lunes, 20 de octubre de 2014

Ravel: Daphnis et Chloé - Suite N° 2



Los Ballets Rusos, la célebre compañía de ballet creada por el empresario ruso Sergéi Diaghilev en 1907, celebró su primera temporada oficial en París de mayo a junio de 1909, con música de Chopin y los rusos Borodin, Tcherepnin y Arenski. La compañía causó sensación a causa de su vitalidad y fastuosos decorados, que superaban con mucho al ballet que por esos años se producía en Francia. Debieron volver año a año. Diaghilev, que no carecía de olfato, creyó conveniente dejar por el momento a los compositores rusos en casa y el mismo año de su irrupción en la escena francesa comisionó a Maurice Ravel la composición de un ballet.

El ballet
Ravel (1875 - 1937) al piano, en 1912
La obra, Daphnis et Chloé, descrita por Ravel como una "sinfonía coreográfica", de alrededor de una hora de duración, sufrió numerosos problemas de producción a los que se sumaron pudorosas trifulcas entre egos, a lo que no resultó ajeno Ravel quien no compartía para nada la opinión de Diaghilev de que la coreografía debía tener prominencia sobre la música. Debido a todo ello no logró estrenarse sino hasta 1912, con un recibimiento tibio, que sin embargo logró revertir en su reestreno al año siguiente. Hoy es considerada uno de los trabajos más brillantes de Ravel sino su obra maestra.
La obra, en un solo acto dividido en tres escenas, está basada en un poema griego del siglo II y cuenta la azarosa historia de amor entre dos niños: un pastor de cabras, Daphnis, y una pastora de ovejas, Chloé, que termina con la dicha repartida para ambos en partes iguales.

Las suites
La obra requiere de una enorme orquesta que incluye cerca de quince instrumentos de percusión y un coro "mudo" (sin palabras) en el escenario y fuera de él. La complejidad de esta producción llevó a Ravel, un año antes de su estreno, a extraer de las partituras una suite orquestal con las primeras escenas. El mismo año del estreno, Ravel extrajo una segunda parte, la Suite N° 2, tomada de las tres escenas finales y que se ha convertido en la más demandada en los escenarios del mundo, y con ello, en la más popular.

La versión es de la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar, dirigida por el maestro venezolano Gustavo Dudamel.



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2 comentarios :

  1. uno lee "orquesta juvenil" y ya la mira en menos.... me he quedado con la boca abierta, es maravillosa....

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  2. Exactamente, JaleX. La OSJSB es una de las mejores orquestas juveniles del mundo. Saludos. Y gracias por el comentario.

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