martes, 2 de diciembre de 2014

Manuel de Falla: El amor brujo



Tal era el entusiasmo de Manuel María de los Dolores de Falla y Matheu por posar sus pies en la tierra prometida de París, allá por 1904, que se atrevió a participar simultáneamente en dos concursos de habilidades musicales mientras se encontraba en Madrid luego de que su familia se trasladara allí desde su natal Cádiz.
Uno de ellos convocaba a pianistas, con un primer premio consistente en un instrumento donado por la casa constructora de pianos que organizaba el concurso. En el otro, debía concursar con una obra sinfónica o una ópera, cuyos derechos de autor, si ganaba, le permitirían viajar a la Ciudad Luz.

Manuel de Falla (1876 - 1946)
Doble vencedor
Manuel de Falla ganó ambos concursos. Pero el que más anhelaba, en el que resultó vencedor con la opereta La vida breve, resultó un fiasco. La ambigua redacción del contrato no aseguraba para nada que la pieza iba a ser representada, a todo evento. Y simplemente no hubo teatro que se arriesgara con un compositor novel.

De gira
Falla superó la frustración integrándose como pianista a una compañía de mimos que se aprestaba a realizar una gira por Francia, Bélgica, Suiza y algunas ciudades alemanas. Así, el compositor se encontró en París en 1907, al mismo tiempo que su paisano Albéniz, que trabajaba con ahínco en la suite Iberia, mientras Debussy escribía el tríptico Imágenes, y Ravel se afanaba en la Rapsodia Española.

"El amor brujo"
Tras estallar la guerra, en 1914, Falla regresó a Madrid. Y lo primero que hizo fue aceptar el encargo de una artista gitana, Pastora Imperio, quien le solicitó que compusiera para ella algo tan sencillo como "una canción y bailes". Falla respondió con una "gitanería" en dos escenas para pequeño conjunto orquestal, que cuenta la historia de una muchacha gitana que reconquista a un amante indiferente con la magia del amor; la historia termina felizmente. No sucedió así con la "gitanería". Estrenada en el Teatro de Lara, de Madrid, en abril de 1915, con el título de "El amor brujo", la obra no gustó nada.

Versiones y arreglos - Danza ritual del fuego
En vista del fracaso, al año siguiente Falla reescribió la obra para orquesta sinfónica, dividiéndola en dos cuadros y agregando tres canciones para mezzo-soprano. A fines de 1930, tomó cuatro piezas de la "gitanería" original y las convirtió en una suite para piano. Pero antes, en 1924, había hecho el arreglo que ha llegado hasta nuestros días. Es la versión de ballet, un "ballet-pantomima" de un solo acto, que resultó la más exitosa de todas y la que comúnmente se escucha en las salas de concierto como pieza orquestal, conformada por trece piezas, entre ellas la popular "Danza ritual del fuego", que se escucha a partir del minuto 07:48 en la versión de la agrupación danesa DR SymfoniOrkestret, dirigida por el conductor español Rafael Frühbeck de Burgos.


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