miércoles, 17 de septiembre de 2014

Liszt: Concierto para piano N° 1



No se demoró gran cosa Liszt en recuperarse de su quiebre amoroso con la condesa d'Agoult en 1844. Al poco tiempo volvió a enamorarse, esta vez de la princesa Carolyne de Sayn Wittgenstein, a quien había conocido en una gira por Rusia en 1847. Dos años después estaba instalado con ella en Weimar, donde tras retomar su cargo de maestro de capilla realizará más tarde una fecunda labor como organizador de la vida musical de la ciudad.
Carolyne, sabedora de lo que podía acontecer sentimentalmente con el maestro durante las giras, se apresuró a aconsejarle el abandono de la carrera de concertista para que dirigiera sus ímpetus hacia la composición sinfónica. Liszt, el ídolo de multitudes de la primera mitad del siglo XIX, admirablemente solícito, abandonó los recitales de piano a los 36 años.

Liszt (1811 - 1886) en 1847
Obras de concierto
Carolyne conjeturó correctamente. Ahora vemos que la mayor parte de las obras concertantes de Liszt se enmarcan, precisamente, en la época de su primera permanencia estable en Weimar, de 1849 a 1861.
Antes de Weimar, el maestro húngaro se había hecho notar en los ambientes musicales europeos como virtuoso concertista, y por ello dedicó todos sus esfuerzos a la composición para piano solo, pues ese era el instrumento que dominaba y, sobre todo, porque su condición de intérprete aseguraba la difusión de sus creaciones de manera inmediata.

De modo que cuando quiso componer para piano y orquesta, se encontró algo falto de oficio. Y aquí es cuando interviene Weimar pues durante su permanencia allí dirigió con regularidad un conjunto instrumental amplio, para lo cual necesitó conocer a fondo las páginas orquestales de los grandes maestros, logrando así escalar peldaños en la experimentación de ideas propias. Aun así, en sus primeras obras orquestales solicitó la intervención de su pupilo Joachim Raff como instrumentador. Es el caso del Concierto para piano N° 1, aunque hay quienes aseguran que Liszt requirió asistencia técnica no porque tuviera dudas, sino porque le era cómodo.

Concierto para piano y orquesta N° 1 en mi bemol mayor
Sus primeros bocetos datan de 1830, cuando Liszt tenía 19 años, pero el maestro comenzó a trabajar resueltamente en él sólo después de 1840. Lo terminó en 1849 y luego de varias revisiones fue estrenado recién en 1855, en Weimar, con Liszt al piano y Hector Berlioz en la dirección.

La versión es del pianista nacido en China, Lang Lang, acompañado de la BBC Symphony Orchestra conducida por Edward Gardner, durante los Proms 2011 en el Royal Albert Hall de Londres.
[Sigue al video, Guía de Audición]



Guía de audición
La obra está formada por cuatro secciones, que se tocan ininterrumpidamente:
00   Allegro maestoso. La orquesta introduce, majestuosamente, el primer motivo. El piano entra dramático, en 0:40, con un pasaje en octavas, característico de Liszt. Luego reaparece el motivo inicial, más tranquilo. Un segundo tema es introducido por el piano en 1:33. En 2:27 el piano enuncia una bellísima melodía que en 3:06 establecerá un diálogo con el clarinete y luego con el violín. La dulzura se acaba cuando en 3:55 aparece otra vez el primer tema, ahora con mayor dramatismo. En 4:30 vuelve el segundo tema, más romántico si cabe: el maestro Lang Lang ya no cabe en sí de tanto lirismo.

5:53  Quasi adagio  Tema cantabile introducido por las cuerdas, en sordina. En 6:43 el piano, solo, toma el tema y lo desarrolla. En 8:32 lo toman las cuerdas otra vez. Luego de unos breves pasajes de bravura, un trino del piano larguísimo (10:05) alcanza para acompañar a la flauta, oboe, y clarinete, con lo que termina el movimiento, en completa calma.

11:08  Allegretto vivace - Allegro animato  Un tema de carácter juguetón inicia el movimiento, pero en 13:11 reaparecerán las sombras cuando el piano retome el tema inicial en el registro bajo. Se citan los temas anteriores. En 13:56, la orquesta y el piano atacan el tema de inicio, casi sin alteración con lo que se escuchó antes, como si la pieza estuviera comenzando otra vez, aunque tomará otro rumbo para engarzar con la sección siguiente.

15:13  Allegro marziale animato  La orquesta presenta un nuevo tema. Alternando entre intrincados pasajes y octavas tormentosas, luego de revisitar todos los motivos, en 18:48 el concierto avanza hacia su final al más "clásico" estilo lisztiano, de gran bravura, como le gustaba al maestro y en lo que era un experto.

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6 comentarios :

  1. Realmente, Liszt tenia mejores condiciones de compositor que de concertista ya que esta última le ofrecía viajar mucho más por Europa pero también llevar una vida más dicipada y es provable se hubiese perdido- Además ayudo a muchos compositores jovenes.-

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  2. Hola a todos: Muchas gracias por dejar aquí sus comentarios. Un saludo.

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  3. Tengo este concierto en cd, me gusta su final frenético.

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  4. Hola, Daniel: Gracias por tu comentario.

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