viernes, 12 de septiembre de 2014

Mozart: Sonata para dos pianos Re mayor



Las primeras sonatas para piano a cuatro manos o para dos pianos compuestas por Mozart estaban destinadas a su ejecución conjunta por él y su hermana Nannerl, cinco años mayor. Con ellas recorrieron gran parte de Europa entre 1763 y 1766 deslumbrando con su virtuosismo prodigioso a cuanto príncipe y dama noble tuvo ocasión de escucharlos. El auditorio augusto los agasajó con besos y de vez en cuando con un regalo, una vez un reloj, otra una tenida de gala, como la que Mozart niño viste en la imagen, obsequio de la emperatriz Maria Teresa de Austria.

En 1781 Maria Teresa ya no estaba en este mundo y Mozart hacía tiempo que había dejado de ser niño prodigio. Tenía 25 años, y hacía tiempo también que había dejado de andar "rodando por el mundo como pordiosero", según las poco comedidas palabras de Maria Teresa, diez años atrás.
Y se había instalado en Viena, después de que su patrón, el príncipe-arzobispo Colloredo, lo separara de su cargo en la irrelevante corte de Salzburgo, luego de una agria disputa, pocos meses antes.

Instalado en Viena en plan de pianista y compositor free-lance, obtiene un primer "éxito considerable" con la ópera Idomeneo. Se ha enamorado de Konstance y piensa casarse. Mozart, cazador y recolector, consigue algunos alumnos y prepara y produce conciertos en los que presenta sus propias obras, pero ya no está su talentosa hermana para acompañarlo. Nannerl lleva una vida sencilla en Salzburgo, al cuidado de su padre Leopold, algo olvidada de su arte.

Sonata para dos pianos en Re mayor, K. 448
Estrenada en noviembre de 1781, fue compuesta para la ocasión e interpretada en compañía de su colega pianista Josephine von Aurnhammer, quien ya había hecho dúo con él en el Concierto para dos pianos, de 1779. Escrita en estilo galante, luminosa y brillante, consta de los tres movimientos "clásicos":
00       Allegro con spirito
08:00  Andante
18:01  Molto allegro
La sonata formó parte del estudio científico destinado a probar la teoría del Efecto Mozart, que postula que la música clásica incrementa la actividad cerebral más que cualquier otro tipo de música. Las investigaciones continúan.

La versión es de los pianistas rusos Anatalia Injushina y Vlatseslav Novikov, en una presentación en la flamante iglesia luterana de piedra Temppeliaukio, de Helsinki, inaugurada en 1969.


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2 comentarios :

  1. La única sonata compuesta por Mozart para dos pianos, la tengo en cd y la escuché varias veces, obra encantadora y llamativa por la sonoridad que producen dos pianos.

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  2. Así es, Daniel. Gracias por tus comentarios. Saludos.

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