miércoles, 30 de marzo de 2011

Robert y Clara Schumann


"¿Me pide tan sólo un pequeño sí? ...Un corazón henchido como el mío de un amor indescriptible ¿no debería pronunciar esa palabrita con toda su fuerza? ... Sí, lo hago... Una vez más le digo ¡Sí! ..."
Así respondió Clara Wieck a la petición de Robert Schumann para que entregara al viejo Wieck una carta suya requiriendo la bendición paterna a la unión de ambos enamorados.
Era una carta respetuosísima pero el padre de Clara la rechazó.

Ese año, 1837, Clara estaba en Dresde por orden de Wieck. En octubre acudió a Leipzig para dar un concierto en que tocó los Estudios Sinfónicos de Schumann, pero los amantes apenas pudieron verse porque Clara tuvo que abandonar Leipzig enseguida para una gira de siete meses.

Pero Robert no se desalentaba. Y Clara tampoco. Su relación, si bien de carácter estrictamente epistolar, se mantenía sólida, inquebrantable. Así, en 1839, Schumann hizo un nuevo intento por conseguir la aprobación de Wieck y volvió a escribirle una carta:
"Dos años han transcurrido ya desde mi primera petición. Usted dudaba de que ella y yo pudiésemos mantenernos fieles... nada puede hacer flaquear nuestra fe en la dicha futura... Otórguenos la paz".
El viejo Wieck se negó nuevamente.

Enfrentados a esta franca y desconsiderada oposición, Clara y Robert deciden seguir la vía legal y acuden a los tribunales para contraer matrimonio sin la aprobación del padre. Va a ser un calvario. Wieck empleará toda clase de artimañas para impedir o demorar el fallo, llegando al extremo de acusar a Schumann de borracho. Robert se verá obligado a solicitar un título de doctor honoris causa de la Universidad de Jena que, siéndole otorgado, presentó ante el tribunal como prueba de su integridad. Mendelsohnn, amigo de la pareja, declarará a su favor.

Pero con la acusación de alcoholismo Wieck se había hecho un flaco favor a sí mismo. Jugó claramente en su contra y a principios de agosto de 1840 el tribunal falló a favor de los enamorados. Robert estaba en Leipzig pero Clara andaba trabajando, se hallaba de gira. Se encontraron en Weimar y contrajeron el sagrado vínculo el 12 de septiembre, cerca de Leipzig.

En su diario, Clara deja estampadas sus impresiones de aquel día:
"...Todo mi ser sentíase henchido de gratitud hacia Aquel que finalmente y por encima de tantos escollos nos condujo el uno al otro. ...Era un hermoso día y hasta el sol, oculto hacía unas jornadas, cuando salimos proyectó sobre nosotros sus suaves rayos... Nada nos perturbó en ese día y por eso queda señalado en este libro como el día más hermoso y más importante de mi vida".

El matrimonio tuvo ocho hijos pero la felicidad duraría tan solo 14 años. En 1854 Robert comenzó a sufrir alucinaciones y desvaríos. Después de un frustrado intento de suicidio en el Rin, del que se salvó porque unos pescadores pasaban por allí, hubo de ser internado en un sanatorio para enfermos mentales, donde permanecerá durante dos años y medio sin que Clara pueda visitarlo, porque según los médicos podía empeorar. Clara lo verá una sola y última vez, el dia de su muerte, en compañía de Brahms. Su diario recoge una extensa y detallada relación de este último encuentro, y finaliza con estas palabras:
"Que Dios me conceda la fuerza de vivir sin él". Favor concedido: Clara lo sobrevivirá 40 años.


En 1841 Schumann escribió una Fantasía para Concierto que no encontró quien la publicara. Cuatro años más tarde adicionó a la Fantasía dos nuevos movimientos: Intermezzo y Finale. Así nació el Concierto para piano y orquesta en La menor, el único escrito por Schumann para ese instrumento. Su primera interpretación en público surgió, naturalmente, de las manos de Clara Schumann, en diciembre de 1845.

Se presenta aquí el primer movimiento, Allegro affettuoso, en versión de Martha Argerich, pianista argentina que hizo la gracia de tocar este concierto a los diez años para una radio bonaerense.

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5 comentarios :

  1. Que tremenda historia la de estos enamorados, con absolutamente todos los condimentos de una gran pasión. Y que sabor triste deja. ¿Cómo es que aún el cine no ha hecho "LA" película de amor con esta historia tan impactante? ¿Será que Ludwig tiene mejor marketing para llevar a la pantalla a su amada inmortal? Gracias Sr. Dago por traernos esta desventura amorosa de Clara y Robert, la he seguido con apasionamiento.

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  2. Hola, Marcelo: Yo conocía al menos una película de los años 40 con Katherine Hepburn en el papel de Clara. Nunca la he visto, la conozco de nombre. Pero al parecer hay un buen montón. La última, algo más reciente, de 1987 o algo así, con Nastassia Kinski. Te dejo un link:
    http://www.geneva.edu/~dksmith/clara/clarafilms.html
    Y gracias por tu sentido comentario.

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  3. Que buen dato! Agradecido por el link, muy interesante. Desconocía esa versión con la sensual Srta. Kinski y desde ya ignoraba la vieja versión con la Hepburn. Este fin de semana procederemos al disfrute de esta historia pues! Gracias nuevamente y le dejo un cordial saludo.

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  4. Existe otra película del 2008, alemana ella: "Clara", buena caracterización. Está en http://www.youtube.com/watch?v=Vh7EUw1Ncyg

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  5. Roberto:
    Ni idea. ¡Y del 2008! Una novedad. Gracias por el link. Te lo agradecemos todos.

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