martes, 16 de abril de 2013

Franz Liszt: "Sueño de amor"



Cuando al final de su vida a Franz Liszt le dio por tomar los hábitos, no era la primera vez que sentía inclinaciones místicas. Siendo muy joven, estuvo a punto de abandonar la música y convertirse en seminarista, como consecuencia de un descalabro sentimental que lo dejó a mal traer. La chica se llamaba Carolyne de Saint-Cricq y era la hija de un conde, funcionario de Carlos X.

A sus dieciséis años, Franz era el sostenedor de su familia y se encontraba en París en compañía de su madre intentando hacer una carrera como pianista y compositor. Por el momento, el ingreso principal provenía de las clases de piano ofrecidas a niñas de la alta burguesía y aristocracia parisiense. Con Carolyne, un año menor que él, hizo buenas migas y algo más que eso.

Carolyne de Saint-Cricq (1812 - 1872)
Las clases eran supervisadas por la madre de Carolyne, que no veía con malos ojos la relación de ambos jóvenes. Pero murió al poco tiempo. Según se cuenta, en su lecho de muerte llamó a su marido el conde y le dijo al oído con un hilo de voz: "si ella lo ama, déjala ser feliz".
El conde tomó esto como un delirio de moribunda y luego del entierro, las clases fueron suspendidas. Pero al poco tiempo se retomaron pues el entusiasmo por aprender una pieza nueva sumado a la atención que debía prestar a las comedidas indicaciones de Franz, llenaban la vida de la pequeña y doliente Carolyne.

Poco a poco, Franz decidió extender el horario de las clases hasta bien tarde. Terminada la sesión, muchas veces los pilló la medianoche conversando sobre música, poesía o religión. El padre debió intervenir nuevamente y de manera definitiva. Encaró al profesor niño y le dijo sin ambages que la relación sentimental que a esa altura ya saltaba a la vista no tenía futuro porque un pobre chico que se ganaba la vida haciendo clases de piano no era precisamente el pretendiente que él tenía planeado para desposar a su hija.

La depresión resultante le duró a Liszt dos años. Pensó abandonar la música y solicitar su admisión en el seminario de París, pero su madre y un tutor espiritual lo convencieron de lo contrario luego de extensas y meditadas pláticas. Durante esos dos años, Franz no dejó de asistir, todos los días, a la iglesia San Vicente de Paul, donde permanecía en silencio por largas horas, rezando.

Sueños de amor
En 1850, Liszt publicó un conjunto de tres nocturnos, que subtituló "Sueños de amor". De ese conjunto, la pieza que ha sobrevivido en el tiempo es el Nocturno N° 3, popularmente conocido como el Sueño de amor de Liszt, relegando los otros dos al olvido. La pieza, ideal para acompañar el temprano dolor de Carolyne y Franz, tiene tres secciones, separadas por breves fragmentos de alto nivel técnico. La sección media es la más agitada y donde el nivel de tensión es más elevado y exigente. La última sección, más tranquila, es un perfecto reflejo del piano romántico de mediados del siglo XIX.

La versión es de la bella pianista georgiana Khatia Buniatishvili.
Sección media: 1:40 Sección final: 3:10.



Versión para cello y piano
La cellista Seeli Tolvio tiene la suerte de tener un hermano pianista, Kalle. Forman hoy un dúo, que a la cellista le ha venido como anillo al dedo, pues ha aumentado su repertorio con melodías cantabiles en las que el cello se luce, precisamente, cantando. En este correcto arreglo para cello y piano, Seeli canta cómodamente donde se precisa mientras Kalle se encarga de los trozos virtuosísticos.

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3 comentarios :

  1. Qué interpretación más sentida la de Khatia, Dagui. On dirait que la tomó el espítitu de Carolyne.. verdad? Besis..

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    1. Anda tú a saber. Es muy posible. Gracias por dejar tu comentario aquí, Quequi.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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