viernes, 7 de noviembre de 2014

Mozart: Concierto para piano N° 21



Cuando tenía siete años Wolfgang Amadeus Mozart había recorrido las cortes europeas tocando el piano con el teclado oculto por un paño, y antes de los ocho había compuesto su primera sinfonía. Por ello, cuando se instaló en Viena en 1781, a los 25 años, lo hizo con la firme decisión de ganarse la vida cultivando en el mayor grado posible ambas habilidades, la de pianista y la de compositor. Nada más atinado entonces que componer sus propios conciertos y dirigirlos desde el piano, acompañado de una orquesta formada y contratada para la ocasión.

Su padre, Leopold, no era partidario de la idea y desde Salzburgo le reconvino acerbamente armando una trifulca epistolar en la que machacó que su destino estaba en alguna glamorosa corte europea y no en su transformación en músico free-lance, concepto que, desde luego, no existía. La guinda de la torta la puso Wolfgang al año siguiente, cuando, sin el consentimiento de Leopold, contrajo matrimonio con Konstance Weber.

A esa altura, Mozart había compuesto seis conciertos para piano. Y la vida en pareja no hizo otra cosa que aumentar considerablemente su producción. En la temporada 1782-83 compuso tres conciertos, recibidos con gran entusiasmo por el público vienés, lo que le llevó a doblar la apuesta con la creación de seis conciertos más en 1784. Los conciertos por suscripción con su propia música resultaron ser una excelente veta, si bien en los dos años siguientes aflojó ligeramente el tranco: solo compuso tres.

Leopold debió recular. Estaba gratamente sorprendido. Su hijo vivía en Viena felizmente casado y se las arreglaba solo.
Son, por cierto, los mejores años de Konstance y Wolfgang: tienen un rozagante bebé de un año (es decir, ha sobrevivido hasta el momento), viven en un sector elegante de Viena, han contratado sirvientes y Wolfgang está buscando la oportunidad de confesarle a Konstance que está a punto de comprarse una mesa de billar.

Concierto N° 21 en do mayor, K. 467
Apenas terminado el concierto N° 20 en re menor, Mozart se abocó a la composición del siguiente, que se iba a convertir en el más popular de todos. En tan solo cuatro semanas, mientras daba clases y atendía a su padre que estaba de visita, Mozart inició y terminó el Concierto en Do mayor, estrenado en el Burgtheater de Viena, con Wolfgang al piano, el 10 de marzo de 1785, un día después de incorporarlo a su catálogo.
La extendida notoriedad de la que hoy disfruta se la debe, malgré tout, a la incorporación de su segundo movimiento, Andantea la banda sonora que acompañó la romántica historia contada en la película sueca Elvira Madigan, de 1967. Neil Diamond, por su parte, sumó un granito de arena a la popularidad de la pieza con su canción Song Sung Blue, de 1972, aunque no le contó a nadie.

Movimientos:
Los típicos tres del período clásico: rápido - lento - rápido.
00        Allegro maestoso
14:23   Andante
20:55   Allegro vivace assai

La versión es del pianista Alexandr Lubyantsev, nacido en San Petersburgo, en 1986.


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2 comentarios :

  1. Genial tu blog, hay tanta información para conocer un poco el contexto que rodeaba la creación de estas obras, saludos desde El Salvador Centroamerica

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  2. Hola, Edwin: Gracias por tus palabras. Es el propósito declarado del blog: agregar contexto a las obras. Te agradezco mucho el comentario. Saludos

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