta 1879.

Johann Strauss II (1825 - 1899)

La vida, a la baja
El pánico económico derrumbó fortunas de la noche a la mañana y cientos de empresas se vieron afectadas, entre ellas, los teatros. Como consecuencia, la burguesía vienesa se vio obligada a optar por un estilo de vida bastante más austero, muy a su pesar... Los vieneses, los de entonces, los que en 1850 disfrutaban de su ocio bebiendo en cervecerías y cafés y colmando las localidades de teatros y salas de concierto, en 1874 ya no eran los mismos.

Un éxito, pese a todo
Pese a las condiciones adversas, la opereta en tres actos Die Fledermaus, la más célebre de las 16 operetas compuestas por Johann Strauss hijo, tuvo un éxito notable para el día de su estreno. Hasta hoy sigue siendo parte del repertorio estándar en su género, aunque es su obertura la que se lleva las palmas y que, como homenaje sempiterno a la familia Strauss, es interpretada todos los años para el Concierto de Año Nuevo en Viena, desde que a principios de los treinta se inició en la Musikverein la tanda de conciertos de bienvenida al nuevo año.

Se presenta aquí la versión del año 2010, con la Filarmónica de Viena conducida esta vez por el director francés Georges Prêtre. La tonadilla que todo el mundo es capaz de reconocer y que distingue a la obra se escucha a partir del minuto 3:05.
Los ciudadanos vieneses se habrán reconciliado con la vida, suponemos.



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miércoles, 8 de octubre de 2014

Charles Ives: "Una pregunta sin respuesta"



Un músico agente de seguros
Hasta donde sabemos, no existe en toda la historia de la música occidental otro autor que a la par con su actividad creadora se haya desempeñado exitosamente en un oficio tan ajeno a la vida interior que el arte musical supone como lo es la venta de seguros. Efectivamente, el compositor estadounidense Charles Ives logró a poco andar de su vida adulta una posición financiera envidiable al convertirse antes de sus 35 años en un respetado profesional de los seguros que, con la vida perfectamente resuelta en lo económico, incursionaba también en la música.

Charles Ives (1874 - 1954)
Primeros años
Nacido en Danbury, Connecticut, el 20 de octubre de 1874, el talento musical de Charles Edward Ives se reveló rápidamente. A los 10 años tocaba el tambor en la banda que dirigía su padre, a los doce fungía de hábil organista en los servicios dominicales de la iglesia presbiteriana local, y a los trece había compuesto su primera obra: una suerte de réquiem en homenaje a su gato muerto. Ingresó a Yale a los 20 años y no sin esfuerzo cuatro años más tarde recibió su diploma tras presentar una sinfonía calificada de interesante aunque algo convencional.

Un exitoso ejecutivo
Cuando, ya graduado, se desempeñaba como organista en la Central Presbiterian Church de Nueva York y enfrentaba las dificultades propias del oficio, advirtió que vivía en un país en que el proceso de acumulación capitalista y el surgimiento de nuevos tipos de propiedad se desarrollaba con ímpetu, y donde los seguros se convertían en una actividad cada vez más prometedora del sector servicios. En 1902 decidió tentar suerte. Al poco tiempo se independizó y junto a un amigo fundó en Manhattan la primera Mutual de Seguros de Vida.

Al cabo de unos años, Charles Ives se había transformado en un exitoso ejecutivo de seguros que, montado en el tren de cercanías que lo trasladaba desde su hogar a sus oficinas en Manhattan, componía música con entera libertad sin que le importara lo que el mundo fuera a pensar de su obra.

The Unanswered Question
Escrita para trompeta, vientos y orquesta de cuerdas, la obra es una de las dos breves piezas orquestales que conformaron en su tiempo el díptico Two Contemplations, de 1906, donde según los estudiosos se acrisolan ya el lenguaje y el ideario musical del compositor. Se trata de una suerte de "música nocturna" para cuerdas sobre la que se yergue una trompeta, protagonista, que lleva la línea melódica, que hace una pregunta, superponiéndose a un conjunto orquestal al que parece no pertenecer.

Opinión de Bernstein
En 1967, Leonard Bernstein hizo la siguiente descripción, magistral, de la obra:
"Ives asigna la pregunta a un solo de trompeta que la entona seis veces por separado. Y cada vez que la da, llega una respuesta o una tentativa de respuesta, por parte de un grupo de maderas. La primera respuesta es muy indefinida y lenta; la segunda un poco más rápida, la tercera aún más rápida, y para el momento en que se da la sexta es tan rápida, que parece un salvaje farfullar. Las maderas —que se dice que representan nuestras respuestas humanas— crecen en intensidad, cada vez más impacientes y desesperadas, hasta perder todo su significado. Y durante todo este tiempo, desde el mismo inicio ciertamente, las cuerdas han estado tocando su propia música por separado, infinitamente suave, lenta y sostenida, sin jamás cambiar, sin nunca intensificarse para ser más fuerte o más rápida, sin nunca verse afectada de ningún modo por esa extraña pregunta ni por el diálogo entre la trompeta y las maderas."

La versión es de la orquesta del College-Conservatory of Music, de Cincinnati, conducida por Olivier Ochanine.


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lunes, 6 de octubre de 2014

Tárrega: "Capricho árabe" para guitarra



Francisco Tárrega, autor del celebérrimo trémolo Recuerdos de La Alhambra, sufrió en su infancia un accidente que dañó seriamente sus ojos, cuando ya daba ciertas muestras de talento musical. Su padre guitarrista, temiendo que más adelante el muchachito pudiera perder totalmente la vista y quedar baldado de por vida, decidió que el oficio de su hijo debía ser la música pues, ciego y todo, ésta le permitiría ganarse la vida. Yendo un paso más allá, para que la vida futura no le pareciera a Francisco tan ominosa, le hizo tomar clases con dos profesores no videntes, uno tras otro. Al cabo de unos años, el par de ciegos había cumplido a cabalidad su cometido.

Francisco Tárrega (1852 - 1909)
En Barcelona
De ahí en adelante lo tomó bajo su tutela un reconocido concertista en guitarra, de Barcelona, cuyas enseñanzas hicieron posible que Francisco Tárrega ingresara al Conservatorio de Madrid a los 22 años, a estudiar composición. También estudió piano, siguiendo las indicaciones de su padre, quien era consciente de las debilidades de la guitarra como instrumento concertístico.
Pero tras escucharlo tocar en una estupenda guitarra de concierto, su profesor de composición comprendió el potencial que el instrumento encerraba en las manos de Tárrega, animándole a que dedicara toda su atención a la guitarra y se olvidara del piano.

La guitarra clásica
Muy afortunada decisión. Francisco Tárrega es hoy reconocido por su inmenso aporte a la transformación de la guitarra clásica en instrumento solista y su incorporación a la sala de conciertos. A ese logro contribuyeron sus cerca de 80 composiciones para guitarra sola y más de cien transcripciones de piezas de compositores clásicos y románticos, originalmente para piano, en su mayor parte.
Entre las obras de su autoría más reconocidas, además de la popular Recuerdos de La Alhambra, destaca por su gracia y encanto la pequeña pieza Capricho Árabe, de 1880, una mirada candorosa a la época en que el sur de España se vio ocupado por los invasores moros, durante siete siglos.

La versión es de la joven guitarrista bielorrusa Tatyana Ryzhkova.



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domingo, 5 de octubre de 2014

Glinka: Ruslán y Ludmila - Obertura



El compositor que alguna vez dijo: "La música la hace el pueblo y nosotros los compositores la arreglamos", provenía, sin embargo, de una familia noble, o al menos, acaudalada. En efecto, al momento de nacer Mijaíl Glinka, su padre era un rico militar retirado que vivía con su familia cómodamente instalado en una villa de la gobernación de Smolensk, parte del Imperio Ruso. A lo largo de varias generaciones sus antepasados exhibían una larga tradición de servicio y lealtad a los zares. No por casualidad, entonces, la primera obra con la que Mijail Glinka llamará la atención, una ópera, llevará por título La vida por el zar.

El primer compositor ruso
Tales antecedentes no van a impedir que durante la Rusia soviética, junto a Alexandr Pushkin –"el primer poeta ruso"–, la nomenklatura incluya en la galería de artistas consentidos a Mijaíl Glinka en calidad de "primer compositor ruso". Algo habrá ayudado el aserto progresista ya citado pero en términos generales no les faltaba razón a las autoridades soviéticas. El nacionalismo ruso fue el primero en aparecer en escena en la música europea, de la mano, precisamente, de Glinka, con la obra ya citada de 1836 basada en un asunto del 1600 pero enteramente ruso cuando en el resto de los países europeos habrá que esperar hasta mediados del siglo XIX para que los movimientos nacionalistas comiencen a imponerse.

Mijaíl Glinka (1804 - 1857)
Mijail Glinka, el muchacho que a los trece años fue a estudiar a San Petersburgo para ampliar su experiencia musical es, pues, el padre del nacionalismo musical ruso.
De él beberán más tarde otros connacionales, incluido Tchaikovski y, por cierto, la "banda poderosa" que pasará a la historia bajo la denominación de Grupo de los Cinco, núcleo fundamental del nacionalismo ruso cuya actividad musical, sin embargo, sólo desplegará toda su fuerza algunos años después de muerto Glinka.

Una obra exigua
La obra del compositor no es muy extensa. En palabras de Tchaikovski, "escribió poquísimo" –le cuenta a Nadhezda en 1878. Y no obstante reconocer en Glinka un enorme talento, parece reprocharle su origen de clase cuando agrega ásperamente que "sólo trabajaba como un diletante, a capricho, cuando se sentía con el humor propicio". Aunque más adelante matiza: "No podemos mostrarnos descontentos de Glinka, pero debemos admitir que no cumplió la misión a que su ingenio le había destinado".
Con todo, el éxito de La vida por el zar animó a Glinka a componer otra ópera, Ruslán y Ludmila, aunque de ella solo ha sobrevivido la obertura.

Ruslán y Ludmila - Obertura
Basada en un poema homónimo de Pushkin, la ópera fue compuesta entre 1837 y 1842 y estrenada en San Petersburgo en diciembre de ese último año. La ópera prácticamente no se representa en nuestros días pero su ágil obertura se ha transformado en una de las obras más reconocidas en Occidente. A tal punto, que la sitcom estadounidense Mom la utiliza como singular "cortina musical" entre una y otra peripecia de la familia disfuncional de la que trata, en tono de comedia. Tchaikovski estaría sorprendido; gratamente o no, quién sabe.

La versión es de la Orquesta del Teatro Mariinsky, de San Petersburgo, conducida por Valery Gergiev.



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miércoles, 1 de octubre de 2014

Tchaikovski: Concierto p. violín y orquesta



Como, según sus propias palabras, "el tiempo todo lo cura", ocho meses después de su nefasta decisión de desposar a Antonina Miliukova, el maestro ruso Piotr Ilich Tchaikovski se encontraba totalmente recuperado. Había conseguido apartar sus pensamientos oscuros –intento de suicidio incluido–, y encontrado un antídoto insuperable para preservar su sano juicio: el trabajo creador.

Con todo, aun atrapado en el matrimonio con Antonina en mayo de 1877, al mes siguiente había terminado de componer la ópera Eugenio Oneguin. Pero cuando la convivencia se hizo insoportable, dos meses después, no tuvo más alternativa que huir de Antonina, simplemente. Se refugió en Italia. Desde Florencia envió a Moscú la Cuarta Sinfonía terminada.

Una nueva obra
Y en febrero de 1878, desde su refugio en Clarens, Suiza, le escribía a su mecenas Nadezhda von Meck informándole del progreso de una nueva obra:
"El primer tiempo del Concierto para violín está terminado; mañana iniciaré el segundo. Desde el día en que empecé a escribir esta obra, no me ha faltado el estado de espíritu apropiado. En tales condiciones, desaparece en la composición cualquier aspecto de fatiga, se trata, por el contrario, de una alegría continua. No se advierte el pasar del tiempo, y si nadie interviniera estaría todo el día dispuesto a escribir."
Kotek y Tchaikovski, en 1877
El maestro recuperado
Tchaikovski está hecho unas pascuas en la pensión Richelieu, el tranquilo rincón suizo predilecto del compositor. Y no está solo. Lo acompañan su hermano Modesto y su joven criado Aliosha. Pronto llegará también una visita enormemente grata para Piotr Ilich: su discípulo Iosif Kotek, violinista de 23 años que le será de gran ayuda para ensayar ciertos pasajes complejos del nuevo concierto puesto que el maestro no domina el violín. Las sugerencias de Kotek acabarán por persuadir al maestro de escribir un nuevo Andante y hacer modificaciones en el primer movimiento. El joven discípulo, sin embargo, rehusará estrenarlo debido a que no se siente capaz.

Concierto para violín y orquesta en re mayor, Op. 35
Hubo también un segundo violinista, Leopold Auer, que declinó el honor de tocarlo excusándose en la excesiva dificultad de la composición. Y tal como aconteció con el Concierto para piano N° 1, la obra fue estrenada por una persona distinta a la que estaba destinada. Adolf Brodsky, violinista ruso, fue el encargado de estrenarla en Viena tres años después, el 22 de noviembre de 1881, haciéndose merecedor, así, de la dedicatoria.
La crítica no le fue favorable, pero el público amó la obra de un principio. Hasta hoy.
No es frecuente que una pieza de concierto se convierta en protagonista de otra historia. Pero es lo que ocurrió hace cinco años, con la producción fílmica franco-rusa de 2009, El Concierto, donde la obra de Tchaikovski asume el papel principal.

La versión es de la violinista (y tanbién pianista) alemana Julia Fischer, acompañada de la Orquesta Filarmónica de Radio Francia, dirigida por el maestro ruso Vasily Petrenko.

  

Movimientos - Guía de audición 
Siguiendo los cánones post-románticos, el concierto presenta tres movimientos con el segundo unido al tercero sin pausa:

00  Allegro moderato - Moderato assai  Después de la espléndida introducción orquestal, el violín, luego de una frase introductoria, expone el célebre tema principal, "moderato assai", en 1:14, para cautivar al auditorio desde un principio. Luego de la exposición (reexposición, en cuerdas dobles, 1:51), pasaje "puente" (2:26). Segundo tema, "molto espressivo" en 3:05. En 4:55, el violín comienza a preparar lo que será el vibrante ataque del tema principal por la orquesta en 6:12. El violín, protagonista, juega con ornamentos y variaciones sobre el primer tema, en 7:45. Virtuosísticas escalas del violín en 8:49 conducen a nuevo ataque del tema principal por la orquesta en 8:54, ahora más pomposa y grandiosamente, aunque esta vez seguirá nuevos derroteros. Orquesta y violín alternan un compás para cada uno (9:34) en el umbral de la cadenza: 9:43 (escrita por Tchaikovski, cita el motivo introductorio del principio y ambos temas). Recapitulación: la orquesta toma el primer tema, más lírica y serena en 12:22 con el violín encargado de hacer trinos. Orquesta y violín dialogan. 13:29: segundo tema. Marcado poco piu mosso (algo más movido) se encamina al final en 13:45, crescendo; orquesta y violín se responden mutuamente en 15:45, para luego emprender juntos la conclusión hacia un final brillante.

18:32  Canzonetta. Andante. Un tema dulce y melancólico, presentado por la orquesta. Lo toma el violín en 19:12. A continuación, la flauta, en 20:23. Segundo tema, en 20:43. Desarrollo y variantes. Clarinete y violín dialogan en 22:23. Vientos y maderas toman el protagonismo en 23:42, estableciendo una atmósfera sombría, tras la cual el tercer movimiento entrará sin pausa en:

24:41  Allegro vivacissimo. Un rondó. La orquesta introduce un tema ruso, alegre, que inmediatamente tomará el violín solo en 24:55, con una breve cadenza de intermedio. Se retoma en 25:02 el tema principal, calmo. En 25:28 vuelve el tempo primo. Segundo tema, más lírico, lo presentan oboe y clarinete en 27:27, lo toma el violín en 27:47, desarrollándolo. Vuelta al primer tema protagonizado por el violín, vivace, en 28:38, para aquietarse en 30:01. Vuelta al tempo primo en 30:24. La orquesta retoma el segundo tema en 31:00meno mosso, luego dialogan con él instrumentos individuales, también el violín, casi andante, en 34:07. Calma previa a la tormenta, en 32:12Accelerando, en 32:30, se encamina hacia el tema principal. El violín calla en 33:33 y la orquesta inicia la resolución. En 33:48, briosa confrontación final entre violín y orquesta, en dirección hacia la conclusión, henchida de garbo y gallardía.

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