domingo, 31 de agosto de 2014

Mendelssohn: Concierto para piano N° 1



Uno de los escasos músicos románticos nacidos en cuna de oro, Felix Mendelssohn-Bartholdy recibió de su padre banquero en 1829 un regalo que cualquier artista del siglo XIX –y de cualquier otro– hubiese envidiado con fruición. El joven de veinte años ya había dado suficientes muestras de talento y su padre consideró conveniente que cumpliera el sueño de todo artista de la época, viajar a Italia. Y como el bienestar económico familiar daba para un poco más, Mendelssohn padre financió los viajes de Felix por toda Europa, yendo y viniendo, durante tres años.

Felix Mendelssohn-Bartholdy
(1809 - 1847)
A la ida
La primera visita fue a Inglaterra, donde dirigió obras suyas, consiguiendo la admiración total de los ingleses. Luego, fue Escocia, donde tomará inspiración para su Sinfonía Escocesa. En 1830, luego de pasar unos meses en distintas ciudades de Austria, llegó a Venecia el 9 de octubre. Después de una breve pero intensa visita a Florencia, saltará a Roma, donde se instaló varios meses, conociendo a Hector Berlioz que disfrutaba allí de su beca del Grand Prix de Rome. No hicieron grandes migas pero Mendelssohn invitará más tarde a Berlioz a dirigir la Sinfonía Fantástica en Leipzig.

A la vuelta
Después de una corta visita a Nápoles y Pompeya en compañía de amigos, emprenderá el regreso en 1831. Camino a Suiza volverá a cruzar Italia visitando otra vez Florencia, también Génova y Milán.
Además de ejercitar en el camino sus extraordinarias dotes para la pintura, como desde el año anterior venía Mendelssohn trabajando en su primer concierto para piano, durante una corta estadía en Munich aprovechó de estrenarlo, con él al piano.
A mediados de diciembre estaba instalado en París. Allí conocerá a Chopin, y a Liszt. Con el primero hará gran amistad. En relación con el segundo, quedará gratamente sorprendido cuando presencie la lectura a primera vista que el maestro húngaro hará de su primer concierto para piano.

Concierto para piano y orquesta N° 1 en sol menor
De breves dimensiones, menos de 20 minutos, el concierto fue estrenado en Munich en un concierto benéfico el 17 de octubre de 1831, con gran éxito, aunque fue Liszt el que posteriormente, en París, lo hizo verdaderamente célebre.
Está estructurado a la manera tradicional, movimientos rápido-lento-rápido, que se suceden sin pausa.

La versión es de la excelente pianista china Yuja Wang, acompañada por la Verbier Festival Orchestra dirigida por el maestro alemán Kurt Mazur.


Movimientos 
00     Molto allegro con fuoco. Rapídísimo y fiero movimiento. Una fanfarria (pequeño trozo protagonizado por los metales) en 6:35 antecede al andante, sin pausa.
6:50  Andante. En total contraste con el primer movimiento, su ternura llega a ser casi melancólica. Con los cuatro sencillos acordes con que finaliza el movimiento, Yuja Wang aprovecha de dar una muestra de su desenvoltura al conseguir la disminución de volumen de piano pianissimo de manera brillante y con una naturalidad asombrosa.
12:18  Presto Molto allegro vivace. Es introducido también por una fanfarria, clara deudora del célebre motivo de la Quinta Sinfonía, tres notas cortas y una larga. Es un rondó exuberante, entusiasta y animadísimo.

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viernes, 29 de agosto de 2014

Beethoven: Concierto para piano N° 4



Por la misma época en que el público vienés lo tenía en su más alta consideración como el compositor más prestigioso de la capital del Imperio, Ludwig van Beethoven se iba quedando irremediablemente sordo, cuando el siglo XIX aún no completaba su primera década. El año 1808 marca su última presentación en público como solista, dirigiendo desde el piano una improvisada orquesta para el estreno del Concierto N° 4 en sol mayor.

Las fuerzas napoleónicas habían invadido Viena en 1805 y lo harían nuevamente en 1809. Tal vez intuyéndolo, los vieneses disfrutaban de un intermezzo de relativa paz cuando se programó la maratónica sesión del 22 de diciembre de 1808 en el nuevo pero increíblementemente gélido Theater an der Wien, administrado por el empresario y ex libretista de Mozart, Emanuel Schikaneder.

Beethoven (1770 - 1827)
Busto hecho a partir de
una máscara en vida
El mismo día estaba programado en el Burgtheater un concierto en ayuda de una Fundación de viudas de los músicos. Por ello Beethoven se las vio negras para lograr armar una orquesta que lo acompañara en un concierto en beneficio propio (amén el de Schikaneder y los músicos), cuyo programa sólo contemplaba obras de su autoría.

Una velada maratónica
Pero la velada se realizó y en ella Beethoven estrenó la Quinta y Sexta sinfonías, la Fantasía Coral, la Misa en do mayor y el Concierto para piano N° 4. Como era habitual, el programa incluyó además una Escena Italiana para voz femenina. El público vienés, quizá consciente del paréntesis histórico, soportó con hidalguía el frío implacable durante las cuatro largas horas que duró la velada.

Concierto para piano y orquesta N° 4 en sol mayor
Compuesto en 1806-07, el concierto gozó de una función privada bastante anterior a su estreno público, en marzo de 1807, en casa del príncipe von Lobkowitz, uno de los amigos nobles de Beethoven. Está dedicado a su pupilo, también amigo y mecenas, el archiduque Rodolfo de Austria, a quien el compositor favoreció con numerosas dedicatorias, entre otras, las del Concierto Emperador, el Triple Concierto, y varias sonatas.

El olvido
Si bien la crítica lo consideró en su momento el concierto más admirable, personal y complejo que Beethoven había compuesto hasta entonces, la obra fue olvidada por largo tiempo hasta que un año antes de su muerte Felix Mendelssohn lo interpretó en su última visita a Londres, en 1846. Hoy, es una página ineludible del repertorio estándar de la literatura concertística para piano.

La versión es del maestro chileno Claudio Arrau, acompañado por la Bavarian Broadcast Symphony Orchestra dirigida por Leonard Bernstein, en Munich, año 1976. Debió ser impresionante haber presenciado el efusivo reconocimiento mutuo entre los dos grandes maestros, imágenes con que finaliza el video.



Movimientos:
00        Allegro moderato  Inusualmente, es el piano el que introduce el tema, rítmicamente cercano al célebre motivo de la Quinta Sinfonía.
21:22  Andante con moto  Solista y orquesta dialogan en este movimiento simple y sencillo aunque lleno de contrastes.
27:01  Rondo. Vivace  Alegre y optimista, es abordado sin pausa después del Andante.

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miércoles, 27 de agosto de 2014

Corelli: Concerto grosso Op 6 N° 8



El violinista y compositor barroco Arcangelo Corelli, nacido y muerto en los Estados Pontificios, hoy Italia, fue un hombre afortunado desde la cuna a la tumba. Nació en el seno de una familia rica, estudió violín con los mejores maestros y a la edad de 17 años ingresó a la Academia Filarmónica de la ciudad de Bolonia adonde se había trasladado desde su natal Fustignano. Luego viajó a Roma donde emergió como uno de los violinistas más destacados, integrándose al servicio de la reina Cristina de Suecia, que se había establecido allí luego de abdicar del trono, para fortuna de Corelli.

Los mecenas
Muerta la reina, se sucedieron los mecenas uno tras otro, sin mezquinar los salarios ni las bondades del alojamiento. Su último patrón fue el joven cardenal Pietro Ottoboni, receptor del oficio por obra y gracia de su tío el papa Alejando VIII. Ottoboni y Corelli hicieron grandes migas. Admirador de su música, Ottoboni lo favoreció con estipendios aún más generosos, lo que era del todo justo porque Corelli era ya una gran celebridad y gozaba de fama por Europa entera. No son muchos los músicos que en la historia hayan disfrutado de una relación tan lucrativa y provechosa con sus mecenas: siempre alojado en sus palacios, al final de su vida Corelli terminó rico, por lo que a su muerte se ganó una plaza en el Panteón de Roma.

Industria editorial y concerto grosso
Arcangelo Corelli (1653 - 1713)
Creador del concerto grosso según algunos, atinado precursor según otros, Arcangelo Corelli pudo agregar a su talento y buena estrella la circunstancia histórica de que mientras él componía se producía en Europa el surgimiento y florecer de la industria editora de música, principalmente en Venecia, más tarde en Holanda y Alemania. Así se explica que en el curso de su vida Corelli haya visto publicada y divulgada internacionalmente gran parte de su obra, no muy extensa pero suficiente para que después de su muerte sus partituras estuvieran al alcance de músicos y compositores durante un largo periodo, alentando las ulteriores transformaciones que en el campo del concerto groso harán Vivaldi, Haendel o Bach.

El concerto grosso de Corelli
El aporte de Corelli al desarrollo de la forma fue más bien cauta, sin ahondar en la explotación de sus posibilidades. En sus concerti grossi, los dos bloques en que había comenzado a escindirse el conjunto de instrumentos, concertino y ripieno, están muy equilibrados. El concertino, por supuesto, actúa como unidad llevando la melodía, por lo general muy breve; seguidamente entrará el resto de la orquesta (el ripieno) para reafirmar el material expuesto por el grupo pequeño, pero este último nunca adopta el carácter de grupo cohesionado contrapuesto al resto de la orquesta como protagonista colectivo, como sí ocurrirá más tarde, en la obra de los barrocos posteriores.

Concerti grossi del opus 6, No 8 - Concierto de Navidad
Los doce concerti del opus 6 fueron publicados póstumamente en Amsterdam en 1714. El más popular, hasta hoy, lleva el número 8. Comisionado por el cardenal Ottoboni, se ha hecho conocido como el Concierto de Navidad –lleva la inscripción "fatto per la notte di Natale". Está compuesto para un concertino de dos violines y cello que dialoga con un grupo más grande de cuerdas y bajo continuo, el ripieno.
La organización tradicional de los movimientos, en secuencia rápido-lento-rápido-lento, Corelli la puso aquí patas arriba. Así, por ejemplo, el tercer movimiento, adagio (4:17), incorpora en él un vivo pasaje allegro.
El trozo más conocido, Pastorale, es el último: 10:38 que, inusual para la época, es abordado sin pausa.

La versión es de la Orquesta Sinfónica de Galicia, dirigida por el maestro holandés Ton Kupman.


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lunes, 25 de agosto de 2014

Schubert / Liszt: "Ave Maria"



Del total de lieder compuestos por Franz Peter Schubert durante su corta vida de 31 años, aquellos escritos para una sola voz se elevan a la impresionante suma de 634, compuestos en un periodo de 13 años, entre 1814 (a los 17 años) y 1827 (un año antes de su muerte). Schubert no fue el inventor de la forma musical, claro está, pero sí quien la llevó a sus más altas cimas, y en ello tuvo gran influencia la conexión del compositor con las personalidades literarias con las que compartió un espacio y una época, la Viena del primer cuarto de siglo, el XIX.

Los poetas
Algunos de ellos fueron sus amigos. Otros, aunque alejados de su entorno, también fueron fuente de inspiración para sus canciones. Es el caso de Schiller, o Heine, o Goethe, vate este último que, no está de más decirlo, no se molestó en escuchar la música que Schubert había creado a partir de sus textos.
Pero había mucho donde escoger, y el pequeño maestro no titubeó para tomar inspiración de las grandes figuras de la literatura universal.
Sir Walter Scott fue uno de ellos.

Sir Walter Scott (1771 - 1832)
La Dama del Lago
En 1810, el poeta y novelista escocés autor de Ivanhoe e inventor de la novela histórica romántica había publicado un poema narrativo titulado "La Dama del Lago", compuesto de tres historias tomadas de la tradición popular.
Los últimos cantos narran una guerra entre los escoceses de las tierras bajas liderados por el rey James V y los clanes de las tierras altas que siguen a uno de los héroes, Roderick Dhu, que también lucha por el amor de Ellen Douglas, el personaje femenino, la Dama del Lago.

Ellens Dritter Gesang
Traducidos al alemán, Schubert puso música a tres de los cantos de Ellen Douglas. El último de ellos se convirtió en el más exitoso y popular hasta nuestros días, el lied "Ellens Dritter Gesang" (Tercer Canto de Ellen). Es la plegaria con que la protagonista clama ayuda para ella y su padre, víctimas del conflicto. Roderick debía auxiliarla pero en medio de las montañas no la escucha. Ellen refuerza su plegaria invocando a la Virgen María.

El lied fue compuesto en 1825 y publicado al año siguiente. La pieza se incorporó así a las siete canciones que conforman el ciclo de lieder "La Dama del Lago" sobre el poema épico de Walter Scott. Tiempo después, tomando ventaja de que el tercer canto de Ellen se inicia con las palabras "Ave Maria", el texto de sir Walter Scott fue cambiado por la tradicional oración católica en latín que comienza con la misma invocación.

Transcripción para piano
A mediados del siglo XIX, Franz Liszt ya había inventado el recital de piano. Lo logró incrementando enormemente el repertorio pianístico mediante transcripciones de obras orquestales, arias de ópera y, por cierto, lieder. Tal era su inventiva musical que era capaz de hacer más de una trascripción por obra. Para el lied "Ellens Dritter Gesang", el maestro húngaro hizo tres transcripciones. La pianista ucraniana Valentina Lisitsa nos presenta aquí una de ellas.


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sábado, 23 de agosto de 2014

Tchaikovski: "Souvenir de Florence"



Al poco tiempo de iniciada la relación que los mantendrá en profuso contacto epistolar durante trece años, Nadhezda Filaretovna von Meck envió a Piotr Ilich Tchaikovski la primera nota de tantas ofreciendo al compositor su mansión de la villa Oppenheimer, en Florencia, para que gozara de sus espléndidas comodidades y pudiera componer a sus anchas:
"Mi villa está rodeada de terrazas y de jardines con estatuas antiguas. El arcángel San Miguel hace guardia sobre una fuente que rompe discretamente el silencio... Más allá, se extiende un hermoso olivar y un bosquecillo que el otoño ha vestido de plata, por donde asoman los campanarios de Florencia... En el horizonte se perfilan los Apeninos... Venga aquí, mi querido amigo, y podrá disponer de adecuado cobijo.."

Nadezhda von Meck (1831 - 1894)
La encandilante perspectiva encendió el entusiasmo
del compositor y desde entonces fueron muchas las oportunidades en que Tchaikovski visitó Florencia para pasar una temporada en Oppenheimer, cuyos criados, mayordomos y cocineros eran celosamente instruidos
de cómo debían comportarse y atender al maestro,
sobre todo si éste aparecía por allá con el ánimo abatido, después de confidenciar a Nadhezda, por ejemplo,
que no conseguía librarse "de la melancolía que me atormenta".


P.I. Tchaikovski (1840 - 1893)
Uno de sus últimos retratos
Pero en el verano de 1890, convertido mucho tiempo ya en una celebridad europea, el compositor optó por pasar unos días de descanso en su propia casa de campo. Allí comenzó a escribir un sexteto cargado de recuerdos de Florencia que titulará, precisamente, Souvenir de Florence. Ignorante de lo que se le venía encima, envió una nota a Nadhezda Filaretovna informándole de sus propósitos:
"Conociendo vuestro gran amor por la música de cámara, me alegro al pensar que sin duda escucharéis mi Sexteto. No será necesario que asistáis a ningún concierto, pues será fácil preparar una buena ejecución en casa."
Será una de las últimas notas que intercambien. En septiembre de ese año Piotr Ilich recibirá la postrera y final. Nadhezda ha decidido terminar con la relación epistolar y, de pasada, también con la pensión anual. Aduce que su situación financiera pasa por muy mal momento, y que está enferma, y cansada.
Tchaikovski nunca se enteró a cabalidad de la razón del abandono.

Sexteto para cuerdas en re menor, Souvenir de Florence
Escrito para dos violines, dos violas y dos cellos, no se estrenó hasta fines de 1892, unos meses antes de la muerte de su autor. Feliz conjunción de aires rusos e italianos, es una obra de gran belleza, estilizada y elegante; parece el fruto de días felices en la vida de Piotr Ilich.

La versión es de la agrupación Janine Jansen and Friends, liderada, cómo no, por la violinista holandesa Janine Jansen.




Movimientos: Son cuatro, los dos últimos más de carácter ruso que italiano.
00        Allegro con spirito  
10:50  Adagio cantabile e con moto 
21:12  Allegretto moderato 
27:47  Allegro con brio e vivace  

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viernes, 22 de agosto de 2014

Héctor Berlioz: Sinfonía Fantástica



La pensión que Héctor Berlioz recibía de su padre para estudiar medicina en París le fue retirada varias veces. Así ocurrió en cada ocasión en que su progenitor se enteró de que había dejado la medicina de lado para ampliar sus conocimientos de música en el Conservatorio de París. El padre, un médico muy cultivado, solo dio su aprobación a la voluntariosa vocación de su hijo cuando éste estrenó en 1825 una Misa que obtuvo un éxito impresionante de público y crítica. Pero puso una condición: Héctor debía competir por el codiciado Prix de Rome todos los años, hasta que lo ganase.

La musa
Harriet Smithson
en el papel de Ofelia
A partir del año siguiente, Berlioz centró todos sus esfuerzos en conseguir el afamado galardón que aseguraba una beca en Italia por dos años. Lo logrará cinco años más tarde, en 1830, con un drama lírico.
Pero antes, una inocente visita al teatro para presenciar un drama shakespeareano lo dejará hecho un lío.
Héctor Berlioz caerá rendido a los pies de Harriet Smithson, actriz irlandesa de poca monta que por esas fechas
–septiembre de 1827– personifica un día a Ofelia y otro a Julieta. El compositor y buen romántico, de 24 años, se enamorará primero de los personajes y luego de quien los encarna.


Héctor Berlioz (1803 - 1869)
Retrato hecho en Roma, 1832
Episodio de la vida de un artista
Pero Harriet, tres años mayor, lo rechazó. Las cartas que le envió Bizet no lograron entusiasmarla, y el compositor se vio obligado a capitular. Pero en el dolor del amor no correspondido encontrará la inspiración para una sinfonía que ocupa sus pensamientos desde que conoció a la actriz. Y para que no quepan dudas de su génesis la titulará: "Episodio de la vida de un artista". Sólo en el subtítulo agregará la forma: Sinfonía fantástica en cinco partes. Estrenada el 5 de diciembre de 1830 –el mismo año en que ganó la beca–, fue recibida calurosamente por la afición parisina.


Movimientos
Considerada el primer ejemplo logrado de "música psicológica", sus "cinco partes" (sus movimientos, subtitulados) avanzan en progresión hacia la catarsis del protagonista, que no es otro que el joven Berlioz:
1. Sueños y pasiones
2. Un baile  15:06
3. Escena campestre  21:29
4. Marcha hacia el suplicio  43:16
5. Sueño de una noche de aquelarre  46:33

La versión es de la Sinfónica de Chicago dirigida por Stéphane Deneve.

Epílogo: Berlioz tuvo que cumplir con el compromiso del premio, así que residió en Roma hasta mayo de 1832. A su regreso, la Sinfonía Fantástica cosechó más triunfos, y Harriet se enteró de que la musa era ella. Se casaron en octubre de 1833, pero la unión no fue feliz. La separación se produjo en 1840. Tanto esfuerzo para nada.



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jueves, 21 de agosto de 2014

Webern: Variaciones para piano op. 27



Miembro de la Segunda Escuela de Viena, seguidor de Schoenberg, y uno de los más conocidos exponentes del dodecafonismo, el compositor austriaco Anton Webern llevó una vida extremadamente modesta y tuvo una muerte marcada por la mala fortuna.
Y aunque su influencia y estatura son ampliamente reconocidas, casi no dejó seguidores ni tampoco sumó muchas obras al repertorio estándar.

Nacido en Viena en 1883, conocerá a Schoenberg a principios del nuevo siglo y trabajará con él durante seis años. Por esa época también intima con Alban Berg, que será su gran amigo y colega atonalista por muchos años. Para ganarse la vida tras terminar los estudios tradicionales, comenzó una carrera de director de orquesta en diversos y variopintos teatros austriacos, actividad que se verá interrumpida durante toda la Primera Guerra.

Entreguerras
Anton Webern (1883 - 1945)
En 1918 cogió de nuevo la batuta, dedicándose también
a la enseñanza mientras componía música que no se interpretaba. En 1923 asumió la dirección de un conjunto coral de trabajadores vieneses, que durará hasta 1934 cuando la asociación será prohibida por las autoridades nazis.

Comienzan años negros para el compositor que, casado y con hijos, debe trabajar como corrector de pruebas para editoriales de música.
La Segunda Guerra Mundial está en el horizonte.

La fatalidad
A los sesenta años, es movilizado. Pero salvó con vida... hasta que terminó la guerra.
El 15 de septiembre de 1945, en casa de una de sus hijas, cerca de Salzburgo, salió a fumar un cigarrrillo, media hora antes de que comenzara el toque de queda. Un soldado norteamericano lo mató por error.

Variaciones para piano op. 27
Parte considerable de su obra está consagrada a la voz y los coros, pero también escribió música para diversos grupos instrumentales o para instrumento solista. Una obra de singular importancia la conforman sus Variaciones para piano op. 27, compuestas en 1935-36, y donde su predilección por las formas breves queda de manifiesto.

La obra, construida estrictamente según los procedimientos dodecafónicos, está formada por tres movimientos mínimos en los que, además, Webern prescindió por completo de crescendos y diminuendos, marcando los contrastes dinámicos con francas y ásperas oposiciones de forte y piano, el sello de casi toda su obra.

La versión es de Maurizio Pollini.



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lunes, 18 de agosto de 2014

Brahms: Concierto piano y orquesta N° 2



A punto de cumplir cuarenta años y convertido en un músico de renombre, Johannes Brahms, que no se sentía cómodo con la "guerra de los románticos" encabezada por Liszt y propulsora de la vanguardia romántica germana, decidió instalarse definitivamente en Viena, en 1872, alejado de la polémica. Después de larga búsqueda encontró en alquiler dos habitaciones en el N° 4 de la calle Karlsgasse. Mientras estuvo allí dirigió la asociación de música más importante de la ciudad y se dio tiempo para realizar giras de conciertos por Europa.

También visitó Italia, en viajes de placer. Enamorado de sus paisajes, entre 1878 y 1893 realizó nueve viajes a la península. Tras el primero de ellos, dio inicio a los bocetos de un segundo concierto para piano, veinticuatro años después del primero, obra de juventud compuesta a los 21 años. Pero muy pronto lo dejó de lado por el Concierto para violín, de 1878. El concierto para piano quedará para más tarde.

Concierto No 2 para piano y orquesta
Brahms (1833 - 1897) por la época
del estreno del Conc. N° 2
(Pintura de Ludwig Micalek)
Lo terminará tres años más tarde, en julio de 1881. Unos meses después, durante el ensayo de otro repertorio, aprovechó de tocarlo con la orquesta del pianista y director Hans von Büllow, ex yerno de Franz Liszt. El director envió la partitura a la celebridad húngara de setenta años solicitando su opinión. Liszt, generoso, respondió directamente a Brahms –quien hacía treinta años había declinado la invitación a unirse a la vanguardia romántica– en los siguientes términos:
"En una primera lectura, la obra me pareció algo gris. Pero poco a poco he venido comprendiéndola mejor. Creo que posee la elocuencia de una obra de arte destacada, en la que pensamiento y sentimiento se enlazan en noble armonía."
El estreno público se realizó en Budapest el 27 de noviembre de 1881, con éxito inmediato. Considerado uno de los dos o tres conciertos más difíciles del repertorio pianístico, Brahms obtendrá con él enormes satisfacciones en las ciudades europeas donde lo dio a conocer, casi siempre en compañía de von Büllow y su orquesta.

La versión es del brillante pianista italiano Maurizio Pollini, acompañado por la Filarmónica de Viena conducida por el también italiano Claudio Abbado, ambos jovencísimos. Abbado ya no está en este mundo. Pollini, todavía, afortunadamente.


Movimientos:
A la habitual forma tripartita, Brahms agregó un cuarto movimiento, un scherzo:
00       Allegro non troppo
17:40  Allegro appassionato (scherzo). Es el movimiento agregado a los tres típicos de la época. La razón que esgrimió Brahms fue sencillamente que el allegro era "muy simple". Y tenía razón porque sin él la encantadora calma del Andante no habría actuado de suficiente contraste con el primer movimiento.
26:40  Andante. El movimiento lo inicia el cello, protagonista de un extenso tema. Brahms lo utilizará posteriormente para construir con él una canción.
39:20  Allegretto grazioso

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jueves, 14 de agosto de 2014

Boieldieu: Concierto para arpa



Compositores menores los ha habido en todas las épocas. Los llamamos así porque su obra no ha perdurado y solo una parte ínfima de ella ha llegado hasta nosotros. Pero en su tiempo fueron destacados músicos, que lograron vivir de su oficio gracias a una buena cuota de talento y conocieron celebridad y prestigio. El francés François-Adrien Boieldieu, contemporáneo de Beethoven, fue uno de ellos.

Nacido en Ruan en 1775, a los dieciocho años escribió su primera ópera. Más tarde se especializará en "opéra comique" llegando a componer ni más ni menos que 38 óperas, ganándose el sitial de principal compositor francés de ópera del primer cuarto del siglo XIX.

François-Adrien Boieldieu
(1775 - 1834)
En 1804, se trasladó a San Petersburgo como compositor de la corte del Zar, con el compromiso de producir tres óperas al año. No cumplió con tan alta expectativa pero en los siete años que permaneció allá se las arregló para componer diez.
De regreso en París, no le fue difícil reconquistar al público parisino, pero a partir de 1823, fecha en que Gioachino Rossini se estableció allí, algo cambió en el gusto parisino y debió comenzar a lidiar con el crescendo rossiniano. Fiel a su estilo, Boieldieu escribió en respuesta su obra maestra, la Dame Blanche, con enorme éxito en Francia e incluso internacional, pues permaneció en el repertorio europeo durante décadas.

Concierto para arpa en Do mayor, op 77
El repertorio instrumental de Boieldieu es algo magro, si bien de joven escribió algunas piezas para piano. Habiendo hecho amistad con Sebastián Erard, inventor de un nuevo tipo de arpa, también escribió para este instrumento. Su concierto en do mayor es un trabajo llamativo y melodioso que mantiene hasta hoy un lugar central en el repertorio estándar.

Movimientos:
00        Allegro brillante
11:25   Largo
15:21   (atacca subitoAllegro agitato

La versión, brillante, es del arpista mexicano Baltazar Juárez, acompañado por la Orquesta Sinfónica Nacional de México, dirigida por Rafael Payare.


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lunes, 11 de agosto de 2014

Haydn enamorado: Sonata en mi bemol



Franz Joseph Haydn siempre estuvo consciente de que, físicamente, no era un Adonis. Según uno de sus biógrafos, alguna vez expresó no poder comprender cómo era que lo habían amado tantas mujeres hermosas en su vida: "no podían haber sido cautivadas por mi belleza", señaló. Con todo, su primer enamoramiento, a los 27 años, no solo no fructificó sino que tomó la senda equivocada.

Maria Anna
Mientras servía al conde Morzin, en Viena, el compositor se entusiasmó con Therese, la hija de un peluquero donde se alojaba, pero Therese no estaba hecha para el matrimonio y poco después ingresó a una orden religiosa. El padre peluquero ofreció entonces a la hermana mayor, Maria Anna. En noviembre de 1760, se casaron. Una vida entera acompañará Maria Anna a Haydn, en un matrimonio que no conoció hijos ni tampoco la felicidad.

Luigia
Profundo conocedor del personal a su servicio, el príncipe Nicolás de Esterházy comprendió a cabalidad las razones que oblicuamente esgrimió Haydn para que la mediocre cantante italiana Luigia Polzelli permaneciera en la corte pese a sus esmirriados talentos cuando Nicolás quiso despedirla en 1780. Luigia, de dieciocho años, había llegado a palacio un año antes, e iniciado poco después una relación con el maestro que duró hasta 1791, cuando la relación se agotó por sí sola.

Marianne
Al parecer, mayor interés mantuvo el maestro con la señora Maria Anna von Genzingen, nombrada Marianne en la intimidad. Esposa del médico personal del príncipe Nicolás y aventajada pianista de afición, mantuvo con Haydn una relación fundamentalmente epistolar aunque abundante, que solo terminó con su muerte repentina en 1793 a los 38 años. Haydn tenía sesenta y uno.

Sonata en mi bemol N° 59
La sonata para pianoforte en mi bemol, una de las más exquisitas del maestro, fue escrita para Marianne von Genzingen en 1790. En carta anunciándole su dedicatoria, Haydn solicita especialmente su atención respecto del segundo movimiento:
"...pues contiene muchas cosas que analizaré para vuestra gracia cuando sea el momento. Es algo difícil pero está lleno de sentimiento."
Construida según las habituales pautas clásicas, sus tres movimientos son:
00        Allegro
08:03  Adagio e cantabile
17:28  Finale: tempo di minuet

La versión, brillante, es del destacado maestro austriaco Alfred Brendel.



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sábado, 9 de agosto de 2014

Rachmaninof: Concierto para piano N° 3



La espléndida recepción en 1901 de su Concierto para piano N° 2, unida a los muchos méritos reunidos hasta entonces por Sergei Vasiliévich Rachmaninof como director, llevaron a que en 1904 le fuera ofrecida al pianista y compositor ruso de 29 años la dirección musical del Teatro Bolshoi de Moscú. Allí permaneció hasta 1906 cuando, debido a la tensión social que sacudía la vida rusa en todos los ámbitos, se vio obligado a dimitir tras una escalada de renuncias de un buen número de sus colaboradores, por razones políticas.

Natalia y Sergei, alrededor de 1920
Eran, sin embargo, los mejores años de Sergei Vasiliévich. En 1902 había logrado finalmente contraer matrimonio con una prima, audaz ocurrencia que, entre otros escollos, supuso obtener el permiso del zar. En compañía de Natalia Alexandrovna Natina, el compositor y magnífico pianista inició tras la renuncia un largo viaje que llevó a la feliz pareja a Italia y Dresde, en espera de que los acontecimientos en Rusia se normalizaran. Luego vendrán presentaciones en Inglaterra, Alemania y Holanda. Entretanto concluyó dos óperas. En la cima de su carrera, Rachmaninof no dudaba de que el Nuevo Mundo reclamaría algún día su presencia.

Viaje a Nueva York
La residencia de verano de la familia, "Ivanovka", servía a la pareja de bucólico descanso entre giras. Ante el idílico paraje Natalia temió que el maestro, que mostraba cierta tendencia a remolonear, no trabajara lo suficiente. Al contrario, con los ojos puestos en la presentida tournée, el compositor trabajó intensamente, y cuando en 1909 fue invitado finalmente a Nueva York, Rachmaninof viajó con su tercer concierto para piano enteramente concluido. Con el autor como solista, el concierto se estrenó el 28 de noviembre de ese año, seguido de exitosas giras por Filadelfia, Chicago y Boston. En enero de 1910 Rachmaninof volvió a presentarse acompañado esta vez de la Filarmónica de Nueva York bajo la conducción de Gustav Mahler.

La partida definitiva
De regreso a la patria, los escenarios rusos se vistieron de gala cada vez que el célebre músico se presentó como intérprete del piano o conductor de la Filarmónica de Moscú. Pero el pueblo ruso se aprestaba a sacudir al mundo, y la Primera Guerra Mundial no hizo más que precipitar los acontecimientos. Sergei Rachmaninof, miembro de la burguesía rusa, vio alterado irremediablemente su modo de vida, y el 22 de diciembre de 1917, aprovechando una providencial invitación, se montó en un trineo, con esposa e hijos, en dirección a Helsinki, desde donde los Rachmaninof partirán a EEUU en octubre del año siguiente, para no regresar jamás.

Concierto para piano y orquesta N° 3 en re menor
Considerado con justicia como la más notable de sus obras para piano y orquesta, al mismo tiempo fue resistido por numerosos intérpretes debido a sus casi insalvables dificultades técnicas, así como por el público que mantenía su preferencia por el más melodioso y compacto Concierto N° 2. El mismo Rachmaninof eliminó de la obra ciertos pasajes a fin de hacerlo más "programable" en conciertos, si bien últimamente se ha vuelto a interpretar en su versión original, cuya duración bordea los 40 minutos. Su estreno tuvo lugar en Nueva York el 28 de noviembre de 1909.

Movimientos:
  3:03  Allegro ma non tanto
18:33  Intermezzo: Adagio, enlaza sin pausa con el finale, en
25:55  Finale: Alla breve



La versión es de la pianista china Yuja Wang acompañada por la Orquesta Estatal Sajona de Dresde bajo la conducción de la directora también china, Xian Zhang, en un concierto al aire libre en 2011.
El video incluye al inicio tomas del público escogiendo su sitio al aire libre, entremezcladas con imágenes inocentes de la solista respondiendo preguntas sobre la obra así como otras ni tan cándidas mientras elige tenida en los vestuarios. 
Al final, mientras se desplazan los créditos, se incluyen pasajes de Fantasia sobre Carmen, de Bizet, interpretados por la artista.

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jueves, 7 de agosto de 2014

Alkan: Estudio Op 39 N° 7



Desde su lecho de muerte, octubre de 1849, Frédéric Chopin legó a uno de sus amigos músicos el método para piano en el que había estado trabajando para que éste lo terminara. El elegido y receptor de tal legado, era un pianista tres años menor que Chopin. Se llamaba Charles-Valentin Alkan, y había sido un niño prodigio extraordinario que había ingresado al Conservatorio de París a los seis años, cuando el músico polaco tenía nueve y no alcanzaba a imaginar una vida futura en París.

Charles-Valentin Alkan (1813 - 1888)
De padre músico y nacido en 1813 en el barrio judío de París, Charles-Valentin Alkan se cansó de ganar primeros premios en el Conservatorio. El de solfeo fue el primero, a los siete años. A los once ganó el de piano, el de armonía a los catorce y a los veintiuno el de órgano. Rápidamente se hizo de un nombre en los salones parisinos como joven y talentoso pianista, uniéndose con facilidad a los círculos intelectuales en que se desenvolvían Franz Liszt, Victor Hugo, Chopin, George Sand o Délacroix. Tampoco faltaron las veladas y recitales en que se lo vio al piano junto a Liszt, o Chopin.


El aislamiento
Pero su carácter marcadamente introvertido lo llevó a alejarse del mundanal ruido a los 25 años. Los salones de París conocían así el primero de sus retiros. Durante los siguientes 35 años se presentó en público ocasionalmente, aunque siempre yendo y viniendo. Pero después de que en 1853 ofreciera dos conciertos muy celebrados, no obstante su reconocimiento y fama el músico abandonó la escena por los próximos veinte años regresando solo en 1873 para ofrecer seis Petit Concerts en los salones de la casa Erard.

Doce estudios opus 39
Poco se sabe de la actividad de Alkan durante sus periodos de reclusión, salvo que leía la Biblia y, por supuesto, que componía como poseso. Su catálogo alcanzó los 76 números de opus, principalmente piezas para piano solo, que reclaman una técnica soberbia. Uno de sus trabajos más ambiciosos es el conjunto de Doce Estudios para piano, en todas las tonalidades menores, de 1857. Las doce piezas conforman, en este orden, una "sinfonía" (las cuatro primeras), un "concierto" (las tres siguientes), un tema con variaciones, una obertura y tres piezas independientes. Se presenta aquí el Finale del "concierto", el estudio N° 7.

La versión es del pianista holandés Bas Verheijden, registrada durante un ensayo.


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miércoles, 6 de agosto de 2014

Jean Sibelius: Concierto para violín


Momento musical. Antonio Guzmán Capel
El compositor finlandés Jean Sibelius sufría de algo semejante a lo que hoy llamaríamos "pánico escénico". Su primer instrumento fue el violín, y sus primeras presentaciones cuando joven le hicieron abrigar la esperanza de convertirse en un virtuoso del instrumento. Y no iba mal encaminado, pues a los veinte años manejaba una técnica que le permitía abordar con bastante propiedad obras exigentes, digamos el Concierto de Mendelssohn, entre ellas.

Pero había comenzado a estudiar el instrumento de manera formal un poco tarde –a los quince años– y, demasiado consciente de ello quizá, manifestaba ante el público un cierto nerviosismo que le impedía manejar el arco con la soltura requerida. Debió entonces abandonar su sueño, renuncia dolorosa que en la madurez verá compensada por el reconocimiento universal a su obra como compositor.

Concierto para violín en re menor Op 47
Pero la renuncia no fue total. Antes de cumplir los cuarenta años, el compositor fue capaz de traspasar su íntimo conocimiento del violín a una obra nacida de su propia imaginación creadora, el Concierto para violín y orquesta en re menor, completado en 1903. Con Sibelius en la dirección, la obra se estrenó en Helsinki el 8 de febrero de 1904 aunque no logró cautivar al público, siendo recibida, más bien, fríamente.

Jean Sibelius (1865 - 1957)
Algo sorprendido pero no derrotado, Sibelius retiró la obra de los escenarios a fin de revisarla. En octubre del año siguiente Richard Strauss estrenaba la nueva versión, más corta, en Berlín. El gran público tampoco alcanzó a remecerse. Solo será en la década de los treinta, después que uno de los más notables violinistas del siglo veinte, el lituano Jascha Heifetz grabe la obra, cuando el concierto prenda en el gusto de las audiencias para convertirse en una de las obras más populares del romanticismo "nacionalista".

Alguna vez, el maestro Sibelius aconsejó a sus pupilos que jamás abusaran de la paciencia del público escribiendo largos pasajes orquestales. Sibelius, en la versión corregida siguió al pie de la letra su propio consejo: el violinista aborda el tema principal a los cuatro compases del allegro y no abandona el centro de la acción por toda la media hora que dura el concierto.

La versión es de la violinista estadounidense de ascendencia coreana Sarah Chang, acompañada por la Radio Philharmonic Orchestra de Holanda, conducida por el director holandés Jaap van Zweden.
Sus movimientos son:
Allegro Moderato / Adagio di molto - 17:23 / Allegro, ma non tanto - 25:13


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martes, 5 de agosto de 2014

Claudio Arrau en Chile, mayo de 1984



Considerado uno de los cinco mejores pianistas del mundo activos a mediados del siglo veinte, el maestro chileno Claudio Arrau murió en la ciudad austriaca de Mürzzuschlag el 9 de junio de 1991 mientras se encontraba trabajando, es decir, en ocasión de su traslado a la ciudad para ofrecer un recital en el Museo Brahms, que celebraba su remodelamiento con un invitado de primera categoría. Una complicación intestinal provocó su internación de urgencia en una clínica, en la que falleció a las pocas horas.

El recital en el museo Brahms, al que seguiría una gira, marcaba su regreso a los escenarios desde la muerte de su esposa hacía dos años. Cinco días más tarde tenía una presentación en Dusseldorf, donde estaba programado que el barítono Dietrich Fischer-Dieskau le hiciera entrega de la Medalla de Oro otorgada por la Royal Philarmonic Society de Londres. Sin duda, a los 88 años, muchos honores le esperaban todavía al maestro, a la vez que su audiencia seguía reclamándolo.

Claudio Arrau (1903 - 1991)
Chile, su país natal, también lo había reclamado, y en mayo de 1984, pese a su insistencia en que solo volvería al país cuando éste hubiera recuperado la democracia, finalmente regresó, después de 17 años de ausencia, para recibir el Premio Nacional de Arte que le había sido otorgado el año anterior.

Quince días estuvo en Chile su hijo ilustre, ofreciendo cuatro presentaciones, tres en el Teatro Municipal de Santiago y una en la Catedral Metropolitana.


La primera de ellas se efectuó el sábado 12 de mayo en el Teatro Municipal de Santiago con un programa que incluyó el Concierto N° 5 "Emperador" de Beethoven y el Concierto N° 1 de Brahms. Lo acompañó la Orquesta Filarmónica de Santiago, bajo la dirección de Juan Pablo Izquierdo. La ovación al maestro duró doce minutos.

El miércoles 16 Arrau volvió al mismo escenario para ofrecer un recital con obras de Beethoven, Schubert, Chopin, Liszt, Debussy y Brahms. En esta ocasión, el maestro Arrau escogió deliberadamente piezas del repertorio estándar pues entre la audiencia se encontraba "el anciano rapaz" que fungía de presidente de la república quien, para colmo de males, asistió acompañado de su mujer. Debido a la presencia de estas visitas ilustres, Arrau debió embucharse la canción nacional en versión "da capo" (quiero decir, tocada dos veces) antes de atacar la sonata Op. 10 N° 3 del genio de Bonn con que empezaba el verdadero programa. Nadie se explica cómo lo hizo... Sólo un genio podía hacerlo, y Arrau lo era. Lo demostró esa noche.

El concierto en la Catedral se realizó el viernes 18 con asistencia de cerca de 8.000 personas, instaladas al interior del templo así como en la Plaza de Armas que lo enfrenta, y sus alrededores. El programa incluyó el concierto N° 4 y nuevamente el "Emperador" de Beethoven, con la Orquesta Sinfónica de Chile dirigida por el maestro Víctor Tevah.

El viernes 23 volvió al Municipal, para ofrecer la Appassionata de Beethoven, y la sonata Op 3 N° 5 de Brahms.
El 26 de mayo retornó a Estados Unidos. No volvería a pisar tierras chilenas.

Como las presentaciones de Arrau en Chile, grabadas por TVN, las volveremos a ver en 2084 cuando se cumplan cien años de la visita del maestro siempre y cuando no ocurra algún imprevisto, nos vemos obligado a ilustrar este artículo con un video de Arrau en su última presentación ¡en Japón! no en Chile. El 17 de mayo de 1987, en el Suntory Hall de Tokio, acompañado de la orquesta sinfónica japonesa NHK dirigida por Wolfgang Sawallisch, el maestro chileno interpretó el Concierto N° 5 de Beethoven, con el que hacía exactamente tres años había inaugurado sus presentaciones en Chile.



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lunes, 4 de agosto de 2014

Chopin: Nocturno Op. 9 N° 3



La notable pianista francesa Marie-Felicité-Denise Pleyel, de soltera Moke, y el también pianista y fabricante de pianos Camille Pleyel, admirador y amigo de Chopin, unieron sus vidas en 1831 poco después de que, sin decir agua va, Marie-Felicité-Denise rompiera con su prometido, el músico Héctor Berlioz, a quien notificó su decisión (agua va) mediante una carta a Roma, donde el músico disfrutaba de una beca. Berlioz rumió por unos días una venganza gigantesca que incluía el ajusticiamiento de la pianista y luego su suicidio, aunque camino a París recapacitó para fortuna de Marie-Felicité-Denise y la suya propia.

Camille Pleyel (1788 - 1855)
Pero quien, en detrimento de Berlioz, había ganado los favores de "la Camilla" –como le llamaban Liszt y sus amigos, en español–, tampoco lo pasó mejor. Tan solo cinco años después de jurarse mutua fidelidad y cuidados en la salud y la enfermedad, se divorciaron, luego que Camille Pleyel lograra probar ante las autoridades las múltiples y reiteradas infidelidades de Marie-Felicité-Denise, 23 años menor que él. El caso y otros asuntos aledaños bastaron para perpetuar, entre los colegas varones de Pleyel, la imagen de la notable artista como femme fatale.

Marie Pleyel (1811 - 1875)
Cierto es que los amigos de "la Camilla" no eran pocos. Liszt en primer término y documentado amante. En un plano afectivo menor, Mendelssohn y Schumann, los escritores Alexander Dumas y Gerard de Nerval, y el pintor Eugene Délacroix se contaron entre sus encandilados más célebres, a quienes, al parecer, no rehuyó mientras fue Madame Pleyel.

El divorcio anunciado, lejos de afectar negativamente a la ya afamada artista, marcó el punto de partida de una carrera profesional aún más exitosa. Desde 1836 hasta 1846 realizó triunfantes giras por Francia, Alemania, Austria, Rusia e Inglaterra, asombrando a las audiencias con su virtuosismo, bondad excepcional para la época en una pianista mujer. Ya en un plan de colega, Liszt la señaló como "no solo una gran pianista sino uno de los grandes artistas del mundo".

Frédéric Chopin, a quien Camille Pleyel proveía de pianos, no podía quedar atrás en el reconocimiento. Los tres nocturnos del Opus 9, publicados en París en 1832, están dedicados a ella, "a Madame Pleyel", pues ese año aún lo era en toda propiedad.

Nocturno Op. 9 N° 3, en Si mayor
Aunque menos popular que sus compañeros de opus, es el más logrado de los tres, según los entendidos. Anticipándose a los nocturnos más maduros, es el que delinea más claramente el patrón A-B-A establecido por John Field, el inventor de la forma.
Una grácil aunque algo oscura melodía inicia la primera sección que, no obstante su sencillez, representa un desafío para el intérprete, el que debe extremar su capacidad para producir un sonido delicado. La sección media (3:52) es más agitada, casi marcial. Un abrupto cambio armónico en 5:12 permite retomar la primera sección.

La versión es de la pianista ucraniana Anna Fedorova, nacida en Kiev en 1990.



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viernes, 1 de agosto de 2014

Richard Strauss: Burlesque en re menor



Aunque en el trato con los amigos era afable e incluso sencillo, el compositor alemán Richard Strauss tenía fama de arrogante y orgulloso. La vida lo había favorecido generosamente, desde su nacimiento en un entorno familiar acomodado y musicalmente rico donde nunca faltó nada hasta la prolongada existencia de la que disfrutó sin mayores contratiempos. No es de extrañar entonces que se viera a sí mismo como un artista de privilegiados y exclusivos talentos, que desde luego, se apresuró a mostrar tempranamente.

A los 16 años se estrenó su primera sinfonía; a los veinte su nombre alcanzó América del Norte con el estreno en Nueva York de la segunda. Cinco años más tarde, el poema sinfónico Don Juan le abría las puertas de los escenarios del mundo, y a los cuarenta años la ópera Salomé le convertía en el compositor más célebre de la época... Richard Strauss, maduro, tenía de qué enorgullecerse.

Richard Strauss (1864 - 1949)
Asistente de von Büllow
En 1884, luego de escuchar a Strauss dirigir una obra sin ensayo previo, el prestigioso pianista y director Hans von Büllow recomendó al joven de 20 años como maestro de coro y su director asistente en la celebrada Orquesta de Meiningen, que von Büllow tenía a su cargo. En retribución, Richard Strauss escribió para su benefactor un scherzo para piano y orquesta.

Una obra difícil
El benefactor, sin embargo, se rehusó a estudiarlo. Alegó que la parte de piano era intocable, sobre todo para manos pequeñas, como era su caso. Strauss estuvo de acuerdo y dejó de lado la pieza por algún tiempo, hasta que en 1889 conoció a un alumno de Liszt, el pianista Eugen d'Albert, quien sugirió algunos cambios que Strauss recogió de buen grado. La pieza, dedicada esta vez a d'Albert, y renombrada Burlesque, se estrenó en Eisenach, cuna de Bach, el 21 de junio de 1890.

Burlesque para piano y orquesta
De orquestación novedosa, la obra entrega una importante participación a los timbales. Su título remite al carácter de parodia, al estilo de los burlesques de mediados de siglo destinados a hacer mofa de alguna otra obra, generalmente una ópera.
La versión es de la Filarmónica de Berlín, con Martha Argerich al piano y Rainer Seegers en los timbales, bajo la dirección del maestro italiano Claudio Abbado, recientemente fallecido.


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Haydn: Concierto para piano N° 11



Si algún entusiasta melómano amante de la obra de Joseph Haydn quisiera escuchar toda su música de manera continua, tendría que destinar para ello dos semanas con sus días y sus noches, pues el prolífico autor del oratorio La Creación produjo aproximadamente 340 horas de música a lo largo de toda su vida, más que Bach o Haendel, o que Mozart o Beethoven.

Franz Joseph Haydn (1732 - 1809)
Cierto es que el maestro austriaco no vivió poco, murió a los 77 años (más que dobló a Mozart), pero tal ingente producción quizá no hubiese sido posible sin su permanencia por cerca de treinta años al servicio de los príncipes de Esterházy, en el papel de sirviente con librea encargado de producir la música para la corte.
Pero no siempre fue así. Haydn, de adolescente, tuvo que procurarse ingresos de las más diversas maneras. Incluso, fue músico callejero, participando como cantante en serenatas ofrecidas a damas inalcanzables, antes de convertirse en el beneficiario más prominente del sistema de patronaje iniciado en el Renacimiento.

Ultimos años
El mecenazgo, tan pródigo, se acabó en 1790, cuando accedió a la corte un príncipe sordo que se desentendió de Haydn. El maestro, ampliamente conocido en toda Europa y considerado el más importante músico viviente, siguió componiendo, principalmente oratorios y misas, hasta 1803, cuando muy a su pesar debió suspender la tarea debido al debilitamiento propio de los años. Se recluyó en su casa de Viena, respondiendo a las numerosas invitaciones con un epígrafe tomado de una composición de 1796: "Todas mis fuerzas se han ido. Estoy viejo y cansado".

Concierto para piano en Re mayor
Doce conciertos para teclado escribió Haydn, cuatro de ellos publicados en vida del compositor. El segundo de ellos es el más popular, el concierto en Re mayor Hob. XVIII / 11 ("Hob", a veces solo "H", proviene de Anthony von Hoboken, creador del catálogo), publicado en Viena en 1784.
La versión es de L'Orchestra della Svizzera Italiana, dirigida por Frans Brüggen. Al piano, el destacado maestro austríaco Paul Badura-Skoda, atentísimo al director, como uno más de sus dirigidos.



Movimientos
Típicamente, son tres:
00:37  Vivace   Dos temas, presentados primero por la orquesta y luego por el solista. La sección de desarrollo se ocupa primordialmente del primer tema; la recapitulación cita brevemente el segundo.
08:54  Un poco adagio  Una melodía de largo aliento, seguida por un tema de notas repetidas.
15:05  Rondo all'Ungarese  Está construido a partir de una auténtica danza popular bosnia, llamada Siri Kolo, que el compositor presenta en el tema inicial, y que luego retomará en el clímax.

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