jueves, 14 de noviembre de 2013

Ponchielli: Gioconda - Danza de las Horas



Alrededor de 1880, el cargo de compositor de capilla en Italia estaba a punto de desaparecer. El recién nacido Estado italiano había venido desmantelando las organizaciones musicales eclesiásticas y transfiriendo sus tradicionales cometidos docentes a los nuevos conservatorios laicos. Sin embargo, y como es propio de la historia de algunas transformaciones de la humanidad, ambas instituciones se comportaron de manera suficientemente sabia como para convivir un tiempo en perfecta armonía. Por ello no es de extrañar que en 1881 el compositor Amilcare Ponchielli se desempeñara como maestro di capella de la catedral de Bergamo y también como profesor de composición del Conservatorio de Milán, donde contaba entre sus alumnos a Giacomo Puccini y Pietro Mascagni.

Qué duda cabe de que los alumnos superaron al maestro, pues aun con diez óperas a su haber, Amilcare Ponchielli es recordado hoy por la única obra de su autoría que todavía se representa en los escenarios del mundo, la ópera La Gioconda, drama lírico en cuatro actos con libreto basado en una obra en prosa de Victor Hugo, recibida con entusiasmo para su estreno en La Scala de Milán en 1876, y devenida en un éxito deslumbrante en 1880 en el mismo teatro, luego de numerosas revisiones. Con todo, la obra recogía el último aliento de un universo musical en retirada ante el avance del estilo que se conocerá como verismo, que va a dar al tacho con los héroes mitológicos y las ambientaciones fantásticas, y que liderarán precisamente sus pupilos Mascagni y Puccini.

Amilcare Ponchielli (1834 - 1886), sentado, rodeado de los intérpretes de la primera
representación de La Gioconda. (Teatro Alla Scala, Milán, 1876)

La audiencia de 1880, es cierto, ya comenzaba a cansarse de obras no exentas de cierta vulgaridad a las que por lo mismo había que adicionar algún elemento extra al desarrollo de la historia dramática, haciendo participar a los actores y cantantes en plan de público de algún espectáculo que ocurría, con más o menos artificio, en el plano de realidad de la historia contada. A esta necesidad responde, creemos, la inclusión de un ballet al final del tercer acto de La Gioconda, la popular Danza de las Horas, que la película Fantasia de Walt Disney se encargó de hacer todavía más célebre, aun cuando –o precisamente a raíz de ello– se trató de una parodia que tiene como danzantes a hipopótamos, avestruces, lagartos y elefantes con tutú.


En la versión que aquí se presenta, no hay elefantes ni hipopótamos sino todo lo contrario. En el Gran Teatro Liceu de Barcelona, la sensual bailarina italiana Letizia Giuliani es acompañada por el bailarín español Angel Corella, ambos a cargo de los papeles protagonistas. Las melodías que se han hecho populares, claramente reconocibles por todo oyente, se aprecian en los minutos 1:55 y 8:11.

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2 comentarios :

  1. Buena cosa, no tenía idea que era parte de esa opera. Todos los días se aprende algo. Carlos

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  2. Qué bueno. Y se cumplió el propósito del artículo, entonces. Responder a la pregunta: ¿dónde escuché esto? o ¿de dónde es esta pieza?
    Gracias por dejar tu comentario aquí.

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