jueves, 16 de mayo de 2013

Dvorak: Romanza para violín y orquesta



Siguiendo el derrotero amoroso trazado ochenta años antes por Wolfgang Amadeus Mozart, el compositor checo Antonin Dvorak se vio obligado a poner sus ojos en la hermana menor de Josefina Cermakova, su primer amor, luego de que ésta no respondiera a sus requiebros, pese al empeño que le puso Antonin. La hermana menor se llamaba Anna y, si bien siempre estuvo consciente de su condición de premio de consuelo, terminó contrayendo matrimonio con Antonin, feliz de la vida, en 1873.

La pareja concibió nueve hijos y fueron inmensamente felices, pese a que durante los años 1876-77 debieron enfrentar una dura prueba. En el lapso de dos años, la pareja perdió tres de sus hijos: uno antes de nacer, otro en un accidente y un tercero de viruela.

Tres años antes, Dvorak había compuesto un cuarteto para cuerdas en Fa menor que nunca fue estrenado. Poco después, publicó una versión para violín y piano que no obtuvo el reconocimiento del gran público. Pese a todo, Antonin reconocía en el segundo movimiento del cuarteto un gran valor intrínseco y por ello, en medio del dolor impuesto por la pérdida de sus hijos, se abocó en esos mismos años a reconstruir el movimiento dotándolo de individualidad y personalidad propia, claramente convencido de que había escrito una obra mayor, que debía preservarse. Ese fue el origen de la Romanza para violín y orquesta.


Romanza para violín y orquesta en Fa menor, opus 11
La obra está construida sobre dos ideas principales. La primera, una melodía simple, una canción, presentada al principio por los violines y luego elaborada libremente por el solista (1:45). El segundo motivo es una melodía romántica, algo menos elaborada que la primera (3:40). Luego viene una sección media, breve, algo más dramática, que permite al solista mostrar su virtuosismo (4:50). Pero pronto se vuelve a la serenidad del primer motivo. La pieza toma el modo mayor cuando reaparece el segundo motivo, después de lo cual, una breve coda llevará al cierre, sereno.
La versión es de la violinista eslovena Tanja Sonc, acompañada por la Slovenian Philarmonics, a cargo de la directora canadiense Kery-Lynn Wilson.

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