domingo, 24 de noviembre de 2013

Beethoven: ¿Para Elisa o Para Teresa?


Therese Malfati, al piano, rodeada de
su familia, alrededor de 1810
La popularísima bagatela (pieza de corta duración y sin mayores pretensiones) Para Elisa fue publicada casi 40 años después de la muerte de Beethoven, luego que en 1865 su discípulo Ludwig Nohl diera a conocer una copia que supuestamente había encontrado entre las pertenencias de Therese Malfatti, una de las tantas chicas a las que Beethoven propuso matrimonio con resultados adversos.

El discípulo aseguró haber visto también el manuscrito original aunque nunca lo mostró. Y, pese a que había encontrado la copia en casa de Therese, la publicó con el título de "Para Elisa" pues eso fue lo que creyó leer en los garabatos de Beethoven. Siempre según Nohl, la copia estaba fechada en 1810, precisamente la época en que el maestro había hecho su aventurada proposición. De ahí a la leyenda había solo un paso: la famosa bagatela tenía como dedicatée a Therese Malfati.

Elizabeth Röckel, en 1814
Pero si así era, por qué titularla "Para Elisa" y no "Para Teresa". Una propuesta de la época: Nohl simplemente leyó mal, apoyado en el hecho de que no se conocía ninguna Elisa con la que Beethoven hubiese intimado. Sin embargo, estudios recientes señalan que, también alrededor de 1810, el maestro mantuvo alguna correspondencia con una tal Elizabeth Röckel, hija de un cantante amigo de Beethoven, de participación destacada en la ópera Fidelio. Für Elise se llama la pieza en alemán y a las Elizabeth alemanas se acostumbra llamarlas Elise. ¿Asunto resuelto?

Ni tanto, porque habría que preguntarse qué hacía el manuscrito (según Nohl) en casa de Therese.
La única certeza, hasta el momento, es que de la obra solo se conserva (en la Beethoven-Haus, de Bonn) una versión incompleta, un boceto en una hoja de papel que Beethoven usaba para anotar sus ideas; data de 1810 y, según entiendo, no lleva título.

Con todo, esta ambigüedad de origen nunca fue obstáculo para que la bagatela para piano Für Elise se convirtiera en la quintaesencia de la popularización de la música clásica, ya sea en versiones de jazz o rock pesado, e incluidos los ringtones para celulares. Desde la otra vereda, también se apuntan los arreglos para piano y orquesta.


Beethoven tenía cuarenta años cuando compuso la pieza y no tuvo empacho en trabajar sobre un simple tema al que sumó un par de variaciones. La idea principal enfila hacia un subtema en 0:31, para regresar en 0:40. Se repite todo. La primera variación, algo más ágil, aparece en 1:21, para volver al motivo principal en 1:46. No obstante la simplicidad de la pieza, un reconocible Beethoven surge en la segunda variación, en 2:24. En 3:05 la pieza retoma su calma y motivo inicial para encaminarse hacia un final tranquilo.
La versión (y el arreglo para orquesta) es del pianista búlgaro Georgii Cherkin.

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